Rebeca Fideleff siempre llevó una vida saludable. Deportista, practicante de yoga y con una alimentación consciente, jamás imaginó el giro que daría su vida hace cinco años, cuando le diagnosticaron un cáncer de colon metastásico en estadio 4. Tras mudarse a Epuyén en busca de una nueva calidad de vida, tiene dos hijos y hoy enfrenta un tumor en el páncreas que compromete su arteria hepática.
En diálogo con Radio Seis, Rebeca relató cómo nació su iniciativa en redes sociales para visibilizar la realidad de los pacientes oncológicos en etapas irreversibles. "Empecé a ver que muchos compañeros se iban de este mundo con dolor, mientras que, en otros países, como Uruguay, lo hacen sin sufrir. Creé una página para visibilizarlo y la repercusión fue impresionante.


La propuesta contempla tanto la eutanasia (la administración directa de un fármaco por parte de un profesional médico) como la muerte asistida (la prescripción de una sustancia para que el propio paciente se la autoadministre). "Es para poner fin a la agonía, ¿qué hay más humano que eso?", planteó Rebeca. "Soy una persona de fe y creo que Dios no nos quiere ver sufrir. Si hay medicinas disponibles para evitar el dolor, ¿por qué no podemos tenerlas como en otros países?".
La entrevistada aclaró que su reclamo no significa bajar los brazos en el presente: "No estoy pidiendo esto para mí hoy; estoy por comenzar un nuevo tratamiento de quimioterapia y terapia dirigida, y tengo mucha fe y esperanza. Quiero vivir, pero soy consciente de que en el estadio 4, aunque haya períodos de remisión, la metástasis siempre vuelve".
El compromiso de Fideleff con esta causa tiene también un profundo pilar familiar. Sus hijos ya sufrieron la pérdida de su padre a causa de un cáncer de hígado terminal.
"Ellos ya vieron partir a su padre en una situación desahuciada. ¿Por qué tendrían que pasar de nuevo por lo mismo, viéndome tirada quince días en una cama? Cuando ya no haya nada más por hacer, yo no quiero prolongar esa agonía; decido partir sin dolor", afirmó, señalando que, en caso de no prosperar la ley, su alternativa actual sería la sedación paliativa.
Asimismo, remarcó que la legislación propuesta exige rigurosos controles, evaluación de casos estrictamente irreversibles y el acompañamiento constante de un equipo interdisciplinario médico y psicológico. Respecto a las opiniones críticas o de sectores religiosos, Fideleff apeló a la empatía y al respeto por la autonomía individual.
"Muchas personas opinan sin tener la enfermedad o sin entender que hay diagnósticos que no tienen cura. Es muy bueno que haya gente de fe que lo entienda desde la compasión. No habría que anteponer las creencias personales por encima de un derecho. A mí no me pueden imponer cómo terminar mi vida porque otros no estén de acuerdo". "Cuando sos un paciente metastásico no te rendís, pero hay un momento donde el médico te dice que no queda nada por hacer. Por supuesto que uno cree en los milagros, pero yo tengo que estar preparada", concluyó.
Consultada respecto a qué sería descansar en paz dijo que “sería irme a los brazos de mi papá y de mi abuela, irme para allá, eso es descansar en paz y que mis hijos puedan cerrar este capítulo diciendo, se fue tranquila, pudimos despedirnos, se va a otro lugar donde va a estar mejor, nos vamos a la eternidad, es el descanso de cada uno, reconfortada en que voy a volver a ver a mis seres queridos y toda esa espiritualidad que uno desarrolla cuando habla de estos temas”.
Para quienes puedan colaborar con algún recurso, el alias es: rebeca.128.callo.mp#
Rebeca Fideleff siempre llevó una vida saludable. Deportista, practicante de yoga y con una alimentación consciente, jamás imaginó el giro que daría su vida hace cinco años, cuando le diagnosticaron un cáncer de colon metastásico en estadio 4. Tras mudarse a Epuyén en busca de una nueva calidad de vida, tiene dos hijos y hoy enfrenta un tumor en el páncreas que compromete su arteria hepática.
En diálogo con Radio Seis, Rebeca relató cómo nació su iniciativa en redes sociales para visibilizar la realidad de los pacientes oncológicos en etapas irreversibles. "Empecé a ver que muchos compañeros se iban de este mundo con dolor, mientras que, en otros países, como Uruguay, lo hacen sin sufrir. Creé una página para visibilizarlo y la repercusión fue impresionante.


La propuesta contempla tanto la eutanasia (la administración directa de un fármaco por parte de un profesional médico) como la muerte asistida (la prescripción de una sustancia para que el propio paciente se la autoadministre). "Es para poner fin a la agonía, ¿qué hay más humano que eso?", planteó Rebeca. "Soy una persona de fe y creo que Dios no nos quiere ver sufrir. Si hay medicinas disponibles para evitar el dolor, ¿por qué no podemos tenerlas como en otros países?".
La entrevistada aclaró que su reclamo no significa bajar los brazos en el presente: "No estoy pidiendo esto para mí hoy; estoy por comenzar un nuevo tratamiento de quimioterapia y terapia dirigida, y tengo mucha fe y esperanza. Quiero vivir, pero soy consciente de que en el estadio 4, aunque haya períodos de remisión, la metástasis siempre vuelve".
El compromiso de Fideleff con esta causa tiene también un profundo pilar familiar. Sus hijos ya sufrieron la pérdida de su padre a causa de un cáncer de hígado terminal.
"Ellos ya vieron partir a su padre en una situación desahuciada. ¿Por qué tendrían que pasar de nuevo por lo mismo, viéndome tirada quince días en una cama? Cuando ya no haya nada más por hacer, yo no quiero prolongar esa agonía; decido partir sin dolor", afirmó, señalando que, en caso de no prosperar la ley, su alternativa actual sería la sedación paliativa.
Asimismo, remarcó que la legislación propuesta exige rigurosos controles, evaluación de casos estrictamente irreversibles y el acompañamiento constante de un equipo interdisciplinario médico y psicológico. Respecto a las opiniones críticas o de sectores religiosos, Fideleff apeló a la empatía y al respeto por la autonomía individual.
"Muchas personas opinan sin tener la enfermedad o sin entender que hay diagnósticos que no tienen cura. Es muy bueno que haya gente de fe que lo entienda desde la compasión. No habría que anteponer las creencias personales por encima de un derecho. A mí no me pueden imponer cómo terminar mi vida porque otros no estén de acuerdo". "Cuando sos un paciente metastásico no te rendís, pero hay un momento donde el médico te dice que no queda nada por hacer. Por supuesto que uno cree en los milagros, pero yo tengo que estar preparada", concluyó.
Consultada respecto a qué sería descansar en paz dijo que “sería irme a los brazos de mi papá y de mi abuela, irme para allá, eso es descansar en paz y que mis hijos puedan cerrar este capítulo diciendo, se fue tranquila, pudimos despedirnos, se va a otro lugar donde va a estar mejor, nos vamos a la eternidad, es el descanso de cada uno, reconfortada en que voy a volver a ver a mis seres queridos y toda esa espiritualidad que uno desarrolla cuando habla de estos temas”.
Para quienes puedan colaborar con algún recurso, el alias es: rebeca.128.callo.mp#