Este viernes 6 de noviembre, a las 19, quedará inaugurada en la Fundación Patagonia Tercer Milenio la muestra PRUINA, de la artista Virginia Martínez. La exposición reúne doce obras realizadas a partir de materiales naturales, con una técnica que combina borra de vino, cuero y escamas de pescado, además de pigmentos dorados y azules.
Autodidacta, nacida y criada en Puerto Madryn y actualmente radicada en Trelew, Martínez pinta desde chica. Luego de estudiar diseño de alta costura, retomó la pintura hace aproximadamente cinco años y decidió dedica rse de lleno al arte.
Hace cuatro años comenzó a experimentar con la borra de vino, explorando sus posibilidades hasta desarrollar una técnica y una impronta propias. Esa búsqueda se convirtió en el eje de PRUINA, su primera exposición de esta colección, en la que incorpora distintas texturas y elementos naturales para dar forma a cada pieza.
La muestra propone un recorrido por el universo femenino y aborda experiencias, memoria, vínculos, huellas heredadas y transformaciones. El título remite a esa fina película protectora que recubre algunas superficies naturales, una imagen que la artista relaciona con las mujeres y con aquello que permanece después de atravesar distintas experiencias.
En ese sentido, la borra de vino adquiere un valor simbólico: es lo que queda luego de un proceso de transformación. Una idea que Virginia sintetiza al explicar el espíritu de la colección: “Lo que queda no es lo que se perdió, es otra forma de permanecer”.
Con PRUINA, Martínez presenta por primera vez este conjunto de obras y comparte una investigación artística en la que los materiales, sus texturas y sus transformaciones dialogan con las historias y experiencias del universo femenino.

Este viernes 6 de noviembre, a las 19, quedará inaugurada en la Fundación Patagonia Tercer Milenio la muestra PRUINA, de la artista Virginia Martínez. La exposición reúne doce obras realizadas a partir de materiales naturales, con una técnica que combina borra de vino, cuero y escamas de pescado, además de pigmentos dorados y azules.
Autodidacta, nacida y criada en Puerto Madryn y actualmente radicada en Trelew, Martínez pinta desde chica. Luego de estudiar diseño de alta costura, retomó la pintura hace aproximadamente cinco años y decidió dedica rse de lleno al arte.
Hace cuatro años comenzó a experimentar con la borra de vino, explorando sus posibilidades hasta desarrollar una técnica y una impronta propias. Esa búsqueda se convirtió en el eje de PRUINA, su primera exposición de esta colección, en la que incorpora distintas texturas y elementos naturales para dar forma a cada pieza.
La muestra propone un recorrido por el universo femenino y aborda experiencias, memoria, vínculos, huellas heredadas y transformaciones. El título remite a esa fina película protectora que recubre algunas superficies naturales, una imagen que la artista relaciona con las mujeres y con aquello que permanece después de atravesar distintas experiencias.
En ese sentido, la borra de vino adquiere un valor simbólico: es lo que queda luego de un proceso de transformación. Una idea que Virginia sintetiza al explicar el espíritu de la colección: “Lo que queda no es lo que se perdió, es otra forma de permanecer”.
Con PRUINA, Martínez presenta por primera vez este conjunto de obras y comparte una investigación artística en la que los materiales, sus texturas y sus transformaciones dialogan con las historias y experiencias del universo femenino.
