Editorial / Trece por día

Chubut perdió 12.544 empleos registrados desde que asumió Milei, según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. A razón de 13 cada día. También cayó casi 10% la cantidad de empleadores. ¿Todo marcha de acuerdo al plan?


31 OCT 2026 - 10:37 | Actualizado 31 OCT 2026 - 21:30

Trece trabajadores por día. Esa es la dimensión que adquiere la pérdida de empleo registrado en Chubut cuando se traduce a una cuenta cotidiana. Durante los 963 días transcurridos entre el 10 de diciembre de 2023, cuando Javier Milei tomó el control del Gobierno nacional, y el último día de julio de 2026, más de 12.500 personas dejaron de tener un puesto de trabajo formal en la provincia.

No es una estadística abstracta ni una discusión de economistas: son trabajadores que perdieron su fuente de ingresos, familias que vieron deteriorarse su situación y una economía provincial que fue achicando su capacidad de generar empleo.

El dato surge de un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) a julio pasado, última medición oficial.

La comparación muestra que en ese período la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas pasó de 166.176 a 153.632. Una reducción del 7,5%.

La dimensión del retroceso permite poner en perspectiva las consecuencias de un modelo económico nacional que, desde su implementación, tuvo entre sus principales características la retracción de la obra pública, el ajuste del gasto estatal y una fuerte contracción de la actividad en distintos sectores de la economía.

A diferencia de otro fracaso económico reciente, como lo fue el de Mauricio Macri, que prometió bienestar en “un segundo semestre” que nunca llegó y terminó eyectado de la Casa Rosada al intentar su reelección, el fracaso actual de Milei se puede medir mes a mes y en todas las variables, y ya ni siquiera hay una promesa de mejoría cercana. El “experto en crecimiento con y sin dinero” ya ha dicho que “lo mejor” recién llegará a partir de 2028. O sea, en un eventual segundo mandato. Una tomada de pelo.

A pérdida

La distribución de las pérdidas ofrece otro dato revelador. La actividad que más puestos de trabajo resignó en términos absolutos en Chubut fue la explotación de “minas y canteras”, el nombre técnico que incluye a los trabajadores petroleros.

Los datos oficiales indican que casi tres de cada diez empleos perdidos en el conjunto de los sectores relevados en Chubut corresponden a esta actividad. En términos porcentuales, la caída alcanzó el 29,3%, una contracción de enorme magnitud para una provincia cuya estructura económica tiene en la producción hidrocarburífera una de sus principales referencias.

El segundo lugar en cantidad de puestos perdidos corresponde a la Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria; y la construcción aparece inmediatamente después. En este último caso, la reducción representa el 28,5% de los puestos que tenía el sector en noviembre de 2023. El freno de la obra pública nacional, la paralización de proyectos y la retracción de la inversión constituyen parte del escenario económico en el que se produjo ese retroceso.

El comercio tampoco quedó al margen. Entre noviembre de 2023 y julio de 2026 perdió 1.207 puestos registrados en Chubut, un 5,7% de su dotación. Es un número particularmente significativo porque se trata de una actividad que depende directamente del movimiento económico, del consumo y de la capacidad de compra de los hogares, que es evidente que está en el decimoquinto subsuelo.

Los servicios de alojamiento y gastronomía, una actividad importante en Chubut por su perfil turístico, completan el cuadro de los sectores más perjudicados. Perdieron 934 trabajadores, pero el dato más contundente aparece al observar la variación porcentual: 25,3% de caída.

Imágenes del naufragio

La fotografía que deja el informe del CEPA es la de una economía que perdió capacidad para sostener empleo formal en buena parte de sus actividades en Chubut. Y el problema no termina en los trabajadores que quedaron afuera del sistema. También se redujo la cantidad de empresas que generan esos puestos de trabajo.

Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, Chubut pasó de tener 7.852 empleadores con personal registrado a 7.132. Desaparecieron 720 empresas, lo que equivale a una contracción del 9,2%.

En términos absolutos, el comercio encabezó las bajas, con 214 empleadores menos. Le siguieron transporte y almacenamiento, con 129; alojamiento y gastronomía, con 86; e industria manufacturera, con 80.

Pero cuando se observa la caída porcentual, el alojamiento y los servicios de comida vuelven a aparecer en el primer lugar, con un retroceso del 19,5%.

Hay un último dato que permite dimensionar el impacto sobre el entramado productivo de la provincia: la totalidad de la caída neta en la cantidad de empleadores se concentró en las unidades de hasta 500 trabajadores.

En ese segmento desaparecieron 724 empleadores, mientras que las firmas de más de 500 trabajadores aumentaron de 32 a 36. Al mismo tiempo, estas últimas concentraron el 81,8% de la pérdida total de puestos laborales, con 10.258 trabajadores menos. Las empresas de hasta 500 empleados, por su parte, redujeron sus plantillas en otros 2.286 trabajadores.



Los números permiten observar algo más profundo que una coyuntura desfavorable: muestran el retroceso simultáneo del empleo y de la estructura empresarial que lo sostiene.

Cuando se achican las empresas, se pierden puestos de trabajo; cuando se pierde empleo, cae el consumo; y cuando cae el consumo, se vuelve todavía más difícil sostener la actividad.

