El presidente de la entidad comodorense, Andrés Fajardo, fue contundente respecto a la nota del 29/04 titulada “Patagonia Indómita” publicada en La Nación. “La Patagonia hay que discutirla desde la Patagonia, no desde afuera”, en referencia a visiones que, según afirmó, reducen la actividad ovina a un esquema obsoleto. “Se habla de nuestra producción como obsoleta o en vías de extinción, y no se contempla la historia que hay detrás ni todo lo que implica”.

Mediante un documento, desde las federaciones incluía la Federación Lanera Argentina reforzaron esa mirada planteando que la ganadería ovina “no es una actividad pintoresca del pasado, es una actividad productiva vigente, con más de un siglo de arraigo”, que permitió poblar la meseta, generar empleo y sostener economías regionales .
Y agregaron una definición que resume la postura del sector: “Allí donde hay una majada, hay una familia, una escuela que resiste y una comunidad que no quiere desaparecer”.
Fajardo también respaldó la defensa del sector con números concretos. “Somos la provincia con mayor stock ovino del país y la principal productora de lana de la Argentina”, sostuvo. Las federaciones coincidieron en ese diagnóstico y aportaron cifras: Chubut ronda los 3 millones de ovinos y Santa Cruz supera los 2 millones, lo que confirma que “no estamos ante una postal antigua, sino frente a una cadena productiva real y activa”.
CRISIS, PERO NO “EXTINCIÓN”
El sector reconoce dificultades, pero rechaza la idea de desaparición. “Sabemos que el stock se ha reducido y que hay problemáticas, pero seguimos teniendo producción activa y la vamos a defender”, planteó Fajardo.
En el documento de las Federaciones plantean que “la desaparición de la oveja no sería un proceso natural, sino una derrota colectiva de las políticas públicas, la infraestructura y el acompañamiento al productor”. Y entre los principales problemas enumeraron la caída de rentabilidad, el despoblamiento rural, el abigeato, enfermedades sanitarias y el impacto de depredadores.
Uno de los puntos más críticos es el incremento de pérdidas en los campos. “Las pérdidas por depredación han pasado del 7 al 20 por ciento. Eso se debe a que no hay control ni manejo”, advirtió Fajardo quien lamentó la falta de políticas sobre fauna: “No hay manejo del puma, del zorro ni del guanaco”.
Sin embargo, tanto el dirigente como las federaciones aclararon que no existe una postura anti ambiental. “No estamos en contra de la naturaleza ni de las especies autóctonas”, coincidieron. El sector buscó desarmar la dicotomía entre producción y conservación. “El productor no es enemigo del medio ambiente. Es quien está todos los días cuidando su campo y sus animales”, afirmó Fajardo.
En el mismo sentido, el documento conjunto remarca “La falsa contradicción entre producción y ambiente le hace daño a la Patagonia” y terminan planteando un camino alternativo. “El verdadero desafío es construir un modelo donde la producción, la conservación y las comunidades puedan convivir”.
POLÍTICAS CON EQUILIBRIO
“La política tiene que sentarse a trabajar en mesas técnicas para definir cómo seguimos con la producción”, pidió Fajardo desde la necesidad de avanzar en un manejo responsable, con “ciencia aplicada, infraestructura, control de predadores, financiamiento y mercados”.
“No queremos una Patagonia arrasada, pero tampoco una Patagonia vacía, sin productores ni trabajo genuino”. El cierre del documento y del posicionamiento del sector expresa que “La oveja no es el pasado de la Patagonia. Es parte de su historia, de su presente y también de su futuro. La Patagonia no está vacía, y su gente merece respeto”.#

El presidente de la entidad comodorense, Andrés Fajardo, fue contundente respecto a la nota del 29/04 titulada “Patagonia Indómita” publicada en La Nación. “La Patagonia hay que discutirla desde la Patagonia, no desde afuera”, en referencia a visiones que, según afirmó, reducen la actividad ovina a un esquema obsoleto. “Se habla de nuestra producción como obsoleta o en vías de extinción, y no se contempla la historia que hay detrás ni todo lo que implica”.

Mediante un documento, desde las federaciones incluía la Federación Lanera Argentina reforzaron esa mirada planteando que la ganadería ovina “no es una actividad pintoresca del pasado, es una actividad productiva vigente, con más de un siglo de arraigo”, que permitió poblar la meseta, generar empleo y sostener economías regionales .
Y agregaron una definición que resume la postura del sector: “Allí donde hay una majada, hay una familia, una escuela que resiste y una comunidad que no quiere desaparecer”.
Fajardo también respaldó la defensa del sector con números concretos. “Somos la provincia con mayor stock ovino del país y la principal productora de lana de la Argentina”, sostuvo. Las federaciones coincidieron en ese diagnóstico y aportaron cifras: Chubut ronda los 3 millones de ovinos y Santa Cruz supera los 2 millones, lo que confirma que “no estamos ante una postal antigua, sino frente a una cadena productiva real y activa”.
CRISIS, PERO NO “EXTINCIÓN”
El sector reconoce dificultades, pero rechaza la idea de desaparición. “Sabemos que el stock se ha reducido y que hay problemáticas, pero seguimos teniendo producción activa y la vamos a defender”, planteó Fajardo.
En el documento de las Federaciones plantean que “la desaparición de la oveja no sería un proceso natural, sino una derrota colectiva de las políticas públicas, la infraestructura y el acompañamiento al productor”. Y entre los principales problemas enumeraron la caída de rentabilidad, el despoblamiento rural, el abigeato, enfermedades sanitarias y el impacto de depredadores.
Uno de los puntos más críticos es el incremento de pérdidas en los campos. “Las pérdidas por depredación han pasado del 7 al 20 por ciento. Eso se debe a que no hay control ni manejo”, advirtió Fajardo quien lamentó la falta de políticas sobre fauna: “No hay manejo del puma, del zorro ni del guanaco”.
Sin embargo, tanto el dirigente como las federaciones aclararon que no existe una postura anti ambiental. “No estamos en contra de la naturaleza ni de las especies autóctonas”, coincidieron. El sector buscó desarmar la dicotomía entre producción y conservación. “El productor no es enemigo del medio ambiente. Es quien está todos los días cuidando su campo y sus animales”, afirmó Fajardo.
En el mismo sentido, el documento conjunto remarca “La falsa contradicción entre producción y ambiente le hace daño a la Patagonia” y terminan planteando un camino alternativo. “El verdadero desafío es construir un modelo donde la producción, la conservación y las comunidades puedan convivir”.
POLÍTICAS CON EQUILIBRIO
“La política tiene que sentarse a trabajar en mesas técnicas para definir cómo seguimos con la producción”, pidió Fajardo desde la necesidad de avanzar en un manejo responsable, con “ciencia aplicada, infraestructura, control de predadores, financiamiento y mercados”.
“No queremos una Patagonia arrasada, pero tampoco una Patagonia vacía, sin productores ni trabajo genuino”. El cierre del documento y del posicionamiento del sector expresa que “La oveja no es el pasado de la Patagonia. Es parte de su historia, de su presente y también de su futuro. La Patagonia no está vacía, y su gente merece respeto”.#