“Eva sería muy crítica con la situación del peronismo actual y no estaría nada conforme”

María Eva Duarte, a setenta y un años de su muerte, continúa siendo una bandera de participación para la mujer en la política. “Nunca tuvo un cargo oficial, ni el rol de primera dama protocolar” define la historiadora y escritora, Julia Rosemberg. Del feminismo peronista a “hito fundacional” de la historia.

Rosemberg considera la visión estratégica de Juan Domingo Perón respecto a la participación femenina.
12 MAY 2024 - 15:37 | Actualizado 12 MAY 2024 - 15:41


Por Ismael Tebes
REDACCION JORNADA
itebes@grupojornada.com
En Twiter: @IsmaTebes

Julia Rosemberg dimensiona a través del tiempo la figura de María Eva Duarte y la describe como “una mujer que disputó y construyó poder” inclusive desde antes de que las mujeres pudieran votar en el país. “Peleó lugares en las listas, encarnó disputas políticas y discutió el rumbo del peronismo” remarcó.

Observó un vacío histórico sobre su figura y que se la considere desde múltiples ópticas. “Es una figura muy narrada con libros, obras de teatro y fotografías pero sin embargo no ha sido abordada desde su rol de dirigente política y se la pensó más como “Hada buena” o “jefa espiritual” de la Nación”.

Rosemberg escribió en el 2019 el libro “Eva y las mujeres: historia de una irreverencia” y el año pasado, presentó “Muchachas bonaerenses, las primeras legisladoras” donde investigó sobre las treinta y cinco legisladoras de la provincia de Buenos Aires que ingresaron dentro de las ciento treinta y tres pioneras ingresadas en el Congreso Nacional y legislaturas provinciales.

Cursando la carrera de Historia en la UBA y al estudiar el Siglo XX argentino comprobó que no había bibliografía que reflexionara sobre la figura de Eva Perón y de las mujeres en general. “Me surgió la inquietud porque esto contrastaba con la narrativa que había afuera. Frente al vacío académico que tenía mi formación, me puse a indagar por mi cuenta”.

“Me interesó –sostuvo Rosemberg- el proceso que se dio con las mujeres en el país y concretamente, a su incorporación en la política a partir de la Ley 13.010 sancionada en 1947 a través de la cual se equiparaba derechos respecto al voto y permitía que las mujeres fueran representantes políticas”.

“Eva tuvo un lugar fundamental en la historia argentina. No hay otra mujer que haya tenido su relevancia y sin embargo, nunca tuvo un cargo oficial. No tuvo el rol de primera dama protocolar sino que su lugar fue “corrido”. Imagino que hoy sería muy crítica con la situación del peronismo actual a partir de la lectura de sus textos y escritos. No estaría nada conforme”.

Reconoció la dificultad de la mayoría de las fuerzas respecto a la construcción de liderazgos y que el escenario se mantiene. “Es necesario “patear” algunos tableros. Han sido muchos siglos en los que la mujer ha sido puesta en un lugar natural en el que primero había que ser madre y ama de casa. Son cambios que están empezando a revertirse, lleva su tiempo equiparar a la mujer con los hombres en la cuestión pública y también puertas adentro”.

La docente y escritora resaltó que a falta de Ley de Cupos, se llegó a alcanzar un 30 por ciento de mujeres en el Congreso Nacional. Después el número descendió y recién se superó el total alcanzado en 1.955 a finales de los 90. “Las leyes de cupo y de paridad vienen a insistir con mostrarle a la política que las mujeres tienen que estar. Es un paso inicial para intentar reponer las condiciones de desigualdad en la que las mujeres estuvieron en la política. Si ampliamos la mirada a otros ámbitos, algo de esto se reproduce en otros aspectos de la sociedad”.

Evita y el feminismo

“Lo que hoy pensamos como feminismo no tenía el mismo sentido que cuando a Eva le tocó actuar. Las palabras tienen su propia historia y van cambiando su significado de acuerdo al presente. Hay que sacarse de la cabeza, la idea de que el feminismo fue siempre como el que tenemos hoy”, resaltó Julia Rosemberg quien reconoció que “Evita” fue crítica del feminismo conceptual o del europeo, más extremo. “En el libro “La razón de mi vida” (1951) ella dice que necesita un feminismo moderno, es decir que no rechazaba el término sino que lo tomaba como propio para resignificarlo”. Y plantea que fue una figura central en la incorporación de la mujer en el ruedo político con el ingreso de 133 diputadas y senadoras en las elecciones del ’51. “Eso tiene que ver con una disputa que Eva da en el interior del peronismo para que haya mujeres en las listas. Hizo muchísimo por el avance en cuanto a reivindicaciones laborales, económicas y políticas”.

Desde su perspectiva, Rosemberg considera la visión estratégica de Juan Domingo Perón respecto a la participación femenina. “Antes de conocer a Eva creó dentro de la Secretaría de Trabajo y Prevención, la primera dependencia de la historia dedicada exclusivamente; fue la división del Trabajo y Asistencia de la Mujer para la cual puso al mando a Lucila Gregorio Lavié, que era una reconocida abogada de la época y precursora del peronismo feminista. Ya fallecida Eva en las siguientes elecciones, el partido peronista volvió a meter 125 legisladoras más.

