El desarraigo en primera persona

En diálogo con el programa “En el Nombre del Padel” por Jornada Stream, Diego Manicler contó su experiencia de cuatro años como jugador y entrenador en España. Habló de la dureza del desarraigo y de la importancia de la contención emocional en el deporte de alto rendimiento.


02 NOV 2026 - 17:33 | Actualizado 02 NOV 2026 - 18:26

NOTA COMPLETA

Diego Manicler es uno conocido jugador de padel de Rawson, diseñó el complejo R7 y ahora lanzó su propia marca de indumentaria deportiva, con la que pretende apuntalar también a nuevos talentos.

Hijo del histórico defensor central del Independiente de Trelew que clasificó al Nacional ’72, Alberto Manicler y hermano de Fabricio, ex futbolista, en 2015 Diego tuvo la posibilidad de jugar y dar clases en Teruel, ciudad dela comunidad española de Aragón, experiencia que tuvo una duración de cuatro años.

Su visita a los estudios de Jornada Stream coincidió con la Sebastián Mocoroa, considerado uno de los formadores de talentos más influyentes del padel internacional y varias veces campeón del mundo como entrenador de la selección argentina, que llegó a Trelew para dictar una clínica junto a parte de su equipo de trabajo.

“Seba Mocoroa es un referente indudable en el padel y en lo deportivo, en lo personal y en la contención. A mí me marcó su forma de trabajar”, reconoció.

“Fuimos a Buenos Aires a jugar con un grupo, volvimos y al otro día me llega un llamado, yo miraba y la característica era 223. Era el recordado con Antonio Di Battista, dueño de la marca Dabber (la reconocida fábrica de paletas de padel en La Plata), me saludó y me dijo que me llamaba de parte de Seba Mocoroa”, recordó Manicler.

“Ahí empecé un vínculo con ellos, me decidí ir a entrenar, pero pensando que no me iban a dar bolilla. Pero le hablé a Seba y fue como si como conociera desde siempre”, dijo agradecido.

“Me encontré con Martín Di Neno, que con 15 años era el número de la Argentina en la época que el padel tenía otro nivel. Di Neno, Franquito Stopaczuk, Ramiro Moyano, Franco Belluatti”, precisó.

“Hoy si me preguntás que recuerdos tengo de la Academia de Seba, obviamente que tengo guardadas un montón de enseñanzas, pero me acuerdo que llegaba y venían todos a saludarte, te paraban, te hacían sentir como en casa, eras uno más de ellos, fue impresionante”, sostuvo Manicler.

Su experiencia en España

“Estaba jugando para una marca y me hablaron de una propuesta para ir a España, que tenía una oportunidad en el circuito Alicantino, tenés que tratar de entrar entre los 10 primeros a nivel provincial y podés jugar previa, me dijeron. Aparte iba a abrir un club y necesitaban un entrenador de padel, podés trabajar, hacer lo que te gusta, jugar y ver”, contó el jugador y empresario de 50 años.

“Era 2015, yo ya era papá, hablé con la mamá de mi hija y me dijo que no había problemas, tenemos una buena relación desde ya. También hablé con mis viejos, mi viejo me dio una mano con el pasaje y arranqué para allá”, contó Manicler.

El desarraigo

“Es muy difícil el desarraigo, es muy duro, llegué y al principio costó, pero después me fue bien, incluso a veces se extraña. En el circuito Alicantino te pedían autógrafos, te sacabas una foto, que es lo que vos publicás. Y la gente te dice como te envidio, pero llegás a la noche y estás solo, o llega el fin de semana y no estás con tu hija. Es duro, yo estaba con psicólogo deportivo, y no lo mostrás, vos mostrás que te va bien, que ganaste un torneo, que tenés sponsors. Pero llega la noche y estás solo, y es muy duro, no es fácil”, reveló.

