Fotos: Norman Evans.
Trelew nació el 20 de octubre de 1884, cuando el Gobierno Nacional autorizó a los colonos galeses la construcción de la vía férrea entre el Valle y el Golfo para trasladar la producción local con destino a Puerto Madryn y que desde allí sea embarcada a Buenos Aires.
El 28 de julio de 1886, llegó el vapor Vesta trayendo los materiales para la construcción del ferrocarril junto a la mano de obra necesaria para el tendido de la vía.

El Museo “Pueblo de Luis” está ubicado en la antigua estación ferroviaria, primer edificio de Trelew que, contemporáneamente a la Capilla Tabernacl, nació en 1889.
La estación se empezó a construir en 1886, es decir que en 3 años los galeses tuvieron una vía férrea para trasladar su producción. El Trelew de entonces tenía una fisionomía ferroviaria muy marcada. No solamente estaba la estación sino los edificios que hoy ocupan la Universidad y la Terminal de Ómnibus, que alguna vez fueron galpones y depósitos del ferrocarril.
A dos cuadras estaba ubicado el barrio ferroviario, donde hoy se ubica una compañía de seguros. En esos locales modernos, hubo más de 30 casas construidas con una piedra sacada de una cantera camino a Madryn. Las casas se demolieron, se construyeron nuevas de material en la década del 50 y finalmente, para los 80, se demolieron definitivamente para dar paso a los edificios actuales.

El ferrocarril
El primer ferrocarril de la Patagonia funcionó muy bien hasta 1961. En el mes de octubre de ese año, durante la presidencia de Arturo Frondizi, se clausuró su servicio.
El cierre trajo grandes consecuencias: incomunicación, desocupación y mucha desazón entre los habitantes. Fue un golpe duro para la población. Lo único que se pudo rescatar de esa etapa fue el edificio.

La exhibición consta de cinco salas con tres ejes temáticos fundamentales: la presencia de los pueblos originarios, la llegada de los galeses y la construcción del ferrocarril.
No es sólo un museo ferroviario ni un museo galés, sino un museo regional que engloba además diferentes corrientes migratorias (se ve reflejado en la plaza de las banderas) y que acompaña el perfil comercial que fue adoptando la ciudad cuando se convirtió en punta de rieles y ciudad de servicio por su ubicación estratégica.

Para el cambio del guion, el Museo trabaja con un museólogo y una profesora de historia. La idea es recuperar más salas, hoy reconvertidas en oficinas, y ofrecer más material de exhibición.
La muestra
El museo recibe alrededor de 10.000 visitantes por año. Tiene un perfil educativo. Alumnos de escuelas locales y turistas lo visitan continuamente.
Una sala está dedicada a la llegada de los colonos galeses. Hay objetos que pertenecieron a las primeras familias. A lo largo de 40 años se ha hecho un rescate de “boca a boca”, entre conocidos, préstamos y donaciones.

Otra sala alberga herramientas relacionadas a la vida en la colonia, objetos de lavandería y del museo de harina de Dolavon. El museo, a veces, es escenario o sede de eventos puntuales, como el Eisteddfod o distintas presentaciones culturales.
La sala principal era la antigua sala de espera del ferrocarril, que lleva el nombre de Lily Pugh de Patterson, mujer autodidacta y primera guía del museo. Durante el recorrido se puede observar que el edificio conserva características de cuando era estación ferroviaria.

La última sala representa la creación del primer Colegio Nacional secundario de la Patagonia que tuvo Trelew, y que surgió por iniciativa del diputado Francisco Albarracín. Hay objetos culturales, como las primeras butacas del Teatro Verdi, una muestra de la orquesta del maestro Domingo Cilano, elementos de telegrafía, y el conmutador telefónico.
Con refacciones, mantenimiento del edificio y un proyecto a futuro, el museo se prepara para cumplir 40 años el 18 de diciembre.


Fotos: Norman Evans.
Trelew nació el 20 de octubre de 1884, cuando el Gobierno Nacional autorizó a los colonos galeses la construcción de la vía férrea entre el Valle y el Golfo para trasladar la producción local con destino a Puerto Madryn y que desde allí sea embarcada a Buenos Aires.
El 28 de julio de 1886, llegó el vapor Vesta trayendo los materiales para la construcción del ferrocarril junto a la mano de obra necesaria para el tendido de la vía.

El Museo “Pueblo de Luis” está ubicado en la antigua estación ferroviaria, primer edificio de Trelew que, contemporáneamente a la Capilla Tabernacl, nació en 1889.
La estación se empezó a construir en 1886, es decir que en 3 años los galeses tuvieron una vía férrea para trasladar su producción. El Trelew de entonces tenía una fisionomía ferroviaria muy marcada. No solamente estaba la estación sino los edificios que hoy ocupan la Universidad y la Terminal de Ómnibus, que alguna vez fueron galpones y depósitos del ferrocarril.
A dos cuadras estaba ubicado el barrio ferroviario, donde hoy se ubica una compañía de seguros. En esos locales modernos, hubo más de 30 casas construidas con una piedra sacada de una cantera camino a Madryn. Las casas se demolieron, se construyeron nuevas de material en la década del 50 y finalmente, para los 80, se demolieron definitivamente para dar paso a los edificios actuales.

El ferrocarril
El primer ferrocarril de la Patagonia funcionó muy bien hasta 1961. En el mes de octubre de ese año, durante la presidencia de Arturo Frondizi, se clausuró su servicio.
El cierre trajo grandes consecuencias: incomunicación, desocupación y mucha desazón entre los habitantes. Fue un golpe duro para la población. Lo único que se pudo rescatar de esa etapa fue el edificio.

La exhibición consta de cinco salas con tres ejes temáticos fundamentales: la presencia de los pueblos originarios, la llegada de los galeses y la construcción del ferrocarril.
No es sólo un museo ferroviario ni un museo galés, sino un museo regional que engloba además diferentes corrientes migratorias (se ve reflejado en la plaza de las banderas) y que acompaña el perfil comercial que fue adoptando la ciudad cuando se convirtió en punta de rieles y ciudad de servicio por su ubicación estratégica.

Para el cambio del guion, el Museo trabaja con un museólogo y una profesora de historia. La idea es recuperar más salas, hoy reconvertidas en oficinas, y ofrecer más material de exhibición.
La muestra
El museo recibe alrededor de 10.000 visitantes por año. Tiene un perfil educativo. Alumnos de escuelas locales y turistas lo visitan continuamente.
Una sala está dedicada a la llegada de los colonos galeses. Hay objetos que pertenecieron a las primeras familias. A lo largo de 40 años se ha hecho un rescate de “boca a boca”, entre conocidos, préstamos y donaciones.

Otra sala alberga herramientas relacionadas a la vida en la colonia, objetos de lavandería y del museo de harina de Dolavon. El museo, a veces, es escenario o sede de eventos puntuales, como el Eisteddfod o distintas presentaciones culturales.
La sala principal era la antigua sala de espera del ferrocarril, que lleva el nombre de Lily Pugh de Patterson, mujer autodidacta y primera guía del museo. Durante el recorrido se puede observar que el edificio conserva características de cuando era estación ferroviaria.

La última sala representa la creación del primer Colegio Nacional secundario de la Patagonia que tuvo Trelew, y que surgió por iniciativa del diputado Francisco Albarracín. Hay objetos culturales, como las primeras butacas del Teatro Verdi, una muestra de la orquesta del maestro Domingo Cilano, elementos de telegrafía, y el conmutador telefónico.
Con refacciones, mantenimiento del edificio y un proyecto a futuro, el museo se prepara para cumplir 40 años el 18 de diciembre.
