ALCEC: medio siglo de dedicación y acompañamiento

La institución celebra medio siglo de trabajo sostenido en la ciudad, con una tarea que se mantiene gracias al aporte de la comunidad, las donaciones y el compromiso de sus voluntarios. Judith Chavero, quien lleva 32 años vinculada a ALCEC, repasó junto a Jornada la historia de la entidad, el funcionamiento del hogar para pacientes del interior y la importancia de insistir en la prevención del cáncer.


03 NOV 2026 - 9:39 | Actualizado 03 NOV 2026 - 11:29

Por: Daniela Moraga / redacción Jornada Medios

Este 3 de noviembre, ALCEC Trelew cumple 50 años de trayectoria, medio siglo de trabajo dedicado a la prevención del cáncer y al acompañamiento de pacientes oncológicos. Una tarea que, detrás de cada campaña y actividad, tiene una historia de solidaridad, esfuerzo colectivo y compromiso con quienes llegan a la ciudad desde distintos puntos de Chubut para realizar sus tratamientos.

Judith Chavero, integrante de la institución desde hace 32 años, fue una de las protagonistas de ese recorrido. Su vínculo comenzó mucho antes de asumir responsabilidades dirigenciales: en 1993 se preparó a través de un curso de formación en el que participaron 16 profesionales que brindaron conocimientos sobre las distintas especialidades vinculadas al cáncer. Al año siguiente comenzó a trabajar con pacientes en el hospital, tarea que realizó durante seis años, antes de incorporarse de lleno a la actividad institucional.

Al repasar estas cinco décadas junto a Jornada, Chavero destacó especialmente el acompañamiento de la comunidad como uno de los pilares que permitieron sostener a ALCEC durante tantos años.

"Nadie cumple 50 años sola. Hay un grupo que no se ve, un grupo de voluntarios que quizás no hicieron el curso, pero que cuando necesitamos algo están. Hay muchísima gente detrás, desde la persona que tiene algo que le sobra en la casa y viene corriendo a traérnoslo, hasta los profesionales que durante toda la vida nos ayudaron gratuitamente", expresó.

La institución no cuenta con aportes económicos permanentes y debe afrontar por sus propios medios los gastos de funcionamiento. Para eso, alquila su salón y organiza ferias con artículos que recibe en donación. Ropa, muebles, libros, elementos de bazar, adornos, materiales de construcción y hasta electrodomésticos forman parte de lo que los vecinos acercan para colaborar.

"Tenemos una comunidad muy generosa. Nosotros tratamos de vender esas cosas a buen precio, porque no queremos enriquecernos ni nada, sino generar recursos para poder sostener nuestras actividades", explicó.

Chavero señaló que mantener la infraestructura representa un esfuerzo importante. Entre los servicios, impuestos, monitoreo, comunicaciones y otros gastos, la institución debe afrontar costos mensuales que rondan los 550 mil pesos, una cifra significativa para una organización que no recibe financiamiento fijo.

Judith Chavero referente de ALCEC Trelew

Un hogar que nació de una necesidad

Uno de los logros más importantes de ALCEC fue la creación del hogar destinado a pacientes oncológicos que llegan desde el interior de la provincia para realizar sus tratamientos en Trelew.

La iniciativa surgió a partir de situaciones que Judith y otras integrantes presenciaban cuando trabajaban en el hospital. "Veíamos gente que no tenía dónde quedarse. Durante mucho tiempo vimos a la esposa de un paciente dormir abajo de una cama porque no tenía otro lugar. También pasaba que una persona dejaba de venir a su tratamiento porque no tenía plata para viajar o para alojarse", recordó.

Frente a esa realidad, decidieron salir a buscar ayuda para construir un espacio que permitiera recibir a pacientes y acompañantes. Y fue nuevamente la comunidad la que hizo posible el proyecto.

"El hogar lo hizo Trelew, lo hizo la comunidad. Nosotros gestionábamos, comprábamos y buscábamos, pero lo hizo la gente", remarcó.