“Cuando me estaba yendo hablé con Ramiro con Moyano y me recomendó que fuera a un psicólogo y que le contara que me iba a ir y que me preparara porque era difícil, en cambio otros me decían que fuera tranquilo, que con la video llamada y el streaming no iba a pasar nada. En ese momento era cómo un chico que se estaba yendo a Disney, entonces no te cae la ficha”, admitió Manicler.

Chocarse con la pared

“A mí la ficha me cayó a los tres meses de haber llegado, me tenía que volver porque tenía la visa de turista y ya había sacado el pasaje de vuelta. El pasaje era para mañana, me iba porque perdía el pasaje o no me podía volver, aunque me quedaba ilegal. No dormía, me dolía la pansa, y estaba solo. No digo que te discriminan, pero vos acá levantás el teléfono, tenés un amigo, tu familia, allá estás solo”, aseveró.

“Tomé la decisión de quedarme porque tenía un buen pasar, me estaba yendo bien y a mi hija le iba mejor estando allá. Ahora que estoy acá opino distinto. Mi hija tenía 6 años, empezó primer grado y no estuve, hoy tiene 13, y tampoco nadie me reclama nada, pero fue una etapa dura, hay cosas que no vuelven”, consideró.

“Al día de hoy me ofrecieron ir a Suecia, donde hay un club que Zlatan Ibrahimovic hizo muy grande, hoy volvería porque mi hija es más grande y puede viajar sola, es distinto”, admitió.

“Hubo un momento muy duro que no podía llamar a mi hija, le decía a su mamá que no sabía que me pasaba. Yo necesitaba venir, pero en España tenían miedo que no volviera. Un día llamo a mi hija y me dijo que me tenía que hacer una pregunta, qué si era verdad que yo la había abandonado”, expuso.

Enfermo terminal

“No es la foto que ves, uno muestra lo que tiene que mostrar, no puedo sacarme una foto una noche llorando. Incluso te mostrás mejor de lo que estás”, confesó.

“En un momento me estaba yendo mal, pero porque yo estaba mal. Para que te vaya bien uno tiene que estar bien en lo sentimental, en lo espiritual, en lo deportivo. Entonces fui al psicólogo de la Academia, se ve que se lo habían comentado y el psicólogo me dijo que era como un enfermo terminal, que tenía dos opciones, armas la valija y te vas a Argentina o aprendés a convivir con esto me dijo”, relató.

“Ese día salí del psicólogo, pedí una reunión con el presidente de la Academia y le dije que me venía, que si no me dejaban me venía igual. Me dejaron ir, aunque me hicieron firmar una cláusula de 10 mil euros, impagable, para que volviera”, remarcó.

“Me vine en noviembre de 2019 y en marzo de 2020 se desató la pandemia y no me pude volver, deshicieron la cláusula y ya no pude irme”, recordó.

“Gracias a Dios me agarró la pandemia acá, no se que hubiera pasado si la pandemia me agarraba en España”, dimensionó.

El complejo más grande

“Al tiempo me contactó un empresario de la pesca de Rawson y me propuso hacer un mega emprendimiento, era difícil de creer porque era muy grande para la zona. Me preguntaba si valía la pena hacer un complejo así, con canchas de padel y de fútbol. El proyecto tenía seis canchas, pero le propuse cuatro canchas bien espaciosas con salidas. Arrancamos con un baldío, y ahí nació R7”, destacó.

“Después hubo una circunstancia familiar, pero la verdad que hicimos algo muy lindo, lo dejamos a pleno, lleno de gente”, subrayó.

En otro rol

“Ahora estoy con un proyecto que ya lanzamos, mi propia marca de ropa deportiva, toda de padel, que se llama JM Sur, y pensamos para el año que viene captar a dos chicos que andan muy bien a quienes le vamos a dar la indumentaria y voy de la mano con la marca de palas Dabber que tengo la representación en toda la Provincia”, señaló.

“Sigo jugando y entrenando, eso no lo dejo, me gusta mucho muy entrenar, no salgo, no tomo, no fumo. Y cuando puedo entreno y juego, por ahora el cuerpo me lo permite. Disfruto mucho más jugar con amigos, lo mirás de otro lado, estoy en otra etapa, lo que tenía para dar ya lo di”, sentenció Manicler en el final.

