La situación va evidenciando la gravedad del problema habida cuenta que en el caso de la aeroestación portuaria se trata del cuarto vuelo cancelado en una semana. Esto en coincidencia con las decisiones empresariales que se han tomado y que han afectado la conectividad en diferentes puntos del país y del extranjero.
En el caso de vuelo cancelado para este martes tuvo la particularidad que se trataba de pasajeros que ya habían sufrido la reprogramación de su viaje como consecuencia de otras suspensiones.
La indignación entre los pasajeros es creciente porque no hay certezas en la compañía sobre cuándo podrán volar. Una vez más familias y trabajadores quedan a la deriva ante la imposibilidad de Flybondi de concretar el viaje programado.
Así las cuestiones familiares, los compromisos laborales o de salud deben posponerse con fecha indefinida o, en su defecto, buscar alternativas para poder viajar sea en otra compañía aérea o vía terrestre.
Tras un impasse de meses donde la empresa cumplía con los vuelos en tiempo y forma, los problemas volvieron a emerger con una gravedad inusitada. A esto se suma que en los meses previos la compañía realizó una fuerte campaña de venta de pasajes a costos muy bajos que provocó una demanda masiva. Esa es la misma que hoy convive con cancelaciones y reprogramaciones sin certezas.

La situación va evidenciando la gravedad del problema habida cuenta que en el caso de la aeroestación portuaria se trata del cuarto vuelo cancelado en una semana. Esto en coincidencia con las decisiones empresariales que se han tomado y que han afectado la conectividad en diferentes puntos del país y del extranjero.
En el caso de vuelo cancelado para este martes tuvo la particularidad que se trataba de pasajeros que ya habían sufrido la reprogramación de su viaje como consecuencia de otras suspensiones.
La indignación entre los pasajeros es creciente porque no hay certezas en la compañía sobre cuándo podrán volar. Una vez más familias y trabajadores quedan a la deriva ante la imposibilidad de Flybondi de concretar el viaje programado.
Así las cuestiones familiares, los compromisos laborales o de salud deben posponerse con fecha indefinida o, en su defecto, buscar alternativas para poder viajar sea en otra compañía aérea o vía terrestre.
Tras un impasse de meses donde la empresa cumplía con los vuelos en tiempo y forma, los problemas volvieron a emerger con una gravedad inusitada. A esto se suma que en los meses previos la compañía realizó una fuerte campaña de venta de pasajes a costos muy bajos que provocó una demanda masiva. Esa es la misma que hoy convive con cancelaciones y reprogramaciones sin certezas.