Caso Bubas: del "complot familiar" al temor de siete personas

Su expareja denunció al guardafaunas por lesiones graves y amenazas. En los alegatos finales Bubas declaró que la causa es "un complot familiar" en su contra. La querella reclamó un resarcimiento en dólares y aseguró que "otras 7 personas" le temían al imputado. La defensa dijo que no hay pruebas. Y la víctima pidió "un espacio de paz".

Roberto Bubas junto a uno de sus defensores.
20 ABR 2026 - 21:21 | Actualizado 21 ABR 2026 - 18:56

Este jueves a las 16 los jueces Marcela Pérez Bogado, María Laura Martini y Martín O´Connor darán el veredicto en el juicio oral y público contra Roberto Bubas por lesiones graves y amenazas en contexto de género a su expareja Luján Pérez Terrone. A última hora del lunes en la Oficina Judicial de Rawson culminaron los alegatos finales y hablaron tanto el imputado como la denunciante.

Bubas cuestionó las pruebas admitidas por presuntas lesiones graves y los diagnósticos de algunos profesionales de la salud, quienes fueron “influenciados tanto por un relato dominante y por el entorno familiar de la denunciante y que fueron contradecidos por otros informes médicos”.

Este martes se sabrá el veredicto.

Advirtió que se pretendió direccionar y sugestionar toda la pesquisa “sin ninguna certeza” en una investigación sin asidero ya que “la agresión nunca existió. Se tardó 13 días desde la presunta agresión en llevar a cabo una radiografía, que no tiene autor ni tampoco certidumbre y que se efectuó la madrugada de un sábado en un sanatorio propiedad de la familia de la denunciante”.

El guardafaunas sostuvo que los inconvenientes con quien tiene un hijo en común “nace a partir de una denuncia que efectuó en el Juzgado de Familia con respecto a la tenencia; ésees el móvil de este ataque hacia mí por parte de quien cuenta con importantes recursos económicos e influencias para hacerlo”.

El tribunal de enjuiciamiento.

“Esa denuncia mía de maltrato derivó en esta falsa denuncia para generarme una ruina total y buscar anular la posibilidad de ejercer mi paternidad. Todo fue planificado. Desde el 6 de junio de 2021. Me provocaron. Fue un complot familiar con un hostigamiento permanente. Las acusaciones son falsas ni están acreditadas pues no hubo constatación policial ni médica de lo que se denunció”.

“No hay evidencias de los hechos ni lesiones; lo que sí hay son dos niños en situación de vulnerabilidad, una terapeuta desplazada y una injusticia con este caso”.

Microactos de violencia

En tanto, la fiscal Laura Castagno alegó que “hubo microactos de violencia de género que provocaron a la víctima ansiedad y dependencia emocional y con el nacimiento del hijo de ambos se acrecentaron”.

Cuando termina la relación "siguen los actos violentos y se intensifican cuando se entregaba o se recibía al niño. Y fue en ese marco donde se produjo la agresión y cuando Luján (Pérez Terrone) llega hasta la Comisaría de Playa Unión y denuncia más tarde en la Comisaría de la Mujer en Rawson”.

La querella y la Fiscalía.


Tras citar a diferentes profesionales, entre ellos el doctor Mariano Accardo (médico policial) que constató las lesiones de rostro y cabeza, la fiscal dijo que esto generó en la víctima “un stress porstraumático con mareos, cefalea, vómitos y dolores permanentes”. Describió que “la violencia de género se da en la intimidad” y aseveró que los operadores de la Justicia "aplicaremos la amplitud probatoria y la perspectiva de género”.

“La víctima siempre mantuvo su relato; la personalidad de Bubas es narcisista, combativa cuando se lo contradice, hostil controlado e iracundo en situaciones estresantes”.

Resarcimiento económico

A su turno, la querellante Gladys Olavarría relevó los informes de manera gráfica, remarcando que “todos los médicos coinciden en el diagnóstico” de la agresión física contra su patrocinada y reveló que “siete personas le tenían temor a Bubas”. Subrayó que el relato de la denunciante “no tiene indicios de mala justificación o contradicción”.

Adelantó que solicitará un resarcimiento de 115 mil dólares por daños morales y psicológicos al niño y a la madre denunciante, de acuerdo a un cálculo que efectuó por el tratamiento terapéutico que están sometidos y hasta que el menor sea mayor de edad.

Roberto Bubas junto a uno de sus defensores.

Tanto Fiscalía como querella le pidieron al tribunal que Bubas sea declarado culpable.

Un espacio de paz

La denunciante, Luján Pérez Terrone,indicó que “los hechos que se han dicho han sido mucho menos que padecí. Fueron ocho años de violencia física, psíquica y moral”. Por ello, pidió “un espacio de paz porque me sigue persiguiendo a mí, a mi entorno y es intolerable. Pido justicia y protección para mí, para mi familia y para Bubas”.

Defensa

La defensa, conformada por Andrés Espínola y Javier Romero, destacaron que de una causa de conflictividad parental se derivó en una penal.Pidieron que “la valoración de toda la prueba con perspectiva de género se aplique con imparcialidad” porque en caso contrario “avasalla garantías constitucionales” ya que su asistido “no tiene ni rasgos misóginos ni tampoco se probó su autoría”.

La querella y la defensa validando documentación.

Tras hablar de la cronología de los hechos y las presuntas contradicciones de las acusaciones, Espínola cuestionó tanto el procedimiento investigativo como los informes médicos que hablan de agresión. “Hay incongruencias con las fechas en que se denuncian; incluso son sugestivas. Profesionales que admiten errores y que se basan exclusivamente en el relato de la presunta víctima sin rigor científico ni profesional. Totalmente condicionadas y sin estudios complementarios".

