El Parque Provincial Patagonia Azul volvió a ser el escenario de una jornada cargada de sensibilidad y conexión con el entorno marino. En el espacio Huella Azul, vecinos y visitantes se reunieron para celebrar la despedida de las ballenas jorobadas, que emprenden su largo viaje hacia otras latitudes hasta el próximo mes de noviembre.

El viaje interminable
La presencia de estos inmensos cetáceos en las costas de Chubut responde a un ciclo biológico asombroso. Entre noviembre y marzo, las jorobadas eligen estas aguas como parte vital de su ruta y aprovechan la riqueza del mar para descansar o alimentarse. Su migración es una de las más extensas del reino animal e involucra traslados de miles de kilómetros. Estos gigantes cumplen un rol ecológico fundamental al fertilizar el océano y facilitar el movimiento constante de nutrientes, un dato clave que fue abordado y celebrado durante las charlas del evento.
Durante el encuentro, este monumental desplazamiento fue el eje central de las actividades plásticas. Venditti explicó que la propuesta invitó a los asistentes a intervenir unas bolsas de tela para hacer las compras ilustradas con la ballena jorobada del continente. El objetivo apuntó directamente a plasmar ese movimiento constante y marcar las rutas migratorias bajo la premisa de que durante todo el verano el parque se convierte en el hogar de la especie. La referente subrayó que la intención principal era "reflejar ese viaje migratorio, ese movimiento y esta visita que hacen por acá".
Música y experiencias compartidas
El encuentro estuvo marcado por una fuerte impronta cultural que comenzó con la voz de la artista local Alfonsina Paulini. La apertura del festival incluyó la interpretación de una canción compuesta de forma conjunta entre la cantante y la integrante del proyecto. Sobre este proceso creativo, Venditti confesó que esa pieza musical fue el elemento que "nos inspiró y nos conmovió desde un principio para después seguir con una actividad artística".

Un cuento colectivo para Huellita y Popa
La imaginación de los presentes tuvo su punto máximo hacia el final del evento con la redacción de un texto hilvanado a ciegas. La dinámica consistió en que cada asistente aportara una oración a la narración sin conocer lo que había escrito el participante anterior. De este modo se construyó un relato coral donde “tomamos la ballena que habíamos nombrado la jornada anterior, “Huellita", el primer ejemplar bebé bautizado durante la bienvenida de la temporada”.

La referente indicó que la narración giró en torno al encuentro entre Huellita y Popa para luego retratar cómo "se iban en su viaje migratorio". Con una picada de mar, la música de cierre a cargo de Paulini y la satisfacción de haber despedido a las gigantes del océano, la comunidad reafirmó una vez más su sólido vínculo con el mar.#

El Parque Provincial Patagonia Azul volvió a ser el escenario de una jornada cargada de sensibilidad y conexión con el entorno marino. En el espacio Huella Azul, vecinos y visitantes se reunieron para celebrar la despedida de las ballenas jorobadas, que emprenden su largo viaje hacia otras latitudes hasta el próximo mes de noviembre.

El viaje interminable
La presencia de estos inmensos cetáceos en las costas de Chubut responde a un ciclo biológico asombroso. Entre noviembre y marzo, las jorobadas eligen estas aguas como parte vital de su ruta y aprovechan la riqueza del mar para descansar o alimentarse. Su migración es una de las más extensas del reino animal e involucra traslados de miles de kilómetros. Estos gigantes cumplen un rol ecológico fundamental al fertilizar el océano y facilitar el movimiento constante de nutrientes, un dato clave que fue abordado y celebrado durante las charlas del evento.
Durante el encuentro, este monumental desplazamiento fue el eje central de las actividades plásticas. Venditti explicó que la propuesta invitó a los asistentes a intervenir unas bolsas de tela para hacer las compras ilustradas con la ballena jorobada del continente. El objetivo apuntó directamente a plasmar ese movimiento constante y marcar las rutas migratorias bajo la premisa de que durante todo el verano el parque se convierte en el hogar de la especie. La referente subrayó que la intención principal era "reflejar ese viaje migratorio, ese movimiento y esta visita que hacen por acá".
Música y experiencias compartidas
El encuentro estuvo marcado por una fuerte impronta cultural que comenzó con la voz de la artista local Alfonsina Paulini. La apertura del festival incluyó la interpretación de una canción compuesta de forma conjunta entre la cantante y la integrante del proyecto. Sobre este proceso creativo, Venditti confesó que esa pieza musical fue el elemento que "nos inspiró y nos conmovió desde un principio para después seguir con una actividad artística".

Un cuento colectivo para Huellita y Popa
La imaginación de los presentes tuvo su punto máximo hacia el final del evento con la redacción de un texto hilvanado a ciegas. La dinámica consistió en que cada asistente aportara una oración a la narración sin conocer lo que había escrito el participante anterior. De este modo se construyó un relato coral donde “tomamos la ballena que habíamos nombrado la jornada anterior, “Huellita", el primer ejemplar bebé bautizado durante la bienvenida de la temporada”.

La referente indicó que la narración giró en torno al encuentro entre Huellita y Popa para luego retratar cómo "se iban en su viaje migratorio". Con una picada de mar, la música de cierre a cargo de Paulini y la satisfacción de haber despedido a las gigantes del océano, la comunidad reafirmó una vez más su sólido vínculo con el mar.#