Yancamil, en primera persona: “Solo y lastimado no podía hacer nada”

La Fiscalía proyectó el video con el testimonio original del adulto mayor captado en Paso de Indios. Más testigos revelaron los maltratos de Marta Caucamán y de Juan Ovejero. Desde los varillazos en el cuerpo hasta atarle las manos para entrenar boxeo. Y la advertencia para que su sobrina lo rescatara: “Si no venís a buscar a tu tío lo vas a encontrar muerto”.

22 ABR 2026 - 19:47 | Actualizado 22 ABR 2026 - 20:03

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

Tras un tiempo rescatado en Pico Truncado viviendo con su sobrina, en octubre de 2025 Adolfo Yancamil regresó para reinstalarse en Paso de Indios, su lugar en el mundo. Por consejo médico no viajó al juicio por jurados que se realiza en Trelew. Por eso este miércoles se reprodujo su relato en Cámara Gessell del 5 de marzo de 2025. Es el testimonio original de 45 minutos que se usó para detener a Marta Caucamán y Juan Ovejero, sus presuntos captores.

Pausado y con problemas para hablar, Yancamil relató que primero lo trataron bien pero luego madre e hijo le sacaron plata, lo encerraron y lo amenazaron para que no se viera con nadie. Le exigían firmar un poder para cobrar ellos su jubilación en el Banco.

“La señora me empezó a pegar y a patear; me decía que no servía para nada y que me iba a matar y a tirarme en las montañas, me puteaba”, describió en el video, proyectado en el salón de la Asociación de Magistrados, lugar del debate.

Gustavo Castro, el juez que conduce el juicio.

Al hombre lo obligaron a viajar a Esquel para sacar un préstamo bancario de $ 150 mil que gastaron en un TV, dos celulares y pasajes.
A Juan Ovejero le compró un Renault Megane por $ 80 mil pero Marta lo revendió en $ 400 mil. Yancamil no disfrutó ni del coche ni de la plata.

“Pasé una situación muy dura y desgraciada, estando solo y lastimado no podía hacer nada”, se resigna en la filmación.
Tras describir los múltiples maltratos ya públicos, reveló que Caucamán “me apuntaba con un revólver a la cabeza, que me mostraba cuando me pegaba”.

Ni escapar ni defenderse

Fernanda Arretchea es psicóloga forense y escribió un perfil psicológico del anciano: tranquilo y reservado para expresar sus sentimientos, llegó hasta 3º grado hasta que empezó a trabajar en el campo.
Cuando tiene flashbacks del maltrato, Yancamil se angustia, se enoja y llora. Sueña pesadillas que no cuenta y todavía les teme a Marta y a Juan. Es habitual para alguien con un trauma.

Por sus valores de hombre de campo nunca pensó en escapar ni defenderse de sus captores, porque aprendió que "a una madre no se le pega". Hubiese sido romper su palabra. “Estos valores lo pueden llevar a la indefensión”, explicó Arretchea.

Estrés postraumático

Vanina Botta es la forense que elaboró un informe psiquiátrico de Yancamil. Concluyó que padece un trastorno de estrés postraumático, patología que se dispara ante situaciones límite. Por ejemplo, los veteranos de Malvinas. Declaró que por su vulnerabilidad, al anciano cualquier estímulo lo puede llevar al pasado.

Bolsa de boxeo

Miriam Calvo es cuidadora domiciliaria y acompañante terapéutica de adultos mayores en Paso de Indios. Vive frente a la casa de los Caucamán. Le contó al jurado que una tarde vio a Yancamil con las manos atadas. “Le pegaban como a una bolsa de boxeo”, graficó. Cuando se dieron cuenta de que ella miraba, cerraron la cortina.

Sacaban a Adolfo para juntar leña y limpiar yuyo. “Lo vi en la nieve de musculosa y pantalón corto”, declaró ante el jurado. Marta lo controlaba con una varilla de árbol para pegarle si no obedecía.

Juan Ovejero, acusado.

