MIRÁ LA NOTA COMPLETA EN TIEMPO DEPORTIVO
El trelewense Diego Cheuquepal escribió una página grande en su corta carrera: con apenas 19 años se consagró campeón en Uruguay con Racing de Montevideo, en la primera estrella profesional de "La Escuela".
“Sí, la verdad que sí, muy contento, quedaré en la historia del club, mi primer título también como profesional con 19 años, así que muy feliz”, contó en Tiempo Deportivo, que se emite por Jornada Radio. Y no es para menos: Racing lo hizo con un plantel joven, en el que el defensor surgido de Trelew fue parte.
La familia y el barrio
Nacido en el barrio Patagonia 295 de Trelew, Cheuquepal creció en una casa atravesada por el fútbol. Es hijo de Jorge y Silvia, a quienes reconoce como pilares: “Principalmente agradecido con mis padres. Ellos siempre fueron el sostén de todo y si no hubiera sido por ellos hoy no estaría acá”, agregó.
En su familia son cinco hermanos —Martín, Franco, Augusto y Marianela— y, como él mismo cuenta, “son todos futboleros”, con una infancia marcada por la pelota en el barrio y el club familiar. Su papá incluso creó una institución formativa, Mar-Che, donde Diego dio sus primeros pasos antes de saltar a Argentinos. Se llama así el club por las tres letras de uno de sus hermanos y por el apellido paterno.
Tras años en el fútbol formativo del"Bicho", partió a Racing de Montevideo.
El carácter del grupo
El camino no fue sencillo. “Nos tocó perder la primera fecha y la segunda empatar, también habíamos quedado eliminados de Sudamericana y el grupo no se vino abajo”, explicó Cheuquepal, que llegó al segundo semestre del año pasado a Racing.
Ese golpe inicial terminó siendo motor: “Después enfrentamos a los dos grandes como Nacional y Peñarol. Empatamos con Nacional y le ganamos a Peñarol de visitante. Ahí fue el punto de inflexión, se vio que estábamos para salir campeón”.
Cheuquepal también tuvo que pelear la suya. “Jugué al inicio, después pasé una lesión de rodilla y estuve varias jornadas afuera. Pero siempre aportando desde el rol que toque”, narró.

Campeones arriba del micro
La consagración tuvo un condimento insólito. “Nos enteramos arriba del micro. Veníamos de ganarle a Cerro Largo y teníamos que esperar otro resultado: que Peñarol perdiera. Cuando hicieron el gol nos pusimos como locos. Cuando terminó el partido no lo podíamos creer”, describió.
Una escena tan inusual como inolvidable, que terminó de sellar una campaña fuera de lo común.
Lo que viene
Con los pies en la tierra, pero apuntando alto, no esconde sus sueños: “Como todo futbolista, quiero llegar a lo más alto. Mi cabeza está acá, en sumar minutos, pero apunto a jugar un Mundial, una Libertadores, torneos europeos, no tengo techo”.
A los 19 años, Diego Cheuquepal ya dio el primer gran golpe. Y, con una historia familiar fuerte detrás y una ambición clara, parece que recién empieza.

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El trelewense Diego Cheuquepal escribió una página grande en su corta carrera: con apenas 19 años se consagró campeón en Uruguay con Racing de Montevideo, en la primera estrella profesional de "La Escuela".
“Sí, la verdad que sí, muy contento, quedaré en la historia del club, mi primer título también como profesional con 19 años, así que muy feliz”, contó en Tiempo Deportivo, que se emite por Jornada Radio. Y no es para menos: Racing lo hizo con un plantel joven, en el que el defensor surgido de Trelew fue parte.
La familia y el barrio
Nacido en el barrio Patagonia 295 de Trelew, Cheuquepal creció en una casa atravesada por el fútbol. Es hijo de Jorge y Silvia, a quienes reconoce como pilares: “Principalmente agradecido con mis padres. Ellos siempre fueron el sostén de todo y si no hubiera sido por ellos hoy no estaría acá”, agregó.
En su familia son cinco hermanos —Martín, Franco, Augusto y Marianela— y, como él mismo cuenta, “son todos futboleros”, con una infancia marcada por la pelota en el barrio y el club familiar. Su papá incluso creó una institución formativa, Mar-Che, donde Diego dio sus primeros pasos antes de saltar a Argentinos. Se llama así el club por las tres letras de uno de sus hermanos y por el apellido paterno.
Tras años en el fútbol formativo del"Bicho", partió a Racing de Montevideo.
El carácter del grupo
El camino no fue sencillo. “Nos tocó perder la primera fecha y la segunda empatar, también habíamos quedado eliminados de Sudamericana y el grupo no se vino abajo”, explicó Cheuquepal, que llegó al segundo semestre del año pasado a Racing.
Ese golpe inicial terminó siendo motor: “Después enfrentamos a los dos grandes como Nacional y Peñarol. Empatamos con Nacional y le ganamos a Peñarol de visitante. Ahí fue el punto de inflexión, se vio que estábamos para salir campeón”.
Cheuquepal también tuvo que pelear la suya. “Jugué al inicio, después pasé una lesión de rodilla y estuve varias jornadas afuera. Pero siempre aportando desde el rol que toque”, narró.

Campeones arriba del micro
La consagración tuvo un condimento insólito. “Nos enteramos arriba del micro. Veníamos de ganarle a Cerro Largo y teníamos que esperar otro resultado: que Peñarol perdiera. Cuando hicieron el gol nos pusimos como locos. Cuando terminó el partido no lo podíamos creer”, describió.
Una escena tan inusual como inolvidable, que terminó de sellar una campaña fuera de lo común.
Lo que viene
Con los pies en la tierra, pero apuntando alto, no esconde sus sueños: “Como todo futbolista, quiero llegar a lo más alto. Mi cabeza está acá, en sumar minutos, pero apunto a jugar un Mundial, una Libertadores, torneos europeos, no tengo techo”.
A los 19 años, Diego Cheuquepal ya dio el primer gran golpe. Y, con una historia familiar fuerte detrás y una ambición clara, parece que recién empieza.