Fiona Villega Carlin, la primera egresada de la Escuela de animación 3D

La joven comodorense es una de las integrantes de la primera promoción de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). Compartió su particular historia con Jornada Radio.


23 AGO 2026 - 19:51 | Actualizado 23 AGO 2026 - 20:16

Cuando Fiona Villega Carlin terminó el secundario tenía una certeza y un problema. Sabía que quería dedicarse al cine, a las imágenes, a ese universo audiovisual que la atraía, pero en Comodoro Rivadavia no encontraba dónde estudiar gratuitamente. Quedaban dos caminos bastante más difíciles: pagar una institución privada o irse de la ciudad.

Entonces ocurrió algo que ella todavía describe como una casualidad perfecta. “Justo cayó del cielo esta carrera”, dice Fiona, que es parte de la primera promoción de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica.

La oportunidad era la Tecnicatura en Realización Integral con especialización en Animación 3D y Nuevas Tecnologías que decidió “intentar”. Estudió durante un mes para superar el proceso de ingreso y consiguió uno de los lugares de la primera cohorte que comenzó en 2022.

Tres años y medio después, aquella adolescente que buscaba cómo estudiar lo que le gustaba sin abandonar Comodoro se convirtió en una de las primeras egresadas de la novedosa carrera. “Una vez que ingresé, ya fui la persona más feliz del mundo”, recuerda.

Su historia bien podría haber comenzado con una mudanza. Como ocurre con tantos jóvenes patagónicos, estudiar aquello que había elegido podía significar dejar su ciudad, su familia y comenzar de cero en otro lugar. “Terminé el secundario y yo me quería dedicar a algo del cine, algo que tenga que ver con esto, pero no había nada acá en Comodoro que sea gratuito. O era ir a una escuela privada o era mudarme a otra ciudad, que también es complicado”, cuenta. No solamente podía estudiar en Comodoro, sino que podía hacerlo gratuitamente y sin necesidad de contar previamente con conocimientos específicos de animación o cine.

Para entrar debía atravesar el Curso Básico Obligatorio. La institución entregaba el material y los aspirantes tenían aproximadamente un mes para prepararse antes de pasar por las distintas etapas de selección. Fiona entendió que aquella podía ser su oportunidad y se dedicó de lleno a conseguirla. “Yo me esforcé un montón para poder entrar. Estudié como por un mes todo lo que había en la documentación para poder ingresar”.

Ser parte de la primera cohorte tenía algo de aventura. No había generaciones anteriores en Comodoro a las cuales preguntarles cómo era la experiencia. “Es una carrera que te forma mucho también en trabajar en equipo y trabajar así, en el audiovisual, porque siempre se termina trabajando con alguien de otro país, de otra ciudad. Entonces te forma mucho de ese lado”.

La cursada comenzó en 2022 y desde el principio tuvo una particularidad: el aula podía estar en Comodoro, pero el profesor y parte de los compañeros podían encontrarse a cientos o miles de kilómetros. Desde la modalidad semipresencial conecta estudiantes de diferentes sedes y poder trabajar desde la Patagonia en un mismo proyecto con alguien de cualquier punto del país. “Por ahí tenés a un compañero de Mar del Plata, otra compañera de Rosario, otro de Jujuy y todos están trabajando a la vez”, explica.

Al principio fue todo un aprendizaje. Había que acostumbrarse a las herramientas tecnológicas, organizarse a distancia y entender una forma de trabajo distinta. Después descubrió que aquello que parecía una dificultad era, en realidad, parte de su formación. Era aprender una profesión y, al mismo tiempo, aprender cómo funciona esa profesión en el mundo real.

Profesores lejos, compañeros cerca

La dinámica también rompía con la imagen tradicional de una clase. Fiona asistió a la sede de Comodoro y desde allí pudo tomar una clase con un profesor ubicado en Buenos Aires. Al mismo tiempo, tenía acompañamiento presencial para aquellas prácticas que requerían trabajar directamente sobre una computadora, revisar un modelado o resolver dificultades técnicas.

“Vas a la sede y tenés una clase virtual con el profesor y con los demás compañeros de las otras ciudades. Entonces tu profesor capaz que está en Buenos Aires, pero tenés un ayudante en sede que te ayuda”, explica. También se encontró con docentes que no solamente enseñaban desde la teoría.

“Muchos son productores de películas famosas o trabajaron en juegos de altísimo nivel. Hemos tenido algún profesor de Brasil”, destaca Villega Carlín en diálogo con Jornada Radio.

Había otro desafío: estudiar animación y nuevas tecnologías requiere equipamiento. Una computadora con determinadas prestaciones puede convertirse en una barrera económica tan grande como pagar una cuota. La Escuela también resolvió ese punto. “La escuela te da todo. Te da las computadoras, la PC, el escritorio. Vos vas al lugar presencial y podés usar ese equipamiento”, cuenta Fiona. Con el tiempo, cada estudiante puede comenzar a comprar sus propias herramientas. Pero no disponer de ellas desde el primer día no significa quedar afuera. Y eso, especialmente, forma parte del valor de haber encontrado una carrera pública en Comodoro.

