El “Paco” en el Chubut

Alarmante advertencia del subsecretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni. Considerada la droga más degradada dentro de la escala de los estupefacientes, la presencia del “Paco” fue siempre relativizada. Las expresiones de Berni, debe generar una concreta preocupación.

05 ENE 2013 - 21:29 | Actualizado

La afirmación del subsecretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, que la cocaína secuestrada el último viernes en Pergamino estaba destinada para preparar 500.000 dosis de “Paco”, en donde gran parte tenía como destino final la provincia de Chubut, abre un estado de alerta sobre el ingreso de una droga que era relativizada en nuestro territorio.

Es que tras incautarse unas 6.700 tizas de cocaína durante operativos simultáneos realizados en Chubut, Córdoba, Capital Federal y Gran Buenos Aires y en donde resultaron detenidas 28 personas acusadas de integrar una

organización que comercializaba drogas por parte de efectivos de Drogas Peligrosas de la Policía Federal y de las policías de las provincias de Chubut y Córdoba, el funcionario nacional puntualizó que la droga secuestrada “estaba destinada a preparar más de 500.000 dosis de Paco, para ser distribuidas en Córdoba y en el norte de Chubut”.

En una conferencia de prensa, Berni informó que “el cabecilla de la organización se encuentra detenido en un penal de Córdoba y, a través de su teléfono celular, manejaba la distribución de la droga”.

“Se trató de un importantísimo operativo que sirvió para desmantelar a una banda de narcotraficantes, conformada por argentinos, bolivianos y paraguayos”, explicó Berni.

¿Qué es el Paco?

El “Paco” (llamada también pasta base de cocaína) es una droga de bajo costo similar al crack elaborada con residuos de cocaína y procesada con ácido sulfúrico y queroseno. En ocasiones suele utilizarse cloroformo, éter o carbonato de potasio, entre otras cosas.

Consumo y armado

Se suele consumir por vía respiratoria en pipas (generalmente caseras) o sobre la marihuana o tabaco en forma de cigarrillo y, debido a su composición química, es muy tóxica y al ser muy breve su efecto (entre 10 y 15 minutos) es extremadamente adictiva.

Técnicamente es una sustancia psicoactiva compuesta principalmente por la extracción de alcaloides de la hoja de coca que no llegan a ser procesados hasta convertirse en el clorhidrato de cocaína, que es la forma más común y buscada de presentación de esa sustancia. La extracción de los mismos se realiza mediante la maceración de la hoja de coca en queroseno u otros solventes, pero por la escasez de precursores químicos para convertir este grupo de alcaloides en la sal de cocaína por reacción con el ácido clorhídrico, se vende de esta forma en buena parte de Sudamérica. Esta droga no cuesta mucho, económicamente hablando, procesarlo ni adquirirlo. Sus efectos secundarios son muy similares a los de la cocaína, solamente que el riesgo de padecer alguno de ellos es mucho más alto por las mezclas de químicos y otras sustancias que contiene el paco y sobre todo debido a que no está refinada como la cocaína.

Al “Paco” suelen denominarlo “fondo de olla”, haciendo referencia a que son los restos que quedan de la conversión de la pasta base a clorohidrato de cocaína y de ahí su altísima toxicidad, ya que está hecha de los restos de la producción de cocaína, mezclados con cal y gasolina o querosene o ácido sulfúrico.

El consumo del Paco se realiza a través de pipas caseras (latas agujereadas, antenas de televisión o tubos de aluminio), donde se mezcla el producto con viruta de metal y ceniza de cigarrillo de tabaco o virulana metálica a modo de filtro.

Países donde se consume

En Chile y en Argentina, así como en Uruguay, se le conoce por los nombres de “pasta base”, “pasta”, “lata”, “paco”, “tumba”, entre otros. Dicha droga ha desplazado a otras más comunes tales como el cigarrillo de marihuana y la cocaína por tener un precio muy bajo. La pasta base cuesta alrededor de 2 dólares (8 pesos argentinos, 40 pesos uruguayos o 1000 pesos chilenos). Además, existen dosis menores conocidas como “chasquis”, “petardo” o “pitillo”. Un gran crecimiento en su consumo se observó alrededor de 2002.[cita requerida]

En Brasil, más precisamente en ciudades de la Amazonía existen adictos del oxi, esta droga causa estragos en pueblos y ciudades del Amazonas, gracias a su bajo precio, alrededor de un dólar la dosis. Se viene usando en las últimas dos décadas en la Amazonía, pero en los últimos años las autoridades han detectado un incremento notable en su consumo.

En Venezuela, Ecuador y Colombia se le conoce como bazuco, ya que hace parte de un juego de palabras “basura de coca” y cuyo origen se le atribuye a Carlos Lehder, reconocido narcotraficante colombiano.

