Nicolás salvó seis vidas y será homenajeado

Este sábado al mediodía la familia de Nicolás Otero inaugurará un monolito en su memoria en la esquina de Rawson y Entre Ríos de Trelew. A siete meses de su muerte, su tío Pablo Matías Iparraguirre exige justicia, pide mayor conciencia vial y solicita ayuda urgente para la madre y las hermanas del joven, que atraviesan una situación crítica.

Pablo Matías Iparraguirre, tío de Nicolás, en la entrevista con Jornada. Foto: Sergio Esparza.
Pablo Matías Iparraguirre, tío de Nicolás, en la entrevista con Jornada. Foto: Sergio Esparza.
30 MAY 2026 - 9:39 | Actualizado 30 MAY 2026 - 11:20

Por Lorena Leeming / Redacción Jornada

El tiempo pasa, pero para la familia de Nicolás Otero el dolor sigue intacto. Se cumplen siete meses de la muerte del joven de 22 años que perdió la vida tras ser atropellado por un vehículo que, según sostiene su entorno, corría picadas en la ciudad de Trelew."No fue un accidente", repiten una y otra vez.

Pablo Matías Iparraguirre

En coincidencia con el Día Nacional de la Donación de Órganos, sus familiares decidieron transformar el recuerdo en un acto de memoria y conciencia. Este sábado a las 12 horas inaugurarán un monolito en la intersección de Rawson y Entre Ríos (lugar del hecho), un espacio que buscará mantener vivo el nombre de Nicolás y transmitir un mensaje a la comunidad.

“Se van a cumplir siete meses de esto que sucedió y da la casualidad de que el 30 de mayo es el Día Nacional de la Donación de Órganos. Pensamos en eso y comenzamos con la construcción del monolito. Jorge Ávila me dio una mano muy grande para hacerlo posible”, contó en una entrevista con Jornada Pablo Matías Iparraguirre, tío del joven.

Sin embargo, detrás del homenaje también persiste un reclamo que la familia repite desde el primer día: justicia.

Para Pablo, lo ocurrido aquella noche no puede ser considerado un accidente. Afirma que Nicolás había salido de la iglesia cuando fue embestido por un automóvil que era utilizado para correr picadas y que estaba siendo probado antes de una competencia prevista para ese fin de semana en el circuito Mar y Valle.

“Yo tuve acceso a la causa y para nosotros lo de Nicolás no fue un accidente. Ese vehículo estaba preparado para correr picadas. Lo estaban probando para ver cuánto aceleraba y lamentablemente pasó lo que pasó con Nicolás”, expresó.
El hombre señaló además que el automóvil involucrado no contaba con la documentación necesaria para circular. “Era un vehículo que no tenía cédula verde, no tenía seguro obligatorio y no estaba habilitado para estar en la calle. Indigna mucho porque Nicolás hacía todo como correspondía. Tenía su moto en regla, su seguro, su patente al día. Era un ciudadano responsable”, sostuvo.

La bronca se profundiza al observar que continúan ocurriendo hechos similares en distintos puntos del país.

“Mi pregunta es cuántas familias más van a tener que terminar destruidas por homicidas al volante. Se entiende que si alguien mata tiene que ir preso. A Nicolás le arrebataron la vida. Era un chico sano, trabajador, sin vicios. Perdimos un gran ciudadano”, afirmó.

Mientras la causa judicial avanza, la familia intenta sobrellevar una ausencia que modificó por completo su realidad cotidiana. Nicolás no solo era un hijo y hermano querido; también era una pieza fundamental en el sostenimiento económico del hogar.

Su muerte dejó a su madre, Noelia, y a sus hermanas, Micaela y Sofía, en una situación extremadamente difícil.

“Nicolás era parte del sostén de la familia. Mi hermana ya no pudo seguir pagando el alquiler de la casa donde vivían y tuvo que mudarse con mi mamá”, relató Pablo.

Actualmente las cuatro mujeres comparten una vivienda reducida y las necesidades se acumulan día tras día.

