Habló Roxana Ortega: “Tuve que vender mi casa para pagarle al abogado”

La maestra de Trelew enjuiciada y declarada no culpable por presunto abuso sexual de sus alumnos presentará acciones legales contra operadores de la Justicia. También se quejó de la inacción de Supervisión de Escuelas y del Ministerio de Educación.

28 AGO 2026 - 14:14 | Actualizado 28 AGO 2026 - 17:32

Por Natalia Ferrari / Redacción Jornada

Después de conocerse el fallo de la absolución, Roxana Ortega sintió “un alivio gigante” aunque es conciente “que no es definitivo porque puede haber una apelación, pero el alivio que se siente es gigante”, contó a Jornada la docente quedesde julio del 2024fue señalada como presunta autora de abuso sexual de sus alumnos de 7 y 8 años en un aula de la Escuela Nº 201 de Trelew.

El pasado lunes 24 se conoció el fallo de la jueza María Tolomei que marca el cierre de una etapa, pero no el final de la historia porque ahora Roxana está analizando con sus abogados iniciar acciones legales “porque no puede quedar todo en la nada”, señalando que por estas denuncias tuvo que vender su casa para poder afrontar los costos de todo el proceso.

La docente explicó que luego de dejar el aula y después de ser excarcelada, porque pasó unos días en un centro de detención, hasta que le concedieron prisión domiciliaria para atender a su hija de menos de un año de vida, pudo seguir trabajando “con un sueldo mínimo, de jornada simple, haciendo tareas administrativas. Y hasta que esto no se resuelva, yo no puedo incrementar horas y ni mucho menos volver al aula”.


-¿Querés volver al aula?
-En este momento no, con todo lo que pasó. Fue un proceso largo, complejo y no tengo intenciones. Hay otras figuras que podemos ocupar dentro de una misma escuela, con tareas administrativas, así que por lo menos por un tiempo, hasta que esto pase y que las cosas sanen, necesito este tiempo”.

Tampoco es su intención volver a la Escuela Nº 201.“Y dar clases me encanta, yo me formé para esto, pero no se compara todo lo que tuve que pasar, entonces hasta que la cabeza se acomode, lo psíquico, lo emocional y lo físico, que es re importante, se acomode y sea una de vuelta, tengo que darme ese tiempo”.

-¿Te quedaron miedos?
-Sí, al principio me daba miedo por ahí salir a la calle, porque enfrentarse con la mirada del otro es un montón. En estos días me encontré con mucha gente, abracé mucha gente, pero si te quedan miedos, a ver, siempre pienso, si vuelvo a trabajar, ¿en qué condiciones? Y hoy prefiero resguardarme.

“En todo este proceso lo que me doy cuenta es que muchas veces me quitaron mi derecho de defensa. Yo no pude defenderme como correspondía, entonces me vulneraron primero mis derechos laborales, a mí me apartan preventivamente del cargo por una queja, que fue menor porque era la seño les grita, a los días la seño les pega, me apartan del cargo para investigar, no se investiga; y cuando tengo que volver vienen las denuncias por presunto abuso sexual infantil”.

“Y mucha gente la primera semana me miraba con cara de culpable, y es gente que hoy se da cuenta, después de haber pasado todo este tiempo, que las cosas no fueron así. Fui muy vulnerada por distintas instituciones, y eso es muy grave. La escuela, porque cuando empezó todo esto, veíamos a los padres en la escuela, a los chicos, todos denunciando. Fue muy difícil porque yo antes no tuve ninguna queja”.

“El día de mi detención, que yo ya no estaba en la escuela hacía un mes, mis compañeras sufrieron una situación muy violenta también, encerradas en una escuela, acusadas de encubridoras. Y en todo el medio de este proceso, estaban los menores. Hubo menores filmados, menores viralizados, en audios, en videos”.


Los niños no mienten

Roxana sostiene que los tres niños que la denunciaron no mienten, porque ellos creen en la historia que les hicieron creer. “Yo nunca dije los chicos están mintiendo, dije que ellos están contando la realidad que les contaron”.

