“El buque es de la ciudadanía, nosotros lo tripulamos y lo cuidamos”

El capitán de fragata Pablo Moyano, comandante del destructor ARA “Almirante Brown”, destacó la importancia de acercar la Armada Argentina a la comunidad. Recordó el papel de Comodoro Rivadavia durante la búsqueda del submarino ARA “San Juan”.


11 OCT 2026 - 19:02 | Actualizado 11 OCT 2026 - 19:17

El imponente destructor ARA “Almirante Brown” se convirtió en uno de los grandes protagonistas de los festejos por el 30° aniversario del muelle del puerto de Comodoro Rivadavia. Su presencia despertó la curiosidad de grandes y chicos, que tuvieron la posibilidad de acercarse a una de las unidades de combate más importantes de la Armada Argentina, conocer sus características y descubrir parte de su historia.

Para su comandante, el capitán de fragata Pablo Moyano, la visita tiene un significado que va mucho más allá de una escala naval. Representa una oportunidad para fortalecer el vínculo entre las Fuerzas Armadas y la sociedad, pero también para reconocer el acompañamiento que la ciudad brindó durante uno de los episodios más dolorosos de la historia naval argentina: la desaparición del submarino ARA “San Juan”.

“Como comandante, valoro mucho que mi tripulación entre en contacto y sienta la devolución del cariño que siempre el público en general nos brinda”, expresó Moyano.


Una historia que trascendió fronteras

El destructor también tiene un lugar particular en la historia militar argentina por su participación en operaciones internacionales.
Moyano recordó que en 1990 fue desplegado hacia el Golfo Pérsico, donde integró la coalición internacional encabezada por Estados Unidos en el marco de las operaciones Escudo del Desierto y Tormenta del Desierto.

Aquella misión representó uno de los despliegues internacionales más significativos de la Armada Argentina durante las últimas décadas.
“El buque es de la ciudadanía. Nosotros lo tripulamos, lo mantenemos, lo operamos y nos adiestramos para que, si el deber nos llama, estar siempre listos”, manifestó.

Y agregó una frase que resume la preparación permanente que exige la actividad militar: “Ojalá que eso nunca suceda, pero hay que transpirar en la paz para no sangrar en la guerra”.

La posibilidad de recorrer una unidad naval también permite despertar inquietudes entre los más jóvenes. Moyano reconoció que muchas vocaciones militares nacen precisamente después de una primera experiencia de contacto con un barco. “Muchas veces, cuando se consulta a la gente que ingresa, cuentan que una vez conocieron un buque y no sabían que existía esta carrera”, explicó.



11 OCT 2026 - 19:02

El imponente destructor ARA “Almirante Brown” se convirtió en uno de los grandes protagonistas de los festejos por el 30° aniversario del muelle del puerto de Comodoro Rivadavia. Su presencia despertó la curiosidad de grandes y chicos, que tuvieron la posibilidad de acercarse a una de las unidades de combate más importantes de la Armada Argentina, conocer sus características y descubrir parte de su historia.

Para su comandante, el capitán de fragata Pablo Moyano, la visita tiene un significado que va mucho más allá de una escala naval. Representa una oportunidad para fortalecer el vínculo entre las Fuerzas Armadas y la sociedad, pero también para reconocer el acompañamiento que la ciudad brindó durante uno de los episodios más dolorosos de la historia naval argentina: la desaparición del submarino ARA “San Juan”.

“Como comandante, valoro mucho que mi tripulación entre en contacto y sienta la devolución del cariño que siempre el público en general nos brinda”, expresó Moyano.


Una historia que trascendió fronteras

El destructor también tiene un lugar particular en la historia militar argentina por su participación en operaciones internacionales.
Moyano recordó que en 1990 fue desplegado hacia el Golfo Pérsico, donde integró la coalición internacional encabezada por Estados Unidos en el marco de las operaciones Escudo del Desierto y Tormenta del Desierto.

Aquella misión representó uno de los despliegues internacionales más significativos de la Armada Argentina durante las últimas décadas.
“El buque es de la ciudadanía. Nosotros lo tripulamos, lo mantenemos, lo operamos y nos adiestramos para que, si el deber nos llama, estar siempre listos”, manifestó.

Y agregó una frase que resume la preparación permanente que exige la actividad militar: “Ojalá que eso nunca suceda, pero hay que transpirar en la paz para no sangrar en la guerra”.

La posibilidad de recorrer una unidad naval también permite despertar inquietudes entre los más jóvenes. Moyano reconoció que muchas vocaciones militares nacen precisamente después de una primera experiencia de contacto con un barco. “Muchas veces, cuando se consulta a la gente que ingresa, cuentan que una vez conocieron un buque y no sabían que existía esta carrera”, explicó.