En su época dorada, a principios de los 80 y hasta pisando los 90, en el Parque Industrial de Trelew funcionaban 46 empresas con más de 6.500 trabajadores textiles y laneros. Este año quedan 6 empresas y 400 operarios. “Sin duda y lamentablemente es el peor momento”, afirma Sergio Cárdenas, vocal de la Asociación Obrera Textil a nivel nacional.

El Parque, su espíritu, su nombre, está atado a la historia de la ciudad. No existe uno sin el otro. Se inauguró en 1969 con el mojón frente a la actual Soltex. El gobernador militar era Guillermo Pérez Pitton y el intendente, Carlos Stroppiana. “Comencé a trabajar en el 74 en negro y en el 75, cuando cumplí los 16, me blanquearon. Vi todo el desarrollo y realmente el boom de la industria textil sintético lanera fue una época maravillosa. Pero eso se agotó”.
-¿Cómo se explica el vínculo del Parque con Trelew?
-Fue central y definitorio. Yo me crié en barrio La Laguna y éramos una comunidad de 20 mil habitantes. El Parque generó un desarrollo vertiginoso, vino muchísima gente del interior del país y de la provincia. Se transformó en un engranaje de desarrollo fenomenal y florecieron barrios completos, como Progreso, que salió de la nada, del desierto, y se transformó en lo que es hoy.
La mayoría de los textiles tomaban terrenos para edificar sus casas. Todo era solidaridad, darse una mano para instalarse. Trelew brillaba.

“La Promoción Industrial fue excepcional y hay que rescatar a las autoridades de los 60, cuando no éramos provincia sino territorio nacional”, subraya Cárdenas. “Había una clase gobernante pensante que generó una medida geopolítica estratégica en el centro de la Patagonia: radical la industria textil sintética lanera en un pueblito con exenciones impositivas espectaculares, a lo chino”.
Así Trelew fue la ciudad más progresista del sur argentino. La intención de fondo fue preservar la soberanía en una Patagonia con más de un millón de kilómetros cuadrados pero que no lograba juntar un millón de personas entre Río Negro y Tierra del Fuego. “El Parque cumplió una función central y consolidó el desarrollo del Valle Inferior del Río Chubut”.
-¿Qué nos pasó, Cárdenas?
-No quiero simplificar pero lamentablemente en el caso de los empresarios, no podemos pedirles peras al olmo. La que genera políticas de desarrollo es ladirigencia política; al empresariado lo dejo de lado porque están para ganar plata. A los compañeros siempre les digo y suena cruel: “Muchachos, si es negocio hacer tela, vamos a hacer tela hasta que nos muramos”. El día que no sea negocio se van y hay que tratar de que al menos dejen algo y no se lleven las máquinas o los edificios. Al final se las terminaron llevando todo.
El líder textil reivindica un logro: “Con una lucha intensa, que cada vez que a un sinvergüenza no le fue negocio fabricar, pague la indemnización completa. Hasta ahí llegamos y no es para sentirse satisfecho pero es lo que está a nuestro alcance”.

En su cumpleaños 138, Trelew necesita urgente una vuelta de tuerca para los próximos 50 años. “Debemos lograr que nuestros hijos se desarrollen acá. Tengo dos hijos de 37 y 39 años que se fueron estudiar y no volvieron ni por el vuelto porque no encuentran cómo desarrollarse en nuestra comunidad, y me da pena porque también tengo nietos”.
Cárdenas pide que la dirigencia genere algún mecanismo de incentivos para atraer y radicar empresas en una economía que ya no es la de los 80. El Parque lo tiene todo en su capacidad ociosa instalada: cientos de miles de metros cuadrados cubiertos, energía, agua ideal para la industria.
“Tenemos ese fenomenal capital muerto y tirado; es el Parque con mas infraestructura del país pero no tenemos ideas para decirle por ejemplo a Volkswagen que no se vaya a EE.UU., que se instale en Trelew porque tenemos aluminio a 60 kilómetros y se puede exportar por puertos patagónicos o salir por Chile hacia India, Japón o China. Parece utópico pero la clase política no piensa en las generaciones que vienen sino en las elecciones que vienen”.
“Necesitamos nueva dirigencia con mente de progreso, que quiera sus pagos. Lo más importante es que será de nuestros nietos e hijos. Tenemos un Parque en piloto automático con mucho capital humano. Falta decisión política, coraje y que la dirigencia crea en lo que tiene”, reflexiona el líder de la AOT. Coincide a su lado el secretario adjunto del gremio en Trelew, Mario Valdebenito.
-En este escenario, ¿cuál es la cuota de optimismo?
-No podemos dejar de ser optimistas y estamos obligados a serlo, por ser de acá y porque nuestros huesos van a quedar acá. Sí podemos ser críticos y pedir. Creo mucho en la nueva dirigencia política y sindical que está apareciendo. Tenemos expectativas.