Etapas del consumidor

Las etapas por las que transita un consumidor al momento de consumir paco son cuatro: Euforia: disminución de las inhibiciones, sensación de bienestar, de poder, aceleración del ritmo cardiaco y latidos más fuertes. Disforia: comienzo de sentimiento de angustia, depresión e inseguridad, necesidad imperiosa de volver a fumar para evitar esa caída tan abrupta que siente el consumidor. Adicción: consumo sin interrupciones, buscando mitigar la sensación de disforia o deseando la sensación de euforia previa y la etapa de psicosis y alucinaciones (en consumidores compulsivos y que ya lleven mucho tiempo consumiéndola o en personas con tendencias genéticas a sufrir desequilibrios mentales suele desencadenar los mismos a muy corto plazo): surge la pérdida de contacto con la realidad, agitación, paranoias, agresividad y alucinaciones que pueden durar semanas (siempre y cuando no se deje de consumir).

La euforia que siente el usuario al ingerir una dosis dura de 2 a 15 minutos, dependiendo de la cantidad y la calidad de la droga. Considerando lo anterior y la adicción a la misma, cuando un consumidor empieza fumando una dosis generalmente sigue hasta que se le agotan sus recursos, volviendo repetidamente a la “boca de venta” a buscar más, cegado por las ansias de volver a fumar.

Durante la euforia, pueden manifestarse diversos efectos según la persona, puede parecer atontada, se queda sin hablar y se le abren los ojos más de lo normal, se le dilatan las pupilas, puede manifestar una verborragia desmedida y más aceleración que la cocaína, en muchos individuos esa sensación de poder los torna agresivos y les quita la capacidad de razonar, rebajándose muchas veces al nivel de un animal. Luego de esta euforia pasajera todo lo demás es disforia y adicción o como se dice popularmente “fisura” o estar “doblado”, “quebrado”, la persona se vuelve seria y su único interés es seguir fumando a cualquier costo, de ahí viene el altísimo nivel de robos y asesinatos con tal de conseguir su dosis, que nunca es suficiente para el que la consume. Si se tuviera que comparar con la cocaína y a modo popular se puede decir que produce el efecto de la cocaína pero potenciado 10 veces y con una duración mucho menor lo cual lleva a no poder dejar de fumarla para evitar el bajón, fisura, obviamente 10 veces peor que el de la cocaína. Los consumidores de paco o paqueros o fisuras, pierden el interés por cualquier actividad social o cultural; inclusive llegan a estar sin bañarse por meses. Es muy curioso como dentro del mundo de la droga, los mismos cocainómanos los discriminan y los observan con pena y repulsión.

Muerte en 9 meses

Los consumidores frecuentes de “Paco”, especialmente aquellos con escasos recursos económicos, suelen cometer delitos, prostituirse o vender sus pertenencias para obtener más de esta droga. La socióloga Alcira Daroqui, empleada en los juzgados de menores de Quilmes, cita a una joven adicta al paco luego de su internación: “Yo agradecí haberle dejado mi piba a mi papá aunque él era violento, porque si no, yo era capaz de haberla vendido”

Según el gobierno de la provincia de Buenos Aires, el consumo intenso de “Paco” puede producir muerte cerebral en al menos seis meses. El adicto al “Paco” puede fumar por día, en promedio, de diez a quince cigarrillos. El efecto de un cigarrillo de paco dura de dos a cinco minutos. Suponiendo que la droga se logró al menor precio actual (2 pesos, aproximadamente 0,62 dólares) entonces, al mes tendrá que gastar entre $600 y $900 pesos en lugar de $300 a $450 como ocurría en el inicio de la comercialización, cuando costaba un peso (aproximadamente 0,32 dólares).

Sin embargo, el consumo comenzó a diseminarse entre los adolescentes de clase media, quienes pagan entre $2 a $5 por un producto más sofisticado.[5] Si bien el paco es una droga de bajo costo, la adicción que produce y su efecto breve obliga al consumo reiterado por parte del usuario, quien puede fumar una decena o más de cigarrillos de paco por día.

Los productos químicos que contiene son tremendamente dañinos para los órganos humanos, empezando por el hígado. Los usuarios también sufren de serios problemas mentales, como delirio y paranoia.

Se estima que en Argentina se consumen 400.000 dosis de paco por día.

El Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas del SEDRONAR indicó que el consumo de pasta base de cocaína creció en los últimos años un 200%. La organización Madres en Lucha, que reúne unas 150 mujeres con hijos afectados por el consumo de pasta base, advirtió que en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano mueren “dos jóvenes por semana” debido a causas relacionadas al paco.

Con respecto a los efectos secundarios, estos son expectoración de sangre o mucosa sanguinolenta del tracto respiratorio. Su consumo durante el embarazo causa efectos dañinos al feto, la degradación progresiva de la piel, el debilitamiento de los músculos y la reducción acelerada del peso corporal (en algunos casos produce anorexia). El desgano e insomnio, la midriasis, náuseas y vómitos, hipertensión arterial, migrañas severas, taquicardia, ulceraciones en los labios y la cavidad bucal, comportamientos erráticos y violentos y convulsiones son otras características del proceso.

