El hogar de ancianos de Trevelin fue clausurado tras constatarse graves condiciones de salubridad, con presencia de chinches en camas, paredes y aberturas. La intervención incluyó denuncia, allanamiento y el traslado inmediato de 18 residentes, mientras se aguarda la decisión de la Justicia. También se señaló la responsabilidad del municipio en los controles del establecimiento.
Sin embargo, el foco de las declaraciones del defensor de adultos mayores, Daniel Silva, estuvo puesto en otro aspecto: el rol de las familias. El funcionario cuestionó con firmeza la ausencia de los allegados de los residentes y planteó que la situación evidenciada no se generó de un día para otro.
“¿Dónde estuvieron las familias?”, insistió Silva, remarcando que las condiciones detectadas con presencia prolongada de plagas dan cuenta de un abandono sostenido. Advirtió que ingresar a un adulto mayor en una residencia no implica desentenderse de su bienestar.
El defensor llamó a una reflexión colectiva y sostuvo que no se puede “dejar personas abandonadas o tiradas”, subrayando que la responsabilidad no recae únicamente en las instituciones o el Estado. “La responsabilidad también es de las familias”, enfatizó, marcando la necesidad de un compromiso activo y permanente en el cuidado de los adultos mayores.
El hogar de ancianos de Trevelin fue clausurado tras constatarse graves condiciones de salubridad, con presencia de chinches en camas, paredes y aberturas. La intervención incluyó denuncia, allanamiento y el traslado inmediato de 18 residentes, mientras se aguarda la decisión de la Justicia. También se señaló la responsabilidad del municipio en los controles del establecimiento.
Sin embargo, el foco de las declaraciones del defensor de adultos mayores, Daniel Silva, estuvo puesto en otro aspecto: el rol de las familias. El funcionario cuestionó con firmeza la ausencia de los allegados de los residentes y planteó que la situación evidenciada no se generó de un día para otro.
“¿Dónde estuvieron las familias?”, insistió Silva, remarcando que las condiciones detectadas con presencia prolongada de plagas dan cuenta de un abandono sostenido. Advirtió que ingresar a un adulto mayor en una residencia no implica desentenderse de su bienestar.
El defensor llamó a una reflexión colectiva y sostuvo que no se puede “dejar personas abandonadas o tiradas”, subrayando que la responsabilidad no recae únicamente en las instituciones o el Estado. “La responsabilidad también es de las familias”, enfatizó, marcando la necesidad de un compromiso activo y permanente en el cuidado de los adultos mayores.