Actualmente, el lugar cuenta con habitaciones diferenciadas para hombres y mujeres, lavadero, cocina equipada, heladera, microondas y todo lo necesario para que quienes atraviesan un tratamiento puedan permanecer allí sin tener que afrontar los costos de un alojamiento.

La ubicación también resulta estratégica: Italia 361, está cerca de la terminal de ómnibus y de los centros donde se realizan tratamientos oncológicos, lo que permite que muchos pacientes puedan trasladarse caminando.

Para Chavero, el hogar cumple una función que va mucho más allá de ofrecer una cama. "El paciente viene, se puede dar un baño, comer, descansar y estar acompañado. Porque muchas veces hay una sola persona que lo acompaña y esa persona también tiene que estar bien. Acá puede descansar un poco y después volver a acompañarlo", explicó.

En ese sentido, recordó algunas historias que marcaron el trabajo de la institución. Entre ellas, la de una mujer que permaneció casi dos años alojada en el hogar junto a su marido mientras atravesaba un diagnóstico complejo. También mencionó a un paciente joven que llegó con su esposa y su pequeño hijo, de apenas tres o cuatro años, porque quería que su familia estuviera cerca durante el tiempo que le quedaba.

"Esas cosas para nosotros no tienen precio. Ahí nos damos cuenta de que estuvimos acertados, que el hogar tenía que existir y que sirve, y sirve a mucha gente", sostuvo.

La prevención, una tarea que no se detiene

Además del acompañamiento, ALCEC desarrolla campañas de concientización y charlas para promover los controles médicos y la detección temprana de enfermedades.

Chavero advirtió que, pese a los años de trabajo, todavía existen temores y resistencias a realizarse estudios, especialmente en relación con el cáncer de mama.

"Seguimos teniendo cifras altas. Las mujeres todavía no van a los controles o no hacen la visita médica. Nosotros les decimos que, si sienten una molestia, una dureza o un dolorcito, vayan al médico. Las redes sociales ni el miedo nos curan. El que le pone nombre a la enfermedad es el profesional", afirmó.

Como ejemplo, contó una experiencia reciente durante una charla brindada en una iglesia. Allí, una mujer de más de 60 años comentó que nunca se había realizado una mamografía. A partir de esa conversación, las integrantes de ALCEC la animaron a acercarse a realizarse el estudio.

La mujer no solamente cumplió con la consulta, sino que llevó a otras personas. Finalmente, cuatro mujeres se realizaron mamografías.

"Parece una pavada, pero es importante. Ella logró convencer a otras personas y fueron. Ese es el repique nuestro: hablamos, concientizamos y esperamos que ese mensaje llegue a alguien más", destacó.

También hacen hincapié en la prevención del cáncer de piel, especialmente durante los meses de mayor exposición solar, cuando aumenta la costumbre de buscar el bronceado sin tomar los recaudos necesarios.

Cincuenta años de una tarea compartida

En vísperas del aniversario, Chavero también quiso reconocer el acompañamiento de los medios de comunicación, a los que consideró una parte fundamental de la historia de ALCEC y de la difusión de sus campañas.

"Los medios siempre estuvieron con nosotros, son parte de estos 50 años. Todo lo que hacemos lo podemos promover a través de ustedes. Son una pata muy importante de nuestra actividad de prevención", expresó.

Acto aniversario

La celebración central tendrá lugar en el SEC sobre calle Edison, este martes a las 17 en una actividad organizada junto a la Municipalidad de Trelew, a través del área de Salud.

Al mirar hacia atrás, Judith no se atribuye los logros de manera individual. Por el contrario, insiste en que detrás de cada espacio construido, cada paciente recibido y cada campaña realizada hubo personas que colaboraron silenciosamente.

"Hay mujeres que vienen a ayudarnos durante todo un día en las ferias, vecinos que nos prestan una mano, negocios que colaboran y profesionales que trabajan gratuitamente. A veces terminamos una actividad, vaciamos el salón porque al otro día está alquilado y tenemos que volver a armar todo. Son cosas que la gente no ve, pero que se hacen", contó.

