“La reforma laboral genera una esclavitud moderna”

Con más del 75% de estudiantes mujeres, la Universidad de Chubut enfrenta el desafío de acompañar sus trayectorias educativas en un contexto de desigualdad estructural y reforma laboral que impactan la vida cotidiana. Cecilia Russo detalla políticas, acciones y se refirió al impacto directo a la reforma laboral en las mujeres. “Es una esclavitud moderna” dijo, describiendo una a una las desventajas.

Cómo impacta la reforma laboral en las mujeres que estudian. Foto ilustrativa.
22 MAR 2026 - 9:20 | Actualizado 22 MAR 2026 - 9:45

Por Lorena Leeming / Redacción Jornada

Este año, el trabajo del Observatorio de Género de la Universidad de Chubut, cuya referente es Cecilia Russo, se centró en visibilizar la composición de la universidad y registrar la diversidad de trayectorias educativas. “Ya veníamos diciendo que la universidad era feminizada, vinculada con carreras relacionadas con el cuidado, como terapia ocupacional, enfermería y acompañamiento terapéutico”. Sobre la reforma laboral deslizó: “precariza el trabajo, afecta la disponibilidad de tiempo libre y genera un modelo de “esclavitud moderna”.

En una entrevista con Jornada, explicó que el objetivo fue tanto externo como interno: visibilizar la situación para la comunidad y registrar datos que permitan ajustar políticas institucionales.

“Queremos ver cómo transita la universidad una persona que estudia, trabaja y tiene infancias a cargo, o que pertenece a una familia monoparental. La diversidad de personas que forman parte de la universidad es amplia y sus trayectorias educativas se ven afectadas por estas condiciones”, añade Russo.

75% mujeres

La estadística es contundente: en la Universidad de Chubut, el 75,7% del total de estudiantes son mujeres. Sobre esta base, el equipo del Observatorio desarrolló un dossier y está ahora llevando adelante un relevamiento que analiza las intersecciones entre educación, trabajo y cuidados, con el objetivo de diseñar políticas públicas universitarias que sostengan estas trayectorias. Parte de este trabajo también incluye abordajes sobre violencias que impactan directamente en la educación de las mujeres.

Cecilia Russo subraya que estas cuestiones se vinculan con el contexto nacional: “En Argentina, la tasa de actividad femenina ronda el 52%, frente al 70% de los hombres. Esto no solo tiene que ver con los cuidados, sino con la condición de ser reproductoras de la vida y las interrupciones en la trayectoria laboral que ello implica”.

En el marco de actividades por el 8M, la Universidad promovió la participación en marchas y acciones de activismo, sumando al centro de estudiantes de Rawson y a distintas extensiones áulicas. Entre las iniciativas recientes, se desarrolló un folleto que explica el impacto de la reforma laboral sobre las mujeres. Russo señala que la reforma no representa una modernización, sino un retroceso: precariza el trabajo, afecta la disponibilidad de tiempo libre y genera un modelo de “esclavitud moderna”.

“El folleto explica la trampa de la flexibilidad laboral: menos aportes, despidos por cargas familiares o embarazo, y un impacto directo en la jubilación, con la transferencia de fondos al sector privado y la eliminación de moratorias que beneficiaban a las mujeres”, detalla. La combinación de pluriempleo, inflación y servicios cada vez más caros genera un efecto dominó sobre la salud mental y los espacios familiares, aumentando la vulnerabilidad frente a la violencia de género.

La educación universitaria se ve afectada por estas condiciones. “Las mujeres se han abocado masivamente al sistema universitario, pero mantener sus trayectorias educativas es cada vez más difícil. Por eso pensamos en políticas que permitan conciliar educación, trabajo y cuidados, para que nadie pierda oportunidades por responsabilidades familiares”, afirma Russo.

La virtualización de carreras y materias es una de las estrategias implementadas. “Muchas carreras se han virtualizado, aumentando el acceso: el 80% de los estudiantes en estas modalidades son mujeres. Esto permite que personas que trabajan todo el día o viven en comunas alejadas puedan cursar, rendir y avanzar, pero debemos garantizar calidad educativa y profesionalización. No se trata de autoadministración, sino de espacios sincrónicos que sostengan la enseñanza”, explica.

