Biss denunció presiones del Gobierno provincial en la interna de la UCR

El intendente de Rawson cuestionó el rol de funcionarios, legisladores y dirigentes vinculados al equipo de Nacho Torres durante la Convención radical de Esquel. Aseguró que hubo llamados y ofrecimientos a convencionales para favorecer a Gerardo Merino.


01 SEP 2026 - 12:18 | Actualizado 01 SEP 2026 - 12:35

El intendente de Rawson, Damián Biss, afirmó que el Gobierno provincial tuvo una participación activa en la interna de la Unión Cívica Radical que terminó con la elección de Gerardo Merino como presidente del partido, y aseguró que algunos convencionales recibieron llamados de ministros, funcionarios y legisladores en los días previos a la Convención realizada el último fin de semana en Esquel.

En diálogo con Jornada Radio, Biss sostuvo que la disputa dejó en evidencia la existencia de “dos visiones, dos miradas diferentes” respecto del rol que debe tener la UCR dentro de la coalición que gobierna la provincia.

De un lado ubicó al oficialismo partidario, integrado por dirigentes que ocupan cargos en el Gobierno provincial, diputados y personas vinculadas laboralmente con la administración de Nacho Torres.

Del otro, identificó a un sector del “radicalismo del interior”, integrado por distintos comités departamentales, que pretende mantener la alianza electoral con el oficialismo pero con una posición más firme frente al Gobierno.

Para Biss, el distanciamiento entre la conducción provincial y los comités locales fue uno de los factores que terminó alimentando la candidatura de Sergio Guajardo, quien obtuvo 25 votos frente a los 38 que, según el intendente, consiguió finalmente Merino.

“Había mucho movimiento de funcionarios”

El jefe comunal de Rawson fue particularmente contundente al referirse al papel que tuvo el oficialismo provincial durante la interna. “Había mucho movimiento de funcionarios, de mucha gente trabajando para la candidatura de Gerardo Merino”, afirmó.
Consultado directamente sobre si hubo presiones para modificar la voluntad de algunos convencionales, Biss respondió: “Claramente, sí”.

Según relató, algunos delegados se comunicaron con dirigentes del sector de Guajardo para advertir que habían sido contactados por integrantes del Gobierno provincial.

“Había delegados que nos llamaban y nos decían que lamentablemente lo había llamado un ministro, lo había llamado algún funcionario provincial o algún legislador y le había ofrecido facilitar alguna gestión individual o particular”, aseguró.

Biss evitó identificar a los funcionarios o precisar cuáles fueron las gestiones que, según esos testimonios, se habrían ofrecido. Sin embargo, sostuvo que el escenario interno fue cambiando a medida que se acercaba la fecha de la Convención.

“Una semana antes del plenario el escenario era uno y con el correr de los días y acercándose el día de la elección terminó siendo otro”, señaló.

Y recordó que diez días antes de la Convención se había producido una votación en la mesa del Comité Provincia en la que se impuso el sector opositor. “Eso te marcaba diez días antes cómo venía el escenario del plenario”, planteó.

El “radicalismo del interior” y el poder provincial

Para Biss, la intervención del Gobierno provincial tuvo además una consecuencia política particular: dirigentes radicales de distintas localidades que venían reclamando mayor atención por parte de la conducción partidaria comenzaron a ser contactados por el poder político.

“El radical de los pueblos captó la atención del poder político, no hay ninguna duda, empezaron a aparecer en el radar”, sostuvo.

El intendente vinculó esta situación con el malestar que ya existía en sectores del radicalismo del interior por algunas decisiones tomadas por los diputados del partido en la Legislatura. Entre ellas mencionó la modificación de la legislación vinculada con la reelección de intendentes, que, según su interpretación, terminó beneficiando a dirigentes de otros espacios que podrían competir dentro del oficialismo provincial.

Biss también cuestionó la falta de debate interno después del resultado electoral de octubre del año pasado, cuando la alianza oficialista terminó tercera en Chubut. A su entender, la UCR no realizó un análisis suficiente sobre las causas de ese resultado y sobre la pérdida de expectativas que, según planteó, había expresado el electorado respecto del partido.

También cuestionó la interpretación que surgió después de la Convención respecto de que el resultado había servido para ratificar el vínculo entre la UCR y el Gobierno de Torres.

“La relación del radicalismo con el Gobierno provincial nunca estuvo en duda”, afirmó. La diferencia, explicó, pasaba por el modo en que debía darse esa relación.

Según su mirada, el sector que acompañó a Guajardo no pretendía romper la alianza con el oficialismo sino establecer “un radicalismo aliado, pero con un poquitito más de debate y con una fuerza de representación hacia los radicales bastante más contundente en el marco del acuerdo”.

Para el intendente, el resultado de Esquel dejó además una interna abierta. Advirtió que, pese al discurso de unidad posterior a la elección, la nueva conducción quedó integrada exclusivamente por dirigentes del sector de Merino y no incorporó a representantes de la lista derrotada.

“Creo que va a ser difícil poder acercar posiciones y darle al partido esa paz interna que ha tenido en los últimos diez años”, evaluó.

La relación con Torres

Biss aseguró que no piensa modificar su postura y reclamó que las diferencias partidarias no se trasladen a la gestión. “Una cuestión es la cuestión política y otra cuestión es la cuestión institucional”, remarcó.

Sin embargo, dejó una advertencia: sostuvo que durante su gestión ya sintió en determinadas ocasiones que el Municipio fue condicionado por el Gobierno provincial.

“Ha pasado en el corto plazo que nosotros hemos sentido en algún momento que hemos sido condicionados”, afirmó, y recordó que en su momento realizó una conferencia de prensa para hacer pública esa situación.

