“Teníamos 1.700 a 1.800 desocupados. Hoy tenemos 2.100”, alertó Raúl “Conejo” Silva, secretario general de la UOCRA quien remarcó que la cifra sigue creciendo de manera sostenida: “Cada vez que hablamos, la barra se va levantando. Cada vez hay más desocupación en Comodoro”.
Según explicó, el problema no radica en la falta de capacitación, sino en la ausencia de actividad: “Tenemos mano de obra especializada en todo: soldadores, instrumentistas, montadores de línea eléctrica, lo que pidas. El tema es que no hay trabajo”.
Ante la falta de obra local, una de las alternativas suele ser la migración hacia otras provincias, especialmente Neuquén o Santa Cruz. Sin embargo, desde el gremio advierten que esa opción tampoco garantiza empleo. “No todo lo que brilla es oro”, graficó Silva tras mantener contacto con dirigentes de UOCRA Neuquén. “Hay trabajo, pero no como la gente piensa. Están arrancando las obras y la gente entra paulatinamente”.
Además, señaló que la provincia petrolera enfrenta sus propios problemas: “Hoy uno de los grandes inconvenientes es el alojamiento. Te cobran una habitación 4x4 como si fuera un edificio. Entonces, no sé si le conviene a un trabajador irse, dejar su familia, y que se le vaya todo en alquiler”. En ese sentido, también explicó que las empresas priorizan la mano de obra local: “Llevar gente desde Comodoro es caro: alojamiento, comida, régimen de trabajo. Por eso, lo único que se están llevando es mano de obra muy especializada”.
El dirigente también describió un fenómeno que se repite en la actividad: la migración constante de trabajadores especializados. “Son mano de obra golondrina. Hoy están acá y mañana en otro lado, porque se necesita su especialidad”, indicó. Recordó además que muchos de esos trabajadores ya emigraron en los últimos años: “Cuando bajó la actividad en Comodoro, esa gente ya se fue a Neuquén”.
Viviendas sin impacto social
Desde una mirada crítica respecto a la falta de generación de empleo incluso en contextos de emergencia, como la situación del Cerro Hermitte, Silva admitió que la construcción de viviendas en éste contexto, no tendrá impacto cierto en la ocupación. “Nosotros solo vamos a hacer la platea. Después trajeron estas casitas que vienen armadas. En dos minutos tenés la casa lista”. Y agregó: “Eso no genera mano de obra. Viene todo preparado, enchufás y ya tiene luz, gas, todo”. Para el sector, este tipo de soluciones reduce costos, pero profundiza la crisis laboral: “No es lo mismo una casa tradicional de bloque y hierro que estas soluciones rápidas”.
El referente de la UOCRA sostuvo que el panorama se agrava con la falta de ejecución de obras ya anunciadas. “Tenemos obras licitadas y adjudicadas hace más de un año y medio que no arrancan”, denunció. Entre ellas mencionó el Camino Petrolero, el Canal Evacuador de la Avda. Chile y otros proyectos. “No sé si no tienen la plata o qué pasa, pero las licitan y no arrancan nunca”.
La incertidumbre también golpea al gremio a la hora de contener la demanda social: “Yo tengo que salir a explicarle a los desocupados, pero no soy el que tiene la plata para que arranquen las obras”.
Desde el gremio de la construcción, el diagnóstico es contundente ya que observan señales de reactivación en el corto plazo. “Hoy no se vislumbra ningún tipo de respuesta, ni a nivel provincial ni municipal”, sostuvo. “Para nosotros, hoy son todas promesas que no se han concretado”.

“Teníamos 1.700 a 1.800 desocupados. Hoy tenemos 2.100”, alertó Raúl “Conejo” Silva, secretario general de la UOCRA quien remarcó que la cifra sigue creciendo de manera sostenida: “Cada vez que hablamos, la barra se va levantando. Cada vez hay más desocupación en Comodoro”.
Según explicó, el problema no radica en la falta de capacitación, sino en la ausencia de actividad: “Tenemos mano de obra especializada en todo: soldadores, instrumentistas, montadores de línea eléctrica, lo que pidas. El tema es que no hay trabajo”.
Ante la falta de obra local, una de las alternativas suele ser la migración hacia otras provincias, especialmente Neuquén o Santa Cruz. Sin embargo, desde el gremio advierten que esa opción tampoco garantiza empleo. “No todo lo que brilla es oro”, graficó Silva tras mantener contacto con dirigentes de UOCRA Neuquén. “Hay trabajo, pero no como la gente piensa. Están arrancando las obras y la gente entra paulatinamente”.
Además, señaló que la provincia petrolera enfrenta sus propios problemas: “Hoy uno de los grandes inconvenientes es el alojamiento. Te cobran una habitación 4x4 como si fuera un edificio. Entonces, no sé si le conviene a un trabajador irse, dejar su familia, y que se le vaya todo en alquiler”. En ese sentido, también explicó que las empresas priorizan la mano de obra local: “Llevar gente desde Comodoro es caro: alojamiento, comida, régimen de trabajo. Por eso, lo único que se están llevando es mano de obra muy especializada”.
El dirigente también describió un fenómeno que se repite en la actividad: la migración constante de trabajadores especializados. “Son mano de obra golondrina. Hoy están acá y mañana en otro lado, porque se necesita su especialidad”, indicó. Recordó además que muchos de esos trabajadores ya emigraron en los últimos años: “Cuando bajó la actividad en Comodoro, esa gente ya se fue a Neuquén”.
Viviendas sin impacto social
Desde una mirada crítica respecto a la falta de generación de empleo incluso en contextos de emergencia, como la situación del Cerro Hermitte, Silva admitió que la construcción de viviendas en éste contexto, no tendrá impacto cierto en la ocupación. “Nosotros solo vamos a hacer la platea. Después trajeron estas casitas que vienen armadas. En dos minutos tenés la casa lista”. Y agregó: “Eso no genera mano de obra. Viene todo preparado, enchufás y ya tiene luz, gas, todo”. Para el sector, este tipo de soluciones reduce costos, pero profundiza la crisis laboral: “No es lo mismo una casa tradicional de bloque y hierro que estas soluciones rápidas”.
El referente de la UOCRA sostuvo que el panorama se agrava con la falta de ejecución de obras ya anunciadas. “Tenemos obras licitadas y adjudicadas hace más de un año y medio que no arrancan”, denunció. Entre ellas mencionó el Camino Petrolero, el Canal Evacuador de la Avda. Chile y otros proyectos. “No sé si no tienen la plata o qué pasa, pero las licitan y no arrancan nunca”.
La incertidumbre también golpea al gremio a la hora de contener la demanda social: “Yo tengo que salir a explicarle a los desocupados, pero no soy el que tiene la plata para que arranquen las obras”.
Desde el gremio de la construcción, el diagnóstico es contundente ya que observan señales de reactivación en el corto plazo. “Hoy no se vislumbra ningún tipo de respuesta, ni a nivel provincial ni municipal”, sostuvo. “Para nosotros, hoy son todas promesas que no se han concretado”.