El juez ya decide la pena por el caso del anciano esclavizado

La fiscal Millapi pidió 9 años de prisión efectiva para Marta Caucamán y 7 para su hijo Juan Ovejero, que redujeron a la servidumbre a Adolfo Yancamil en Paso de Indios. En tanto, el defensor Espínola pidió la pena mínima de 4 años para ambos. El juez Gustavo Castro tiene 5 días hábiles para decidir. Quejas por el primer defensor que pasó por la causa.

Juan Ovejero y Marta Caucamán aguardan por su pena.
05 MAY 2026 - 17:48 | Actualizado 05 MAY 2026 - 19:54

La fiscal de Trelew Mariana Millapi pidió 9 años de prisión para Marta Caucamán y 7 años para su hijo Juan José Ovejero, a quienes un jurado popular consideró culpables por haber golpeado y esclavizado al adulto mayor Adolfo Yancamil en Paso de Indios.

En tanto, el defensor oficial Andrés Espínola solicitó al juez Gustavo Castro que les aplique la pena mínima de 4 años de cárcel. La mujer está presa en el Instituto Penitenciario Provincial de ruta 3 y Ovejero, en la Comisaría 2ª.

Una postal de la audiencia.

La audiencia de cesura de pena se concretó este martes al mediodía en el sexto piso de los tribunales de Trelew. Ahora Castro tiene 5 días hábiles para resolver.

Millapi explicó que “no estamos frente a un hecho aislado ni impulsivo ni de escasa entidad sino frente a un proceso sostenido de sometimiento, que duró más de 8 meses y una persona fue progresivamente despojada de su dinero, sus bienes, su libertad, y su dignidad”.

Rubén Kohler y la fiscal Millapi investigaron el caso.

La fiscal consideró que Yancamil “fue una víctima deliberadamente elegida por los imputados. No fue casualidad. Fue una selección”. Y el contexto de un pueblo pequeño “fue el contexto ideal que facilitó el control sostenido de los imputados”.

Al someterlo a la servidumbre, los Caucamán “lo trasladaron, lo aislaron y lo colocaron en un ámbito donde perdió toda capacidad real de autodeterminación. Así comenzó un esquema de dominación”.

El juez Castro ya medita su decisión.

Le sacaron plata, casa, su jubilación y hasta un coche. “Hubo golpes, y violencia psicológica y moral, a través de castigos degradantescomo hacerlo arrodillarse horas sobre piedras”.
Millapi recordó que a Yancamil “se lo obligó a trabajar, se lo vigiló y se le restringió la alimentación. Se lo convirtió en una persona sometida”. Cuando la Policía de Paso de Indios lo rescató de Marta y Juan “encontró a una persona damnificada económicamente, deshidratada, con múltiples contusiones, con un peso corporal alarmantemente bajo, deteriorada en su integridad física y humana”.

“La pena no puede ubicarse cerca del mínimo cuando se probó la cosificación de una persona. Una pena mínima implicaría decir que fue un hecho menor. Y claramente no lo fue: se afectó la libertad, la integridad y la dignidad humana en su núcleo más esencial”, concluyó.

La defensa

En tanto, Espínola recordó que los informes sociales de ambos condenados coinciden: tuvieron vidas muy complejas cruzadas por la pobreza, la falta de educación formal, el desempleo y la vulnerabilidad social. “Estos factores afectaron su intelecto y su capacidad de percibir el mundo que los rodea,de comprender la gravedad de su delito y de cuáles son las conductas habilitadas”.

La cesura de pena en tribunales de Trelew.

El defensor oficial presentó tres testigos para respaldar la precaria historia de vida de los Caucamán. Y le pidió al juez que a la hora de definir la pena “lo haga sin valoraciones moralistas que están fuera de la objetividad de la ley”.

Espínola se preguntó: “¿Qué hacemos acá? ¿sólo estamos castigando o estamos tratando de que entiendan la norma que deben respetar?”.