En el camino también descubrió que estudiar cine no significaba solamente aprender a hacer películas. Detrás del título aparecía un mundo mucho más amplio: modelado 3D, impresión, texturizado, animación, videojuegos y producciones digitales. Su última materia terminó siendo una buena síntesis de esos tres años y medio: tuvo que realizar un videojuego en 3D.

“Es prueba y error. Si algo está funcionando, hacer que tu muñeco se mueva, animarlo, moverlo e ir avanzando con todo”, relata sobre el proceso casi como si todavía estuviera frente a la computadora, buscando la solución para el próximo movimiento. “Te vas medio divirtiendo con el proceso”, reconoce.


El tiempo pasó. La primera cohorte que había comenzado en 2022 llegó finalmente al cierre de la carrera. Detrás del título quedaron las clases virtuales, las horas frente a una computadora, los proyectos compartidos con estudiantes de otras provincias, los modelos 3D, las animaciones, el videojuego y aquel mes inicial estudiando para conseguir un lugar. Pero su historia con la Escuela no terminó con la graduación ya que poco después de recibirse le ofrecieron volver al aula desde otro lugar.

“Ahora mismo ya me ofrecieron una ayudantía en la carrera como ayudante de una materia. Entonces voy a seguir ayudando a los nuevos alumnos”, cuenta.

La integrante de aquella primera camada ahora podrá acompañar a quienes recién empiezan. “Vas creciendo y vas ayudando al resto de las camadas, porque nosotros somos los que terminamos sabiendo todo y hay que seguir aprendiendo”, reflexiona.

Hay algo circular en esa historia: ingresó sin tener una generación anterior que pudiera contarle cómo era transitar la carrera y ahora será ella quien pueda acompañar a los que vienen detrás y el próximo desafío será simplemente, no irse.

“Tengo la idea de seguir creciendo acá en Comodoro y tratar de no mudarme”, afirma. Piensa en instituciones, museos, proyectos y diferentes posibilidades para aplicar localmente los conocimientos adquiridos. Su objetivo no es solamente encontrar un trabajo. También imagina que el crecimiento de nuevos profesionales puede permitir que Comodoro deje de buscar afuera determinados servicios audiovisuales.

“La idea principal es que podamos crecer con lo que tenemos nosotros acá, no tener que decirle a alguien de Buenos Aires o de cualquier otra provincia que necesitamos, no sé, un flyer o una animación, y tener que acudir a eso”.


23 AGO 2026 - 19:51

Cuando Fiona Villega Carlin terminó el secundario tenía una certeza y un problema. Sabía que quería dedicarse al cine, a las imágenes, a ese universo audiovisual que la atraía, pero en Comodoro Rivadavia no encontraba dónde estudiar gratuitamente. Quedaban dos caminos bastante más difíciles: pagar una institución privada o irse de la ciudad.

Entonces ocurrió algo que ella todavía describe como una casualidad perfecta. “Justo cayó del cielo esta carrera”, dice Fiona, que es parte de la primera promoción de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica.

La oportunidad era la Tecnicatura en Realización Integral con especialización en Animación 3D y Nuevas Tecnologías que decidió “intentar”. Estudió durante un mes para superar el proceso de ingreso y consiguió uno de los lugares de la primera cohorte que comenzó en 2022.

Tres años y medio después, aquella adolescente que buscaba cómo estudiar lo que le gustaba sin abandonar Comodoro se convirtió en una de las primeras egresadas de la novedosa carrera. “Una vez que ingresé, ya fui la persona más feliz del mundo”, recuerda.

Su historia bien podría haber comenzado con una mudanza. Como ocurre con tantos jóvenes patagónicos, estudiar aquello que había elegido podía significar dejar su ciudad, su familia y comenzar de cero en otro lugar. “Terminé el secundario y yo me quería dedicar a algo del cine, algo que tenga que ver con esto, pero no había nada acá en Comodoro que sea gratuito. O era ir a una escuela privada o era mudarme a otra ciudad, que también es complicado”, cuenta. No solamente podía estudiar en Comodoro, sino que podía hacerlo gratuitamente y sin necesidad de contar previamente con conocimientos específicos de animación o cine.

Para entrar debía atravesar el Curso Básico Obligatorio. La institución entregaba el material y los aspirantes tenían aproximadamente un mes para prepararse antes de pasar por las distintas etapas de selección. Fiona entendió que aquella podía ser su oportunidad y se dedicó de lleno a conseguirla. “Yo me esforcé un montón para poder entrar. Estudié como por un mes todo lo que había en la documentación para poder ingresar”.

Ser parte de la primera cohorte tenía algo de aventura. No había generaciones anteriores en Comodoro a las cuales preguntarles cómo era la experiencia. “Es una carrera que te forma mucho también en trabajar en equipo y trabajar así, en el audiovisual, porque siempre se termina trabajando con alguien de otro país, de otra ciudad. Entonces te forma mucho de ese lado”.