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02 NOV 2026 - 17:33

NOTA COMPLETA

Diego Manicler es uno conocido jugador de padel de Rawson, diseñó el complejo R7 y ahora lanzó su propia marca de indumentaria deportiva, con la que pretende apuntalar también a nuevos talentos.

Hijo del histórico defensor central del Independiente de Trelew que clasificó al Nacional ’72, Alberto Manicler y hermano de Fabricio, ex futbolista, en 2015 Diego tuvo la posibilidad de jugar y dar clases en Teruel, ciudad dela comunidad española de Aragón, experiencia que tuvo una duración de cuatro años.

Su visita a los estudios de Jornada Stream coincidió con la Sebastián Mocoroa, considerado uno de los formadores de talentos más influyentes del padel internacional y varias veces campeón del mundo como entrenador de la selección argentina, que llegó a Trelew para dictar una clínica junto a parte de su equipo de trabajo.

“Seba Mocoroa es un referente indudable en el padel y en lo deportivo, en lo personal y en la contención. A mí me marcó su forma de trabajar”, reconoció.

“Fuimos a Buenos Aires a jugar con un grupo, volvimos y al otro día me llega un llamado, yo miraba y la característica era 223. Era el recordado con Antonio Di Battista, dueño de la marca Dabber (la reconocida fábrica de paletas de padel en La Plata), me saludó y me dijo que me llamaba de parte de Seba Mocoroa”, recordó Manicler.

“Ahí empecé un vínculo con ellos, me decidí ir a entrenar, pero pensando que no me iban a dar bolilla. Pero le hablé a Seba y fue como si como conociera desde siempre”, dijo agradecido.

“Me encontré con Martín Di Neno, que con 15 años era el número de la Argentina en la época que el padel tenía otro nivel. Di Neno, Franquito Stopaczuk, Ramiro Moyano, Franco Belluatti”, precisó.

“Hoy si me preguntás que recuerdos tengo de la Academia de Seba, obviamente que tengo guardadas un montón de enseñanzas, pero me acuerdo que llegaba y venían todos a saludarte, te paraban, te hacían sentir como en casa, eras uno más de ellos, fue impresionante”, sostuvo Manicler.

Su experiencia en España

“Estaba jugando para una marca y me hablaron de una propuesta para ir a España, que tenía una oportunidad en el circuito Alicantino, tenés que tratar de entrar entre los 10 primeros a nivel provincial y podés jugar previa, me dijeron. Aparte iba a abrir un club y necesitaban un entrenador de padel, podés trabajar, hacer lo que te gusta, jugar y ver”, contó el jugador y empresario de 50 años.

“Era 2015, yo ya era papá, hablé con la mamá de mi hija y me dijo que no había problemas, tenemos una buena relación desde ya. También hablé con mis viejos, mi viejo me dio una mano con el pasaje y arranqué para allá”, contó Manicler.

El desarraigo

“Es muy difícil el desarraigo, es muy duro, llegué y al principio costó, pero después me fue bien, incluso a veces se extraña. En el circuito Alicantino te pedían autógrafos, te sacabas una foto, que es lo que vos publicás. Y la gente te dice como te envidio, pero llegás a la noche y estás solo, o llega el fin de semana y no estás con tu hija. Es duro, yo estaba con psicólogo deportivo, y no lo mostrás, vos mostrás que te va bien, que ganaste un torneo, que tenés sponsors. Pero llega la noche y estás solo, y es muy duro, no es fácil”, reveló.

“Cuando me estaba yendo hablé con Ramiro con Moyano y me recomendó que fuera a un psicólogo y que le contara que me iba a ir y que me preparara porque era difícil, en cambio otros me decían que fuera tranquilo, que con la video llamada y el streaming no iba a pasar nada. En ese momento era cómo un chico que se estaba yendo a Disney, entonces no te cae la ficha”, admitió Manicler.

