El cerebro responde a la música cuando otras áreas fallan

La musicoterapia fue ganando terreno en el mundo como una opción complementaria en el tratamiento de personas con diversas afecciones, como trastornos del espectro autista, ansiedad, depresión, trastornos neurológicos, discapacidades físicas y cognitivas.

03 MAY 2026 - 11:28 | Actualizado 03 MAY 2026 - 11:31

La musicoterapia es una disciplina terapéutica que utiliza la música y sus elementos como el sonido, el ritmo, la melodía y la armonía, para mejorar la salud física, emocional, mental y social de las personas. Se trata de una terapia que puede aplicarse en diversos contextos, como la medicina, la psicología, la educación y el bienestar general, buscando facilitar el tratamiento de diferentes condiciones.

La musicoterapia fue ganando terreno en el mundo como una opción complementaria en el tratamiento de personas con diversas afecciones, como trastornos del espectro autista, ansiedad, depresión, trastornos neurológicos, discapacidades físicas y cognitivas, entre otras, ya que, a través de sesiones de musicoterapia, los pacientes pueden experimentar mejoras en su calidad de vida, en aspectos como la expresión emocional, la comunicación, el manejo del estrés, y la rehabilitación física.

El impacto del abordaje de la musicoterapia como un pilar fundamental en el tratamiento de sus residentes se destaca en el Centro Hirsch, institución referente en rehabilitación y cuidados integrales y, según la Licenciada Gabriela Echauri, este servicio se posiciona desde una perspectiva de Musicoterapia Neurológica, donde la evidencia científica y la historia de vida del paciente se encuentran para promover la salud.

En un contexto donde a menudo se confunde el uso recreativo de la música con la terapia, Echauri enfatiza: “Es vital destacar que la musicoterapia es una disciplina de la salud que en nuestro país requiere una formación universitaria de grado. En Hirsch, no trabajamos desde la creencia popular de que la música ‘sana’ de forma mágica o religiosa. Esa es una mirada mitológica que nos aleja del rigor profesional”.

El enfoque se centra en cómo el diseño de experiencias musicales específicas contribuye a la activación del sistema nervioso, incluso, en pacientes con deterioro cognitivo avanzado. “Nuestro trabajo tiene fundamentos científicos; buscamos resultados concretos en la neuroplasticidad y en la regulación de funciones biológicas”, añade Echauri.

La persona por encima del diagnóstico

A pesar del fuerte componente neurológico, el servicio utilizado en el citado centro no pierde de vista la singularidad de cada individuo y en el lugar la musicoterapia se define como una práctica subjetivante, donde el paciente no es un receptor pasivo, sino el protagonista de su propio proceso.

“La música nos atraviesa a todos de una u otra manera”, explica Echauri, quien añade: “Por eso, nuestras intervenciones están centradas en la persona: en sus preferencias, su historia de vida y su vínculo particular con el sonido. No importa si el residente no tiene instrucción musical formal, la música es un lenguaje pre-verbal que nos permite encontrarnos con cada uno allí donde está”.

Impacto integral en la calidad de vida

La implementación de estas técnicas, integradas en equipos interdisciplinarios, permite alcanzar objetivos en cuatro áreas clave:

Físico: mejora de la motricidad y funciones cardio-respiratorias.
Cognitivo: estimulación de la atención y la memoria episódica.

Social: fomento de la comunicación y la cohesión dentro de la comunidad.
Emocional: regulación de estados de ansiedad y fortalecimiento de la identidad.

“Entendemos que la música es un puente. Un puente que conecta al residente con su propia historia y con su entorno, transformando no solo estructuras cerebrales, sino también su día a día”, culminó la especialista.#

03 MAY 2026 - 11:28

La musicoterapia es una disciplina terapéutica que utiliza la música y sus elementos como el sonido, el ritmo, la melodía y la armonía, para mejorar la salud física, emocional, mental y social de las personas. Se trata de una terapia que puede aplicarse en diversos contextos, como la medicina, la psicología, la educación y el bienestar general, buscando facilitar el tratamiento de diferentes condiciones.

La musicoterapia fue ganando terreno en el mundo como una opción complementaria en el tratamiento de personas con diversas afecciones, como trastornos del espectro autista, ansiedad, depresión, trastornos neurológicos, discapacidades físicas y cognitivas, entre otras, ya que, a través de sesiones de musicoterapia, los pacientes pueden experimentar mejoras en su calidad de vida, en aspectos como la expresión emocional, la comunicación, el manejo del estrés, y la rehabilitación física.

El impacto del abordaje de la musicoterapia como un pilar fundamental en el tratamiento de sus residentes se destaca en el Centro Hirsch, institución referente en rehabilitación y cuidados integrales y, según la Licenciada Gabriela Echauri, este servicio se posiciona desde una perspectiva de Musicoterapia Neurológica, donde la evidencia científica y la historia de vida del paciente se encuentran para promover la salud.

En un contexto donde a menudo se confunde el uso recreativo de la música con la terapia, Echauri enfatiza: “Es vital destacar que la musicoterapia es una disciplina de la salud que en nuestro país requiere una formación universitaria de grado. En Hirsch, no trabajamos desde la creencia popular de que la música ‘sana’ de forma mágica o religiosa. Esa es una mirada mitológica que nos aleja del rigor profesional”.

El enfoque se centra en cómo el diseño de experiencias musicales específicas contribuye a la activación del sistema nervioso, incluso, en pacientes con deterioro cognitivo avanzado. “Nuestro trabajo tiene fundamentos científicos; buscamos resultados concretos en la neuroplasticidad y en la regulación de funciones biológicas”, añade Echauri.

La persona por encima del diagnóstico

A pesar del fuerte componente neurológico, el servicio utilizado en el citado centro no pierde de vista la singularidad de cada individuo y en el lugar la musicoterapia se define como una práctica subjetivante, donde el paciente no es un receptor pasivo, sino el protagonista de su propio proceso.

“La música nos atraviesa a todos de una u otra manera”, explica Echauri, quien añade: “Por eso, nuestras intervenciones están centradas en la persona: en sus preferencias, su historia de vida y su vínculo particular con el sonido. No importa si el residente no tiene instrucción musical formal, la música es un lenguaje pre-verbal que nos permite encontrarnos con cada uno allí donde está”.

Impacto integral en la calidad de vida

La implementación de estas técnicas, integradas en equipos interdisciplinarios, permite alcanzar objetivos en cuatro áreas clave:

Físico: mejora de la motricidad y funciones cardio-respiratorias.
Cognitivo: estimulación de la atención y la memoria episódica.

Social: fomento de la comunicación y la cohesión dentro de la comunidad.
Emocional: regulación de estados de ansiedad y fortalecimiento de la identidad.

“Entendemos que la música es un puente. Un puente que conecta al residente con su propia historia y con su entorno, transformando no solo estructuras cerebrales, sino también su día a día”, culminó la especialista.#