“De ocurrir alguna situación, lo primero y principal, mi comunidad se va a enterar”, advirtió.

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01 SEP 2026 - 12:18

El intendente de Rawson, Damián Biss, afirmó que el Gobierno provincial tuvo una participación activa en la interna de la Unión Cívica Radical que terminó con la elección de Gerardo Merino como presidente del partido, y aseguró que algunos convencionales recibieron llamados de ministros, funcionarios y legisladores en los días previos a la Convención realizada el último fin de semana en Esquel.

En diálogo con Jornada Radio, Biss sostuvo que la disputa dejó en evidencia la existencia de “dos visiones, dos miradas diferentes” respecto del rol que debe tener la UCR dentro de la coalición que gobierna la provincia.

De un lado ubicó al oficialismo partidario, integrado por dirigentes que ocupan cargos en el Gobierno provincial, diputados y personas vinculadas laboralmente con la administración de Nacho Torres.

Del otro, identificó a un sector del “radicalismo del interior”, integrado por distintos comités departamentales, que pretende mantener la alianza electoral con el oficialismo pero con una posición más firme frente al Gobierno.

Para Biss, el distanciamiento entre la conducción provincial y los comités locales fue uno de los factores que terminó alimentando la candidatura de Sergio Guajardo, quien obtuvo 25 votos frente a los 38 que, según el intendente, consiguió finalmente Merino.

“Había mucho movimiento de funcionarios”

El jefe comunal de Rawson fue particularmente contundente al referirse al papel que tuvo el oficialismo provincial durante la interna. “Había mucho movimiento de funcionarios, de mucha gente trabajando para la candidatura de Gerardo Merino”, afirmó.
Consultado directamente sobre si hubo presiones para modificar la voluntad de algunos convencionales, Biss respondió: “Claramente, sí”.

Según relató, algunos delegados se comunicaron con dirigentes del sector de Guajardo para advertir que habían sido contactados por integrantes del Gobierno provincial.

“Había delegados que nos llamaban y nos decían que lamentablemente lo había llamado un ministro, lo había llamado algún funcionario provincial o algún legislador y le había ofrecido facilitar alguna gestión individual o particular”, aseguró.

Biss evitó identificar a los funcionarios o precisar cuáles fueron las gestiones que, según esos testimonios, se habrían ofrecido. Sin embargo, sostuvo que el escenario interno fue cambiando a medida que se acercaba la fecha de la Convención.

“Una semana antes del plenario el escenario era uno y con el correr de los días y acercándose el día de la elección terminó siendo otro”, señaló.

Y recordó que diez días antes de la Convención se había producido una votación en la mesa del Comité Provincia en la que se impuso el sector opositor. “Eso te marcaba diez días antes cómo venía el escenario del plenario”, planteó.

El “radicalismo del interior” y el poder provincial

Para Biss, la intervención del Gobierno provincial tuvo además una consecuencia política particular: dirigentes radicales de distintas localidades que venían reclamando mayor atención por parte de la conducción partidaria comenzaron a ser contactados por el poder político.

“El radical de los pueblos captó la atención del poder político, no hay ninguna duda, empezaron a aparecer en el radar”, sostuvo.

El intendente vinculó esta situación con el malestar que ya existía en sectores del radicalismo del interior por algunas decisiones tomadas por los diputados del partido en la Legislatura. Entre ellas mencionó la modificación de la legislación vinculada con la reelección de intendentes, que, según su interpretación, terminó beneficiando a dirigentes de otros espacios que podrían competir dentro del oficialismo provincial.

Biss también cuestionó la falta de debate interno después del resultado electoral de octubre del año pasado, cuando la alianza oficialista terminó tercera en Chubut. A su entender, la UCR no realizó un análisis suficiente sobre las causas de ese resultado y sobre la pérdida de expectativas que, según planteó, había expresado el electorado respecto del partido.

También cuestionó la interpretación que surgió después de la Convención respecto de que el resultado había servido para ratificar el vínculo entre la UCR y el Gobierno de Torres.

“La relación del radicalismo con el Gobierno provincial nunca estuvo en duda”, afirmó. La diferencia, explicó, pasaba por el modo en que debía darse esa relación.

Según su mirada, el sector que acompañó a Guajardo no pretendía romper la alianza con el oficialismo sino establecer “un radicalismo aliado, pero con un poquitito más de debate y con una fuerza de representación hacia los radicales bastante más contundente en el marco del acuerdo”.

Para el intendente, el resultado de Esquel dejó además una interna abierta. Advirtió que, pese al discurso de unidad posterior a la elección, la nueva conducción quedó integrada exclusivamente por dirigentes del sector de Merino y no incorporó a representantes de la lista derrotada.

“Creo que va a ser difícil poder acercar posiciones y darle al partido esa paz interna que ha tenido en los últimos diez años”, evaluó.

La relación con Torres

Biss aseguró que no piensa modificar su postura y reclamó que las diferencias partidarias no se trasladen a la gestión. “Una cuestión es la cuestión política y otra cuestión es la cuestión institucional”, remarcó.

Sin embargo, dejó una advertencia: sostuvo que durante su gestión ya sintió en determinadas ocasiones que el Municipio fue condicionado por el Gobierno provincial.

“Ha pasado en el corto plazo que nosotros hemos sentido en algún momento que hemos sido condicionados”, afirmó, y recordó que en su momento realizó una conferencia de prensa para hacer pública esa situación.

“De ocurrir alguna situación, lo primero y principal, mi comunidad se va a enterar”, advirtió.