La ruptura profesional se produjo hace aproximadamente tres meses, cuando la artista decidió poner fin a la representación que su padre ejercía desde que ella tenía 14 años y comenzaba a alcanzar fama internacional con Violetta.
El relevamiento contable, jurídico y societario habría determinado que Tini no tenía acciones, poder de decisión ni autorización para operar las cuentas bancarias de las compañías vinculadas con su actividad profesional. Aunque era la figura que generaba los ingresos, las utilidades quedaban en manos de sociedades controladas por otros integrantes de su familia. Una de las firmas mencionadas es QVT Management, radicada en Estados Unidos y vinculada con Alejandro Stoessel y Francisco Stoessel, padre y hermano de la cantante.
A través de esa compañía se habrían facturado los acuerdos publicitarios de la artista. La auditoría también habría detectado que los ingresos pasados y futuros de sus contratos discográficos eran percibidos por sociedades sobre las cuales Tini no tenía ningún control. Tampoco existirían acuerdos que le garantizaran personalmente una participación determinada en las ganancias de sus próximos álbumes, recitales o compromisos comerciales.
Durante años, la cantante habría emitido facturas de manera esporádica por servicios artísticos y a pedido de su padre. Al analizar los movimientos correspondientes a 2025, los profesionales habrían encontrado una marcada diferencia entre los montos cobrados personalmente por Tini y el volumen de dinero ingresado por las empresas que firmaban los contratos relacionados con su carrera.
Alejandro Stoessel habría sido quien organizó y manejó de manera exclusiva toda la estructura económica, contable y legal construida alrededor de la actividad de su hija. También estaba autorizado para operar las cuentas bancarias de las sociedades, mientras que la artista no figuraba habilitada para realizar movimientos. Según la información difundida, Tini tenía solamente una cuenta bancaria de titularidad exclusivamente propia y recién pudo acceder directamente a ella en junio de 2026, después de la intervención de sus abogados.
La artista habría firmado a lo largo de los años algunos documentos que aceptaban la participación de determinadas empresas en sus operaciones comerciales. Sin embargo, esas firmas no habrían significado una cesión de sus derechos de imagen ni de los derechos económicos derivados de sus creaciones. El informe también habría señalado que las sociedades involucradas no participaron de la creación de sus canciones, discos, espectáculos ni proyectos actorales, pese a que eran las encargadas de recibir y acumular el dinero producido por esas actividades.
Después de echar a su padre de la conducción profesional, Tini incorporó abogados y asesores para recuperar el control de su patrimonio. Actualmente se desarrolla una negociación familiar destinada a reorganizar las empresas y determinar qué ocurrió con los ingresos obtenidos durante más de una década. El entorno de la cantante no descartaría que durante la revisión puedan aparecer eventuales irregularidades. Por el momento, sin embargo, no existe una denuncia penal ni una resolución judicial que permita afirmar que se cometieron delitos.
La auditoría continúa y Tini sería completamente ajena a cualquier anomalía que pudiera detectarse. El conflicto se habría profundizado después de que Alejandro Stoessel le aconsejara firmar una división de bienes o un acuerdo prenupcial antes de su casamiento con Rodrigo De Paul. La recomendación no habría sido bien recibida por la artista, quien posteriormente resolvió incorporar una nueva administración para controlar sus asuntos económicos.
Mientras sus representantes legales intentan ordenar el patrimonio y recuperar los derechos vinculados con su trabajo, Tini continúa con la gira FUTTTURA, que incluye presentaciones en México, 14 conciertos en la Argentina, otros 16 en América Latina y siete shows en Europa desde enero.
El quiebre marca un cambio profundo en la relación entre Tini y su padre. Después de haber confiado durante 15 años la totalidad de sus negocios a Alejandro Stoessel, la cantante busca ahora administrar personalmente la fortuna que construyó y conocer cuánto dinero produjeron realmente su música, su imagen y sus contratos comerciales.#
La ruptura profesional se produjo hace aproximadamente tres meses, cuando la artista decidió poner fin a la representación que su padre ejercía desde que ella tenía 14 años y comenzaba a alcanzar fama internacional con Violetta.
