Durante dos días Puerto Madryn fue epicentro de las jornadas de Juicios por Jurados y Violencia de Género que reunió a especialistas para debatir los alcances, desafíos y herramientas técnico-prácticas en la implementación del juicio por jurados bajo una rigurosa perspectiva de género.
Una de las participantes al encuentro fue la doctora Rosana Dottori, codirectora del Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos de la República Argentina, que resaltó la participación ciudadana en la toma de decisiones judiciales aunque advirtió a necesidad de desarticular estereotipos culturales.
"Los juicios por jurados son parte de esta deuda constitucional de conformación del acceso a la justicia y de la toma de decisiones por parte de la ciudadanía. Qué mejor que cuando los casos están atravesados por la vulnerabilidad y por contextos de género, para ver cómo se va construyendo ciudadanía a partir de lo que sucede en el debate", señaló Dottori .
Em contacto con la prensa la codirectora del Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos de la Argentina hizo foco en la importancia de las herramientas de selección de jurados (voir dire) para diluir sesgos y prejuicios que puedan incidir de manera discrecional en el veredicto final: "No hay nada neutral; por eso hay que trabajar estratégicamente en las técnicas de selección con equipos de apoyo, para determinar con qué jurado podemos tener una mayor objetividad y neutralizar aquellos sesgos que puedan alterar la valoración de la prueba y la aplicación del derecho" dijo la profesional.
Mujeres imputadas
Uno de los ejes centrales planteados por la codirectora del Observatorio giró en torno al tratamiento diferencial que reciben las mujeres cuando ocupan el rol de imputadas o acusadas en un proceso penal, señalando que muchas veces se les exige cumplir con estereotipos de perfección o se les endilga de manera exclusiva la carga de las responsabilidades familiares y filiales.
En este sentido, hizo hincapié en la necesidad de atender con especial cuidado los casos de legítima defensa cuando las mujeres son acusadas de homicidios pero arrastran un trasfondo histórico de violencia de género.
"Todo esto es una cuestión cultural, basada en un orden patriarcal enquistado en la sociedad, del cual la justicia no es ajena", expresó Dottori al ser consultada sobre las dificultades particulares que se presentan en distintas jurisdicciones a la hora de juzgar con perspectiva de género. No obstante, reconoció que el desafío diario es "depurar y perfeccionar los procesos" porque "se trata de ver qué nivel de tolerancia y qué contenido pedagógico tienen nuestras decisiones, para que no solamente se ciña al caso concreto, sino para definir de cara a toda la sociedad qué es lo que tolera nuestra República Argentina y qué conductas no va a permitir", concluyó.
Durante dos días Puerto Madryn fue epicentro de las jornadas de Juicios por Jurados y Violencia de Género que reunió a especialistas para debatir los alcances, desafíos y herramientas técnico-prácticas en la implementación del juicio por jurados bajo una rigurosa perspectiva de género.
Una de las participantes al encuentro fue la doctora Rosana Dottori, codirectora del Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos de la República Argentina, que resaltó la participación ciudadana en la toma de decisiones judiciales aunque advirtió a necesidad de desarticular estereotipos culturales.
"Los juicios por jurados son parte de esta deuda constitucional de conformación del acceso a la justicia y de la toma de decisiones por parte de la ciudadanía. Qué mejor que cuando los casos están atravesados por la vulnerabilidad y por contextos de género, para ver cómo se va construyendo ciudadanía a partir de lo que sucede en el debate", señaló Dottori .
Em contacto con la prensa la codirectora del Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos de la Argentina hizo foco en la importancia de las herramientas de selección de jurados (voir dire) para diluir sesgos y prejuicios que puedan incidir de manera discrecional en el veredicto final: "No hay nada neutral; por eso hay que trabajar estratégicamente en las técnicas de selección con equipos de apoyo, para determinar con qué jurado podemos tener una mayor objetividad y neutralizar aquellos sesgos que puedan alterar la valoración de la prueba y la aplicación del derecho" dijo la profesional.
Mujeres imputadas
Uno de los ejes centrales planteados por la codirectora del Observatorio giró en torno al tratamiento diferencial que reciben las mujeres cuando ocupan el rol de imputadas o acusadas en un proceso penal, señalando que muchas veces se les exige cumplir con estereotipos de perfección o se les endilga de manera exclusiva la carga de las responsabilidades familiares y filiales.
En este sentido, hizo hincapié en la necesidad de atender con especial cuidado los casos de legítima defensa cuando las mujeres son acusadas de homicidios pero arrastran un trasfondo histórico de violencia de género.
"Todo esto es una cuestión cultural, basada en un orden patriarcal enquistado en la sociedad, del cual la justicia no es ajena", expresó Dottori al ser consultada sobre las dificultades particulares que se presentan en distintas jurisdicciones a la hora de juzgar con perspectiva de género. No obstante, reconoció que el desafío diario es "depurar y perfeccionar los procesos" porque "se trata de ver qué nivel de tolerancia y qué contenido pedagógico tienen nuestras decisiones, para que no solamente se ciña al caso concreto, sino para definir de cara a toda la sociedad qué es lo que tolera nuestra República Argentina y qué conductas no va a permitir", concluyó.