Un marinero de 53 años murió este martes tras sufrir un accidente mientras trabajaba a bordo del buque pesquero Cabo Vírgenes, que realizaba tareas de pesca en el Atlántico Sur.
El trabajador quedó aprisionado por un portón del aparejo de pesca y, aunque recibió asistencia inmediata, su estado se agravó hasta que perdió la vida antes de que pudiera concretarse su evacuación.
El pesquero, de bandera argentina y matrícula 024, es operado por Red Chamber Argentina S.A. Había zarpado de Puerto Madryn el 4 de octubre para realizar una marea con merluza común como especie objetivo. Al momento del accidente se encontraba a unas 200 millas náuticas al nordeste de Puerto Deseado.
Tras el accidente, el capitán informó lo ocurrido a la estación costera L3A Comodoro Rivadavia. El marinero permanecía consciente, pero presentaba fuertes dolores y vómitos, por lo que se inició una consulta médica por radio para orientar la asistencia.
Con el paso de los minutos, su cuadro empeoró. El capitán comunicó que había perdido el conocimiento, aunque todavía presentaba signos vitales. Ante esa situación, el personal médico recomendó activar el protocolo de aeroevacuación.
La Prefectura Naval Argentina organizó el operativo y dispuso el envío de un helicóptero Dauphin PA-43 con personal especializado. También participó un avión PA-25 de la misma fuerza.
Para facilitar la intervención, se indicó al buque que navegara hacia Puerto Deseado, mientras se coordinaba el apoyo logístico necesario para el vuelo.
Sin embargo, mientras el helicóptero se dirigía hacia la embarcación, el capitán informó que ya no podía detectar el pulso del marinero. Desde la aeronave autorizaron el uso del desfibrilador externo automático disponible a bordo.
Pese a las maniobras de reanimación cardiopulmonar y al empleo del desfibrilador, no fue posible recuperar los signos vitales. Finalmente, el capitán comunicó el fallecimiento del trabajador.
La aeroevacuación quedó sin efecto y las aeronaves regresaron a sus respectivos aeropuertos: el helicóptero a Comodoro Rivadavia y el avión a Trelew.
El hecho fue puesto en conocimiento de la auxiliar fiscal federal Romina Mariana Cerezo, con asiento en Caleta Olivia. Las circunstancias del accidente y las causas de la muerte deberán establecerse mediante las pericias y las medidas que disponga la Justicia.
Tras confirmarse el deceso, se autorizó al Cabo Vírgenes a modificar su rumbo y regresar a Puerto Madryn, su puerto de asiento. Su arribo estaba previsto para el jueves 15 de octubre a las 4 de la madrugada.
Una vez que la embarcación llegue a puerto, personal de Prefectura tomará declaraciones testimoniales para reconstruir lo ocurrido durante las operaciones de pesca.
El nuevo episodio vuelve a enlutar a la comunidad pesquera. El 23 de julio de este año, Eduardo Morales, de 50 años y oriundo de Sierra Grande, murió tras caer al mar mientras trabajaba a bordo del mismo buque. Su cuerpo fue recuperado durante el operativo de búsqueda.
Se trata de dos accidentes de distinta naturaleza ocurridos en la misma embarcación. En el caso más reciente, la investigación deberá determinar cómo se produjo el aprisionamiento del marinero por el portón del aparejo de pesca.
Un marinero de 53 años murió este martes tras sufrir un accidente mientras trabajaba a bordo del buque pesquero Cabo Vírgenes, que realizaba tareas de pesca en el Atlántico Sur.
El trabajador quedó aprisionado por un portón del aparejo de pesca y, aunque recibió asistencia inmediata, su estado se agravó hasta que perdió la vida antes de que pudiera concretarse su evacuación.
El pesquero, de bandera argentina y matrícula 024, es operado por Red Chamber Argentina S.A. Había zarpado de Puerto Madryn el 4 de octubre para realizar una marea con merluza común como especie objetivo. Al momento del accidente se encontraba a unas 200 millas náuticas al nordeste de Puerto Deseado.
Tras el accidente, el capitán informó lo ocurrido a la estación costera L3A Comodoro Rivadavia. El marinero permanecía consciente, pero presentaba fuertes dolores y vómitos, por lo que se inició una consulta médica por radio para orientar la asistencia.
Con el paso de los minutos, su cuadro empeoró. El capitán comunicó que había perdido el conocimiento, aunque todavía presentaba signos vitales. Ante esa situación, el personal médico recomendó activar el protocolo de aeroevacuación.
La Prefectura Naval Argentina organizó el operativo y dispuso el envío de un helicóptero Dauphin PA-43 con personal especializado. También participó un avión PA-25 de la misma fuerza.
Para facilitar la intervención, se indicó al buque que navegara hacia Puerto Deseado, mientras se coordinaba el apoyo logístico necesario para el vuelo.
Sin embargo, mientras el helicóptero se dirigía hacia la embarcación, el capitán informó que ya no podía detectar el pulso del marinero. Desde la aeronave autorizaron el uso del desfibrilador externo automático disponible a bordo.
Pese a las maniobras de reanimación cardiopulmonar y al empleo del desfibrilador, no fue posible recuperar los signos vitales. Finalmente, el capitán comunicó el fallecimiento del trabajador.
La aeroevacuación quedó sin efecto y las aeronaves regresaron a sus respectivos aeropuertos: el helicóptero a Comodoro Rivadavia y el avión a Trelew.
El hecho fue puesto en conocimiento de la auxiliar fiscal federal Romina Mariana Cerezo, con asiento en Caleta Olivia. Las circunstancias del accidente y las causas de la muerte deberán establecerse mediante las pericias y las medidas que disponga la Justicia.
Tras confirmarse el deceso, se autorizó al Cabo Vírgenes a modificar su rumbo y regresar a Puerto Madryn, su puerto de asiento. Su arribo estaba previsto para el jueves 15 de octubre a las 4 de la madrugada.
Una vez que la embarcación llegue a puerto, personal de Prefectura tomará declaraciones testimoniales para reconstruir lo ocurrido durante las operaciones de pesca.
El nuevo episodio vuelve a enlutar a la comunidad pesquera. El 23 de julio de este año, Eduardo Morales, de 50 años y oriundo de Sierra Grande, murió tras caer al mar mientras trabajaba a bordo del mismo buque. Su cuerpo fue recuperado durante el operativo de búsqueda.
Se trata de dos accidentes de distinta naturaleza ocurridos en la misma embarcación. En el caso más reciente, la investigación deberá determinar cómo se produjo el aprisionamiento del marinero por el portón del aparejo de pesca.