Es un círculo que no se resuelve solamente con estadísticas de inflación o con indicadores financieros. La economía también se mide por su capacidad de producir, invertir y generar trabajo. Y en esa cuenta, Chubut tiene hoy un saldo que merece mucha más atención.

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31 OCT 2026 - 10:37

Trece trabajadores por día. Esa es la dimensión que adquiere la pérdida de empleo registrado en Chubut cuando se traduce a una cuenta cotidiana. Durante los 963 días transcurridos entre el 10 de diciembre de 2023, cuando Javier Milei tomó el control del Gobierno nacional, y el último día de julio de 2026, más de 12.500 personas dejaron de tener un puesto de trabajo formal en la provincia.

No es una estadística abstracta ni una discusión de economistas: son trabajadores que perdieron su fuente de ingresos, familias que vieron deteriorarse su situación y una economía provincial que fue achicando su capacidad de generar empleo.

El dato surge de un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) a julio pasado, última medición oficial.

La comparación muestra que en ese período la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas pasó de 166.176 a 153.632. Una reducción del 7,5%.

La dimensión del retroceso permite poner en perspectiva las consecuencias de un modelo económico nacional que, desde su implementación, tuvo entre sus principales características la retracción de la obra pública, el ajuste del gasto estatal y una fuerte contracción de la actividad en distintos sectores de la economía.

A diferencia de otro fracaso económico reciente, como lo fue el de Mauricio Macri, que prometió bienestar en “un segundo semestre” que nunca llegó y terminó eyectado de la Casa Rosada al intentar su reelección, el fracaso actual de Milei se puede medir mes a mes y en todas las variables, y ya ni siquiera hay una promesa de mejoría cercana. El “experto en crecimiento con y sin dinero” ya ha dicho que “lo mejor” recién llegará a partir de 2028. O sea, en un eventual segundo mandato. Una tomada de pelo.

A pérdida

La distribución de las pérdidas ofrece otro dato revelador. La actividad que más puestos de trabajo resignó en términos absolutos en Chubut fue la explotación de “minas y canteras”, el nombre técnico que incluye a los trabajadores petroleros.

Los datos oficiales indican que casi tres de cada diez empleos perdidos en el conjunto de los sectores relevados en Chubut corresponden a esta actividad. En términos porcentuales, la caída alcanzó el 29,3%, una contracción de enorme magnitud para una provincia cuya estructura económica tiene en la producción hidrocarburífera una de sus principales referencias.

El segundo lugar en cantidad de puestos perdidos corresponde a la Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria; y la construcción aparece inmediatamente después. En este último caso, la reducción representa el 28,5% de los puestos que tenía el sector en noviembre de 2023. El freno de la obra pública nacional, la paralización de proyectos y la retracción de la inversión constituyen parte del escenario económico en el que se produjo ese retroceso.

El comercio tampoco quedó al margen. Entre noviembre de 2023 y julio de 2026 perdió 1.207 puestos registrados en Chubut, un 5,7% de su dotación. Es un número particularmente significativo porque se trata de una actividad que depende directamente del movimiento económico, del consumo y de la capacidad de compra de los hogares, que es evidente que está en el decimoquinto subsuelo.

Los servicios de alojamiento y gastronomía, una actividad importante en Chubut por su perfil turístico, completan el cuadro de los sectores más perjudicados. Perdieron 934 trabajadores, pero el dato más contundente aparece al observar la variación porcentual: 25,3% de caída.

Imágenes del naufragio

La fotografía que deja el informe del CEPA es la de una economía que perdió capacidad para sostener empleo formal en buena parte de sus actividades en Chubut. Y el problema no termina en los trabajadores que quedaron afuera del sistema. También se redujo la cantidad de empresas que generan esos puestos de trabajo.

Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, Chubut pasó de tener 7.852 empleadores con personal registrado a 7.132. Desaparecieron 720 empresas, lo que equivale a una contracción del 9,2%.

En términos absolutos, el comercio encabezó las bajas, con 214 empleadores menos. Le siguieron transporte y almacenamiento, con 129; alojamiento y gastronomía, con 86; e industria manufacturera, con 80.

Pero cuando se observa la caída porcentual, el alojamiento y los servicios de comida vuelven a aparecer en el primer lugar, con un retroceso del 19,5%.

Hay un último dato que permite dimensionar el impacto sobre el entramado productivo de la provincia: la totalidad de la caída neta en la cantidad de empleadores se concentró en las unidades de hasta 500 trabajadores.

En ese segmento desaparecieron 724 empleadores, mientras que las firmas de más de 500 trabajadores aumentaron de 32 a 36. Al mismo tiempo, estas últimas concentraron el 81,8% de la pérdida total de puestos laborales, con 10.258 trabajadores menos. Las empresas de hasta 500 empleados, por su parte, redujeron sus plantillas en otros 2.286 trabajadores.



Los números permiten observar algo más profundo que una coyuntura desfavorable: muestran el retroceso simultáneo del empleo y de la estructura empresarial que lo sostiene.

Cuando se achican las empresas, se pierden puestos de trabajo; cuando se pierde empleo, cae el consumo; y cuando cae el consumo, se vuelve todavía más difícil sostener la actividad.

Es un círculo que no se resuelve solamente con estadísticas de inflación o con indicadores financieros. La economía también se mide por su capacidad de producir, invertir y generar trabajo. Y en esa cuenta, Chubut tiene hoy un saldo que merece mucha más atención.


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