El mural del Che renació entre memoria y resistencia

Estudiantes y docentes reivindicaron los 28 años de historia del mural del Che Guevara, una imagen ligada a las luchas universitarias, la participación estudiantil y la defensa de una universidad abierta a la comunidad.

14 AGO 2026 - 18:02 | Actualizado 14 AGO 2026 - 19:37

El histórico mural de Ernesto “Che” Guevara volvió a ocupar este viernes su lugar en uno de los pasillos de la sede Trelew de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Pero esta vez, la pared recuperada llegó acompañada de una historia que excede ampliamente a la pintura: durante el acto de reinauguración, quienes participaron de su reconstrucción hablaron de memoria, militancia universitaria, democracia, pensamiento crítico y de la necesidad de volver a ocupar los espacios cada vez que se intenta expulsarlos de ellos.

El mural había sido realizado originalmente en 1998, en un momento de fuerte politización del movimiento estudiantil argentino. Una de las personas que participó de aquella primera reparación recordó que la imagen surgió luego de que estudiantes de la sede Trelew vieran un gran afiche del Che durante una marcha federal y decidieran reproducirlo en la Universidad.

La primera versión fue realizada sobre afiches y, después de que estos fueran destruidos, los estudiantes decidieron plasmar la imagen directamente sobre la pared. La intención era que resultara más difícil de eliminar. Finalmente, aquella decisión hizo que el mural permaneciera durante 28 años, hasta su vandalización ocurrida hace aproximadamente un mes y medio.

Una pared que también cuenta la historia de la Universidad

Durante el acto se recordó que el mural acompañó distintos procesos de la vida universitaria y que su historia está vinculada a las luchas del movimiento estudiantil. Entre ellas se mencionó la gran toma de 2005 y el proceso que desembocó en la reforma del estatuto universitario de 2007.

Gonzalo Pérez Álvarez, docente de las carreras de Historia y Ciencia Política y actual delegado académico de la Facultad de Humanidades, sostuvo que la imagen del Che y la frase que la acompaña sintetizan una concepción de la Universidad: una institución abierta, participativa y en la que los estudiantes puedan tener voz.

La recuperación también fue presentada como una tarea colectiva. Participaron docentes, personal no docente, agrupaciones y representantes de la Delegación Zonal se sumaron a la reconstrucción. Ese carácter colectivo constituye parte esencial del significado de la obra.


“No es solamente un mural”

Una de las intervenciones del acto, realizada en representación de la Cátedra de Género, planteó que la recuperación de la pintura implicaba también “reocupar” un espacio que había sido quitado violentamente. Desde esa mirada, el mural no representa únicamente a una figura histórica, sino que forma parte de una memoria política y universitaria que continúa siendo discutida en el presente.

Durante el discurso se defendió la Universidad como espacio de pensamiento crítico, pluralidad y producción de conocimiento al servicio de la sociedad. También se reivindicó la convivencia de distintas expresiones y la construcción colectiva de los espacios universitarios.

La idea se repitió desde otra perspectiva: la pared no es solamente una pared. Es parte de una Universidad cuyas paredes“hablan”, expresan procesos históricos y construyen identidad a través de los murales realizados por estudiantes, docentes y artistas.

Volver a nacer

La vandalización, lejos de significar el final de la historia del mural, terminó incorporándose a ella. Después del ataque, la obra fue declarada Patrimonio Histórico en el marco de una sesión institucional del Consejo Zonal de la UNPSJB y rápidamente comenzó el proceso para reconstruirla.

Por eso, la reinauguración tuvo también un sentido de continuidad. Quienes participaron destacaron que el mural fue hecho desde abajo, mediante esfuerzos colectivos, y que su reconstrucción permitió volver a unir a distintos sectores de la comunidad universitaria.

La jornada terminó con una invitación a seguir habitando los espacios de la Universidad y a reconstruirlos cada vez que sea necesario. Después de 28 años, una pared que había sido cubierta volvió a mostrar la misma figura. Pero, tras el acto, el mural ya no cuenta solamente la historia de quienes lo pintaron en 1998: también cuenta la historia de quienes decidieron volver a pintarlo cuando intentaron borrarlo.