En su época dorada, a principios de los 80 y hasta pisando los 90, en el Parque Industrial de Trelew funcionaban 46 empresas con más de 6.500 trabajadores textiles y laneros. Este año quedan 6 empresas y 400 operarios. “Sin duda y lamentablemente es el peor momento”, afirma Sergio Cárdenas, vocal de la Asociación Obrera Textil a nivel nacional.

El Parque, su espíritu, su nombre, está atado a la historia de la ciudad. No existe uno sin el otro. Se inauguró en 1969 con el mojón frente a la actual Soltex. El gobernador militar era Guillermo Pérez Pitton y el intendente, Carlos Stroppiana. “Comencé a trabajar en el 74 en negro y en el 75, cuando cumplí los 16, me blanquearon. Vi todo el desarrollo y realmente el boom de la industria textil sintético lanera fue una época maravillosa. Pero eso se agotó”.
-¿Cómo se explica el vínculo del Parque con Trelew?
-Fue central y definitorio. Yo me crié en barrio La Laguna y éramos una comunidad de 20 mil habitantes. El Parque generó un desarrollo vertiginoso, vino muchísima gente del interior del país y de la provincia. Se transformó en un engranaje de desarrollo fenomenal y florecieron barrios completos, como Progreso, que salió de la nada, del desierto, y se transformó en lo que es hoy.
La mayoría de los textiles tomaban terrenos para edificar sus casas. Todo era solidaridad, darse una mano para instalarse. Trelew brillaba.

“La Promoción Industrial fue excepcional y hay que rescatar a las autoridades de los 60, cuando no éramos provincia sino territorio nacional”, subraya Cárdenas. “Había una clase gobernante pensante que generó una medida geopolítica estratégica en el centro de la Patagonia: radical la industria textil sintética lanera en un pueblito con exenciones impositivas espectaculares, a lo chino”.
Así Trelew fue la ciudad más progresista del sur argentino. La intención de fondo fue preservar la soberanía en una Patagonia con más de un millón de kilómetros cuadrados pero que no lograba juntar un millón de personas entre Río Negro y Tierra del Fuego. “El Parque cumplió una función central y consolidó el desarrollo del Valle Inferior del Río Chubut”.
-¿Qué nos pasó, Cárdenas?
-No quiero simplificar pero lamentablemente en el caso de los empresarios, no podemos pedirles peras al olmo. La que genera políticas de desarrollo es ladirigencia política; al empresariado lo dejo de lado porque están para ganar plata. A los compañeros siempre les digo y suena cruel: “Muchachos, si es negocio hacer tela, vamos a hacer tela hasta que nos muramos”. El día que no sea negocio se van y hay que tratar de que al menos dejen algo y no se lleven las máquinas o los edificios. Al final se las terminaron llevando todo.
El líder textil reivindica un logro: “Con una lucha intensa, que cada vez que a un sinvergüenza no le fue negocio fabricar, pague la indemnización completa. Hasta ahí llegamos y no es para sentirse satisfecho pero es lo que está a nuestro alcance”.

En su cumpleaños 138, Trelew necesita urgente una vuelta de tuerca para los próximos 50 años. “Debemos lograr que nuestros hijos se desarrollen acá. Tengo dos hijos de 37 y 39 años que se fueron estudiar y no volvieron ni por el vuelto porque no encuentran cómo desarrollarse en nuestra comunidad, y me da pena porque también tengo nietos”.
Cárdenas pide que la dirigencia genere algún mecanismo de incentivos para atraer y radicar empresas en una economía que ya no es la de los 80. El Parque lo tiene todo en su capacidad ociosa instalada: cientos de miles de metros cuadrados cubiertos, energía, agua ideal para la industria.
“Tenemos ese fenomenal capital muerto y tirado; es el Parque con mas infraestructura del país pero no tenemos ideas para decirle por ejemplo a Volkswagen que no se vaya a EE.UU., que se instale en Trelew porque tenemos aluminio a 60 kilómetros y se puede exportar por puertos patagónicos o salir por Chile hacia India, Japón o China. Parece utópico pero la clase política no piensa en las generaciones que vienen sino en las elecciones que vienen”.
“Necesitamos nueva dirigencia con mente de progreso, que quiera sus pagos. Lo más importante es que será de nuestros nietos e hijos. Tenemos un Parque en piloto automático con mucho capital humano. Falta decisión política, coraje y que la dirigencia crea en lo que tiene”, reflexiona el líder de la AOT. Coincide a su lado el secretario adjunto del gremio en Trelew, Mario Valdebenito.
-En este escenario, ¿cuál es la cuota de optimismo?
-No podemos dejar de ser optimistas y estamos obligados a serlo, por ser de acá y porque nuestros huesos van a quedar acá. Sí podemos ser críticos y pedir. Creo mucho en la nueva dirigencia política y sindical que está apareciendo. Tenemos expectativas.