Una intervención precisa y oportuna permitió salvar la vida de un joven elefante marino que había quedado severamente enmallado con una correa de motor en Pico Sayago, al sur de Península Valdés. El elemento, que rodeaba su cuerpo y comprometía una de sus aletas pectorales, había generado una lesión visible por la presión sostenida durante un tiempo prolongado.
El guardafauna Marcelo Franco fue quien encabezó la maniobra de rescate, utilizando herramientas de corte especialmente diseñadas, donadas por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) a la Red de Fauna Costera. Gracias a su pericia y experiencia, el objeto fue retirado sin provocar estrés en el animal, permitiéndole recuperar la movilidad y continuar su desarrollo en condiciones naturales.

La situación había sido advertida días atrás por el subsecretario de Ambiente de Chubut, Fernando Pegoraro, durante un relevamiento costero enfocado en residuos pesqueros, como cajones abandonados. Pegoraro marcó la ubicación con GPS y dio aviso inmediato a las autoridades.
"Hacemos recorridas constantes. Fue Fernando quien dio aviso en una recorrida de relevamiento de plásticos", explicó Marcelo Franco en declaraciones a Jornada Radio. "Península Valdés se pone muy complicada con los días de lluvia y para llegar tuvimos que caminar 7 km. El elefante estaba en Pico Sayago, lo habían visto ya hace una semana. Tenía una aleta complicada, pero creemos que mejorará", agregó.
Este miércoles, una comitiva integrada por Marcelo Franco, el investigador Ricardo Vera del CCT Conicet-Cenpat Puerto Madryn, y Julieta Campaña, de la ONG Wildlife Conservation Society (WCS Argentina), accedió al sitio tras una extensa caminata por terrenos irregulares.
"Es el segundo ejemplar con correa de motor que encontramos. Son animales que crecen muy rápido y la presión del enmallamiento era grave en este caso. Es una maniobra que debemos realizar quienes estamos capacitados y sin estresarlo", indicó Franco. "Realmente nos sentimos realizados por haberlo ayudado. Somos un equipo de 17 guardas en Península. Yo trabajo hace más de 26 años, soy un agradecido de la vida por esto."
El episodio vuelve a poner en primer plano la problemática de la basura “fantasma”: sogas, redes, plásticos y otros residuos abandonados en el mar que se transforman en trampas letales para especies marinas. La situación del joven elefante marino no es aislada y refleja el impacto real de la actividad humana en los ecosistemas costeros.
"La buena noticia es que hemos visto muchas crías tras las complicaciones en la población local por la gripe aviar", celebró Franco. El dato es significativo: tras el brote de influenza aviar que afectó a la especie el año pasado, cada ejemplar cuenta para la recuperación de la población.

Cabe recordar que, tras el brote de influenza aviar que afectó gravemente a la especie durante el año pasado, cada individuo cobra un valor incalculable en los esfuerzos por recuperar la población. Por eso, acciones como esta no solo son actos de protección animal, sino que resultan fundamentales dentro de las estrategias de conservación a largo plazo.

Una intervención precisa y oportuna permitió salvar la vida de un joven elefante marino que había quedado severamente enmallado con una correa de motor en Pico Sayago, al sur de Península Valdés. El elemento, que rodeaba su cuerpo y comprometía una de sus aletas pectorales, había generado una lesión visible por la presión sostenida durante un tiempo prolongado.
El guardafauna Marcelo Franco fue quien encabezó la maniobra de rescate, utilizando herramientas de corte especialmente diseñadas, donadas por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) a la Red de Fauna Costera. Gracias a su pericia y experiencia, el objeto fue retirado sin provocar estrés en el animal, permitiéndole recuperar la movilidad y continuar su desarrollo en condiciones naturales.

La situación había sido advertida días atrás por el subsecretario de Ambiente de Chubut, Fernando Pegoraro, durante un relevamiento costero enfocado en residuos pesqueros, como cajones abandonados. Pegoraro marcó la ubicación con GPS y dio aviso inmediato a las autoridades.
"Hacemos recorridas constantes. Fue Fernando quien dio aviso en una recorrida de relevamiento de plásticos", explicó Marcelo Franco en declaraciones a Jornada Radio. "Península Valdés se pone muy complicada con los días de lluvia y para llegar tuvimos que caminar 7 km. El elefante estaba en Pico Sayago, lo habían visto ya hace una semana. Tenía una aleta complicada, pero creemos que mejorará", agregó.
Este miércoles, una comitiva integrada por Marcelo Franco, el investigador Ricardo Vera del CCT Conicet-Cenpat Puerto Madryn, y Julieta Campaña, de la ONG Wildlife Conservation Society (WCS Argentina), accedió al sitio tras una extensa caminata por terrenos irregulares.
"Es el segundo ejemplar con correa de motor que encontramos. Son animales que crecen muy rápido y la presión del enmallamiento era grave en este caso. Es una maniobra que debemos realizar quienes estamos capacitados y sin estresarlo", indicó Franco. "Realmente nos sentimos realizados por haberlo ayudado. Somos un equipo de 17 guardas en Península. Yo trabajo hace más de 26 años, soy un agradecido de la vida por esto."
El episodio vuelve a poner en primer plano la problemática de la basura “fantasma”: sogas, redes, plásticos y otros residuos abandonados en el mar que se transforman en trampas letales para especies marinas. La situación del joven elefante marino no es aislada y refleja el impacto real de la actividad humana en los ecosistemas costeros.
"La buena noticia es que hemos visto muchas crías tras las complicaciones en la población local por la gripe aviar", celebró Franco. El dato es significativo: tras el brote de influenza aviar que afectó a la especie el año pasado, cada ejemplar cuenta para la recuperación de la población.

Cabe recordar que, tras el brote de influenza aviar que afectó gravemente a la especie durante el año pasado, cada individuo cobra un valor incalculable en los esfuerzos por recuperar la población. Por eso, acciones como esta no solo son actos de protección animal, sino que resultan fundamentales dentro de las estrategias de conservación a largo plazo.