En la Ciudad de Buenos Aires, un fallo histórico de la Justicia reconoció a los peces como seres sintientes y sujetos de derecho. La decisión se tomó tras rescatar a dos ejemplares hacinados en un local comercial, marcando un importante precedente de protección animal en Argentina.
La información fue confirmada por el Ministerio Público Fiscal. Este hito legal y los detalles clave incluyen, el caso de Las Cañitas: tras una denuncia de la organización Santuario Jaulas Vacías, la Unidad Fiscal Especializada en Delitos contra el Medio Ambiente (UFEMA) allanó un local de sushi donde se exhibían dos peces ornamentales vivos como decoración en la vidriera.
Una pericia veterinaria comprobó que el espacio (una pecera de 40 litros) les provocaba estrés y sufrimiento. El juez dictaminó que los peces son sujetos de derecho y seres sintientes, ordenando su traslado a un entorno adecuado de 2.500 litros.
En cuanto a las consecuencias legales, el dueño del establecimiento recibió una probation de 8 meses, la prohibición de tener animales bajo su tutela y la obligación de realizar un curso de derecho y materia ambiental.
Desde el Ministerio Público Fiscal explicaron que los peces se hallaban en una pecera vertical de dimensiones menores a las necesarias, que restringía notoriamente el nado horizontal propio de la especie y, de esta manera, afectaba su normal desarrollo. Asimismo, se determinó que la pecera estaba expuesta a la luz solar de la vidriera, lo que generaba cambios en la temperatura del agua a lo largo del día y, por ende, una menor oxigenación: es necesario para cualquier acuario evitar los cambios de temperatura.
También se comprobaron deficiencias en el diseño del tanque y su ubicación, con vibraciones constantes de la bomba de aire que afectaban la sanidad sensorial de los peces. Además, la exposición pública generada por su ubicación en la vidriera a la calle les provocaba estrés.
Con las pruebas aportadas por el CIJ, el fiscal Michienzi solicitó una orden de allanamiento y, durante el procedimiento, se dispuso el secuestro de los peces y su entrega a la ONG denunciante que diera origen al caso. A su vez, se imputó al titular del establecimiento por las contravenciones de omitir recaudos de cuidado responsable respecto de animales domésticos a cargo y mantenerlos en espacios inadecuados.
Video: Santuario Jaulas Vacías

En la Ciudad de Buenos Aires, un fallo histórico de la Justicia reconoció a los peces como seres sintientes y sujetos de derecho. La decisión se tomó tras rescatar a dos ejemplares hacinados en un local comercial, marcando un importante precedente de protección animal en Argentina.
La información fue confirmada por el Ministerio Público Fiscal. Este hito legal y los detalles clave incluyen, el caso de Las Cañitas: tras una denuncia de la organización Santuario Jaulas Vacías, la Unidad Fiscal Especializada en Delitos contra el Medio Ambiente (UFEMA) allanó un local de sushi donde se exhibían dos peces ornamentales vivos como decoración en la vidriera.
Una pericia veterinaria comprobó que el espacio (una pecera de 40 litros) les provocaba estrés y sufrimiento. El juez dictaminó que los peces son sujetos de derecho y seres sintientes, ordenando su traslado a un entorno adecuado de 2.500 litros.
En cuanto a las consecuencias legales, el dueño del establecimiento recibió una probation de 8 meses, la prohibición de tener animales bajo su tutela y la obligación de realizar un curso de derecho y materia ambiental.
Desde el Ministerio Público Fiscal explicaron que los peces se hallaban en una pecera vertical de dimensiones menores a las necesarias, que restringía notoriamente el nado horizontal propio de la especie y, de esta manera, afectaba su normal desarrollo. Asimismo, se determinó que la pecera estaba expuesta a la luz solar de la vidriera, lo que generaba cambios en la temperatura del agua a lo largo del día y, por ende, una menor oxigenación: es necesario para cualquier acuario evitar los cambios de temperatura.
También se comprobaron deficiencias en el diseño del tanque y su ubicación, con vibraciones constantes de la bomba de aire que afectaban la sanidad sensorial de los peces. Además, la exposición pública generada por su ubicación en la vidriera a la calle les provocaba estrés.
Con las pruebas aportadas por el CIJ, el fiscal Michienzi solicitó una orden de allanamiento y, durante el procedimiento, se dispuso el secuestro de los peces y su entrega a la ONG denunciante que diera origen al caso. A su vez, se imputó al titular del establecimiento por las contravenciones de omitir recaudos de cuidado responsable respecto de animales domésticos a cargo y mantenerlos en espacios inadecuados.
Video: Santuario Jaulas Vacías