A 50 años de su creación, ALCEC continúa sosteniendo una tarea que combina prevención, contención y solidaridad. Una historia que, como resumió Chavero, no podría explicarse sin el compromiso de toda una comunidad.


03 NOV 2026 - 9:39

Por: Daniela Moraga / redacción Jornada Medios

Este 3 de noviembre, ALCEC Trelew cumple 50 años de trayectoria, medio siglo de trabajo dedicado a la prevención del cáncer y al acompañamiento de pacientes oncológicos. Una tarea que, detrás de cada campaña y actividad, tiene una historia de solidaridad, esfuerzo colectivo y compromiso con quienes llegan a la ciudad desde distintos puntos de Chubut para realizar sus tratamientos.

Judith Chavero, integrante de la institución desde hace 32 años, fue una de las protagonistas de ese recorrido. Su vínculo comenzó mucho antes de asumir responsabilidades dirigenciales: en 1993 se preparó a través de un curso de formación en el que participaron 16 profesionales que brindaron conocimientos sobre las distintas especialidades vinculadas al cáncer. Al año siguiente comenzó a trabajar con pacientes en el hospital, tarea que realizó durante seis años, antes de incorporarse de lleno a la actividad institucional.

Al repasar estas cinco décadas junto a Jornada, Chavero destacó especialmente el acompañamiento de la comunidad como uno de los pilares que permitieron sostener a ALCEC durante tantos años.

"Nadie cumple 50 años sola. Hay un grupo que no se ve, un grupo de voluntarios que quizás no hicieron el curso, pero que cuando necesitamos algo están. Hay muchísima gente detrás, desde la persona que tiene algo que le sobra en la casa y viene corriendo a traérnoslo, hasta los profesionales que durante toda la vida nos ayudaron gratuitamente", expresó.

La institución no cuenta con aportes económicos permanentes y debe afrontar por sus propios medios los gastos de funcionamiento. Para eso, alquila su salón y organiza ferias con artículos que recibe en donación. Ropa, muebles, libros, elementos de bazar, adornos, materiales de construcción y hasta electrodomésticos forman parte de lo que los vecinos acercan para colaborar.

"Tenemos una comunidad muy generosa. Nosotros tratamos de vender esas cosas a buen precio, porque no queremos enriquecernos ni nada, sino generar recursos para poder sostener nuestras actividades", explicó.

Chavero señaló que mantener la infraestructura representa un esfuerzo importante. Entre los servicios, impuestos, monitoreo, comunicaciones y otros gastos, la institución debe afrontar costos mensuales que rondan los 550 mil pesos, una cifra significativa para una organización que no recibe financiamiento fijo.

Judith Chavero referente de ALCEC Trelew

Un hogar que nació de una necesidad

Uno de los logros más importantes de ALCEC fue la creación del hogar destinado a pacientes oncológicos que llegan desde el interior de la provincia para realizar sus tratamientos en Trelew.

La iniciativa surgió a partir de situaciones que Judith y otras integrantes presenciaban cuando trabajaban en el hospital. "Veíamos gente que no tenía dónde quedarse. Durante mucho tiempo vimos a la esposa de un paciente dormir abajo de una cama porque no tenía otro lugar. También pasaba que una persona dejaba de venir a su tratamiento porque no tenía plata para viajar o para alojarse", recordó.

Frente a esa realidad, decidieron salir a buscar ayuda para construir un espacio que permitiera recibir a pacientes y acompañantes. Y fue nuevamente la comunidad la que hizo posible el proyecto.

"El hogar lo hizo Trelew, lo hizo la comunidad. Nosotros gestionábamos, comprábamos y buscábamos, pero lo hizo la gente", remarcó.

Actualmente, el lugar cuenta con habitaciones diferenciadas para hombres y mujeres, lavadero, cocina equipada, heladera, microondas y todo lo necesario para que quienes atraviesan un tratamiento puedan permanecer allí sin tener que afrontar los costos de un alojamiento.

