Rechazan salidas laborales del condenado: “Que cumpla la perpetua”

La madre del policía asesinado en agosto de 2010 se presentó ante la Justicia de Comodoro Rivadavia para oponerse a los beneficios solicitados para Moreira Sironi. Cuestionó la posibilidad de que el condenado acceda a salidas vigiladas y laborales y reclamó que se respete la condena impuesta.

20 OCT 2026 - 15:18 | Actualizado 20 OCT 2026 - 15:20

Con el dolor intacto y la firme decisión de defender la memoria de su hijo, Sonia Manquepán volvió a presentarse ante la Justicia de Comodoro Rivadavia para rechazar la posibilidad de que Jonathan Moreira Sironi, condenado a prisión perpetua por el asesinato de su hijo policía, acceda a salidas vigiladas y laborales.

A más de dieciséis años del crimen ocurrido el 8 de agosto de 2010, la mujer aseguró que cada nueva instancia judicial representa una experiencia profundamente dolorosa, porque la obliga a revivir uno de los momentos más difíciles de su vida.

“Duele mucho remover todo esto. Siempre cuento algo personal e íntimo, que es que yo me traslado a ese 8 de agosto de 2010. Es imposible no hacerlo. Es como estar nuevamente en ese día”, expresó.

La madre de la víctima explicó que concurrió a la audiencia con un escrito dirigido al juez, mediante el cual manifestó formalmente su oposición a los beneficios solicitados por el condenado.

“Vengo a oponerme a lo que hoy se quiere hacer acá, que es darle las salidas vigiladas a Moreira Sironi, al condenado a perpetua, y las salidas para trabajar. Traje un escrito para presentarle al juez y voy a hablar también en la audiencia”, sostuvo.

Manquepán recordó las circunstancias violentas en las que murió su hijo, quien tenía apenas 24 años y prestaba servicio como integrante de la fuerza policial.

“Moreira Sironi es la persona que le quitó la vida a mi hijo el 8 de agosto de 2010. Lo asesinó salvajemente”, manifestó, antes de describir las graves lesiones que sufrió el joven durante la agresión.

Para la mujer, cualquier beneficio que permita al condenado abandonar temporalmente el establecimiento penitenciario representa una situación difícil de aceptar después del esfuerzo que significó conseguir una sentencia de prisión perpetua.

“Mi hijo era policía, tenía 24 años, trabajaba para la Justicia, y si de justicia hablamos, esto es totalmente injusto”, afirmó.

En ese sentido, insistió en que su reclamo no busca una sanción adicional, sino el cumplimiento de la pena establecida por los tribunales.
“Moreira Sironi está condenado a perpetua. Que la cumpla como corresponde. Yo no estoy pidiendo ninguna otra cosa. Nos costó muchísimo llegar a la perpetua. No fue fácil”, remarcó.

Cuestionamientos a la Justicia

Manquepán cuestionó la frecuencia con la que se realizaron audiencias vinculadas con los beneficios penitenciarios y aseguró sentirse desplazada durante el proceso.

“Siento que la Justicia se ha empecinado en darle la libertad a Moreira Sironi a como dé lugar. No puede ser que en tres meses se hayan hecho tres audiencias para eso”, expresó.

También denunció que durante estos años no recibió acompañamiento de los organismos encargados de asistir a las víctimas. “Jamás la Oficina de Asistencia a la Víctima se ha acercado a mí en estos 16 años. Nunca”, aseguró.

La mujer destacó que se presentó sin representación legal y contrastó esa situación con la asistencia jurídica que recibe el condenado.
“Yo hoy estoy presentándome sin ningún abogado o patrocinador. En cambio, él tiene uno que le ofreció el Estado. A mí nadie me ofreció nada. Vengo solita a presentar un escrito, a sentarme ahí y hablar desde mi lugar de mamá”, relató.

Rechazo a las salidas laborales

Otro de los puntos cuestionados por Manquepán fue la posibilidad de que Moreira Sironi acceda a una oportunidad laboral en la empresa Urbana, en el marco de los beneficios solicitados.

La madre del policía asesinado reclamó explicaciones sobre los fundamentos de esa alternativa y mencionó al Sindicato de Camioneros, al que vinculó con la propuesta de trabajo.

“Me gustaría que supieran a quién están largando a la calle. La Justicia nos tiene que explicar a mí, como mamá de la víctima, y a los ciudadanos de Comodoro Rivadavia, por qué creen que él tiene que tener esos beneficios”, planteó.

En esa misma línea, cuestionó la participación de la empresa y del sector sindical en la eventual incorporación laboral del condenado.
“¿Por qué la empresa que lo va a ocupar, cree que Moreira Sironi debe tener esos beneficios? ¿Por qué el Sindicato de Camioneros quiere un matón para trabajar? Quiero que me lo expliquen”, expresó con indignación.

“Mi hijo también tenía derechos”

Hacia el final de su testimonio, Sonia Manquepán volvió a poner el acento en los derechos de su hijo y en el sufrimiento que atraviesa su familia cada vez que se analiza un beneficio para el condenado.

“Él habla de sus derechos, todos me tiran los derechos de Moreira Sironi por la cabeza. Quiero decir que mi hijo también tenía derechos. Tenía derecho a vivir, tenía 24 años”, expresó.