El relevamiento contable, jurídico y societario habría determinado que Tini no tenía acciones, poder de decisión ni autorización para operar las cuentas bancarias de las compañías vinculadas con su actividad profesional. Aunque era la figura que generaba los ingresos, las utilidades quedaban en manos de sociedades controladas por otros integrantes de su familia. Una de las firmas mencionadas es QVT Management, radicada en Estados Unidos y vinculada con Alejandro Stoessel y Francisco Stoessel, padre y hermano de la cantante.
A través de esa compañía se habrían facturado los acuerdos publicitarios de la artista. La auditoría también habría detectado que los ingresos pasados y futuros de sus contratos discográficos eran percibidos por sociedades sobre las cuales Tini no tenía ningún control. Tampoco existirían acuerdos que le garantizaran personalmente una participación determinada en las ganancias de sus próximos álbumes, recitales o compromisos comerciales.
Durante años, la cantante habría emitido facturas de manera esporádica por servicios artísticos y a pedido de su padre. Al analizar los movimientos correspondientes a 2025, los profesionales habrían encontrado una marcada diferencia entre los montos cobrados personalmente por Tini y el volumen de dinero ingresado por las empresas que firmaban los contratos relacionados con su carrera.
Alejandro Stoessel habría sido quien organizó y manejó de manera exclusiva toda la estructura económica, contable y legal construida alrededor de la actividad de su hija. También estaba autorizado para operar las cuentas bancarias de las sociedades, mientras que la artista no figuraba habilitada para realizar movimientos. Según la información difundida, Tini tenía solamente una cuenta bancaria de titularidad exclusivamente propia y recién pudo acceder directamente a ella en junio de 2026, después de la intervención de sus abogados.
La artista habría firmado a lo largo de los años algunos documentos que aceptaban la participación de determinadas empresas en sus operaciones comerciales. Sin embargo, esas firmas no habrían significado una cesión de sus derechos de imagen ni de los derechos económicos derivados de sus creaciones. El informe también habría señalado que las sociedades involucradas no participaron de la creación de sus canciones, discos, espectáculos ni proyectos actorales, pese a que eran las encargadas de recibir y acumular el dinero producido por esas actividades.
Después de echar a su padre de la conducción profesional, Tini incorporó abogados y asesores para recuperar el control de su patrimonio. Actualmente se desarrolla una negociación familiar destinada a reorganizar las empresas y determinar qué ocurrió con los ingresos obtenidos durante más de una década. El entorno de la cantante no descartaría que durante la revisión puedan aparecer eventuales irregularidades. Por el momento, sin embargo, no existe una denuncia penal ni una resolución judicial que permita afirmar que se cometieron delitos.
La auditoría continúa y Tini sería completamente ajena a cualquier anomalía que pudiera detectarse. El conflicto se habría profundizado después de que Alejandro Stoessel le aconsejara firmar una división de bienes o un acuerdo prenupcial antes de su casamiento con Rodrigo De Paul. La recomendación no habría sido bien recibida por la artista, quien posteriormente resolvió incorporar una nueva administración para controlar sus asuntos económicos.
Mientras sus representantes legales intentan ordenar el patrimonio y recuperar los derechos vinculados con su trabajo, Tini continúa con la gira FUTTTURA, que incluye presentaciones en México, 14 conciertos en la Argentina, otros 16 en América Latina y siete shows en Europa desde enero.
El quiebre marca un cambio profundo en la relación entre Tini y su padre. Después de haber confiado durante 15 años la totalidad de sus negocios a Alejandro Stoessel, la cantante busca ahora administrar personalmente la fortuna que construyó y conocer cuánto dinero produjeron realmente su música, su imagen y sus contratos comerciales.#