Por qué cada vez más personas viven con gatos

Los cambios en las formas de vivir, trabajar y vincularse también transformaron la relación con los animales. En los hogares urbanos, los gatos ganan protagonismo como compañeros de vida y cada vez ocupan un lugar más importante dentro de la familia.


22 AGO 2026 - 10:07 | Actualizado 22 AGO 2026 - 10:24

Por Lorena Leeming / Redacción Jornada

De acuerdo con una encuesta difundida en 2025, ocho de cada diez argentinos conviven con al menos un animal y el 75% considera a su perro o gato como un hijo. En paralelo, distintas iniciativas de registro permiten observar una creciente presencia de los felinos en los hogares y algunas de las características que los distinguen.

El Registro Nacional de Perros y Gatos de Old Prince, impulsado además por Kongo y Fawna, ya reúne 21.736 animales registrados, de los cuales 5.629 son gatos. Entre los nombres más elegidos para los felinos aparecen Tom, Simón, Simba, Romeo, Pelusa, Olivia, Oliver, Nina, Nala, Milo, Michi, Luna, Lola y Frida.

Más allá de los nombres, los datos permiten poner el foco en un fenómeno que se observa especialmente en las ciudades: cada vez más personas eligen a los gatos como compañeros de vida.

Nuevas formas de vivir

La transformación de los hogares es uno de los factores que ayuda a explicar esta tendencia. Viviendas más compactas, hogares unipersonales, parejas sin hijos y distintas configuraciones familiares conviven con nuevas dinámicas laborales, entre ellas el trabajo híbrido y los horarios. La información se desprende de un estudio realizado por Oi Comuniación y el equipo de prensa de Agroindustriales de Baires.

La médica veterinaria Verena Dietz, de Trelew, observa este cambio especialmente en la manera en que las personas incorporan a los felinos a sus familias. “Más que el vínculo del animal con la persona, he visto que las personas se vinculan más con gatos, que los aceptan más como integrantes de su núcleo familiar”, explica. Según señala, durante los últimos ocho o diez años cambió considerablemente la conformación de los hogares: “Antes estaba la familia que tenía por ahí un perro afuera o dos. Hoy en día la elección del gato como acompañante en la familia es tan pareja como con los perros”.

En las grandes ciudades, las características propias de la especie también pueden influir en esta elección. Dietz sostiene que “hay mucha gente que elige más al gato porque es más chiquito, tiene otra relación y no tiene la necesidad de tener que sacarlo a pasear”. A diferencia de los perros, los felinos pueden desarrollar buena parte de su vida cotidiana dentro del hogar, siempre que cuenten con un ambiente adecuado. “El gato se acomoda muy bien dentro de un ambiente sin tener la obligación de tener que salir por ahí, y eso resulta más práctico para mucha gente”, agrega.

Verena Dietz, médica veterinaria


La autonomía de los gatos también aparece como un factor valorado por quienes tienen rutinas laborales extensas o variables. “El gato es más independiente que el perro. Puede estar más tiempo a solas en la casa”, explica la veterinaria, aunque aclara que esto no significa que requiera menos cuidados, sino que sus necesidades son diferentes.
En este contexto, los gatos pueden adaptarse a la vida en interiores, pero necesitan un entorno que les permita desarrollar sus comportamientos naturales. Espacios de descanso, lugares elevados, zonas de refugio, elementos para rascar, oportunidades de juego y estímulos adecuados son algunos de los recursos que contribuyen a su bienestar.

De mascota a integrante de la familia

La creciente presencia de gatos también está relacionada con un cambio cultural: ya no son vistos solamente como animales de compañía, sino como integrantes del núcleo familiar.

El mayor acceso a información sobre comportamiento felino ayudó, además, a dejar atrás algunos prejuicios. Conocer sus necesidades permite comprender que un gato no es simplemente un animal que puede permanecer dentro de una vivienda, sino un ser que necesita estímulos, atención y cuidados específicos.

La adopción responsable implica, por lo tanto, evaluar las condiciones del hogar y asumir un compromiso que puede extenderse durante muchos años. Dietz advierte que, en algunos casos, existe la percepción de que convivir con un gato representa una responsabilidad menor. “He escuchado de varias personas decir como que es otro tipo de compromiso, gente joven que resuelve no tener hijos porque no quiere tener hijos, pero quiere adoptar un gato y considera que es una responsabilidad menor”, señala.

Frente a esa idea, la veterinaria remarca la importancia de los controles médicos. “El hecho de un control regular con el veterinario es lo mismo que hay que hacer cuando uno tiene niños, que lo lleva al pediatra. Al veterinario, al gato hay que llevarlo regularmente, a sus consultas y a sus controles”, sostiene.

