Un gobernador que honró su palabra

05 MAR 2024 - 11:46 | Actualizado 05 MAR 2024 - 11:49

- Por Esteban Gallo

La educación fue el tema que siempre obsesionó al gobernador “Nacho” Torres.

“Los únicos privilegiados tienen que ser los jóvenes porque son el futuro de la provincia” planteó enfáticamente durante la campaña electoral, mientras recorría cada uno de los pueblos de Chubut.

El día de su asunción expresó que “si no recuperamos la educación es imposible construir ciudadanía”, y agregó que “no podemos permitir que los chicos pierdan un solo día más de clases, porque eso significa hipotecar el futuro de toda una generación de chubutenses”.

Ya en funciones, el gobernador honró su palabra desde el primer día, estableciendo acuerdos, adoptando medidas concretas, negociando con los gremios.

Otro de sus grandes logros fue convencer a los principales actores de la sociedad chubutense, incluidos los sindicatos, que era imprescindible el esfuerzo y la comprensión de todos, para asegurar, después de muchos años, que las escuelas estén en condiciones, y que los chicos estén en las aulas.

En el medio pasaron cosas.

Hubo una negociación salarial, que el gobernador y sus ministros pergeñaron con pericia y paciencia. Al mismo tiempo, los gremios de la educación estuvieron a la altura de las circunstancias, incluida la ATECH, que abandonó sus posturas intransigentes y actuó en sintonía con los desafíos que exigen los tiempos actuales.

Apremiado por la decisión del gobierno nacional de quitar el Fondo Nacional de Incentivo Docente, Torres no se quedó de brazos cruzados y creó el “Incentivo Provincial Docente” que trajo alivio al bolsillo de los trabajadores. Eso se consiguió con un aumento del canon pesquero que permitió recaudar una suma cercana a los 600 millones de pesos.

Al mismo tiempo, el gobernador presentó la ley de Profesionalidad Docente que estableció un ítem del 15% sobre el salario de los educadores, independientemente de los incrementos acordados en paritarias.

Mientras se definían las cuestiones salariales, durante los meses de verano, se concretó un plan de reparación y mantenimiento de los edificios escolares, sin precedentes, que permitió que las escuelas estuvieran en condiciones de funcionar con normalidad.

“Cada peso que tengamos será para garantizar que los chicos empiecen la escuela", había dicho Torres durante la campaña electoral. Y también cumplió.

La formación educativa define a una persona, a la familia y a la comunidad.

Dime cuánta educación hay en una sociedad y te diré cuántos valores cultiva y cuán desarrollada será esa sociedad.

La educación no es un privilegio, es un derecho, que el Estado tiene la obligación de respetar, proteger y cumplir.

En Chubut, durante una década funesta, los gobernantes irresponsables que antecedieron a Torres, se desentendieron de una de sus mayores obligaciones. No fue una crisis, fue una tragedia atroz con consecuencias irremediables.

Hoy celebramos que las escuelas estén abiertas y las aulas llenas de pibas y pibes.

Nacho prometió y cumplió. Que sea el comienzo de un cambio definitivo. Y que de ahora en más, no demos ningún paso atrás.

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05 MAR 2024 - 11:46

- Por Esteban Gallo

La educación fue el tema que siempre obsesionó al gobernador “Nacho” Torres.

“Los únicos privilegiados tienen que ser los jóvenes porque son el futuro de la provincia” planteó enfáticamente durante la campaña electoral, mientras recorría cada uno de los pueblos de Chubut.

El día de su asunción expresó que “si no recuperamos la educación es imposible construir ciudadanía”, y agregó que “no podemos permitir que los chicos pierdan un solo día más de clases, porque eso significa hipotecar el futuro de toda una generación de chubutenses”.

Ya en funciones, el gobernador honró su palabra desde el primer día, estableciendo acuerdos, adoptando medidas concretas, negociando con los gremios.

Otro de sus grandes logros fue convencer a los principales actores de la sociedad chubutense, incluidos los sindicatos, que era imprescindible el esfuerzo y la comprensión de todos, para asegurar, después de muchos años, que las escuelas estén en condiciones, y que los chicos estén en las aulas.

En el medio pasaron cosas.

Hubo una negociación salarial, que el gobernador y sus ministros pergeñaron con pericia y paciencia. Al mismo tiempo, los gremios de la educación estuvieron a la altura de las circunstancias, incluida la ATECH, que abandonó sus posturas intransigentes y actuó en sintonía con los desafíos que exigen los tiempos actuales.

Apremiado por la decisión del gobierno nacional de quitar el Fondo Nacional de Incentivo Docente, Torres no se quedó de brazos cruzados y creó el “Incentivo Provincial Docente” que trajo alivio al bolsillo de los trabajadores. Eso se consiguió con un aumento del canon pesquero que permitió recaudar una suma cercana a los 600 millones de pesos.

Al mismo tiempo, el gobernador presentó la ley de Profesionalidad Docente que estableció un ítem del 15% sobre el salario de los educadores, independientemente de los incrementos acordados en paritarias.

Mientras se definían las cuestiones salariales, durante los meses de verano, se concretó un plan de reparación y mantenimiento de los edificios escolares, sin precedentes, que permitió que las escuelas estuvieran en condiciones de funcionar con normalidad.

“Cada peso que tengamos será para garantizar que los chicos empiecen la escuela", había dicho Torres durante la campaña electoral. Y también cumplió.

La formación educativa define a una persona, a la familia y a la comunidad.

Dime cuánta educación hay en una sociedad y te diré cuántos valores cultiva y cuán desarrollada será esa sociedad.

La educación no es un privilegio, es un derecho, que el Estado tiene la obligación de respetar, proteger y cumplir.

En Chubut, durante una década funesta, los gobernantes irresponsables que antecedieron a Torres, se desentendieron de una de sus mayores obligaciones. No fue una crisis, fue una tragedia atroz con consecuencias irremediables.

Hoy celebramos que las escuelas estén abiertas y las aulas llenas de pibas y pibes.

Nacho prometió y cumplió. Que sea el comienzo de un cambio definitivo. Y que de ahora en más, no demos ningún paso atrás.