La virgen de Copacabana, patrona de Bolivia, invita a los pueblos andinos a la hibridación entre la veneración a su imagen divina y la tradición ancestral de los pueblos originarios. Esas costumbres ancestrales se vivieron en Puerto Madryn como es habitual. A lo largo de toda la jornada sabatina la colectividad boliviana, en el predio que poseen en el barrio El Porvenir, rindieron sus homenajes a la virgen de Copacabana con la realización de una misa y la procesión por las calles del sector norte de la ciudad portuaria.
Hombres, mujeres y niños pidieron a la virgen por sus familias y por la pacha devolviéndole como acostumbran todo lo que ella les dio. Ofrendas multicolores cargadas de sentir comunitario acompañaron la procesión que partió de la parroquia Cristo Resucitado y finalizó ayer por la noche con una gran fiesta de despedida.
La ceremonia religiosa comenzó días atrás con la tradicional novena de la virgen y continuó hasta el domingo con misas, procesiones, danzas típicas, la retirada de la virgen y los festejos en las casas de los pasantes, aquellas familias que durante la novena pidieron cobijar a la virgen en sus casas.
Durante toda la jornada quedó plasmada la transmisión cultural que existe y que se reverencia de generación en generación y sin límites de kilómetros. Desde la comunidad boliviana se dejó en claro que a hay un boliviano residiendo se lleva todo lo que puede transmitir de la cultura y de la tierra para que la descendencia no vaya a olvidar de dónde vinieron y para cambiar la mala onda por la buena, olvidar las cosas que hayan pasado y arreglarlas también.
La comunidad boliviana llegó a Puerto Madryn en 1971 y en 1975 realizó la primera presentación de sus festividades a la comunidad en el barrio Porvenir. También desde entonces la imagen de la virgen permanece en la parroquia Cristo Resucitado para desde allí partir en el mes de agosto por los hogares bolivianos que la solicitaron.
Al finalizar la veneración en el recinto de la virgen quedan las ofrendas con velas e incienso en agradecimiento a la bendición de sus hogares, el agua y la sal.#
La virgen de Copacabana, patrona de Bolivia, invita a los pueblos andinos a la hibridación entre la veneración a su imagen divina y la tradición ancestral de los pueblos originarios. Esas costumbres ancestrales se vivieron en Puerto Madryn como es habitual. A lo largo de toda la jornada sabatina la colectividad boliviana, en el predio que poseen en el barrio El Porvenir, rindieron sus homenajes a la virgen de Copacabana con la realización de una misa y la procesión por las calles del sector norte de la ciudad portuaria.
Hombres, mujeres y niños pidieron a la virgen por sus familias y por la pacha devolviéndole como acostumbran todo lo que ella les dio. Ofrendas multicolores cargadas de sentir comunitario acompañaron la procesión que partió de la parroquia Cristo Resucitado y finalizó ayer por la noche con una gran fiesta de despedida.
La ceremonia religiosa comenzó días atrás con la tradicional novena de la virgen y continuó hasta el domingo con misas, procesiones, danzas típicas, la retirada de la virgen y los festejos en las casas de los pasantes, aquellas familias que durante la novena pidieron cobijar a la virgen en sus casas.
Durante toda la jornada quedó plasmada la transmisión cultural que existe y que se reverencia de generación en generación y sin límites de kilómetros. Desde la comunidad boliviana se dejó en claro que a hay un boliviano residiendo se lleva todo lo que puede transmitir de la cultura y de la tierra para que la descendencia no vaya a olvidar de dónde vinieron y para cambiar la mala onda por la buena, olvidar las cosas que hayan pasado y arreglarlas también.
La comunidad boliviana llegó a Puerto Madryn en 1971 y en 1975 realizó la primera presentación de sus festividades a la comunidad en el barrio Porvenir. También desde entonces la imagen de la virgen permanece en la parroquia Cristo Resucitado para desde allí partir en el mes de agosto por los hogares bolivianos que la solicitaron.
Al finalizar la veneración en el recinto de la virgen quedan las ofrendas con velas e incienso en agradecimiento a la bendición de sus hogares, el agua y la sal.#