“Fue muy crudo lo que pasó, sobre todo con los chicos. Yo pienso en esos estudiantes y espero que puedan seguir su vida. En el juicio no se demostró que ellos fueran víctimas de abuso sexual infantil y lo celebro”.

“Primero por ellos, porque son menores, son vulnerables, y tienen toda una vida por delante. Fueron muy estigmatizados, primero por las familias y después por todo el tratamiento mediático que se dio”.

“Espero que sigan acompañados, espero que los dejen ser libres, que sean niños, que puedan estudiar y que el día de mañana piensen en esto y no les sea una carga para su vida futura”.

Enojo y denuncias penales

Ahora que se comprobó su inocencia, Roxana Ortega responderá con acciones legales a quienes la señalaron y a quienes, según su criterio, trabajaron mal.

Considera que la primera institución que le falló fue “Supervisión de Escuelas, porque en su momento tenía que investigar y no investigó, además el Ministerio de Educación no estuvo nunca, yo tenía derecho también a que me acompañen. Y después hubo muchas instituciones estatales como Servicio de Protección de Derechos del Niño”.

“Creo que la investigación no se hizo como debió. Los tiempos se dilataron, había pruebas concretas que no se quisieron ver, hubo testimonios que se obviaron. Entonces siento que la parte judicial no actuó como correspondía”.

“Pasamos por un proceso muy difícil, las familias denunciantes, yo también, pero hay mucha gente alrededor que ayudó a que esto se haga más grande, que instigó, personas que hicieron que esto surgiera en un grupo de WhatsApp. Entonces, hoy estoy hablando con mis abogados seriamente porque no puede quedar todo en la nada”.

“Más allá de lo económico, sufrimos un montón, el tiempo no se recupera, pero no puede seguir la gente mintiendo tan descaradamente, manejándose con una impunidad total y uno perjudicado con esto. Entonces, estoy pensando en iniciar algún tipo de acción legal”.

“No contra las madres denunciantes porque yo soy mamá también y es el deber de una madre creer, acompañar, estar y hubo psicólogos que acompañaron y estuvieron de acuerdo en esto que les decían a las mamás. Ellas no tenían por qué no creerles. Entonces, mi queja no es contra las madres, para nada”.

“Pero sí contra las otras personas que instigaron a esto, que no denunciaron porque hubo dos grandes instigadoras que no denunciaron, que mintieron en el juicio despiadadamente, habiendo prestado juramento de verdad con pruebas que son fácilmente comprobables y después contra un sistema que no hizo lo que tenía que hacer”.

“Hay muchos operadores que fallaron y así como dicen que yo fallé en mi trabajo y estoy sujeta a un sumario administrativo, bueno, la gente que se equivocó también tiene que dar explicaciones de esto”.

“Se cuestionaron las cámaras Gesell con una profesional muy experimentada. Hubo muchos cuestionamientos que no pudieron explicarse y más allá de eso, en estos casos de abuso sexual infantil la cámara Gesell es el testimonio de la víctima, es fundamental. Y todos los operadores de la Justicia están capacitados en esto y sobre todo la persona que toma la cámara Gesell”.

“Hubo graves errores, pero no fue solo la cámara Gesell, fueron un montón de cuestiones externas que no se tuvieron en cuenta, entonces por eso digo que fallaron muchos órganos juntos”.

“Acá solo se dedicaron a investigar a la docente presunta abusadora, de hecho, cuando se lo preguntaron a la fiscal nunca manejaron otras opciones, acá no se investigó nada, hubo una sola hipótesis, fueron con eso y hoy no pueden dar otras respuestas porque no las tienen”.


Vender la casa

Roxana se quedó sin casa porque tuvo que venderla para poder cubrir los gastos de sus abogados defensores. “Vendí mi casa, tenía que afrontar un proceso judicial que es largo, que es costoso. El Estado puede asignarte un abogado, yo no me sentí en ese momento acompañada por el sistema judicial”.

“Entonces decidimos contratar abogados particulares, también contratamos peritos y todo este proceso es muy caro, yo no lo podía afrontar con un sueldo mínimo, perjudicada económicamente, entonces terminé vendiendo mi casa. Hoy, lo digo siempre tristemente, vivo en la casa de mi madre”.

