La sorpresiva aparición de Braian Muñoz, de 29 años, quien, en estado de shock, habría confesado a la Policía que mató a Rodrigo Colihuinca, cambió todo el escenario de una causa que parecía que iba a quedar impune tras 12 años.
Esta semana entrante, Muñoz, quien permanece internado, comparecerá en la Justicia si es que los médicos le dan el alta.
El joven se presentó el martes pasado en una comisaría de Trelew y dijo haber matado a Colihuinca, el chico de 17 años que apareció descuartizado en un descampado del barrio Malvinas el 15 de marzo del 2012.
La supuesta confesión de Muñoz -que dio un giro a la causa- no tiene validez como prueba, pero sí es la punta del iceberg que la familia estaba esperando esclarecer un panorama que parecía cada vez más incierto y oscuro.
“Los dichos encajan perfectamente con la confesión del presunto autor. La mecánica de la muerta coincide con la evidencia que hay en el expediente. Es un avance serio, se puede obtener justicia”, declaró la abogada de la familia, María Belén Medina, por La Linterna en Cadena Tiempo.
LA PISTA DEL CELULAR
En noviembre del 2012, ocho meses después de que apareciera el cuerpo mutilado, la Policía encontró el celular de Rodrigo y otros teléfonos en un allanamiento realizado en un domicilio del barrio Abel Amaya.
En aquel momento, las personas que lo tenían dijeron que lo habían comprado en la feria de la calle Canal. La aparición de Muñoz permite hacer otra lectura del celular de Colihuinca: no descartan que haya sido el móvil el crimen.
“El celular de Rodrigo se había prendido, el que lo tenía dice que lo compró en una feria, la pareja lo avaló y quedó ahí el tema. Esta confesión nos hace pensar que el teléfono lo tuvieron en su poder y fue un homicidio criminis causa cometido para ocultar el robo de la mochila y el celular de Rodrigo”, expuso la abogada de la familia.
Por último, Medina se mostró convencida de que hay más implicados en el crimen de Colihuinca puesto que es improbable que una sola persona haya movido y descuartizado el cuerpo.
“Rodrigo era corpulento, alto, siempre pensamos que no fue sola una persona, sino que hay por lo menos tres o cuatro personas más”, concluyó.

La sorpresiva aparición de Braian Muñoz, de 29 años, quien, en estado de shock, habría confesado a la Policía que mató a Rodrigo Colihuinca, cambió todo el escenario de una causa que parecía que iba a quedar impune tras 12 años.
Esta semana entrante, Muñoz, quien permanece internado, comparecerá en la Justicia si es que los médicos le dan el alta.
El joven se presentó el martes pasado en una comisaría de Trelew y dijo haber matado a Colihuinca, el chico de 17 años que apareció descuartizado en un descampado del barrio Malvinas el 15 de marzo del 2012.
La supuesta confesión de Muñoz -que dio un giro a la causa- no tiene validez como prueba, pero sí es la punta del iceberg que la familia estaba esperando esclarecer un panorama que parecía cada vez más incierto y oscuro.
“Los dichos encajan perfectamente con la confesión del presunto autor. La mecánica de la muerta coincide con la evidencia que hay en el expediente. Es un avance serio, se puede obtener justicia”, declaró la abogada de la familia, María Belén Medina, por La Linterna en Cadena Tiempo.
LA PISTA DEL CELULAR
En noviembre del 2012, ocho meses después de que apareciera el cuerpo mutilado, la Policía encontró el celular de Rodrigo y otros teléfonos en un allanamiento realizado en un domicilio del barrio Abel Amaya.
En aquel momento, las personas que lo tenían dijeron que lo habían comprado en la feria de la calle Canal. La aparición de Muñoz permite hacer otra lectura del celular de Colihuinca: no descartan que haya sido el móvil el crimen.
“El celular de Rodrigo se había prendido, el que lo tenía dice que lo compró en una feria, la pareja lo avaló y quedó ahí el tema. Esta confesión nos hace pensar que el teléfono lo tuvieron en su poder y fue un homicidio criminis causa cometido para ocultar el robo de la mochila y el celular de Rodrigo”, expuso la abogada de la familia.
Por último, Medina se mostró convencida de que hay más implicados en el crimen de Colihuinca puesto que es improbable que una sola persona haya movido y descuartizado el cuerpo.
“Rodrigo era corpulento, alto, siempre pensamos que no fue sola una persona, sino que hay por lo menos tres o cuatro personas más”, concluyó.