Cierra Santa Evita, el emblemático restaurante peronista: “Fue Milei”

El tradicional local de la calle Julián Álvarez en CABA bajará definitivamente la persiana el 30 de septiembre, después de casi ocho años. Sus dueños atribuyeron la decisión a la crisis económica y cuestionaron el impacto de las políticas del Gobierno nacional.


28 AGO 2026 - 17:53 | Actualizado 28 AGO 2026 - 18:11

El restaurante Santa Evita, uno de los espacios gastronómicos más reconocidos por su identidad peronista en la Ciudad de Buenos Aires, anunció que cerrará sus puertas el próximo 30 de septiembre, después de casi ocho años de actividad en el barrio porteño de Palermo.

La decisión fue comunicada por sus responsables, Gonzalo Alderete Pagés y Florencia Barrientos Paz, a través de las redes sociales. En el mensaje de despedida explicaron que la situación económica volvió imposible sostener el emprendimiento y apuntaron directamente contra el Gobierno de Javier Milei.

“Fue Milei”, fue la definición elegida por los propietarios para explicar el contexto que llevó al cierre.


El local, ubicado en Julián Álvarez al 1400, se convirtió durante estos años en mucho más que un restaurante. Su propuesta combinaba cocina argentina, referencias a Eva Perón y una marcada identidad política, además de actividades culturales y encuentros que lo transformaron en un particular punto de reunión del peronismo porteño.

Ocho años de historia

Santa Evita nació como un proyecto de Alderete Pagés y Barrientos Paz y rápidamente se diferenció dentro del circuito gastronómico de Palermo por una propuesta que reivindicaba la cocina argentina y la cultura popular.

En el salón convivían fotografías y objetos vinculados con Eva Perón, referencias al peronismo y una carta basada en platos tradicionales. El restaurante también funcionó como escenario para presentaciones musicales, encuentros y distintas actividades culturales.

Entre sus especialidades se destacaron las empanadas salteñas, preparaciones al horno de barro, carnes y distintos platos de la cocina argentina, además de los postres elaborados por Barrientos Paz.

La crisis del consumo

El cierre de Santa Evita se produce en un escenario complejo para el sector gastronómico, marcado por la caída del consumo y el aumento de los costos.

Salir a comer se convirtió para muchos hogares en un gasto prescindible y los restaurantes comenzaron a sentir con mayor fuerza la reducción de clientes. En ese contexto, sostener un emprendimiento basado en productos y preparaciones tradicionales se volvió cada vez más difícil.

Alderete Pagés ya había advertido sobre las dificultades que atravesaba el sector y planteado que producir cocina popular también implica costos elevados.

El cierre de Santa Evita se suma así a una serie de bajas dentro de la gastronomía porteña, en un contexto de retracción del consumo que afecta especialmente a los comercios vinculados a la recreación y la comida fuera del hogar.

Una última despedida

Antes de bajar definitivamente la persiana, los responsables del restaurante prepararán durante septiembre una serie de actividades para despedirse de sus clientes.

Habrá eventos, música y propuestas gastronómicas especiales, además del regreso de algunos de los platos que se transformaron en clásicos del lugar.

Después de casi ocho años, Santa Evita cerrará sus puertas dejando atrás una experiencia que combinó gastronomía, política, cultura y memoria argentina.

Sus dueños, sin embargo, dejaron abierta la posibilidad de que el proyecto pueda volver en el futuro bajo otra forma.

Por ahora, la última mesa está servida.

Enterate de las noticias de ECONOMIA a través de nuestro newsletter

Anotate para recibir las noticias más importantes de esta sección.

Te podés dar de baja en cualquier momento con un solo clic.

28 AGO 2026 - 17:53

El restaurante Santa Evita, uno de los espacios gastronómicos más reconocidos por su identidad peronista en la Ciudad de Buenos Aires, anunció que cerrará sus puertas el próximo 30 de septiembre, después de casi ocho años de actividad en el barrio porteño de Palermo.

La decisión fue comunicada por sus responsables, Gonzalo Alderete Pagés y Florencia Barrientos Paz, a través de las redes sociales. En el mensaje de despedida explicaron que la situación económica volvió imposible sostener el emprendimiento y apuntaron directamente contra el Gobierno de Javier Milei.

“Fue Milei”, fue la definición elegida por los propietarios para explicar el contexto que llevó al cierre.


El local, ubicado en Julián Álvarez al 1400, se convirtió durante estos años en mucho más que un restaurante. Su propuesta combinaba cocina argentina, referencias a Eva Perón y una marcada identidad política, además de actividades culturales y encuentros que lo transformaron en un particular punto de reunión del peronismo porteño.

Ocho años de historia

Santa Evita nació como un proyecto de Alderete Pagés y Barrientos Paz y rápidamente se diferenció dentro del circuito gastronómico de Palermo por una propuesta que reivindicaba la cocina argentina y la cultura popular.

En el salón convivían fotografías y objetos vinculados con Eva Perón, referencias al peronismo y una carta basada en platos tradicionales. El restaurante también funcionó como escenario para presentaciones musicales, encuentros y distintas actividades culturales.

Entre sus especialidades se destacaron las empanadas salteñas, preparaciones al horno de barro, carnes y distintos platos de la cocina argentina, además de los postres elaborados por Barrientos Paz.

La crisis del consumo

El cierre de Santa Evita se produce en un escenario complejo para el sector gastronómico, marcado por la caída del consumo y el aumento de los costos.

Salir a comer se convirtió para muchos hogares en un gasto prescindible y los restaurantes comenzaron a sentir con mayor fuerza la reducción de clientes. En ese contexto, sostener un emprendimiento basado en productos y preparaciones tradicionales se volvió cada vez más difícil.

Alderete Pagés ya había advertido sobre las dificultades que atravesaba el sector y planteado que producir cocina popular también implica costos elevados.

El cierre de Santa Evita se suma así a una serie de bajas dentro de la gastronomía porteña, en un contexto de retracción del consumo que afecta especialmente a los comercios vinculados a la recreación y la comida fuera del hogar.

Una última despedida

Antes de bajar definitivamente la persiana, los responsables del restaurante prepararán durante septiembre una serie de actividades para despedirse de sus clientes.

Habrá eventos, música y propuestas gastronómicas especiales, además del regreso de algunos de los platos que se transformaron en clásicos del lugar.

Después de casi ocho años, Santa Evita cerrará sus puertas dejando atrás una experiencia que combinó gastronomía, política, cultura y memoria argentina.

Sus dueños, sin embargo, dejaron abierta la posibilidad de que el proyecto pueda volver en el futuro bajo otra forma.

Por ahora, la última mesa está servida.