Familiares de víctimas y vecinos de distintos barrios de Comodoro Rivadavia protagonizaron una movilización cargada de dolor y reclamo, en la que exigieron avances concretos en una serie de causas que, aseguran, siguen sin respuestas por parte de la Justicia. La convocatoria reunió distintos casos que en los últimos años generaron conmoción en la ciudad y que hoy comparten un mismo eje: la falta de resolución.
Entre los reclamos estuvieron presentes allegados al caso del pequeño Ángel, familiares de Valeria Schwab, la mujer asesinada en la zona de la costa el pasado 23 de enero; del querido vecino de Kilómetro 5, Nino Villarroel, las hijas de la doctora Susana Di Sarli —quienes denuncian el uso indebido de su sello profesional y presuntas falsificaciones—, además del caso de Maximiliano Cifuentes, el jóven Diego Serón y la desaparición de Victorio Joursin entre otros. Cada grupo llevó sus propias consignas, pero todos coincidieron en un mensaje común: pedir celeridad y respuestas concretas.
La movilización se desarrolló de manera multitudinaria sobre la calle San Martín. Con velas encendidas, fotografías de las víctimas y carteles con pedidos de justicia, la columna avanzó visibilizando cada una de las historias.
El clima estuvo marcado por la congoja, pero también por la firme decisión de hacer oír el reclamo en el espacio público. El primer punto de concentración fue la sede de Tribunales, donde se apuntaron críticas directas a la falta de avances en las investigaciones.
Allí, los manifestantes cuestionaron demoras, falta de información y escasos resultados en expedientes que consideran clave. Familiares de Ángel pegaron fotos y afiches mientras efectivos de la Policía del Chubut realizaban la custodia preventiva del lugar.
La consigna consistió en llevar globos blancos que se soltaron simbólicamente al finalizar la marcha y cuando Luis, el padre del niño fallecido, agradeció el acompañamiento de vecinos, amigos y familias sensibilizadas que conocieron a Ángel en vida.
Posteriormente, la marcha continuó hasta la sede del Ministerio de la Defensa Pública, también ubicada sobre calle Sarmiento en donde se repitió la acción con el pedido implícito de justicia. En ese tramo, el reclamo se amplió hacia el funcionamiento general del sistema judicial, al que señalaron por no brindar respuestas acordes a la gravedad de los casos.
La manifestación dejó una imagen contundente: distintos dolores individuales unificados en un reclamo colectivo. Con la presencia de familias enteras, vecinos y organizaciones, la marcha buscó mantener vigentes causas que, según expresaron, corren riesgo de quedar en el olvido. El mensaje fue claro: sin justicia no hay cierre posible, y la comunidad seguirá en la calle hasta obtener respuestas.

Familiares de víctimas y vecinos de distintos barrios de Comodoro Rivadavia protagonizaron una movilización cargada de dolor y reclamo, en la que exigieron avances concretos en una serie de causas que, aseguran, siguen sin respuestas por parte de la Justicia. La convocatoria reunió distintos casos que en los últimos años generaron conmoción en la ciudad y que hoy comparten un mismo eje: la falta de resolución.
Entre los reclamos estuvieron presentes allegados al caso del pequeño Ángel, familiares de Valeria Schwab, la mujer asesinada en la zona de la costa el pasado 23 de enero; del querido vecino de Kilómetro 5, Nino Villarroel, las hijas de la doctora Susana Di Sarli —quienes denuncian el uso indebido de su sello profesional y presuntas falsificaciones—, además del caso de Maximiliano Cifuentes, el jóven Diego Serón y la desaparición de Victorio Joursin entre otros. Cada grupo llevó sus propias consignas, pero todos coincidieron en un mensaje común: pedir celeridad y respuestas concretas.
La movilización se desarrolló de manera multitudinaria sobre la calle San Martín. Con velas encendidas, fotografías de las víctimas y carteles con pedidos de justicia, la columna avanzó visibilizando cada una de las historias.
El clima estuvo marcado por la congoja, pero también por la firme decisión de hacer oír el reclamo en el espacio público. El primer punto de concentración fue la sede de Tribunales, donde se apuntaron críticas directas a la falta de avances en las investigaciones.
Allí, los manifestantes cuestionaron demoras, falta de información y escasos resultados en expedientes que consideran clave. Familiares de Ángel pegaron fotos y afiches mientras efectivos de la Policía del Chubut realizaban la custodia preventiva del lugar.
La consigna consistió en llevar globos blancos que se soltaron simbólicamente al finalizar la marcha y cuando Luis, el padre del niño fallecido, agradeció el acompañamiento de vecinos, amigos y familias sensibilizadas que conocieron a Ángel en vida.
Posteriormente, la marcha continuó hasta la sede del Ministerio de la Defensa Pública, también ubicada sobre calle Sarmiento en donde se repitió la acción con el pedido implícito de justicia. En ese tramo, el reclamo se amplió hacia el funcionamiento general del sistema judicial, al que señalaron por no brindar respuestas acordes a la gravedad de los casos.
La manifestación dejó una imagen contundente: distintos dolores individuales unificados en un reclamo colectivo. Con la presencia de familias enteras, vecinos y organizaciones, la marcha buscó mantener vigentes causas que, según expresaron, corren riesgo de quedar en el olvido. El mensaje fue claro: sin justicia no hay cierre posible, y la comunidad seguirá en la calle hasta obtener respuestas.