
Reafirmó que el niño “murió por los golpes que recibió” y cuestionó duramente tanto a la Justicia como a los organismos de protección de menores que intervinieron en el caso. “Nosotros tenemos bien claro y sabemos que Ángel fue asesinado, que su muerte fue producto de los veinte golpes que recibió. Tenía once hemorragias en la cabeza. Ángel tuvo muerte encefálica”, afirmó Andrade a JORNADA, quien además remarcó que la familia recibió todos los partes médicos mientras el pequeño permanecía internado.
La madre sostuvo que resulta “poco serio” que ahora aparezcan otras hipótesis sobre el fallecimiento del niño y apuntó directamente contra quienes intentan instalar otra versión de los hechos. “Ángel no tenía neumonía. Nosotros sabemos que no tenía neumonía. Acá se olvidan que Ángel fue tirado el 5 de abril en el hospital por estos dos asesinos”, expresó.
En ese sentido, recordó que tanto ella como el padre del menor estuvieron presentes durante toda la internación y escucharon cada informe médico. “Quienes recibieron todos los partes médicos fuimos su papá Luis y yo. Nosotros tenemos bien claro que sus pulmones estaban limpios”, insistió.
También se refirió a los rumores sobre una posible liberación de los acusados y aseguró que, aunque puedan existir pedidos de la defensa, la familia no aceptará que recuperen la libertad. “Ellos pueden pedir todo lo que quieran. Ahí vamos a ver cómo responde el juez. La libertad de esta gente no la tienen que ver nunca más. Ellos tienen que estar ahí y esperar la sentencia que pedimos, que es perpetua”, manifestó.
CREER EN LA JUSTICIA?
Lorena Andrade reconoció además que hoy no siente confianza en el sistema judicial y que solamente comenzará a creer cuando haya condenas y explicaciones públicas por parte de quienes intervinieron en la protección del menor. “Cuando escuchemos perpetua y cuando veamos dando explicaciones al juez, a la defensora, a la psicóloga y al asistente social, ahí vamos a empezar a confiar un poco”, lamentó.
Además volvió a cuestionar duramente el accionar de los organismos de niñez y aseguró que, desde la muerte de Ángel, nunca más tuvo contacto con muchos de los funcionarios involucrados en el expediente. “Al juez Pérez jamás le vimos la cara, nunca se la conocimos, solo la conocimos por foto. Verónica Roldán desapareció, la asistente social también, y la psicóloga Jennifer Leiva el último día que la vimos fue cuando fue a hacer desastre al hospital, con el nene todavía conectado a los aparatos”, denunció. Incluso aseguró que algunas personas vinculadas al caso ya no estarían en la ciudad. “A mí también me llegó que Leiva se fue enseguida de acá. Yo no entiendo cómo esta gente no está acá y no se la llama. Por sentido común, más que nada”, afirmó.
Para la familia, el caso de Ángel no es un hecho aislado. Andrade sostuvo que hay muchas otras situaciones similares que no salen a la luz y pidió mayor compromiso de la comunidad. “Quisiera que salga más la gente, porque hay cantidad de casos acá. Los he escuchado de los propios protagonistas, he visto videos. Es el momento de salir”, reclamó. “No es solo por Ángel, sino por los que van a venir. Porque si a esta gente ya se la está intentando salvar y siguen a cargo de menores, siguen firmando sentencias de muerte y no les pasa nada”.
Reconoció que la familia sigue atravesada por el dolor, intentando retomar sus trabajos y actividades aunque cualquier recorrido por la ciudad les recuerda a su hijo. “Nos cuesta un montón subirnos a un colectivo y recorrer lugares donde estuvimos con Ángel. Lo vemos en todos lados. No hay un día que no me ponga a llorar”, confesó Lorena quien se desempeña como empleada doméstica mientras su pareja Luis, trabaja en la construcción. En su casa del barrio Moure intentan seguir entre postales de un dolor cada vez más presente y un pedido que ahora resulta su misión inexpugnable. “Seguimos en pie porque los queremos presos. Después no sabemos cómo hacer, porque nuestra vida ya cambió para siempre”, sostuvo.