Lo que se ve en los hechos –resume- es que Perón no solamente “soportaba” ese avance sino que también lo impulsaba. Más allá del vínculo, Perón impulsó este movimiento antes y después de la figura de Eva”.

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Rosemberg considera la visión estratégica de Juan Domingo Perón respecto a la participación femenina.
12 MAY 2024 - 15:37


Por Ismael Tebes
REDACCION JORNADA
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Julia Rosemberg dimensiona a través del tiempo la figura de María Eva Duarte y la describe como “una mujer que disputó y construyó poder” inclusive desde antes de que las mujeres pudieran votar en el país. “Peleó lugares en las listas, encarnó disputas políticas y discutió el rumbo del peronismo” remarcó.

Observó un vacío histórico sobre su figura y que se la considere desde múltiples ópticas. “Es una figura muy narrada con libros, obras de teatro y fotografías pero sin embargo no ha sido abordada desde su rol de dirigente política y se la pensó más como “Hada buena” o “jefa espiritual” de la Nación”.

Rosemberg escribió en el 2019 el libro “Eva y las mujeres: historia de una irreverencia” y el año pasado, presentó “Muchachas bonaerenses, las primeras legisladoras” donde investigó sobre las treinta y cinco legisladoras de la provincia de Buenos Aires que ingresaron dentro de las ciento treinta y tres pioneras ingresadas en el Congreso Nacional y legislaturas provinciales.

Cursando la carrera de Historia en la UBA y al estudiar el Siglo XX argentino comprobó que no había bibliografía que reflexionara sobre la figura de Eva Perón y de las mujeres en general. “Me surgió la inquietud porque esto contrastaba con la narrativa que había afuera. Frente al vacío académico que tenía mi formación, me puse a indagar por mi cuenta”.

“Me interesó –sostuvo Rosemberg- el proceso que se dio con las mujeres en el país y concretamente, a su incorporación en la política a partir de la Ley 13.010 sancionada en 1947 a través de la cual se equiparaba derechos respecto al voto y permitía que las mujeres fueran representantes políticas”.

“Eva tuvo un lugar fundamental en la historia argentina. No hay otra mujer que haya tenido su relevancia y sin embargo, nunca tuvo un cargo oficial. No tuvo el rol de primera dama protocolar sino que su lugar fue “corrido”. Imagino que hoy sería muy crítica con la situación del peronismo actual a partir de la lectura de sus textos y escritos. No estaría nada conforme”.

Reconoció la dificultad de la mayoría de las fuerzas respecto a la construcción de liderazgos y que el escenario se mantiene. “Es necesario “patear” algunos tableros. Han sido muchos siglos en los que la mujer ha sido puesta en un lugar natural en el que primero había que ser madre y ama de casa. Son cambios que están empezando a revertirse, lleva su tiempo equiparar a la mujer con los hombres en la cuestión pública y también puertas adentro”.

La docente y escritora resaltó que a falta de Ley de Cupos, se llegó a alcanzar un 30 por ciento de mujeres en el Congreso Nacional. Después el número descendió y recién se superó el total alcanzado en 1.955 a finales de los 90. “Las leyes de cupo y de paridad vienen a insistir con mostrarle a la política que las mujeres tienen que estar. Es un paso inicial para intentar reponer las condiciones de desigualdad en la que las mujeres estuvieron en la política. Si ampliamos la mirada a otros ámbitos, algo de esto se reproduce en otros aspectos de la sociedad”.

Evita y el feminismo

“Lo que hoy pensamos como feminismo no tenía el mismo sentido que cuando a Eva le tocó actuar. Las palabras tienen su propia historia y van cambiando su significado de acuerdo al presente. Hay que sacarse de la cabeza, la idea de que el feminismo fue siempre como el que tenemos hoy”, resaltó Julia Rosemberg quien reconoció que “Evita” fue crítica del feminismo conceptual o del europeo, más extremo. “En el libro “La razón de mi vida” (1951) ella dice que necesita un feminismo moderno, es decir que no rechazaba el término sino que lo tomaba como propio para resignificarlo”. Y plantea que fue una figura central en la incorporación de la mujer en el ruedo político con el ingreso de 133 diputadas y senadoras en las elecciones del ’51. “Eso tiene que ver con una disputa que Eva da en el interior del peronismo para que haya mujeres en las listas. Hizo muchísimo por el avance en cuanto a reivindicaciones laborales, económicas y políticas”.

Desde su perspectiva, Rosemberg considera la visión estratégica de Juan Domingo Perón respecto a la participación femenina. “Antes de conocer a Eva creó dentro de la Secretaría de Trabajo y Prevención, la primera dependencia de la historia dedicada exclusivamente; fue la división del Trabajo y Asistencia de la Mujer para la cual puso al mando a Lucila Gregorio Lavié, que era una reconocida abogada de la época y precursora del peronismo feminista. Ya fallecida Eva en las siguientes elecciones, el partido peronista volvió a meter 125 legisladoras más.

Lo que se ve en los hechos –resume- es que Perón no solamente “soportaba” ese avance sino que también lo impulsaba. Más allá del vínculo, Perón impulsó este movimiento antes y después de la figura de Eva”.