Amenaza por su bebé

Otro gran miedo que atravesó por esta situación fue la posibilidad que le quitaran a su pequeña hija de 11 meses, incluso la amenazaron de enviarla a un hogar de menores.

“A partir de esta denuncia se puso en duda todo, hasta mi relación de madre. Cuando Servicio de Protección de Derechos se presenta en mi casa, yo estaba con arresto domiciliario, nos obliga a que siempre haya, con mi pareja que no estaba denunciada absolutamente en nada, nos piden que haya siempre un tercero en casa. Y una de las operadoras de este lugar, me acuerdo que era el equipo uno, fue y me dijo, si no hay nadie en tu casa y vos estás sola con tu hija, yo me la llevo a un hogar de niños”.

“Pregunté por qué, mi hija estaba perfectamente bien de salud, estaba cuidada, atendida. Me interrogaron, mostré libretas, vieron dónde dormía, cómo vivía, qué comía. Sentir que te la pueden sacar por algo tan injusto, por algo que no es cierto y que es ajeno a la vida de ella es muy difícil”.

La seño mala

Consultada sobre qué pasaría si algún día vuelve a encontrase con los niños que la denunciaron, dijo que “siempre pensé y pienso todavía, que si yo me los cruzo en un futuro, ellos me saludarían, como me pasó con otros compañeritos no denunciantes que me crucé en la calle y me dijo seño, me miró y yo me agaché y nos abrazamos”.

“No quiero que se queden con esta idea de la señora mala, yo sé que en el fondo ellos tienen esta ambigüedad porque tienen este relato que se armó con ellos, que se le implantó en su memoria, entonces yo creo y espero que el día de mañana yo no sea en el recuerdo la seño mala, que realmente se acuerden de cuando festejábamos cumpleaños en el aula, de cuando actuamos en los actos escolares, que se queden con ese recuerdo. Cantamos, actuamos, bailamos, aprendieron un montón y yo los recuerdo con mucho cariño, son niños deseosos de aprender, respetuosos”.

“Creo que fueron gravemente vulnerados y espero que me recuerden como alguien que los quería”.

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28 AGO 2026 - 14:14

Por Natalia Ferrari / Redacción Jornada

Después de conocerse el fallo de la absolución, Roxana Ortega sintió “un alivio gigante” aunque es conciente “que no es definitivo porque puede haber una apelación, pero el alivio que se siente es gigante”, contó a Jornada la docente quedesde julio del 2024fue señalada como presunta autora de abuso sexual de sus alumnos de 7 y 8 años en un aula de la Escuela Nº 201 de Trelew.

El pasado lunes 24 se conoció el fallo de la jueza María Tolomei que marca el cierre de una etapa, pero no el final de la historia porque ahora Roxana está analizando con sus abogados iniciar acciones legales “porque no puede quedar todo en la nada”, señalando que por estas denuncias tuvo que vender su casa para poder afrontar los costos de todo el proceso.

La docente explicó que luego de dejar el aula y después de ser excarcelada, porque pasó unos días en un centro de detención, hasta que le concedieron prisión domiciliaria para atender a su hija de menos de un año de vida, pudo seguir trabajando “con un sueldo mínimo, de jornada simple, haciendo tareas administrativas. Y hasta que esto no se resuelva, yo no puedo incrementar horas y ni mucho menos volver al aula”.


-¿Querés volver al aula?
-En este momento no, con todo lo que pasó. Fue un proceso largo, complejo y no tengo intenciones. Hay otras figuras que podemos ocupar dentro de una misma escuela, con tareas administrativas, así que por lo menos por un tiempo, hasta que esto pase y que las cosas sanen, necesito este tiempo”.

Tampoco es su intención volver a la Escuela Nº 201.“Y dar clases me encanta, yo me formé para esto, pero no se compara todo lo que tuve que pasar, entonces hasta que la cabeza se acomode, lo psíquico, lo emocional y lo físico, que es re importante, se acomode y sea una de vuelta, tengo que darme ese tiempo”.