“Para que se entienda la situación, viven mi mamá, mi hermana y mis dos sobrinas en una habitación de tres por tres metros. Es desesperante. La ayuda la necesitan hoy”, explicó.

Desde hace meses la familia golpea puertas en busca de respuestas. Han mantenido reuniones con funcionarios municipales y provinciales, pero aún no encuentran una solución concreta.

“He tenido algunas respuestas y hay gestiones encaminadas, pero todavía no hay nada definitivo. La situación es urgente”, remarcó.

Frente a esa realidad, familiares y amigos organizan sorteos, ventas de comida y distintas actividades solidarias para recaudar fondos. Además, habilitaron un alias para quienes deseen colaborar económicamente.

“El alias es XSIEMPRENICO y está a mi nombre, Pablo Matías Iparraguirre. Todo lo que se recauda es para ayudar a mi hermana y a mis sobrinas a afrontar los gastos diarios”, indicó.

Quienes deseen brindar ayuda también pueden comunicarse al teléfono 2804-67-9581.

Más allá del homenaje y de la asistencia económica, Pablo insiste en que el principal mensaje de esta fecha debe estar ligado a la conciencia social. Destacó la importancia de la donación de órganos y recordó que, incluso en medio del sufrimiento, una decisión solidaria puede significar una nueva oportunidad para otras personas.

“Donar órganos salva vidas. Con todo el dolor que uno siente, queda la tranquilidad de saber que una vida que se va puede darle esperanza a otras personas”, manifestó.

Pero al final de cada reflexión vuelve siempre al mismo pedido. Un reclamo que acompaña a la familia desde aquella noche de noviembre y que este sábado volverá a escucharse junto al monolito que recordará a Nicolás.

“Alguien tiene que escucharnos. Nosotros vivimos este dolor en carne propia. Sabemos lo que significa levantarse cada día después de perder a un ser querido de esta manera. Lo que pedimos es justicia. Justicia para Nicolás y para todas las víctimas. El homicida al volante tiene que estar preso. Quien mata tiene que ir preso”.

A siete meses de la tragedia, la familia de Nicolás Otero transformará el dolor en memoria. En una esquina de Trelew quedará un monolito, pero también un mensaje que busca interpelar a toda la sociedad: conducir con responsabilidad salva vidas y la justicia no puede llegar tarde cuando una familia ha perdido todo.

Pablo Matías Iparraguirre, tío de Nicolás, en la entrevista con Jornada. Foto: Sergio Esparza.
Pablo Matías Iparraguirre, tío de Nicolás, en la entrevista con Jornada. Foto: Sergio Esparza.
30 MAY 2026 - 9:39

Por Lorena Leeming / Redacción Jornada

El tiempo pasa, pero para la familia de Nicolás Otero el dolor sigue intacto. Se cumplen siete meses de la muerte del joven de 22 años que perdió la vida tras ser atropellado por un vehículo que, según sostiene su entorno, corría picadas en la ciudad de Trelew."No fue un accidente", repiten una y otra vez.

Pablo Matías Iparraguirre

En coincidencia con el Día Nacional de la Donación de Órganos, sus familiares decidieron transformar el recuerdo en un acto de memoria y conciencia. Este sábado a las 12 horas inaugurarán un monolito en la intersección de Rawson y Entre Ríos (lugar del hecho), un espacio que buscará mantener vivo el nombre de Nicolás y transmitir un mensaje a la comunidad.

“Se van a cumplir siete meses de esto que sucedió y da la casualidad de que el 30 de mayo es el Día Nacional de la Donación de Órganos. Pensamos en eso y comenzamos con la construcción del monolito. Jorge Ávila me dio una mano muy grande para hacerlo posible”, contó en una entrevista con Jornada Pablo Matías Iparraguirre, tío del joven.

Sin embargo, detrás del homenaje también persiste un reclamo que la familia repite desde el primer día: justicia.

Para Pablo, lo ocurrido aquella noche no puede ser considerado un accidente. Afirma que Nicolás había salido de la iglesia cuando fue embestido por un automóvil que era utilizado para correr picadas y que estaba siendo probado antes de una competencia prevista para ese fin de semana en el circuito Mar y Valle.