Chocarse con la pared

“A mí la ficha me cayó a los tres meses de haber llegado, me tenía que volver porque tenía la visa de turista y ya había sacado el pasaje de vuelta. El pasaje era para mañana, me iba porque perdía el pasaje o no me podía volver, aunque me quedaba ilegal. No dormía, me dolía la pansa, y estaba solo. No digo que te discriminan, pero vos acá levantás el teléfono, tenés un amigo, tu familia, allá estás solo”, aseveró.

“Tomé la decisión de quedarme porque tenía un buen pasar, me estaba yendo bien y a mi hija le iba mejor estando allá. Ahora que estoy acá opino distinto. Mi hija tenía 6 años, empezó primer grado y no estuve, hoy tiene 13, y tampoco nadie me reclama nada, pero fue una etapa dura, hay cosas que no vuelven”, consideró.

“Al día de hoy me ofrecieron ir a Suecia, donde hay un club que Zlatan Ibrahimovic hizo muy grande, hoy volvería porque mi hija es más grande y puede viajar sola, es distinto”, admitió.

“Hubo un momento muy duro que no podía llamar a mi hija, le decía a su mamá que no sabía que me pasaba. Yo necesitaba venir, pero en España tenían miedo que no volviera. Un día llamo a mi hija y me dijo que me tenía que hacer una pregunta, qué si era verdad que yo la había abandonado”, expuso.

Enfermo terminal

“No es la foto que ves, uno muestra lo que tiene que mostrar, no puedo sacarme una foto una noche llorando. Incluso te mostrás mejor de lo que estás”, confesó.

“En un momento me estaba yendo mal, pero porque yo estaba mal. Para que te vaya bien uno tiene que estar bien en lo sentimental, en lo espiritual, en lo deportivo. Entonces fui al psicólogo de la Academia, se ve que se lo habían comentado y el psicólogo me dijo que era como un enfermo terminal, que tenía dos opciones, armas la valija y te vas a Argentina o aprendés a convivir con esto me dijo”, relató.

“Ese día salí del psicólogo, pedí una reunión con el presidente de la Academia y le dije que me venía, que si no me dejaban me venía igual. Me dejaron ir, aunque me hicieron firmar una cláusula de 10 mil euros, impagable, para que volviera”, remarcó.

“Me vine en noviembre de 2019 y en marzo de 2020 se desató la pandemia y no me pude volver, deshicieron la cláusula y ya no pude irme”, recordó.

“Gracias a Dios me agarró la pandemia acá, no se que hubiera pasado si la pandemia me agarraba en España”, dimensionó.

El complejo más grande

“Al tiempo me contactó un empresario de la pesca de Rawson y me propuso hacer un mega emprendimiento, era difícil de creer porque era muy grande para la zona. Me preguntaba si valía la pena hacer un complejo así, con canchas de padel y de fútbol. El proyecto tenía seis canchas, pero le propuse cuatro canchas bien espaciosas con salidas. Arrancamos con un baldío, y ahí nació R7”, destacó.

“Después hubo una circunstancia familiar, pero la verdad que hicimos algo muy lindo, lo dejamos a pleno, lleno de gente”, subrayó.

En otro rol

“Ahora estoy con un proyecto que ya lanzamos, mi propia marca de ropa deportiva, toda de padel, que se llama JM Sur, y pensamos para el año que viene captar a dos chicos que andan muy bien a quienes le vamos a dar la indumentaria y voy de la mano con la marca de palas Dabber que tengo la representación en toda la Provincia”, señaló.

“Sigo jugando y entrenando, eso no lo dejo, me gusta mucho muy entrenar, no salgo, no tomo, no fumo. Y cuando puedo entreno y juego, por ahora el cuerpo me lo permite. Disfruto mucho más jugar con amigos, lo mirás de otro lado, estoy en otra etapa, lo que tenía para dar ya lo di”, sentenció Manicler en el final.