Finalmente, reiteró que la familia no piensa detenerse hasta lograr una condena. “No vamos a parar hasta hacer justicia y que le quede bien claro a la comunidad que Ángel fue asesinado. A nosotros no nos van a venir a hacer el cuento chino para salvar a los poderosos”, concluyó.#

Reafirmó que el niño “murió por los golpes que recibió” y cuestionó duramente tanto a la Justicia como a los organismos de protección de menores que intervinieron en el caso. “Nosotros tenemos bien claro y sabemos que Ángel fue asesinado, que su muerte fue producto de los veinte golpes que recibió. Tenía once hemorragias en la cabeza. Ángel tuvo muerte encefálica”, afirmó Andrade a JORNADA, quien además remarcó que la familia recibió todos los partes médicos mientras el pequeño permanecía internado.
La madre sostuvo que resulta “poco serio” que ahora aparezcan otras hipótesis sobre el fallecimiento del niño y apuntó directamente contra quienes intentan instalar otra versión de los hechos. “Ángel no tenía neumonía. Nosotros sabemos que no tenía neumonía. Acá se olvidan que Ángel fue tirado el 5 de abril en el hospital por estos dos asesinos”, expresó.
En ese sentido, recordó que tanto ella como el padre del menor estuvieron presentes durante toda la internación y escucharon cada informe médico. “Quienes recibieron todos los partes médicos fuimos su papá Luis y yo. Nosotros tenemos bien claro que sus pulmones estaban limpios”, insistió.
También se refirió a los rumores sobre una posible liberación de los acusados y aseguró que, aunque puedan existir pedidos de la defensa, la familia no aceptará que recuperen la libertad. “Ellos pueden pedir todo lo que quieran. Ahí vamos a ver cómo responde el juez. La libertad de esta gente no la tienen que ver nunca más. Ellos tienen que estar ahí y esperar la sentencia que pedimos, que es perpetua”, manifestó.
CREER EN LA JUSTICIA?
Lorena Andrade reconoció además que hoy no siente confianza en el sistema judicial y que solamente comenzará a creer cuando haya condenas y explicaciones públicas por parte de quienes intervinieron en la protección del menor. “Cuando escuchemos perpetua y cuando veamos dando explicaciones al juez, a la defensora, a la psicóloga y al asistente social, ahí vamos a empezar a confiar un poco”, lamentó.
Además volvió a cuestionar duramente el accionar de los organismos de niñez y aseguró que, desde la muerte de Ángel, nunca más tuvo contacto con muchos de los funcionarios involucrados en el expediente. “Al juez Pérez jamás le vimos la cara, nunca se la conocimos, solo la conocimos por foto. Verónica Roldán desapareció, la asistente social también, y la psicóloga Jennifer Leiva el último día que la vimos fue cuando fue a hacer desastre al hospital, con el nene todavía conectado a los aparatos”, denunció. Incluso aseguró que algunas personas vinculadas al caso ya no estarían en la ciudad. “A mí también me llegó que Leiva se fue enseguida de acá. Yo no entiendo cómo esta gente no está acá y no se la llama. Por sentido común, más que nada”, afirmó.
Para la familia, el caso de Ángel no es un hecho aislado. Andrade sostuvo que hay muchas otras situaciones similares que no salen a la luz y pidió mayor compromiso de la comunidad. “Quisiera que salga más la gente, porque hay cantidad de casos acá. Los he escuchado de los propios protagonistas, he visto videos. Es el momento de salir”, reclamó. “No es solo por Ángel, sino por los que van a venir. Porque si a esta gente ya se la está intentando salvar y siguen a cargo de menores, siguen firmando sentencias de muerte y no les pasa nada”.
Reconoció que la familia sigue atravesada por el dolor, intentando retomar sus trabajos y actividades aunque cualquier recorrido por la ciudad les recuerda a su hijo. “Nos cuesta un montón subirnos a un colectivo y recorrer lugares donde estuvimos con Ángel. Lo vemos en todos lados. No hay un día que no me ponga a llorar”, confesó Lorena quien se desempeña como empleada doméstica mientras su pareja Luis, trabaja en la construcción. En su casa del barrio Moure intentan seguir entre postales de un dolor cada vez más presente y un pedido que ahora resulta su misión inexpugnable. “Seguimos en pie porque los queremos presos. Después no sabemos cómo hacer, porque nuestra vida ya cambió para siempre”, sostuvo.
Finalmente, reiteró que la familia no piensa detenerse hasta lograr una condena. “No vamos a parar hasta hacer justicia y que le quede bien claro a la comunidad que Ángel fue asesinado. A nosotros no nos van a venir a hacer el cuento chino para salvar a los poderosos”, concluyó.#