Cecilia Russo concluye destacando que la adecuación de las políticas universitarias no busca naturalizar un modelo opresor, sino ofrecer formas que garanticen el derecho a la educación y el desarrollo profesional: “Estamos trabajando para que más personas puedan acceder a la educación, sostener sus trayectorias y desarrollarse plenamente, aun en contextos de desigualdad estructural”.

Cómo impacta la reforma laboral en las mujeres que estudian. Foto ilustrativa.
22 MAR 2026 - 9:20

Por Lorena Leeming / Redacción Jornada

Este año, el trabajo del Observatorio de Género de la Universidad de Chubut, cuya referente es Cecilia Russo, se centró en visibilizar la composición de la universidad y registrar la diversidad de trayectorias educativas. “Ya veníamos diciendo que la universidad era feminizada, vinculada con carreras relacionadas con el cuidado, como terapia ocupacional, enfermería y acompañamiento terapéutico”. Sobre la reforma laboral deslizó: “precariza el trabajo, afecta la disponibilidad de tiempo libre y genera un modelo de “esclavitud moderna”.

En una entrevista con Jornada, explicó que el objetivo fue tanto externo como interno: visibilizar la situación para la comunidad y registrar datos que permitan ajustar políticas institucionales.

“Queremos ver cómo transita la universidad una persona que estudia, trabaja y tiene infancias a cargo, o que pertenece a una familia monoparental. La diversidad de personas que forman parte de la universidad es amplia y sus trayectorias educativas se ven afectadas por estas condiciones”, añade Russo.

75% mujeres

La estadística es contundente: en la Universidad de Chubut, el 75,7% del total de estudiantes son mujeres. Sobre esta base, el equipo del Observatorio desarrolló un dossier y está ahora llevando adelante un relevamiento que analiza las intersecciones entre educación, trabajo y cuidados, con el objetivo de diseñar políticas públicas universitarias que sostengan estas trayectorias. Parte de este trabajo también incluye abordajes sobre violencias que impactan directamente en la educación de las mujeres.

Cecilia Russo subraya que estas cuestiones se vinculan con el contexto nacional: “En Argentina, la tasa de actividad femenina ronda el 52%, frente al 70% de los hombres. Esto no solo tiene que ver con los cuidados, sino con la condición de ser reproductoras de la vida y las interrupciones en la trayectoria laboral que ello implica”.

En el marco de actividades por el 8M, la Universidad promovió la participación en marchas y acciones de activismo, sumando al centro de estudiantes de Rawson y a distintas extensiones áulicas. Entre las iniciativas recientes, se desarrolló un folleto que explica el impacto de la reforma laboral sobre las mujeres. Russo señala que la reforma no representa una modernización, sino un retroceso: precariza el trabajo, afecta la disponibilidad de tiempo libre y genera un modelo de “esclavitud moderna”.

“El folleto explica la trampa de la flexibilidad laboral: menos aportes, despidos por cargas familiares o embarazo, y un impacto directo en la jubilación, con la transferencia de fondos al sector privado y la eliminación de moratorias que beneficiaban a las mujeres”, detalla. La combinación de pluriempleo, inflación y servicios cada vez más caros genera un efecto dominó sobre la salud mental y los espacios familiares, aumentando la vulnerabilidad frente a la violencia de género.

La educación universitaria se ve afectada por estas condiciones. “Las mujeres se han abocado masivamente al sistema universitario, pero mantener sus trayectorias educativas es cada vez más difícil. Por eso pensamos en políticas que permitan conciliar educación, trabajo y cuidados, para que nadie pierda oportunidades por responsabilidades familiares”, afirma Russo.

La virtualización de carreras y materias es una de las estrategias implementadas. “Muchas carreras se han virtualizado, aumentando el acceso: el 80% de los estudiantes en estas modalidades son mujeres. Esto permite que personas que trabajan todo el día o viven en comunas alejadas puedan cursar, rendir y avanzar, pero debemos garantizar calidad educativa y profesionalización. No se trata de autoadministración, sino de espacios sincrónicos que sostengan la enseñanza”, explica.

Cecilia Russo concluye destacando que la adecuación de las políticas universitarias no busca naturalizar un modelo opresor, sino ofrecer formas que garanticen el derecho a la educación y el desarrollo profesional: “Estamos trabajando para que más personas puedan acceder a la educación, sostener sus trayectorias y desarrollarse plenamente, aun en contextos de desigualdad estructural”.