Entre los cuidados fundamentales menciona la vacunación, la desparasitación y la castración. Las vacunas, explica, son fundamentales y deben mantenerse al día, mientras que la frecuencia de la desparasitación puede variar según las características del animal y si tiene o no contacto con otros animales.

La castración también ocupa un lugar central. Además de contribuir al control de la natalidad, Dietz destaca que puede ayudar a controlar determinadas conductas vinculadas con la reproducción y el territorio. En los machos, por ejemplo, puede disminuir la tendencia a salir y pelear con otros animales, mientras que en las hembras evita los comportamientos asociados al celo y la búsqueda de reproducción.

Alimentación

Otro de los puntos centrales en la tenencia responsable es la alimentación. En este aspecto, la situación económica actual representa un desafío para muchas familias.
Desde su experiencia profesional, Dietz advierte que “hay cada vez más animales que consumen balanceados que no son de buena calidad, lo cual les genera problemas de alimentación y también los lleva a distintas enfermedades”. La especialista considera que esta realidad debe ser tenida en cuenta incluso antes de adoptar un animal, ya que la decisión implica asumir gastos sostenidos de alimentación, atención veterinaria y otros cuidados.

“No es solamente que les resulte simpático y decir ‘qué lindo que es, lo voy a cuidar mucho’, sino pensar en lo que conlleva en cuanto a gastos del veterinario y de la alimentación”, remarca.

En este sentido, la alimentación debe contemplar las características particulares de cada animal y su etapa de vida. Fawna cuenta con una propuesta de alimentos balanceados elaborados con ingredientes naturales y un alto aporte de proteínas, con opciones para gatos adultos, esterilizados, gatitos y animales que requieren una alimentación específica para el cuidado urinario.

Una elección que implica compromiso

El crecimiento de la presencia de gatos en los hogares argentinos no parece responder únicamente a una cuestión de practicidad. También refleja una transformación en la manera en que las personas construyen sus vínculos con los animales.

Los gatos pueden adaptarse a diferentes tipos de hogares y rutinas, pero esa capacidad no elimina la responsabilidad de quienes deciden convivir con ellos. Controles veterinarios periódicos, vacunación, castración, desparasitación, enriquecimiento ambiental y una alimentación adecuada forman parte de los cuidados necesarios para garantizar su bienestar.

Así, mientras las formas de vivir continúan cambiando, también cambia el lugar que ocupan los animales dentro de las familias. En ese nuevo escenario, los gatos encuentran cada vez más espacio: no solamente como mascotas, sino como compañeros de vida y miembros del hogar.


22 AGO 2026 - 10:07

Por Lorena Leeming / Redacción Jornada

De acuerdo con una encuesta difundida en 2025, ocho de cada diez argentinos conviven con al menos un animal y el 75% considera a su perro o gato como un hijo. En paralelo, distintas iniciativas de registro permiten observar una creciente presencia de los felinos en los hogares y algunas de las características que los distinguen.

El Registro Nacional de Perros y Gatos de Old Prince, impulsado además por Kongo y Fawna, ya reúne 21.736 animales registrados, de los cuales 5.629 son gatos. Entre los nombres más elegidos para los felinos aparecen Tom, Simón, Simba, Romeo, Pelusa, Olivia, Oliver, Nina, Nala, Milo, Michi, Luna, Lola y Frida.

Más allá de los nombres, los datos permiten poner el foco en un fenómeno que se observa especialmente en las ciudades: cada vez más personas eligen a los gatos como compañeros de vida.

Nuevas formas de vivir

La transformación de los hogares es uno de los factores que ayuda a explicar esta tendencia. Viviendas más compactas, hogares unipersonales, parejas sin hijos y distintas configuraciones familiares conviven con nuevas dinámicas laborales, entre ellas el trabajo híbrido y los horarios. La información se desprende de un estudio realizado por Oi Comuniación y el equipo de prensa de Agroindustriales de Baires.

La médica veterinaria Verena Dietz, de Trelew, observa este cambio especialmente en la manera en que las personas incorporan a los felinos a sus familias. “Más que el vínculo del animal con la persona, he visto que las personas se vinculan más con gatos, que los aceptan más como integrantes de su núcleo familiar”, explica. Según señala, durante los últimos ocho o diez años cambió considerablemente la conformación de los hogares: “Antes estaba la familia que tenía por ahí un perro afuera o dos. Hoy en día la elección del gato como acompañante en la familia es tan pareja como con los perros”.

En las grandes ciudades, las características propias de la especie también pueden influir en esta elección. Dietz sostiene que “hay mucha gente que elige más al gato porque es más chiquito, tiene otra relación y no tiene la necesidad de tener que sacarlo a pasear”. A diferencia de los perros, los felinos pueden desarrollar buena parte de su vida cotidiana dentro del hogar, siempre que cuenten con un ambiente adecuado. “El gato se acomoda muy bien dentro de un ambiente sin tener la obligación de tener que salir por ahí, y eso resulta más práctico para mucha gente”, agrega.

