Tras una ventana de buen clima que permitió finalmente concretar el vuelo de monitoreo el pasado domingo, el equipo de investigadores del CESIMAR sobrevoló la costa desde la desembocadura del río Chubut hasta Puerto Lobos. El censo arrojó un total de 1.375 ballenas, de las cuales poco más de 400 fueron identificadas como madres con cría.
Constanza Marchesi, integrante del equipo que realizó el vuelo, analizó que “es un número que cae dentro de lo estimado para la población” añadiendo que “las poblaciones de grandes cetáceos fluctúan, no se mantienen estables, y eso no quiere decir que hayan desaparecido individuos o que se hayan muerto individuos”.
Uno de los factores principales que explican la variación en los conteos costeros es el proceso de expansión poblacional. Tras el cese de la caza comercial, las ballenas francas australes han comenzado a ocupar áreas que históricamente habían dejado de frecuentar.
"Las ballenas se están expandiendo; antes se concentraban exclusivamente en el Golfo, pero ahora están recolonizando zonas como Las Grutas, Mar del Plata y la zona externa de la Península Valdés", explicaron los investigadores. Al distribuirse en un área mucho más vasta del Mar Argentino, es natural que en las zonas específicas monitoreadas por el equipo se registren fluctuaciones año a año.
“Si se distribuyen en un área más grande, obviamente que dentro o en las zonas que nosotros monitoreamos,) algún año vamos a ver menos que el año anterior” aseguró Marchesi. No obstante ello, aclaró que el punto de comparación que se tomó fue el 2025 que tuvo un registró un "récord absoluto" tras 25 años de vuelos de relevamiento.
“Nosotros no esperábamos (encontrar el mismo número de ballenas ni por cerca. El año pasado nos había sorprendido el número de ballenas, este año el número cae dentro de lo esperado para una población de cetáceos que se mueven entre distintas zonas de reproducción y que está ocupando cada vez más áreas del Mar Argentino”.
La fecha del censo también juega un rol determinante. Debido a cuestiones logísticas, como la disponibilidad de la aeronave y el tiempo de los observadores especializados, el vuelo se realizó en septiembre, un mes más tarde de lo que se acostumbra en otras temporadas.
Esto debe ser considerado debido a que el comportamiento de los cetáceos cambia: las ballenas comienzan a moverse hacia el interior del Golfo, quedando muchas veces fuera de la franja costera que es el área específica de relevamiento. Los investigadores recordaron que el censo es una muestra de la zona costera y no un conteo total de la población, ya que cubrir absolutamente todo el mar requeriría una cantidad de horas de vuelo imposibles de ejecutar.
La investigadora precisó que “el mayor número de ejemplares estuvo en las áreas típicas: El Doradillo, la Adela, y este año vimos muchos individuos solitarios también en la costa externa de la Península Valdés”.
Tras una ventana de buen clima que permitió finalmente concretar el vuelo de monitoreo el pasado domingo, el equipo de investigadores del CESIMAR sobrevoló la costa desde la desembocadura del río Chubut hasta Puerto Lobos. El censo arrojó un total de 1.375 ballenas, de las cuales poco más de 400 fueron identificadas como madres con cría.
Constanza Marchesi, integrante del equipo que realizó el vuelo, analizó que “es un número que cae dentro de lo estimado para la población” añadiendo que “las poblaciones de grandes cetáceos fluctúan, no se mantienen estables, y eso no quiere decir que hayan desaparecido individuos o que se hayan muerto individuos”.
Uno de los factores principales que explican la variación en los conteos costeros es el proceso de expansión poblacional. Tras el cese de la caza comercial, las ballenas francas australes han comenzado a ocupar áreas que históricamente habían dejado de frecuentar.
"Las ballenas se están expandiendo; antes se concentraban exclusivamente en el Golfo, pero ahora están recolonizando zonas como Las Grutas, Mar del Plata y la zona externa de la Península Valdés", explicaron los investigadores. Al distribuirse en un área mucho más vasta del Mar Argentino, es natural que en las zonas específicas monitoreadas por el equipo se registren fluctuaciones año a año.
“Si se distribuyen en un área más grande, obviamente que dentro o en las zonas que nosotros monitoreamos,) algún año vamos a ver menos que el año anterior” aseguró Marchesi. No obstante ello, aclaró que el punto de comparación que se tomó fue el 2025 que tuvo un registró un "récord absoluto" tras 25 años de vuelos de relevamiento.
“Nosotros no esperábamos (encontrar el mismo número de ballenas ni por cerca. El año pasado nos había sorprendido el número de ballenas, este año el número cae dentro de lo esperado para una población de cetáceos que se mueven entre distintas zonas de reproducción y que está ocupando cada vez más áreas del Mar Argentino”.
La fecha del censo también juega un rol determinante. Debido a cuestiones logísticas, como la disponibilidad de la aeronave y el tiempo de los observadores especializados, el vuelo se realizó en septiembre, un mes más tarde de lo que se acostumbra en otras temporadas.
Esto debe ser considerado debido a que el comportamiento de los cetáceos cambia: las ballenas comienzan a moverse hacia el interior del Golfo, quedando muchas veces fuera de la franja costera que es el área específica de relevamiento. Los investigadores recordaron que el censo es una muestra de la zona costera y no un conteo total de la población, ya que cubrir absolutamente todo el mar requeriría una cantidad de horas de vuelo imposibles de ejecutar.
La investigadora precisó que “el mayor número de ejemplares estuvo en las áreas típicas: El Doradillo, la Adela, y este año vimos muchos individuos solitarios también en la costa externa de la Península Valdés”.