"Sin esas pruebas no hay certezas ni hechos; es lo que debemos analizar y no supuestos basados en un relato que por más que se repita no es garantía de veracidad”, expresaron al pedir la absolución.

Fotos: Daniel Feldman

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Roberto Bubas junto a uno de sus defensores.
20 ABR 2026 - 21:21

Este jueves a las 16 los jueces Marcela Pérez Bogado, María Laura Martini y Martín O´Connor darán el veredicto en el juicio oral y público contra Roberto Bubas por lesiones graves y amenazas en contexto de género a su expareja Luján Pérez Terrone. A última hora del lunes en la Oficina Judicial de Rawson culminaron los alegatos finales y hablaron tanto el imputado como la denunciante.

Bubas cuestionó las pruebas admitidas por presuntas lesiones graves y los diagnósticos de algunos profesionales de la salud, quienes fueron “influenciados tanto por un relato dominante y por el entorno familiar de la denunciante y que fueron contradecidos por otros informes médicos”.

Este martes se sabrá el veredicto.

Advirtió que se pretendió direccionar y sugestionar toda la pesquisa “sin ninguna certeza” en una investigación sin asidero ya que “la agresión nunca existió. Se tardó 13 días desde la presunta agresión en llevar a cabo una radiografía, que no tiene autor ni tampoco certidumbre y que se efectuó la madrugada de un sábado en un sanatorio propiedad de la familia de la denunciante”.

El guardafaunas sostuvo que los inconvenientes con quien tiene un hijo en común “nace a partir de una denuncia que efectuó en el Juzgado de Familia con respecto a la tenencia; ésees el móvil de este ataque hacia mí por parte de quien cuenta con importantes recursos económicos e influencias para hacerlo”.

El tribunal de enjuiciamiento.

“Esa denuncia mía de maltrato derivó en esta falsa denuncia para generarme una ruina total y buscar anular la posibilidad de ejercer mi paternidad. Todo fue planificado. Desde el 6 de junio de 2021. Me provocaron. Fue un complot familiar con un hostigamiento permanente. Las acusaciones son falsas ni están acreditadas pues no hubo constatación policial ni médica de lo que se denunció”.

“No hay evidencias de los hechos ni lesiones; lo que sí hay son dos niños en situación de vulnerabilidad, una terapeuta desplazada y una injusticia con este caso”.

Microactos de violencia

En tanto, la fiscal Laura Castagno alegó que “hubo microactos de violencia de género que provocaron a la víctima ansiedad y dependencia emocional y con el nacimiento del hijo de ambos se acrecentaron”.

Cuando termina la relación "siguen los actos violentos y se intensifican cuando se entregaba o se recibía al niño. Y fue en ese marco donde se produjo la agresión y cuando Luján (Pérez Terrone) llega hasta la Comisaría de Playa Unión y denuncia más tarde en la Comisaría de la Mujer en Rawson”.

La querella y la Fiscalía.


Tras citar a diferentes profesionales, entre ellos el doctor Mariano Accardo (médico policial) que constató las lesiones de rostro y cabeza, la fiscal dijo que esto generó en la víctima “un stress porstraumático con mareos, cefalea, vómitos y dolores permanentes”. Describió que “la violencia de género se da en la intimidad” y aseveró que los operadores de la Justicia "aplicaremos la amplitud probatoria y la perspectiva de género”.

“La víctima siempre mantuvo su relato; la personalidad de Bubas es narcisista, combativa cuando se lo contradice, hostil controlado e iracundo en situaciones estresantes”.

Resarcimiento económico

A su turno, la querellante Gladys Olavarría relevó los informes de manera gráfica, remarcando que “todos los médicos coinciden en el diagnóstico” de la agresión física contra su patrocinada y reveló que “siete personas le tenían temor a Bubas”. Subrayó que el relato de la denunciante “no tiene indicios de mala justificación o contradicción”.

Adelantó que solicitará un resarcimiento de 115 mil dólares por daños morales y psicológicos al niño y a la madre denunciante, de acuerdo a un cálculo que efectuó por el tratamiento terapéutico que están sometidos y hasta que el menor sea mayor de edad.

Roberto Bubas junto a uno de sus defensores.

Tanto Fiscalía como querella le pidieron al tribunal que Bubas sea declarado culpable.

Un espacio de paz

La denunciante, Luján Pérez Terrone,indicó que “los hechos que se han dicho han sido mucho menos que padecí. Fueron ocho años de violencia física, psíquica y moral”. Por ello, pidió “un espacio de paz porque me sigue persiguiendo a mí, a mi entorno y es intolerable. Pido justicia y protección para mí, para mi familia y para Bubas”.

Defensa

La defensa, conformada por Andrés Espínola y Javier Romero, destacaron que de una causa de conflictividad parental se derivó en una penal.Pidieron que “la valoración de toda la prueba con perspectiva de género se aplique con imparcialidad” porque en caso contrario “avasalla garantías constitucionales” ya que su asistido “no tiene ni rasgos misóginos ni tampoco se probó su autoría”.

La querella y la defensa validando documentación.

Tras hablar de la cronología de los hechos y las presuntas contradicciones de las acusaciones, Espínola cuestionó tanto el procedimiento investigativo como los informes médicos que hablan de agresión. “Hay incongruencias con las fechas en que se denuncian; incluso son sugestivas. Profesionales que admiten errores y que se basan exclusivamente en el relato de la presunta víctima sin rigor científico ni profesional. Totalmente condicionadas y sin estudios complementarios".

"Sin esas pruebas no hay certezas ni hechos; es lo que debemos analizar y no supuestos basados en un relato que por más que se repita no es garantía de veracidad”, expresaron al pedir la absolución.

Fotos: Daniel Feldman