Tras una audiencia el mediodía de este domingo en los Tribunales de Trelew, quedó libre José Leonardo Almonacid, el carpintero imputado por el crimen a puñaladas del kiosquero Ricardo López. El episodio ocurrió la noche del viernes en el barrio Corradi.
Almonacid no podrá tener ningún tipo de contacto con la familia de la víctima y habrá rondines policiales en su casa para verificar que sigue en la zona y, además, para prevenir cualquier represalia.
Así lo decidió el juez Marcos Nápoli, a pedido de la fiscal Julieta Gamarra y con acuerdo de la defensora pública Flora Mollard. Almonacid quedó imputado por homicidio simple con exceso en la legítima defensa y por su condición social altamente vulnerable, no tiene posibilidad ni de fugarse ni de entorpecer la pesquisa.
La tesis de la Fiscalía basada en los testimonios que recogió es que tras una discusión en su comercio, López junto con sus dos hijos buscó al carpintero para agredirlo y al defenderse, Almonacid lo apuñaló. La investigación quedó abierta.
Según los testigos que hablaron con la fiscal Julieta Gamarra y la Brigada de Investigaciones, a las 22.20 del viernes Almonacid entró al kiosco y mercado “Sarai”, en Laura Vicuña y Juan XXIII, que López atendía junto con su esposa Sandra Ganga.
Pidió un vino pero López le contestó con agresiones: “Vos nunca venís a comprar acá”, “¿Por qué venís hoy?”, “Cuando andás con plata pasás por el frente y no entrás”. Almonacid le pidió respeto y le dijo que simplemente quería hacer una compra.
La fiscal explicó que cuando se iba con el vino la situación se tornó más violenta: López lo incitó a pelear y le mostró el cuchillo que usaba para cortar fiambre y carne. Cruzaron algunos puñetazos fuera del local hasta que fueron separados por vecinos.
Almonacid se fue a su casa. Pero el comerciante buscó a sus dos hijos y lo buscaron entre los tres. Lo interceptaron cuando el carpintero caminaba ebrio junto con un amigo. “López le pegó con una piedra en el pecho y cuando Almonacid pierde estabilidad, saca un cuchillo y lo apuñala”, describió Gamarra. Al ver a su padre herido de gravedad, los dos hijos golpearon al carpintero con trompadas y patadas, y tiraron su cuchillo a un lado.
López intentó regresar a su casa pero cayó en la calle. Murió en el Hospital a las 23.45.
Gamarra explicó al juez que a juzgar por los testigos –incluso la familia del kiosquero- la agresión original fue de la víctima. Y que cuando la pelea parecía terminada Almonacid se iba del lugar sin provocar a nadie pero fue atacado “ilegítimamente” por tres personas. Por eso la calificación de “exceso en legítima defensa”.
En tanto, la defensora Mollard dijo que no queda claro cómo tras recibir un fuerte piedrazo y muy borracho, su defendido tuvo tanta lucidez para apuñalar a López. “Él dice que perdió el conocimiento y que no recuerda nada”, argumentó. “La herida nunca pudo ser intencional”.
El imputado se presentó en la audiencia con su mano izquierda vendada. “Estoy mareado y me duele todo el cuerpo”, balbuceó. Su preocupación era recuperar sus medicamentos y cómo poder regresar a su casa.
Tras subrayar la gravedad de que una persona haya perdido la vida, el juez Nápoli mostró alerta por “la cuestión social” que rodea al caso y por el regreso de Almonacid al barrio. Aunque dictó su libertad en tanto avanza la investigación, le pidió al acusado que no responda a ninguna provocación. “Entienda que hay mucha gente muy dolida por el episodio”, le advirtió.

Tras una audiencia el mediodía de este domingo en los Tribunales de Trelew, quedó libre José Leonardo Almonacid, el carpintero imputado por el crimen a puñaladas del kiosquero Ricardo López. El episodio ocurrió la noche del viernes en el barrio Corradi.
Almonacid no podrá tener ningún tipo de contacto con la familia de la víctima y habrá rondines policiales en su casa para verificar que sigue en la zona y, además, para prevenir cualquier represalia.
Así lo decidió el juez Marcos Nápoli, a pedido de la fiscal Julieta Gamarra y con acuerdo de la defensora pública Flora Mollard. Almonacid quedó imputado por homicidio simple con exceso en la legítima defensa y por su condición social altamente vulnerable, no tiene posibilidad ni de fugarse ni de entorpecer la pesquisa.
La tesis de la Fiscalía basada en los testimonios que recogió es que tras una discusión en su comercio, López junto con sus dos hijos buscó al carpintero para agredirlo y al defenderse, Almonacid lo apuñaló. La investigación quedó abierta.
Según los testigos que hablaron con la fiscal Julieta Gamarra y la Brigada de Investigaciones, a las 22.20 del viernes Almonacid entró al kiosco y mercado “Sarai”, en Laura Vicuña y Juan XXIII, que López atendía junto con su esposa Sandra Ganga.
Pidió un vino pero López le contestó con agresiones: “Vos nunca venís a comprar acá”, “¿Por qué venís hoy?”, “Cuando andás con plata pasás por el frente y no entrás”. Almonacid le pidió respeto y le dijo que simplemente quería hacer una compra.
La fiscal explicó que cuando se iba con el vino la situación se tornó más violenta: López lo incitó a pelear y le mostró el cuchillo que usaba para cortar fiambre y carne. Cruzaron algunos puñetazos fuera del local hasta que fueron separados por vecinos.
Almonacid se fue a su casa. Pero el comerciante buscó a sus dos hijos y lo buscaron entre los tres. Lo interceptaron cuando el carpintero caminaba ebrio junto con un amigo. “López le pegó con una piedra en el pecho y cuando Almonacid pierde estabilidad, saca un cuchillo y lo apuñala”, describió Gamarra. Al ver a su padre herido de gravedad, los dos hijos golpearon al carpintero con trompadas y patadas, y tiraron su cuchillo a un lado.
López intentó regresar a su casa pero cayó en la calle. Murió en el Hospital a las 23.45.
Gamarra explicó al juez que a juzgar por los testigos –incluso la familia del kiosquero- la agresión original fue de la víctima. Y que cuando la pelea parecía terminada Almonacid se iba del lugar sin provocar a nadie pero fue atacado “ilegítimamente” por tres personas. Por eso la calificación de “exceso en legítima defensa”.
En tanto, la defensora Mollard dijo que no queda claro cómo tras recibir un fuerte piedrazo y muy borracho, su defendido tuvo tanta lucidez para apuñalar a López. “Él dice que perdió el conocimiento y que no recuerda nada”, argumentó. “La herida nunca pudo ser intencional”.
El imputado se presentó en la audiencia con su mano izquierda vendada. “Estoy mareado y me duele todo el cuerpo”, balbuceó. Su preocupación era recuperar sus medicamentos y cómo poder regresar a su casa.
Tras subrayar la gravedad de que una persona haya perdido la vida, el juez Nápoli mostró alerta por “la cuestión social” que rodea al caso y por el regreso de Almonacid al barrio. Aunque dictó su libertad en tanto avanza la investigación, le pidió al acusado que no responda a ninguna provocación. “Entienda que hay mucha gente muy dolida por el episodio”, le advirtió.