Al final de la audiencia, Marta y Juan se quejaron del defensor público Carlos Pericich, hoy suspendido: consideraron que desde su detención los dejó indefensos y que nunca presentó evidencias claves a su favor que ellos mismos le facilitaron. El juez Castro ordenó que el reclamo de los condenados se eleve al Defensor General Sebastián Daroca.

Fotos: Sergio Esparza

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Juan Ovejero y Marta Caucamán aguardan por su pena.
05 MAY 2026 - 17:48

La fiscal de Trelew Mariana Millapi pidió 9 años de prisión para Marta Caucamán y 7 años para su hijo Juan José Ovejero, a quienes un jurado popular consideró culpables por haber golpeado y esclavizado al adulto mayor Adolfo Yancamil en Paso de Indios.

En tanto, el defensor oficial Andrés Espínola solicitó al juez Gustavo Castro que les aplique la pena mínima de 4 años de cárcel. La mujer está presa en el Instituto Penitenciario Provincial de ruta 3 y Ovejero, en la Comisaría 2ª.

Una postal de la audiencia.

La audiencia de cesura de pena se concretó este martes al mediodía en el sexto piso de los tribunales de Trelew. Ahora Castro tiene 5 días hábiles para resolver.

Millapi explicó que “no estamos frente a un hecho aislado ni impulsivo ni de escasa entidad sino frente a un proceso sostenido de sometimiento, que duró más de 8 meses y una persona fue progresivamente despojada de su dinero, sus bienes, su libertad, y su dignidad”.

Rubén Kohler y la fiscal Millapi investigaron el caso.

La fiscal consideró que Yancamil “fue una víctima deliberadamente elegida por los imputados. No fue casualidad. Fue una selección”. Y el contexto de un pueblo pequeño “fue el contexto ideal que facilitó el control sostenido de los imputados”.

Al someterlo a la servidumbre, los Caucamán “lo trasladaron, lo aislaron y lo colocaron en un ámbito donde perdió toda capacidad real de autodeterminación. Así comenzó un esquema de dominación”.

El juez Castro ya medita su decisión.

Le sacaron plata, casa, su jubilación y hasta un coche. “Hubo golpes, y violencia psicológica y moral, a través de castigos degradantescomo hacerlo arrodillarse horas sobre piedras”.
Millapi recordó que a Yancamil “se lo obligó a trabajar, se lo vigiló y se le restringió la alimentación. Se lo convirtió en una persona sometida”. Cuando la Policía de Paso de Indios lo rescató de Marta y Juan “encontró a una persona damnificada económicamente, deshidratada, con múltiples contusiones, con un peso corporal alarmantemente bajo, deteriorada en su integridad física y humana”.

“La pena no puede ubicarse cerca del mínimo cuando se probó la cosificación de una persona. Una pena mínima implicaría decir que fue un hecho menor. Y claramente no lo fue: se afectó la libertad, la integridad y la dignidad humana en su núcleo más esencial”, concluyó.

La defensa

En tanto, Espínola recordó que los informes sociales de ambos condenados coinciden: tuvieron vidas muy complejas cruzadas por la pobreza, la falta de educación formal, el desempleo y la vulnerabilidad social. “Estos factores afectaron su intelecto y su capacidad de percibir el mundo que los rodea,de comprender la gravedad de su delito y de cuáles son las conductas habilitadas”.

La cesura de pena en tribunales de Trelew.

El defensor oficial presentó tres testigos para respaldar la precaria historia de vida de los Caucamán. Y le pidió al juez que a la hora de definir la pena “lo haga sin valoraciones moralistas que están fuera de la objetividad de la ley”.

Espínola se preguntó: “¿Qué hacemos acá? ¿sólo estamos castigando o estamos tratando de que entiendan la norma que deben respetar?”.

Al final de la audiencia, Marta y Juan se quejaron del defensor público Carlos Pericich, hoy suspendido: consideraron que desde su detención los dejó indefensos y que nunca presentó evidencias claves a su favor que ellos mismos le facilitaron. El juez Castro ordenó que el reclamo de los condenados se eleve al Defensor General Sebastián Daroca.

Fotos: Sergio Esparza