Calvo conoce las leyes sobre adultos mayores. Sabía que debía denunciar. Avisó en la Municipalidad y llamó al 101. La Policía nunca acudió por falta de móvil.
Dijo que conoció a dos Yancamil: antes, un hombre “arregladito” y bien de físico; después, un anciano flaco que nunca salía solo.

El cambio

En la época de los hechos, Mónica Colihuinca trabajaba en el área de Acción Social del municipio. En el juicio reveló que cuando Yancamil necesitaba un trámite, concurría con Marta y Juan. Como no lo dejaban solo ni para hablar, era prácticamente una entrevista de tres. A la víctima le tocaban dos cargas de leña por el Plan Calor: el provincial y el nacional. Todo se descargaba en la casa de Marta.
“Al principio Adolfo era reservado pero cordial pero tras juntarse con Caucamán apenas decía hola, decía lo que venía a buscar y nada más”, remató.

Otro testigo que confirmó un “cambio muy importante” en Yancamil fue el gasista Néstor Colemil, que hizo trabajos en casa de Marta. “Andaba siempre bien vestido con sus botas y su rastra, pero luego lo empecé a ver de buzito, flaquito, con una campera liviana, destruido, golpeado y con los ojos morados”, contó.

Cobrar vigilado

Rosa Troncoso atiende al público en la sucursal del Banco Chubut del pueblo. Yancamil iba por su cuenta a cobrar su jubilación mínima pero luego ya concurría vigilado de cerca por Marta y Juan. Una mañana lo notó mal vestido, flaco, con la cara hinchada y los ojos morados. Rosa le preguntó. “Me caí”, respondió Adolfo.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal.

Viviana Calfu fue carnicera en Paso de Indios. Le contó al jurado que Yancamil iba con un papelito para comprarle. Llegó a verlo junto con Marta, asustado. En una ocasión el hombre apareció en el local de lentes negros y gorrito. Pero no pudo ocultar el moretón que sobresalía debajo de sus ojos.

Mensajes

Jefe de la División Cibercrimen, el comisario Kevin De Cicco confirmó que en el celular secuestrado a Juan Ovejero encontró audios de WhatsApp donde le pedía a un técnico resetear su teléfono y el de su mamá Marta para borrar todos los archivos. Sabían que los investigaban.

En los aparatos se halló un video que se proyectó en la audiencia: grabado y manipulado por Ovejero, ante la cámara Yancamil pide ayuda social al intendente Mario Pichiñán y asegura que la única que le da una mano es Marta Caucamán.

“Estoy vivo”

Un relato de peso fue Carlos Morales, el primo de Margarita que le pidió a la sobrina de Yancamil que lo rescatara. “Lo encontré en la plaza dos veces, lastimado y estropeado en la nariz y en la cara; me contó que lo habían dejado con lo puesto y que lo habían amenazado de muerte para vender su casa: si no vendía no iba a durar más que 2 o 3 días”, le dijo al jurado.

Adolfo siempre aclaraba que no podía contarle mucho pero Morales cada vez lo veía peor. El abuelo le admitió que Juan Ovejero, que iba a la Escuela de Boxeo del pueblo, lo ataba a una silla para pegarle y “practicar”. Y que le apagaban cigarrillos en el cuerpo. Cuando se encontró con Ovejero, el testigo le preguntó por qué castigaba a un hombre mayor. “Ese viejo se lo merece”, le respondió el acusado.

Marta Caucamán, la imputada.

Su primo terminó por llamar a Margarita: “Si no venís a buscar a tu tío lo vas a encontrar muerto en cualquier momento”, le avisó.Así Yancamil fue rescatado e internado.

El propio Morales lo llevaríaen su coche hasta Pico Truncado en un viaje de13 horas.

“Hasta el día de hoy no me olvido todo lo que me contó –se emocionó el testigo-, me dolió mucho porque mi papá tiene 90 años y si le pasa algo así no sé qué haría. Pero en ese viaje iba alegre. Ahora estoy vivo, me decía”.