-¿Te quedaron miedos?
-Sí, al principio me daba miedo por ahí salir a la calle, porque enfrentarse con la mirada del otro es un montón. En estos días me encontré con mucha gente, abracé mucha gente, pero si te quedan miedos, a ver, siempre pienso, si vuelvo a trabajar, ¿en qué condiciones? Y hoy prefiero resguardarme.

“En todo este proceso lo que me doy cuenta es que muchas veces me quitaron mi derecho de defensa. Yo no pude defenderme como correspondía, entonces me vulneraron primero mis derechos laborales, a mí me apartan preventivamente del cargo por una queja, que fue menor porque era la seño les grita, a los días la seño les pega, me apartan del cargo para investigar, no se investiga; y cuando tengo que volver vienen las denuncias por presunto abuso sexual infantil”.

“Y mucha gente la primera semana me miraba con cara de culpable, y es gente que hoy se da cuenta, después de haber pasado todo este tiempo, que las cosas no fueron así. Fui muy vulnerada por distintas instituciones, y eso es muy grave. La escuela, porque cuando empezó todo esto, veíamos a los padres en la escuela, a los chicos, todos denunciando. Fue muy difícil porque yo antes no tuve ninguna queja”.

“El día de mi detención, que yo ya no estaba en la escuela hacía un mes, mis compañeras sufrieron una situación muy violenta también, encerradas en una escuela, acusadas de encubridoras. Y en todo el medio de este proceso, estaban los menores. Hubo menores filmados, menores viralizados, en audios, en videos”.


Los niños no mienten

Roxana sostiene que los tres niños que la denunciaron no mienten, porque ellos creen en la historia que les hicieron creer. “Yo nunca dije los chicos están mintiendo, dije que ellos están contando la realidad que les contaron”.

“Fue muy crudo lo que pasó, sobre todo con los chicos. Yo pienso en esos estudiantes y espero que puedan seguir su vida. En el juicio no se demostró que ellos fueran víctimas de abuso sexual infantil y lo celebro”.

“Primero por ellos, porque son menores, son vulnerables, y tienen toda una vida por delante. Fueron muy estigmatizados, primero por las familias y después por todo el tratamiento mediático que se dio”.

“Espero que sigan acompañados, espero que los dejen ser libres, que sean niños, que puedan estudiar y que el día de mañana piensen en esto y no les sea una carga para su vida futura”.

Enojo y denuncias penales

Ahora que se comprobó su inocencia, Roxana Ortega responderá con acciones legales a quienes la señalaron y a quienes, según su criterio, trabajaron mal.

Considera que la primera institución que le falló fue “Supervisión de Escuelas, porque en su momento tenía que investigar y no investigó, además el Ministerio de Educación no estuvo nunca, yo tenía derecho también a que me acompañen. Y después hubo muchas instituciones estatales como Servicio de Protección de Derechos del Niño”.

“Creo que la investigación no se hizo como debió. Los tiempos se dilataron, había pruebas concretas que no se quisieron ver, hubo testimonios que se obviaron. Entonces siento que la parte judicial no actuó como correspondía”.

“Pasamos por un proceso muy difícil, las familias denunciantes, yo también, pero hay mucha gente alrededor que ayudó a que esto se haga más grande, que instigó, personas que hicieron que esto surgiera en un grupo de WhatsApp. Entonces, hoy estoy hablando con mis abogados seriamente porque no puede quedar todo en la nada”.

“Más allá de lo económico, sufrimos un montón, el tiempo no se recupera, pero no puede seguir la gente mintiendo tan descaradamente, manejándose con una impunidad total y uno perjudicado con esto. Entonces, estoy pensando en iniciar algún tipo de acción legal”.

“No contra las madres denunciantes porque yo soy mamá también y es el deber de una madre creer, acompañar, estar y hubo psicólogos que acompañaron y estuvieron de acuerdo en esto que les decían a las mamás. Ellas no tenían por qué no creerles. Entonces, mi queja no es contra las madres, para nada”.