La cursada comenzó en 2022 y desde el principio tuvo una particularidad: el aula podía estar en Comodoro, pero el profesor y parte de los compañeros podían encontrarse a cientos o miles de kilómetros. Desde la modalidad semipresencial conecta estudiantes de diferentes sedes y poder trabajar desde la Patagonia en un mismo proyecto con alguien de cualquier punto del país. “Por ahí tenés a un compañero de Mar del Plata, otra compañera de Rosario, otro de Jujuy y todos están trabajando a la vez”, explica.

Al principio fue todo un aprendizaje. Había que acostumbrarse a las herramientas tecnológicas, organizarse a distancia y entender una forma de trabajo distinta. Después descubrió que aquello que parecía una dificultad era, en realidad, parte de su formación. Era aprender una profesión y, al mismo tiempo, aprender cómo funciona esa profesión en el mundo real.

Profesores lejos, compañeros cerca

La dinámica también rompía con la imagen tradicional de una clase. Fiona asistió a la sede de Comodoro y desde allí pudo tomar una clase con un profesor ubicado en Buenos Aires. Al mismo tiempo, tenía acompañamiento presencial para aquellas prácticas que requerían trabajar directamente sobre una computadora, revisar un modelado o resolver dificultades técnicas.

“Vas a la sede y tenés una clase virtual con el profesor y con los demás compañeros de las otras ciudades. Entonces tu profesor capaz que está en Buenos Aires, pero tenés un ayudante en sede que te ayuda”, explica. También se encontró con docentes que no solamente enseñaban desde la teoría.

“Muchos son productores de películas famosas o trabajaron en juegos de altísimo nivel. Hemos tenido algún profesor de Brasil”, destaca Villega Carlín en diálogo con Jornada Radio.

Había otro desafío: estudiar animación y nuevas tecnologías requiere equipamiento. Una computadora con determinadas prestaciones puede convertirse en una barrera económica tan grande como pagar una cuota. La Escuela también resolvió ese punto. “La escuela te da todo. Te da las computadoras, la PC, el escritorio. Vos vas al lugar presencial y podés usar ese equipamiento”, cuenta Fiona. Con el tiempo, cada estudiante puede comenzar a comprar sus propias herramientas. Pero no disponer de ellas desde el primer día no significa quedar afuera. Y eso, especialmente, forma parte del valor de haber encontrado una carrera pública en Comodoro.

En el camino también descubrió que estudiar cine no significaba solamente aprender a hacer películas. Detrás del título aparecía un mundo mucho más amplio: modelado 3D, impresión, texturizado, animación, videojuegos y producciones digitales. Su última materia terminó siendo una buena síntesis de esos tres años y medio: tuvo que realizar un videojuego en 3D.

“Es prueba y error. Si algo está funcionando, hacer que tu muñeco se mueva, animarlo, moverlo e ir avanzando con todo”, relata sobre el proceso casi como si todavía estuviera frente a la computadora, buscando la solución para el próximo movimiento. “Te vas medio divirtiendo con el proceso”, reconoce.


El tiempo pasó. La primera cohorte que había comenzado en 2022 llegó finalmente al cierre de la carrera. Detrás del título quedaron las clases virtuales, las horas frente a una computadora, los proyectos compartidos con estudiantes de otras provincias, los modelos 3D, las animaciones, el videojuego y aquel mes inicial estudiando para conseguir un lugar. Pero su historia con la Escuela no terminó con la graduación ya que poco después de recibirse le ofrecieron volver al aula desde otro lugar.

“Ahora mismo ya me ofrecieron una ayudantía en la carrera como ayudante de una materia. Entonces voy a seguir ayudando a los nuevos alumnos”, cuenta.

La integrante de aquella primera camada ahora podrá acompañar a quienes recién empiezan. “Vas creciendo y vas ayudando al resto de las camadas, porque nosotros somos los que terminamos sabiendo todo y hay que seguir aprendiendo”, reflexiona.

Hay algo circular en esa historia: ingresó sin tener una generación anterior que pudiera contarle cómo era transitar la carrera y ahora será ella quien pueda acompañar a los que vienen detrás y el próximo desafío será simplemente, no irse.

“Tengo la idea de seguir creciendo acá en Comodoro y tratar de no mudarme”, afirma. Piensa en instituciones, museos, proyectos y diferentes posibilidades para aplicar localmente los conocimientos adquiridos. Su objetivo no es solamente encontrar un trabajo. También imagina que el crecimiento de nuevos profesionales puede permitir que Comodoro deje de buscar afuera determinados servicios audiovisuales.

“La idea principal es que podamos crecer con lo que tenemos nosotros acá, no tener que decirle a alguien de Buenos Aires o de cualquier otra provincia que necesitamos, no sé, un flyer o una animación, y tener que acudir a eso”.


NOTICIAS RELACIONADAS
ESPECTÁCULOS
Se realizó el 13º Festival AnimaTre
16 NOV 2025 - 21:09
ESPECTÁCULOS
El Festival cine animado se realizará en el MEF
06 NOV 2025 - 21:41
ESPECTÁCULOS
Se pone en marcha la 11° edición del AnimaTre
05 DIC 2022 - 13:41