Este jueves en Trelew terminarán de hablar los testigos de la defensa y se escucharán los alegatos finales. Tras las instrucciones finales del juez Gustavo Castro, por la tarde se conocerá el veredicto.

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22 ABR 2026 - 19:47

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

Tras un tiempo rescatado en Pico Truncado viviendo con su sobrina, en octubre de 2025 Adolfo Yancamil regresó para reinstalarse en Paso de Indios, su lugar en el mundo. Por consejo médico no viajó al juicio por jurados que se realiza en Trelew. Por eso este miércoles se reprodujo su relato en Cámara Gessell del 5 de marzo de 2025. Es el testimonio original de 45 minutos que se usó para detener a Marta Caucamán y Juan Ovejero, sus presuntos captores.

Pausado y con problemas para hablar, Yancamil relató que primero lo trataron bien pero luego madre e hijo le sacaron plata, lo encerraron y lo amenazaron para que no se viera con nadie. Le exigían firmar un poder para cobrar ellos su jubilación en el Banco.

“La señora me empezó a pegar y a patear; me decía que no servía para nada y que me iba a matar y a tirarme en las montañas, me puteaba”, describió en el video, proyectado en el salón de la Asociación de Magistrados, lugar del debate.

Gustavo Castro, el juez que conduce el juicio.

Al hombre lo obligaron a viajar a Esquel para sacar un préstamo bancario de $ 150 mil que gastaron en un TV, dos celulares y pasajes.
A Juan Ovejero le compró un Renault Megane por $ 80 mil pero Marta lo revendió en $ 400 mil. Yancamil no disfrutó ni del coche ni de la plata.

“Pasé una situación muy dura y desgraciada, estando solo y lastimado no podía hacer nada”, se resigna en la filmación.
Tras describir los múltiples maltratos ya públicos, reveló que Caucamán “me apuntaba con un revólver a la cabeza, que me mostraba cuando me pegaba”.

Ni escapar ni defenderse

Fernanda Arretchea es psicóloga forense y escribió un perfil psicológico del anciano: tranquilo y reservado para expresar sus sentimientos, llegó hasta 3º grado hasta que empezó a trabajar en el campo.
Cuando tiene flashbacks del maltrato, Yancamil se angustia, se enoja y llora. Sueña pesadillas que no cuenta y todavía les teme a Marta y a Juan. Es habitual para alguien con un trauma.

Por sus valores de hombre de campo nunca pensó en escapar ni defenderse de sus captores, porque aprendió que "a una madre no se le pega". Hubiese sido romper su palabra. “Estos valores lo pueden llevar a la indefensión”, explicó Arretchea.

Estrés postraumático

Vanina Botta es la forense que elaboró un informe psiquiátrico de Yancamil. Concluyó que padece un trastorno de estrés postraumático, patología que se dispara ante situaciones límite. Por ejemplo, los veteranos de Malvinas. Declaró que por su vulnerabilidad, al anciano cualquier estímulo lo puede llevar al pasado.

Bolsa de boxeo

Miriam Calvo es cuidadora domiciliaria y acompañante terapéutica de adultos mayores en Paso de Indios. Vive frente a la casa de los Caucamán. Le contó al jurado que una tarde vio a Yancamil con las manos atadas. “Le pegaban como a una bolsa de boxeo”, graficó. Cuando se dieron cuenta de que ella miraba, cerraron la cortina.

Sacaban a Adolfo para juntar leña y limpiar yuyo. “Lo vi en la nieve de musculosa y pantalón corto”, declaró ante el jurado. Marta lo controlaba con una varilla de árbol para pegarle si no obedecía.

Juan Ovejero, acusado.

Calvo conoce las leyes sobre adultos mayores. Sabía que debía denunciar. Avisó en la Municipalidad y llamó al 101. La Policía nunca acudió por falta de móvil.
Dijo que conoció a dos Yancamil: antes, un hombre “arregladito” y bien de físico; después, un anciano flaco que nunca salía solo.