La ubicación también resulta estratégica: Italia 361, está cerca de la terminal de ómnibus y de los centros donde se realizan tratamientos oncológicos, lo que permite que muchos pacientes puedan trasladarse caminando.

Para Chavero, el hogar cumple una función que va mucho más allá de ofrecer una cama. "El paciente viene, se puede dar un baño, comer, descansar y estar acompañado. Porque muchas veces hay una sola persona que lo acompaña y esa persona también tiene que estar bien. Acá puede descansar un poco y después volver a acompañarlo", explicó.

En ese sentido, recordó algunas historias que marcaron el trabajo de la institución. Entre ellas, la de una mujer que permaneció casi dos años alojada en el hogar junto a su marido mientras atravesaba un diagnóstico complejo. También mencionó a un paciente joven que llegó con su esposa y su pequeño hijo, de apenas tres o cuatro años, porque quería que su familia estuviera cerca durante el tiempo que le quedaba.

"Esas cosas para nosotros no tienen precio. Ahí nos damos cuenta de que estuvimos acertados, que el hogar tenía que existir y que sirve, y sirve a mucha gente", sostuvo.

La prevención, una tarea que no se detiene

Además del acompañamiento, ALCEC desarrolla campañas de concientización y charlas para promover los controles médicos y la detección temprana de enfermedades.

Chavero advirtió que, pese a los años de trabajo, todavía existen temores y resistencias a realizarse estudios, especialmente en relación con el cáncer de mama.

"Seguimos teniendo cifras altas. Las mujeres todavía no van a los controles o no hacen la visita médica. Nosotros les decimos que, si sienten una molestia, una dureza o un dolorcito, vayan al médico. Las redes sociales ni el miedo nos curan. El que le pone nombre a la enfermedad es el profesional", afirmó.

Como ejemplo, contó una experiencia reciente durante una charla brindada en una iglesia. Allí, una mujer de más de 60 años comentó que nunca se había realizado una mamografía. A partir de esa conversación, las integrantes de ALCEC la animaron a acercarse a realizarse el estudio.

La mujer no solamente cumplió con la consulta, sino que llevó a otras personas. Finalmente, cuatro mujeres se realizaron mamografías.

"Parece una pavada, pero es importante. Ella logró convencer a otras personas y fueron. Ese es el repique nuestro: hablamos, concientizamos y esperamos que ese mensaje llegue a alguien más", destacó.

También hacen hincapié en la prevención del cáncer de piel, especialmente durante los meses de mayor exposición solar, cuando aumenta la costumbre de buscar el bronceado sin tomar los recaudos necesarios.

Cincuenta años de una tarea compartida

En vísperas del aniversario, Chavero también quiso reconocer el acompañamiento de los medios de comunicación, a los que consideró una parte fundamental de la historia de ALCEC y de la difusión de sus campañas.

"Los medios siempre estuvieron con nosotros, son parte de estos 50 años. Todo lo que hacemos lo podemos promover a través de ustedes. Son una pata muy importante de nuestra actividad de prevención", expresó.

Acto aniversario

La celebración central tendrá lugar en el SEC sobre calle Edison, este martes a las 17 en una actividad organizada junto a la Municipalidad de Trelew, a través del área de Salud.

Al mirar hacia atrás, Judith no se atribuye los logros de manera individual. Por el contrario, insiste en que detrás de cada espacio construido, cada paciente recibido y cada campaña realizada hubo personas que colaboraron silenciosamente.

"Hay mujeres que vienen a ayudarnos durante todo un día en las ferias, vecinos que nos prestan una mano, negocios que colaboran y profesionales que trabajan gratuitamente. A veces terminamos una actividad, vaciamos el salón porque al otro día está alquilado y tenemos que volver a armar todo. Son cosas que la gente no ve, pero que se hacen", contó.

A 50 años de su creación, ALCEC continúa sosteniendo una tarea que combina prevención, contención y solidaridad. Una historia que, como resumió Chavero, no podría explicarse sin el compromiso de toda una comunidad.