La mujer sostuvo que continuará manifestando su oposición ante la Justicia y reclamando que se tenga en cuenta la posición de los familiares de la víctima antes de resolver cualquier modificación en las condiciones de cumplimiento de la condena. “Mi hijo tenía 24 años, era un pibe bueno, trabajaba para la Justicia. No puede ser esto” lamentó, conmovida.

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20 OCT 2026 - 15:18

Con el dolor intacto y la firme decisión de defender la memoria de su hijo, Sonia Manquepán volvió a presentarse ante la Justicia de Comodoro Rivadavia para rechazar la posibilidad de que Jonathan Moreira Sironi, condenado a prisión perpetua por el asesinato de su hijo policía, acceda a salidas vigiladas y laborales.

A más de dieciséis años del crimen ocurrido el 8 de agosto de 2010, la mujer aseguró que cada nueva instancia judicial representa una experiencia profundamente dolorosa, porque la obliga a revivir uno de los momentos más difíciles de su vida.

“Duele mucho remover todo esto. Siempre cuento algo personal e íntimo, que es que yo me traslado a ese 8 de agosto de 2010. Es imposible no hacerlo. Es como estar nuevamente en ese día”, expresó.

La madre de la víctima explicó que concurrió a la audiencia con un escrito dirigido al juez, mediante el cual manifestó formalmente su oposición a los beneficios solicitados por el condenado.

“Vengo a oponerme a lo que hoy se quiere hacer acá, que es darle las salidas vigiladas a Moreira Sironi, al condenado a perpetua, y las salidas para trabajar. Traje un escrito para presentarle al juez y voy a hablar también en la audiencia”, sostuvo.

Manquepán recordó las circunstancias violentas en las que murió su hijo, quien tenía apenas 24 años y prestaba servicio como integrante de la fuerza policial.

“Moreira Sironi es la persona que le quitó la vida a mi hijo el 8 de agosto de 2010. Lo asesinó salvajemente”, manifestó, antes de describir las graves lesiones que sufrió el joven durante la agresión.

Para la mujer, cualquier beneficio que permita al condenado abandonar temporalmente el establecimiento penitenciario representa una situación difícil de aceptar después del esfuerzo que significó conseguir una sentencia de prisión perpetua.

“Mi hijo era policía, tenía 24 años, trabajaba para la Justicia, y si de justicia hablamos, esto es totalmente injusto”, afirmó.

En ese sentido, insistió en que su reclamo no busca una sanción adicional, sino el cumplimiento de la pena establecida por los tribunales.
“Moreira Sironi está condenado a perpetua. Que la cumpla como corresponde. Yo no estoy pidiendo ninguna otra cosa. Nos costó muchísimo llegar a la perpetua. No fue fácil”, remarcó.

Cuestionamientos a la Justicia

Manquepán cuestionó la frecuencia con la que se realizaron audiencias vinculadas con los beneficios penitenciarios y aseguró sentirse desplazada durante el proceso.

“Siento que la Justicia se ha empecinado en darle la libertad a Moreira Sironi a como dé lugar. No puede ser que en tres meses se hayan hecho tres audiencias para eso”, expresó.

También denunció que durante estos años no recibió acompañamiento de los organismos encargados de asistir a las víctimas. “Jamás la Oficina de Asistencia a la Víctima se ha acercado a mí en estos 16 años. Nunca”, aseguró.

La mujer destacó que se presentó sin representación legal y contrastó esa situación con la asistencia jurídica que recibe el condenado.
“Yo hoy estoy presentándome sin ningún abogado o patrocinador. En cambio, él tiene uno que le ofreció el Estado. A mí nadie me ofreció nada. Vengo solita a presentar un escrito, a sentarme ahí y hablar desde mi lugar de mamá”, relató.

Rechazo a las salidas laborales

Otro de los puntos cuestionados por Manquepán fue la posibilidad de que Moreira Sironi acceda a una oportunidad laboral en la empresa Urbana, en el marco de los beneficios solicitados.

La madre del policía asesinado reclamó explicaciones sobre los fundamentos de esa alternativa y mencionó al Sindicato de Camioneros, al que vinculó con la propuesta de trabajo.

“Me gustaría que supieran a quién están largando a la calle. La Justicia nos tiene que explicar a mí, como mamá de la víctima, y a los ciudadanos de Comodoro Rivadavia, por qué creen que él tiene que tener esos beneficios”, planteó.

En esa misma línea, cuestionó la participación de la empresa y del sector sindical en la eventual incorporación laboral del condenado.
“¿Por qué la empresa que lo va a ocupar, cree que Moreira Sironi debe tener esos beneficios? ¿Por qué el Sindicato de Camioneros quiere un matón para trabajar? Quiero que me lo expliquen”, expresó con indignación.

“Mi hijo también tenía derechos”

Hacia el final de su testimonio, Sonia Manquepán volvió a poner el acento en los derechos de su hijo y en el sufrimiento que atraviesa su familia cada vez que se analiza un beneficio para el condenado.

“Él habla de sus derechos, todos me tiran los derechos de Moreira Sironi por la cabeza. Quiero decir que mi hijo también tenía derechos. Tenía derecho a vivir, tenía 24 años”, expresó.

La mujer sostuvo que continuará manifestando su oposición ante la Justicia y reclamando que se tenga en cuenta la posición de los familiares de la víctima antes de resolver cualquier modificación en las condiciones de cumplimiento de la condena. “Mi hijo tenía 24 años, era un pibe bueno, trabajaba para la Justicia. No puede ser esto” lamentó, conmovida.