El cambio

En la época de los hechos, Mónica Colihuinca trabajaba en el área de Acción Social del municipio. En el juicio reveló que cuando Yancamil necesitaba un trámite, concurría con Marta y Juan. Como no lo dejaban solo ni para hablar, era prácticamente una entrevista de tres. A la víctima le tocaban dos cargas de leña por el Plan Calor: el provincial y el nacional. Todo se descargaba en la casa de Marta.
“Al principio Adolfo era reservado pero cordial pero tras juntarse con Caucamán apenas decía hola, decía lo que venía a buscar y nada más”, remató.

Otro testigo que confirmó un “cambio muy importante” en Yancamil fue el gasista Néstor Colemil, que hizo trabajos en casa de Marta. “Andaba siempre bien vestido con sus botas y su rastra, pero luego lo empecé a ver de buzito, flaquito, con una campera liviana, destruido, golpeado y con los ojos morados”, contó.

Cobrar vigilado

Rosa Troncoso atiende al público en la sucursal del Banco Chubut del pueblo. Yancamil iba por su cuenta a cobrar su jubilación mínima pero luego ya concurría vigilado de cerca por Marta y Juan. Una mañana lo notó mal vestido, flaco, con la cara hinchada y los ojos morados. Rosa le preguntó. “Me caí”, respondió Adolfo.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal.

Viviana Calfu fue carnicera en Paso de Indios. Le contó al jurado que Yancamil iba con un papelito para comprarle. Llegó a verlo junto con Marta, asustado. En una ocasión el hombre apareció en el local de lentes negros y gorrito. Pero no pudo ocultar el moretón que sobresalía debajo de sus ojos.

Mensajes

Jefe de la División Cibercrimen, el comisario Kevin De Cicco confirmó que en el celular secuestrado a Juan Ovejero encontró audios de WhatsApp donde le pedía a un técnico resetear su teléfono y el de su mamá Marta para borrar todos los archivos. Sabían que los investigaban.

En los aparatos se halló un video que se proyectó en la audiencia: grabado y manipulado por Ovejero, ante la cámara Yancamil pide ayuda social al intendente Mario Pichiñán y asegura que la única que le da una mano es Marta Caucamán.

“Estoy vivo”

Un relato de peso fue Carlos Morales, el primo de Margarita que le pidió a la sobrina de Yancamil que lo rescatara. “Lo encontré en la plaza dos veces, lastimado y estropeado en la nariz y en la cara; me contó que lo habían dejado con lo puesto y que lo habían amenazado de muerte para vender su casa: si no vendía no iba a durar más que 2 o 3 días”, le dijo al jurado.

Adolfo siempre aclaraba que no podía contarle mucho pero Morales cada vez lo veía peor. El abuelo le admitió que Juan Ovejero, que iba a la Escuela de Boxeo del pueblo, lo ataba a una silla para pegarle y “practicar”. Y que le apagaban cigarrillos en el cuerpo. Cuando se encontró con Ovejero, el testigo le preguntó por qué castigaba a un hombre mayor. “Ese viejo se lo merece”, le respondió el acusado.

Marta Caucamán, la imputada.

Su primo terminó por llamar a Margarita: “Si no venís a buscar a tu tío lo vas a encontrar muerto en cualquier momento”, le avisó.Así Yancamil fue rescatado e internado.

El propio Morales lo llevaríaen su coche hasta Pico Truncado en un viaje de13 horas.

“Hasta el día de hoy no me olvido todo lo que me contó –se emocionó el testigo-, me dolió mucho porque mi papá tiene 90 años y si le pasa algo así no sé qué haría. Pero en ese viaje iba alegre. Ahora estoy vivo, me decía”.

Este jueves en Trelew terminarán de hablar los testigos de la defensa y se escucharán los alegatos finales. Tras las instrucciones finales del juez Gustavo Castro, por la tarde se conocerá el veredicto.