14 AGO 2026 - 18:02

El histórico mural de Ernesto “Che” Guevara volvió a ocupar este viernes su lugar en uno de los pasillos de la sede Trelew de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Pero esta vez, la pared recuperada llegó acompañada de una historia que excede ampliamente a la pintura: durante el acto de reinauguración, quienes participaron de su reconstrucción hablaron de memoria, militancia universitaria, democracia, pensamiento crítico y de la necesidad de volver a ocupar los espacios cada vez que se intenta expulsarlos de ellos.

El mural había sido realizado originalmente en 1998, en un momento de fuerte politización del movimiento estudiantil argentino. Una de las personas que participó de aquella primera reparación recordó que la imagen surgió luego de que estudiantes de la sede Trelew vieran un gran afiche del Che durante una marcha federal y decidieran reproducirlo en la Universidad.

La primera versión fue realizada sobre afiches y, después de que estos fueran destruidos, los estudiantes decidieron plasmar la imagen directamente sobre la pared. La intención era que resultara más difícil de eliminar. Finalmente, aquella decisión hizo que el mural permaneciera durante 28 años, hasta su vandalización ocurrida hace aproximadamente un mes y medio.

Una pared que también cuenta la historia de la Universidad

Durante el acto se recordó que el mural acompañó distintos procesos de la vida universitaria y que su historia está vinculada a las luchas del movimiento estudiantil. Entre ellas se mencionó la gran toma de 2005 y el proceso que desembocó en la reforma del estatuto universitario de 2007.

Gonzalo Pérez Álvarez, docente de las carreras de Historia y Ciencia Política y actual delegado académico de la Facultad de Humanidades, sostuvo que la imagen del Che y la frase que la acompaña sintetizan una concepción de la Universidad: una institución abierta, participativa y en la que los estudiantes puedan tener voz.

La recuperación también fue presentada como una tarea colectiva. Participaron docentes, personal no docente, agrupaciones y representantes de la Delegación Zonal se sumaron a la reconstrucción. Ese carácter colectivo constituye parte esencial del significado de la obra.


“No es solamente un mural”

Una de las intervenciones del acto, realizada en representación de la Cátedra de Género, planteó que la recuperación de la pintura implicaba también “reocupar” un espacio que había sido quitado violentamente. Desde esa mirada, el mural no representa únicamente a una figura histórica, sino que forma parte de una memoria política y universitaria que continúa siendo discutida en el presente.

Durante el discurso se defendió la Universidad como espacio de pensamiento crítico, pluralidad y producción de conocimiento al servicio de la sociedad. También se reivindicó la convivencia de distintas expresiones y la construcción colectiva de los espacios universitarios.

La idea se repitió desde otra perspectiva: la pared no es solamente una pared. Es parte de una Universidad cuyas paredes“hablan”, expresan procesos históricos y construyen identidad a través de los murales realizados por estudiantes, docentes y artistas.

Volver a nacer

La vandalización, lejos de significar el final de la historia del mural, terminó incorporándose a ella. Después del ataque, la obra fue declarada Patrimonio Histórico en el marco de una sesión institucional del Consejo Zonal de la UNPSJB y rápidamente comenzó el proceso para reconstruirla.

Por eso, la reinauguración tuvo también un sentido de continuidad. Quienes participaron destacaron que el mural fue hecho desde abajo, mediante esfuerzos colectivos, y que su reconstrucción permitió volver a unir a distintos sectores de la comunidad universitaria.

La jornada terminó con una invitación a seguir habitando los espacios de la Universidad y a reconstruirlos cada vez que sea necesario. Después de 28 años, una pared que había sido cubierta volvió a mostrar la misma figura. Pero, tras el acto, el mural ya no cuenta solamente la historia de quienes lo pintaron en 1998: también cuenta la historia de quienes decidieron volver a pintarlo cuando intentaron borrarlo.