Firmado por el gobernador Nacho Torres, ya está en Legislatura el proyecto de ley del Poder Ejecutivo que crea la Tasa de Dragado del Canal de Acceso, el formato de recaudación a cargo de las empresas pesqueras que propone el Gobierno para ejecutar y mantener esa obra en Puerto Rawson.
El proyecto establece una Tasa “objetiva, transparente y proporcional”. Habrá un tope automático para que el monto total a recaudar no exceda el costo total de la obra, distribuido entre las empresas. Este costo total se dividirá por la cantidad de cajones autorizados de todos los buques alcanzados, garantizando una distribución proporcional a la escala operativa de cada embarcación.

Se creará una cuenta especial con afectación específica ya que el dinero no podrá gastarse en otra cosa. Y se publicarán periódicamente ingresos y egresos.
El proyecto prohíbe que la Tasa se descuente del salario de los tripulantes –aunque estén contratados- directa o indirectamente. “De esta manera se preserva la intangibilidad de las remuneraciones y se evita que el costo de la infraestructura pública sea soportado por los trabajadores”.
Según el Gobierno, “razones de equidad y responsabilidad fiscal justifican que el financiamiento de la obra sea afrontado por quienes resultan sus beneficiarios directos”. En tal sentido, “en el actual contexto económico no resulta razonable que el erario público asuma en forma exclusiva el costo de una obra que impacta directamente en la actividad de un sector determinado”.

La falta de pago de la Tasa será considerada como deuda ante la Dirección General de Puertos de Explotación Directa, e impedirá la renovación anual de los permisos de pesca. Además facultará a la Secretaría de Pesca a suspender las autorizaciones de despacho a los permisionarios deudores.
Crecimiento
La iniciativa advierte acerca del incremento constante de las descargas en esa terminal de las flotas Amarilla y Artesanal, con cifras históricas de capturas de langostino, anchoita y merluza, crecimiento respaldado por una mejora tecnológica de las embarcaciones y un aumento en sus dimensiones.
Desde 2004 crece la cantidad de embarcaciones. Por eso el volumen de capturas y la capacidad operativa de los buques generó un intenso movimiento portuario con “severos cuellos de botella” para la descarga y para el ingreso y egreso de los buques.
Esta problemática se ve significativamente agravada por el bajo calado de la desembocadura del río Chubut. “Los buques dependen del régimen de mareas para operar, lo que concentra maniobras en lapsos reducidos y genera demoras, ineficiencias operativas y mayores costos para el sector”.

Según el proyecto, contar con un canal de acceso dragado y mantenido optimizará la operatoria portuaria, reducirá tiempos muertos, mejorará la coordinación con las plantas procesadoras y preservará la calidad de las capturas, garantizando mayor frescura del producto y mejores condiciones de comercialización.
“El dragado contribuirá a ordenar la operatoria de estiba, evitando la congestión derivada del ingreso simultáneo de múltiples embarcaciones en ventanas acotadas por la marea”, subraya.
El último dragado integral del río data de 2003, habiéndose interrumpido el iniciado en 2023. Por la sedimentación, el calado disminuyó progresivamente, profundizando las limitaciones operativas.
Frente a este escenario, “es imprescindible garantizar la ejecución, mantenimiento y eventual redragado”.

Firmado por el gobernador Nacho Torres, ya está en Legislatura el proyecto de ley del Poder Ejecutivo que crea la Tasa de Dragado del Canal de Acceso, el formato de recaudación a cargo de las empresas pesqueras que propone el Gobierno para ejecutar y mantener esa obra en Puerto Rawson.
El proyecto establece una Tasa “objetiva, transparente y proporcional”. Habrá un tope automático para que el monto total a recaudar no exceda el costo total de la obra, distribuido entre las empresas. Este costo total se dividirá por la cantidad de cajones autorizados de todos los buques alcanzados, garantizando una distribución proporcional a la escala operativa de cada embarcación.

Se creará una cuenta especial con afectación específica ya que el dinero no podrá gastarse en otra cosa. Y se publicarán periódicamente ingresos y egresos.
El proyecto prohíbe que la Tasa se descuente del salario de los tripulantes –aunque estén contratados- directa o indirectamente. “De esta manera se preserva la intangibilidad de las remuneraciones y se evita que el costo de la infraestructura pública sea soportado por los trabajadores”.
Según el Gobierno, “razones de equidad y responsabilidad fiscal justifican que el financiamiento de la obra sea afrontado por quienes resultan sus beneficiarios directos”. En tal sentido, “en el actual contexto económico no resulta razonable que el erario público asuma en forma exclusiva el costo de una obra que impacta directamente en la actividad de un sector determinado”.

La falta de pago de la Tasa será considerada como deuda ante la Dirección General de Puertos de Explotación Directa, e impedirá la renovación anual de los permisos de pesca. Además facultará a la Secretaría de Pesca a suspender las autorizaciones de despacho a los permisionarios deudores.
Crecimiento
La iniciativa advierte acerca del incremento constante de las descargas en esa terminal de las flotas Amarilla y Artesanal, con cifras históricas de capturas de langostino, anchoita y merluza, crecimiento respaldado por una mejora tecnológica de las embarcaciones y un aumento en sus dimensiones.
Desde 2004 crece la cantidad de embarcaciones. Por eso el volumen de capturas y la capacidad operativa de los buques generó un intenso movimiento portuario con “severos cuellos de botella” para la descarga y para el ingreso y egreso de los buques.
Esta problemática se ve significativamente agravada por el bajo calado de la desembocadura del río Chubut. “Los buques dependen del régimen de mareas para operar, lo que concentra maniobras en lapsos reducidos y genera demoras, ineficiencias operativas y mayores costos para el sector”.

Según el proyecto, contar con un canal de acceso dragado y mantenido optimizará la operatoria portuaria, reducirá tiempos muertos, mejorará la coordinación con las plantas procesadoras y preservará la calidad de las capturas, garantizando mayor frescura del producto y mejores condiciones de comercialización.
“El dragado contribuirá a ordenar la operatoria de estiba, evitando la congestión derivada del ingreso simultáneo de múltiples embarcaciones en ventanas acotadas por la marea”, subraya.
El último dragado integral del río data de 2003, habiéndose interrumpido el iniciado en 2023. Por la sedimentación, el calado disminuyó progresivamente, profundizando las limitaciones operativas.
Frente a este escenario, “es imprescindible garantizar la ejecución, mantenimiento y eventual redragado”.