“Ser feminista en un pueblo chico es difícil pero necesario”

El colectivo “Ni Una Menos” de El Maitén denunció públicamente un nuevo episodio de hostigamiento contra una de sus integrantes luego de acompañar a víctimas en dos de los casos de violencia más graves registrados en la localidad cordillerana.

06 AGO 2026 - 17:06 | Actualizado 06 AGO 2026 - 18:44

Desde la organización sostienen que los amedrentamientos buscan desalentar el trabajo que realizan desde hace más de una década en el acompañamiento de mujeres, niños y personas atravesadas por situaciones de violencia de género, abuso sexual y abuso de poder.

En diálogo con Jornada Radio, Isabel Bark, integrante de la colectiva, explicó que el grupo está conformado por entre 11 y 15 mujeres que trabajan de manera voluntaria asistiendo a víctimas y articulando con organismos estatales.

“Somos un grupo de mujeres que acompañamos situaciones de violencia de género, de abusos, tanto de poder como sexuales. En El Maitén, alzar la voz se pone muy difícil por los amedrentamientos que sufrimos, sobre todo de la parte violenta de la sociedad”, expresó. La referente relató que recientemente fue blanco de un acto intimidatorio luego de intervenir en el acompañamiento de dos casos de gran repercusión en la localidad.

“Me ha tocado acompañar dos de los casos más duros que ha tenido el pueblo y eso generó muchísimo malestar. Pusieron mi nombre y mi apellido, junto con insultos, pintados en una pared del hospital. Pretenden que el Estado tenga que gastar recursos para borrar esas barbaridades”, señaló.

Pese al episodio, aseguró que no piensa abandonar la tarea que realiza junto al resto de la organización. “Estas son cosas que hacen que siga con más fuerza lo que hago, que es acompañar a las víctimas que pueden hablar. Ser feminista en un pueblo chiquito es difícil, pero es necesario, porque como somos pocos nos conocemos mucho, sabemos dónde vive el otro, de qué trabaja y qué hace”, afirmó.

Bark explicó que el ataque fue una represalia por el trabajo de acompañamiento que desarrollan y remarcó que quienes ejercen violencia buscan silenciar a quienes denuncian. “Esta vez me tocó a mí ser la víctima del escrache. Yo ayudo, colaboro y le extiendo una mano al que lo necesita. Ver eso escrito demuestra que lo que hago molesta, y me encanta que les moleste, porque ahí vamos a estar cada vez que se comporten como se comportan”, manifestó.

Además del acompañamiento en casos de violencia, la organización desarrolla tareas comunitarias, entre ellas la asistencia alimentaria a familias en situación de vulnerabilidad durante los fines de semana. La entrevistada destacó que el trabajo solidario se sostiene con el compromiso de las propias integrantes y de vecinos que colaboran con distintas campañas.

La referente también advirtió que la violencia de género continúa siendo una problemática importante en la localidad. Si bien aclaró que no cuenta con estadísticas oficiales al momento de la entrevista, estimó que la Comisaría de la Mujer recibe entre 10 y 15 denuncias mensuales, una cifra que consideró elevada para una comunidad del tamaño de El Maitén. “Somos muy pocos y la mayoría de las denuncias son de mujeres hacia hombres, en distintas escalas de violencia”, indicó.

Finalmente, destacó el trabajo articulado que la colectiva mantiene con organismos de protección de derechos, servicios de asistencia a víctimas y distintas instituciones provinciales, participación que incluso contribuyó a la creación de la Comisaría de la Mujer en la localidad. “Siempre nos convocan para trabajar en la elaboración de protocolos y políticas públicas porque conocen el trabajo que hacemos durante todo el año”, concluyó.


06 AGO 2026 - 17:06

Desde la organización sostienen que los amedrentamientos buscan desalentar el trabajo que realizan desde hace más de una década en el acompañamiento de mujeres, niños y personas atravesadas por situaciones de violencia de género, abuso sexual y abuso de poder.

En diálogo con Jornada Radio, Isabel Bark, integrante de la colectiva, explicó que el grupo está conformado por entre 11 y 15 mujeres que trabajan de manera voluntaria asistiendo a víctimas y articulando con organismos estatales.

“Somos un grupo de mujeres que acompañamos situaciones de violencia de género, de abusos, tanto de poder como sexuales. En El Maitén, alzar la voz se pone muy difícil por los amedrentamientos que sufrimos, sobre todo de la parte violenta de la sociedad”, expresó. La referente relató que recientemente fue blanco de un acto intimidatorio luego de intervenir en el acompañamiento de dos casos de gran repercusión en la localidad.

“Me ha tocado acompañar dos de los casos más duros que ha tenido el pueblo y eso generó muchísimo malestar. Pusieron mi nombre y mi apellido, junto con insultos, pintados en una pared del hospital. Pretenden que el Estado tenga que gastar recursos para borrar esas barbaridades”, señaló.

Pese al episodio, aseguró que no piensa abandonar la tarea que realiza junto al resto de la organización. “Estas son cosas que hacen que siga con más fuerza lo que hago, que es acompañar a las víctimas que pueden hablar. Ser feminista en un pueblo chiquito es difícil, pero es necesario, porque como somos pocos nos conocemos mucho, sabemos dónde vive el otro, de qué trabaja y qué hace”, afirmó.

Bark explicó que el ataque fue una represalia por el trabajo de acompañamiento que desarrollan y remarcó que quienes ejercen violencia buscan silenciar a quienes denuncian. “Esta vez me tocó a mí ser la víctima del escrache. Yo ayudo, colaboro y le extiendo una mano al que lo necesita. Ver eso escrito demuestra que lo que hago molesta, y me encanta que les moleste, porque ahí vamos a estar cada vez que se comporten como se comportan”, manifestó.

Además del acompañamiento en casos de violencia, la organización desarrolla tareas comunitarias, entre ellas la asistencia alimentaria a familias en situación de vulnerabilidad durante los fines de semana. La entrevistada destacó que el trabajo solidario se sostiene con el compromiso de las propias integrantes y de vecinos que colaboran con distintas campañas.

La referente también advirtió que la violencia de género continúa siendo una problemática importante en la localidad. Si bien aclaró que no cuenta con estadísticas oficiales al momento de la entrevista, estimó que la Comisaría de la Mujer recibe entre 10 y 15 denuncias mensuales, una cifra que consideró elevada para una comunidad del tamaño de El Maitén. “Somos muy pocos y la mayoría de las denuncias son de mujeres hacia hombres, en distintas escalas de violencia”, indicó.

Finalmente, destacó el trabajo articulado que la colectiva mantiene con organismos de protección de derechos, servicios de asistencia a víctimas y distintas instituciones provinciales, participación que incluso contribuyó a la creación de la Comisaría de la Mujer en la localidad. “Siempre nos convocan para trabajar en la elaboración de protocolos y políticas públicas porque conocen el trabajo que hacemos durante todo el año”, concluyó.