“Yo tuve acceso a la causa y para nosotros lo de Nicolás no fue un accidente. Ese vehículo estaba preparado para correr picadas. Lo estaban probando para ver cuánto aceleraba y lamentablemente pasó lo que pasó con Nicolás”, expresó.
El hombre señaló además que el automóvil involucrado no contaba con la documentación necesaria para circular. “Era un vehículo que no tenía cédula verde, no tenía seguro obligatorio y no estaba habilitado para estar en la calle. Indigna mucho porque Nicolás hacía todo como correspondía. Tenía su moto en regla, su seguro, su patente al día. Era un ciudadano responsable”, sostuvo.

La bronca se profundiza al observar que continúan ocurriendo hechos similares en distintos puntos del país.

“Mi pregunta es cuántas familias más van a tener que terminar destruidas por homicidas al volante. Se entiende que si alguien mata tiene que ir preso. A Nicolás le arrebataron la vida. Era un chico sano, trabajador, sin vicios. Perdimos un gran ciudadano”, afirmó.

Mientras la causa judicial avanza, la familia intenta sobrellevar una ausencia que modificó por completo su realidad cotidiana. Nicolás no solo era un hijo y hermano querido; también era una pieza fundamental en el sostenimiento económico del hogar.

Su muerte dejó a su madre, Noelia, y a sus hermanas, Micaela y Sofía, en una situación extremadamente difícil.

“Nicolás era parte del sostén de la familia. Mi hermana ya no pudo seguir pagando el alquiler de la casa donde vivían y tuvo que mudarse con mi mamá”, relató Pablo.

Actualmente las cuatro mujeres comparten una vivienda reducida y las necesidades se acumulan día tras día.

“Para que se entienda la situación, viven mi mamá, mi hermana y mis dos sobrinas en una habitación de tres por tres metros. Es desesperante. La ayuda la necesitan hoy”, explicó.

Desde hace meses la familia golpea puertas en busca de respuestas. Han mantenido reuniones con funcionarios municipales y provinciales, pero aún no encuentran una solución concreta.

“He tenido algunas respuestas y hay gestiones encaminadas, pero todavía no hay nada definitivo. La situación es urgente”, remarcó.

Frente a esa realidad, familiares y amigos organizan sorteos, ventas de comida y distintas actividades solidarias para recaudar fondos. Además, habilitaron un alias para quienes deseen colaborar económicamente.

“El alias es XSIEMPRENICO y está a mi nombre, Pablo Matías Iparraguirre. Todo lo que se recauda es para ayudar a mi hermana y a mis sobrinas a afrontar los gastos diarios”, indicó.

Quienes deseen brindar ayuda también pueden comunicarse al teléfono 2804-67-9581.

Más allá del homenaje y de la asistencia económica, Pablo insiste en que el principal mensaje de esta fecha debe estar ligado a la conciencia social. Destacó la importancia de la donación de órganos y recordó que, incluso en medio del sufrimiento, una decisión solidaria puede significar una nueva oportunidad para otras personas.

“Donar órganos salva vidas. Con todo el dolor que uno siente, queda la tranquilidad de saber que una vida que se va puede darle esperanza a otras personas”, manifestó.

Pero al final de cada reflexión vuelve siempre al mismo pedido. Un reclamo que acompaña a la familia desde aquella noche de noviembre y que este sábado volverá a escucharse junto al monolito que recordará a Nicolás.

“Alguien tiene que escucharnos. Nosotros vivimos este dolor en carne propia. Sabemos lo que significa levantarse cada día después de perder a un ser querido de esta manera. Lo que pedimos es justicia. Justicia para Nicolás y para todas las víctimas. El homicida al volante tiene que estar preso. Quien mata tiene que ir preso”.

A siete meses de la tragedia, la familia de Nicolás Otero transformará el dolor en memoria. En una esquina de Trelew quedará un monolito, pero también un mensaje que busca interpelar a toda la sociedad: conducir con responsabilidad salva vidas y la justicia no puede llegar tarde cuando una familia ha perdido todo.