“Pero sí contra las otras personas que instigaron a esto, que no denunciaron porque hubo dos grandes instigadoras que no denunciaron, que mintieron en el juicio despiadadamente, habiendo prestado juramento de verdad con pruebas que son fácilmente comprobables y después contra un sistema que no hizo lo que tenía que hacer”.

“Hay muchos operadores que fallaron y así como dicen que yo fallé en mi trabajo y estoy sujeta a un sumario administrativo, bueno, la gente que se equivocó también tiene que dar explicaciones de esto”.

“Se cuestionaron las cámaras Gesell con una profesional muy experimentada. Hubo muchos cuestionamientos que no pudieron explicarse y más allá de eso, en estos casos de abuso sexual infantil la cámara Gesell es el testimonio de la víctima, es fundamental. Y todos los operadores de la Justicia están capacitados en esto y sobre todo la persona que toma la cámara Gesell”.

“Hubo graves errores, pero no fue solo la cámara Gesell, fueron un montón de cuestiones externas que no se tuvieron en cuenta, entonces por eso digo que fallaron muchos órganos juntos”.

“Acá solo se dedicaron a investigar a la docente presunta abusadora, de hecho, cuando se lo preguntaron a la fiscal nunca manejaron otras opciones, acá no se investigó nada, hubo una sola hipótesis, fueron con eso y hoy no pueden dar otras respuestas porque no las tienen”.


Vender la casa

Roxana se quedó sin casa porque tuvo que venderla para poder cubrir los gastos de sus abogados defensores. “Vendí mi casa, tenía que afrontar un proceso judicial que es largo, que es costoso. El Estado puede asignarte un abogado, yo no me sentí en ese momento acompañada por el sistema judicial”.

“Entonces decidimos contratar abogados particulares, también contratamos peritos y todo este proceso es muy caro, yo no lo podía afrontar con un sueldo mínimo, perjudicada económicamente, entonces terminé vendiendo mi casa. Hoy, lo digo siempre tristemente, vivo en la casa de mi madre”.

Amenaza por su bebé

Otro gran miedo que atravesó por esta situación fue la posibilidad que le quitaran a su pequeña hija de 11 meses, incluso la amenazaron de enviarla a un hogar de menores.

“A partir de esta denuncia se puso en duda todo, hasta mi relación de madre. Cuando Servicio de Protección de Derechos se presenta en mi casa, yo estaba con arresto domiciliario, nos obliga a que siempre haya, con mi pareja que no estaba denunciada absolutamente en nada, nos piden que haya siempre un tercero en casa. Y una de las operadoras de este lugar, me acuerdo que era el equipo uno, fue y me dijo, si no hay nadie en tu casa y vos estás sola con tu hija, yo me la llevo a un hogar de niños”.

“Pregunté por qué, mi hija estaba perfectamente bien de salud, estaba cuidada, atendida. Me interrogaron, mostré libretas, vieron dónde dormía, cómo vivía, qué comía. Sentir que te la pueden sacar por algo tan injusto, por algo que no es cierto y que es ajeno a la vida de ella es muy difícil”.

La seño mala

Consultada sobre qué pasaría si algún día vuelve a encontrase con los niños que la denunciaron, dijo que “siempre pensé y pienso todavía, que si yo me los cruzo en un futuro, ellos me saludarían, como me pasó con otros compañeritos no denunciantes que me crucé en la calle y me dijo seño, me miró y yo me agaché y nos abrazamos”.

“No quiero que se queden con esta idea de la señora mala, yo sé que en el fondo ellos tienen esta ambigüedad porque tienen este relato que se armó con ellos, que se le implantó en su memoria, entonces yo creo y espero que el día de mañana yo no sea en el recuerdo la seño mala, que realmente se acuerden de cuando festejábamos cumpleaños en el aula, de cuando actuamos en los actos escolares, que se queden con ese recuerdo. Cantamos, actuamos, bailamos, aprendieron un montón y yo los recuerdo con mucho cariño, son niños deseosos de aprender, respetuosos”.

“Creo que fueron gravemente vulnerados y espero que me recuerden como alguien que los quería”.