Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada
A las 9.15 del 16 de enero, Rubén Oscar Hernández concurrió a la sucursal de una empresa de transporte de Trelew para retirar una encomienda que contenía más de 461 gramos de marihuana, envuelta en un paquete hecho de globos y nylon. Estacionada en doble fila, su mujer lo esperaba en un utilitario.
Hernández firmó el recibo con su nombre pero usó el DNI de otra persona porque él no era el destinatario. No sabía que lo vigilaban: cuando fuera del local Gendarmería le dio la voz de alto, intentó escapar por un playón. Entre violentos forcejeo y empujones hicieron falta tres uniformados para reducirlo. Un par quedaron lastimados. Todo lo grabaron las cámaras de seguridad. Un cuarto intentó explicarle que no le quedaba salida. También le secuestraron un celular.

Está preso en la Comisaría 1ª pero terminará en la Unidad 6 de Rawson apenas se abra un cupo. Estará 60 días en preventiva.
El caso se inició el 13 de enero cuando un control federal sobre la ruta 5 en Colón, Entre Ríos, revisó un micro y el escáner detectó el paquete con droga. Se decidió que la sustancia siguiera viaje bajo seguimiento hasta su destino final Trelew para capturar a quien fuera su receptor. La droga incautada tiene un valor de $ 4.700.000 y alcanza para armar 1.000 porros.
Tras el operativo donde cayó Hernández, se decidió que la competencia fuera de la Justicia Federal de Rawson. Es que el delito se completó en Chubut y el estupefaciente era para vender en el Valle Inferior del Río Chubut.
Al justificar la detención, el fiscal Vega advirtió que quedan posibles cómplices por investigar: la mujer de Hernández, el nombre de quién remitió el paquete y el nombre a quien iba dirigido. “Si como dice desconocía el contenido de la encomienda, ¿por qué huyó?”, razonó el investigador en la audiencia.
Hernández enfrenta un delito con una expectativa de pena de 4 a 15 años. Tiene dos condenas previas por drogas: en 2020 fue sentenciado a 5 años y 8 meses de prisión en una unificación de penas del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia; en octubre de 2025, el TOF lo penó con 1 año y 3 meses de cárcel efectiva y una declaración de reincidencia por tenencia simple.
Al declarar en la audiencia, Hernández dijo que sostiene a sus tres hijos menores manejando un Uber, elaborando comida casera con su compañera y con una máquina que sublima vajilla y ropa.
Aunque no lo convenció, le aseguró al juez que buscó la encomienda con otro paquete porque se lo encargó un cliente en un viaje, que le prestó su DNI.
“Mi mayor preocupación es la educación de mis hijos y lo único que pido es estar en mi casa para ayudarlos. No soy una persona conflictiva y no me voy a escapar”, pidió. “Necesito que se ponga la mano en el corazón y me dé la oportunidad de levantarme para hacerles el desayuno. El año pasado lo perdí pero ya sufrí y pagué por mis errores. Esa encomienda no era mía”.

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada
A las 9.15 del 16 de enero, Rubén Oscar Hernández concurrió a la sucursal de una empresa de transporte de Trelew para retirar una encomienda que contenía más de 461 gramos de marihuana, envuelta en un paquete hecho de globos y nylon. Estacionada en doble fila, su mujer lo esperaba en un utilitario.
Hernández firmó el recibo con su nombre pero usó el DNI de otra persona porque él no era el destinatario. No sabía que lo vigilaban: cuando fuera del local Gendarmería le dio la voz de alto, intentó escapar por un playón. Entre violentos forcejeo y empujones hicieron falta tres uniformados para reducirlo. Un par quedaron lastimados. Todo lo grabaron las cámaras de seguridad. Un cuarto intentó explicarle que no le quedaba salida. También le secuestraron un celular.

Está preso en la Comisaría 1ª pero terminará en la Unidad 6 de Rawson apenas se abra un cupo. Estará 60 días en preventiva.
El caso se inició el 13 de enero cuando un control federal sobre la ruta 5 en Colón, Entre Ríos, revisó un micro y el escáner detectó el paquete con droga. Se decidió que la sustancia siguiera viaje bajo seguimiento hasta su destino final Trelew para capturar a quien fuera su receptor. La droga incautada tiene un valor de $ 4.700.000 y alcanza para armar 1.000 porros.
Tras el operativo donde cayó Hernández, se decidió que la competencia fuera de la Justicia Federal de Rawson. Es que el delito se completó en Chubut y el estupefaciente era para vender en el Valle Inferior del Río Chubut.
Al justificar la detención, el fiscal Vega advirtió que quedan posibles cómplices por investigar: la mujer de Hernández, el nombre de quién remitió el paquete y el nombre a quien iba dirigido. “Si como dice desconocía el contenido de la encomienda, ¿por qué huyó?”, razonó el investigador en la audiencia.
Hernández enfrenta un delito con una expectativa de pena de 4 a 15 años. Tiene dos condenas previas por drogas: en 2020 fue sentenciado a 5 años y 8 meses de prisión en una unificación de penas del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia; en octubre de 2025, el TOF lo penó con 1 año y 3 meses de cárcel efectiva y una declaración de reincidencia por tenencia simple.
Al declarar en la audiencia, Hernández dijo que sostiene a sus tres hijos menores manejando un Uber, elaborando comida casera con su compañera y con una máquina que sublima vajilla y ropa.
Aunque no lo convenció, le aseguró al juez que buscó la encomienda con otro paquete porque se lo encargó un cliente en un viaje, que le prestó su DNI.
“Mi mayor preocupación es la educación de mis hijos y lo único que pido es estar en mi casa para ayudarlos. No soy una persona conflictiva y no me voy a escapar”, pidió. “Necesito que se ponga la mano en el corazón y me dé la oportunidad de levantarme para hacerles el desayuno. El año pasado lo perdí pero ya sufrí y pagué por mis errores. Esa encomienda no era mía”.