Verena Dietz, médica veterinaria


La autonomía de los gatos también aparece como un factor valorado por quienes tienen rutinas laborales extensas o variables. “El gato es más independiente que el perro. Puede estar más tiempo a solas en la casa”, explica la veterinaria, aunque aclara que esto no significa que requiera menos cuidados, sino que sus necesidades son diferentes.
En este contexto, los gatos pueden adaptarse a la vida en interiores, pero necesitan un entorno que les permita desarrollar sus comportamientos naturales. Espacios de descanso, lugares elevados, zonas de refugio, elementos para rascar, oportunidades de juego y estímulos adecuados son algunos de los recursos que contribuyen a su bienestar.

De mascota a integrante de la familia

La creciente presencia de gatos también está relacionada con un cambio cultural: ya no son vistos solamente como animales de compañía, sino como integrantes del núcleo familiar.

El mayor acceso a información sobre comportamiento felino ayudó, además, a dejar atrás algunos prejuicios. Conocer sus necesidades permite comprender que un gato no es simplemente un animal que puede permanecer dentro de una vivienda, sino un ser que necesita estímulos, atención y cuidados específicos.

La adopción responsable implica, por lo tanto, evaluar las condiciones del hogar y asumir un compromiso que puede extenderse durante muchos años. Dietz advierte que, en algunos casos, existe la percepción de que convivir con un gato representa una responsabilidad menor. “He escuchado de varias personas decir como que es otro tipo de compromiso, gente joven que resuelve no tener hijos porque no quiere tener hijos, pero quiere adoptar un gato y considera que es una responsabilidad menor”, señala.

Frente a esa idea, la veterinaria remarca la importancia de los controles médicos. “El hecho de un control regular con el veterinario es lo mismo que hay que hacer cuando uno tiene niños, que lo lleva al pediatra. Al veterinario, al gato hay que llevarlo regularmente, a sus consultas y a sus controles”, sostiene.

Entre los cuidados fundamentales menciona la vacunación, la desparasitación y la castración. Las vacunas, explica, son fundamentales y deben mantenerse al día, mientras que la frecuencia de la desparasitación puede variar según las características del animal y si tiene o no contacto con otros animales.

La castración también ocupa un lugar central. Además de contribuir al control de la natalidad, Dietz destaca que puede ayudar a controlar determinadas conductas vinculadas con la reproducción y el territorio. En los machos, por ejemplo, puede disminuir la tendencia a salir y pelear con otros animales, mientras que en las hembras evita los comportamientos asociados al celo y la búsqueda de reproducción.

Alimentación

Otro de los puntos centrales en la tenencia responsable es la alimentación. En este aspecto, la situación económica actual representa un desafío para muchas familias.
Desde su experiencia profesional, Dietz advierte que “hay cada vez más animales que consumen balanceados que no son de buena calidad, lo cual les genera problemas de alimentación y también los lleva a distintas enfermedades”. La especialista considera que esta realidad debe ser tenida en cuenta incluso antes de adoptar un animal, ya que la decisión implica asumir gastos sostenidos de alimentación, atención veterinaria y otros cuidados.

“No es solamente que les resulte simpático y decir ‘qué lindo que es, lo voy a cuidar mucho’, sino pensar en lo que conlleva en cuanto a gastos del veterinario y de la alimentación”, remarca.

En este sentido, la alimentación debe contemplar las características particulares de cada animal y su etapa de vida. Fawna cuenta con una propuesta de alimentos balanceados elaborados con ingredientes naturales y un alto aporte de proteínas, con opciones para gatos adultos, esterilizados, gatitos y animales que requieren una alimentación específica para el cuidado urinario.

Una elección que implica compromiso

El crecimiento de la presencia de gatos en los hogares argentinos no parece responder únicamente a una cuestión de practicidad. También refleja una transformación en la manera en que las personas construyen sus vínculos con los animales.

Los gatos pueden adaptarse a diferentes tipos de hogares y rutinas, pero esa capacidad no elimina la responsabilidad de quienes deciden convivir con ellos. Controles veterinarios periódicos, vacunación, castración, desparasitación, enriquecimiento ambiental y una alimentación adecuada forman parte de los cuidados necesarios para garantizar su bienestar.

Así, mientras las formas de vivir continúan cambiando, también cambia el lugar que ocupan los animales dentro de las familias. En ese nuevo escenario, los gatos encuentran cada vez más espacio: no solamente como mascotas, sino como compañeros de vida y miembros del hogar.