El fiscal Fabián Moyano recordó su paso por Fiscalía de Trelew. Tras 43 años de servicio se jubila en febrero y su único resquemor es no llegar al juicio por el caso Colihuinca, asesinado brutalmente en 2012. “Lo presenciaré como público y ayudaré en lo que haga falta a Mauro -su sucesor-, incluso en unas horas le llevaré pruebas que quedaron en mi computadora” dijo este miércoles a Jornada.
Señaló que hubo trabas legítimas, “no tramposas” por parte de la Defensa que impulsó un tratamiento de insania sobre el único imputado para tratar de que un juez de familia determine “si -B.M.- comprende la criminalidad o no. Vanina Botta del cuerpo médico forense de Madryn ya había dicho que comprende perfectamente bien, mas allá de las adicciones que pueda tener, eso no quita la comprensión de la criminalidad al momento del hecho”.
Y aseveró que esta completamente convencido de que B.M. esta involucrado en el salvaje asesinato porque “hay evidencia muy importante que va a utilizar el fiscal Quinteros, como una intervención telefónica del imputado con su pastor donde habla con total naturalidad y comprensión por lo que el acting del desmayo y demás en las audiencias a mí no me convenció. Menos después de leer el dictamen psiquiátrico de Botta donde él detalla qué hizo dos días antes de ir a la comisaría y confesar el hecho”, dijo Moyano.
El imputado dio detalles con una coincidencia total según el fiscal. “Si vemos la pericia que hace Martín Costa, en donde describe cómo se cometió el hecho, la coincidencia es total, porque al menos dos personas actuaron y él dijo: lo hice con otro, usé un cuchillo. Y efectivamente Costa determina que fue decapitado con la utilización de un cuchillo, después el hecho de decir que arrojó la cabeza, da detalles que no tenía cómo saberlo”.

En el mes de febrero o marzo, se realizará la audiencia preliminar, allí se discutirá qué pruebas entrarán al juicio y cuáles no. Moyano asegura que el motivo del brutal crimen fue para robarle el celular a Rodrigo Colihuinca, que justamente fue encontrado meses después en la casa de la familia del imputado.
Una de las pruebas más importantes es el ADN mitocondrial de un amigo del imputado, que solía cometer hechos violentos en esa época, de robo y lesiones. Hay un cabello sin bulbo de esta persona que tenía 15 años en el 2012. Esto quiere decir que el ADN esta en la fibra y el porcentaje de compatibilidad no es del 99,99% como sucede si conservara el bulbo. “Pero si no es del amigo del imputado, existe una posibilidad compartida con un primo hermano que también tienen antecedentes. En el momento de la acusación no me alcanzó como para ponerlos como coautores, aún siendo un coautor inimputable”.
Contacto con Juan Colihuinca
Moyano lo describió como el caso más relevante de su carrera y la única satisfacción es que en el último tiempo estuvo en contacto con Juan Colihuinca, padre de Rodrigo “y me auguró una feliz jubilación. Sé que mucho tiempo él estuvo enojado conmigo y con razón, porque la causa estuvo muchos años parada. Pero esta esperanzado en que esto va a llegar a buen puerto y que se lo va a condenar. Me comprometí a ayudar hasta el último día del juicio”.
Su carrera
Comenzó a los 19 años como empleado en un juzgado y “no me fui, solo estuve un breve tiempo en una defensoría, pero el 70% de mi función la presté en la Fiscalía. Luego de ser empleado, fui prosecretario, después funcionario, y terminé mi carrera como fiscal general”.
Aseguró que tomar la decisión de jubilarse no le costó porque “ya era tiempo de dejar espacio a gente más joven”. Y aseguró que “no entiendo muchas veces a funcionarios que tienen setenta y pico de años y siguen aferrados a un sillón. No tiene sentido”.

El fiscal Fabián Moyano recordó su paso por Fiscalía de Trelew. Tras 43 años de servicio se jubila en febrero y su único resquemor es no llegar al juicio por el caso Colihuinca, asesinado brutalmente en 2012. “Lo presenciaré como público y ayudaré en lo que haga falta a Mauro -su sucesor-, incluso en unas horas le llevaré pruebas que quedaron en mi computadora” dijo este miércoles a Jornada.
Señaló que hubo trabas legítimas, “no tramposas” por parte de la Defensa que impulsó un tratamiento de insania sobre el único imputado para tratar de que un juez de familia determine “si -B.M.- comprende la criminalidad o no. Vanina Botta del cuerpo médico forense de Madryn ya había dicho que comprende perfectamente bien, mas allá de las adicciones que pueda tener, eso no quita la comprensión de la criminalidad al momento del hecho”.
Y aseveró que esta completamente convencido de que B.M. esta involucrado en el salvaje asesinato porque “hay evidencia muy importante que va a utilizar el fiscal Quinteros, como una intervención telefónica del imputado con su pastor donde habla con total naturalidad y comprensión por lo que el acting del desmayo y demás en las audiencias a mí no me convenció. Menos después de leer el dictamen psiquiátrico de Botta donde él detalla qué hizo dos días antes de ir a la comisaría y confesar el hecho”, dijo Moyano.
El imputado dio detalles con una coincidencia total según el fiscal. “Si vemos la pericia que hace Martín Costa, en donde describe cómo se cometió el hecho, la coincidencia es total, porque al menos dos personas actuaron y él dijo: lo hice con otro, usé un cuchillo. Y efectivamente Costa determina que fue decapitado con la utilización de un cuchillo, después el hecho de decir que arrojó la cabeza, da detalles que no tenía cómo saberlo”.

En el mes de febrero o marzo, se realizará la audiencia preliminar, allí se discutirá qué pruebas entrarán al juicio y cuáles no. Moyano asegura que el motivo del brutal crimen fue para robarle el celular a Rodrigo Colihuinca, que justamente fue encontrado meses después en la casa de la familia del imputado.
Una de las pruebas más importantes es el ADN mitocondrial de un amigo del imputado, que solía cometer hechos violentos en esa época, de robo y lesiones. Hay un cabello sin bulbo de esta persona que tenía 15 años en el 2012. Esto quiere decir que el ADN esta en la fibra y el porcentaje de compatibilidad no es del 99,99% como sucede si conservara el bulbo. “Pero si no es del amigo del imputado, existe una posibilidad compartida con un primo hermano que también tienen antecedentes. En el momento de la acusación no me alcanzó como para ponerlos como coautores, aún siendo un coautor inimputable”.
Contacto con Juan Colihuinca
Moyano lo describió como el caso más relevante de su carrera y la única satisfacción es que en el último tiempo estuvo en contacto con Juan Colihuinca, padre de Rodrigo “y me auguró una feliz jubilación. Sé que mucho tiempo él estuvo enojado conmigo y con razón, porque la causa estuvo muchos años parada. Pero esta esperanzado en que esto va a llegar a buen puerto y que se lo va a condenar. Me comprometí a ayudar hasta el último día del juicio”.
Su carrera
Comenzó a los 19 años como empleado en un juzgado y “no me fui, solo estuve un breve tiempo en una defensoría, pero el 70% de mi función la presté en la Fiscalía. Luego de ser empleado, fui prosecretario, después funcionario, y terminé mi carrera como fiscal general”.
Aseguró que tomar la decisión de jubilarse no le costó porque “ya era tiempo de dejar espacio a gente más joven”. Y aseguró que “no entiendo muchas veces a funcionarios que tienen setenta y pico de años y siguen aferrados a un sillón. No tiene sentido”.