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05 ENE 2013 - 21:29

La afirmación del subsecretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, que la cocaína secuestrada el último viernes en Pergamino estaba destinada para preparar 500.000 dosis de “Paco”, en donde gran parte tenía como destino final la provincia de Chubut, abre un estado de alerta sobre el ingreso de una droga que era relativizada en nuestro territorio.

Es que tras incautarse unas 6.700 tizas de cocaína durante operativos simultáneos realizados en Chubut, Córdoba, Capital Federal y Gran Buenos Aires y en donde resultaron detenidas 28 personas acusadas de integrar una

organización que comercializaba drogas por parte de efectivos de Drogas Peligrosas de la Policía Federal y de las policías de las provincias de Chubut y Córdoba, el funcionario nacional puntualizó que la droga secuestrada “estaba destinada a preparar más de 500.000 dosis de Paco, para ser distribuidas en Córdoba y en el norte de Chubut”.

En una conferencia de prensa, Berni informó que “el cabecilla de la organización se encuentra detenido en un penal de Córdoba y, a través de su teléfono celular, manejaba la distribución de la droga”.

“Se trató de un importantísimo operativo que sirvió para desmantelar a una banda de narcotraficantes, conformada por argentinos, bolivianos y paraguayos”, explicó Berni.

¿Qué es el Paco?

El “Paco” (llamada también pasta base de cocaína) es una droga de bajo costo similar al crack elaborada con residuos de cocaína y procesada con ácido sulfúrico y queroseno. En ocasiones suele utilizarse cloroformo, éter o carbonato de potasio, entre otras cosas.

Consumo y armado

Se suele consumir por vía respiratoria en pipas (generalmente caseras) o sobre la marihuana o tabaco en forma de cigarrillo y, debido a su composición química, es muy tóxica y al ser muy breve su efecto (entre 10 y 15 minutos) es extremadamente adictiva.

Técnicamente es una sustancia psicoactiva compuesta principalmente por la extracción de alcaloides de la hoja de coca que no llegan a ser procesados hasta convertirse en el clorhidrato de cocaína, que es la forma más común y buscada de presentación de esa sustancia. La extracción de los mismos se realiza mediante la maceración de la hoja de coca en queroseno u otros solventes, pero por la escasez de precursores químicos para convertir este grupo de alcaloides en la sal de cocaína por reacción con el ácido clorhídrico, se vende de esta forma en buena parte de Sudamérica. Esta droga no cuesta mucho, económicamente hablando, procesarlo ni adquirirlo. Sus efectos secundarios son muy similares a los de la cocaína, solamente que el riesgo de padecer alguno de ellos es mucho más alto por las mezclas de químicos y otras sustancias que contiene el paco y sobre todo debido a que no está refinada como la cocaína.

Al “Paco” suelen denominarlo “fondo de olla”, haciendo referencia a que son los restos que quedan de la conversión de la pasta base a clorohidrato de cocaína y de ahí su altísima toxicidad, ya que está hecha de los restos de la producción de cocaína, mezclados con cal y gasolina o querosene o ácido sulfúrico.

El consumo del Paco se realiza a través de pipas caseras (latas agujereadas, antenas de televisión o tubos de aluminio), donde se mezcla el producto con viruta de metal y ceniza de cigarrillo de tabaco o virulana metálica a modo de filtro.

Países donde se consume

En Chile y en Argentina, así como en Uruguay, se le conoce por los nombres de “pasta base”, “pasta”, “lata”, “paco”, “tumba”, entre otros. Dicha droga ha desplazado a otras más comunes tales como el cigarrillo de marihuana y la cocaína por tener un precio muy bajo. La pasta base cuesta alrededor de 2 dólares (8 pesos argentinos, 40 pesos uruguayos o 1000 pesos chilenos). Además, existen dosis menores conocidas como “chasquis”, “petardo” o “pitillo”. Un gran crecimiento en su consumo se observó alrededor de 2002.[cita requerida]

En Brasil, más precisamente en ciudades de la Amazonía existen adictos del oxi, esta droga causa estragos en pueblos y ciudades del Amazonas, gracias a su bajo precio, alrededor de un dólar la dosis. Se viene usando en las últimas dos décadas en la Amazonía, pero en los últimos años las autoridades han detectado un incremento notable en su consumo.

En Venezuela, Ecuador y Colombia se le conoce como bazuco, ya que hace parte de un juego de palabras “basura de coca” y cuyo origen se le atribuye a Carlos Lehder, reconocido narcotraficante colombiano.

Etapas del consumidor

Las etapas por las que transita un consumidor al momento de consumir paco son cuatro: Euforia: disminución de las inhibiciones, sensación de bienestar, de poder, aceleración del ritmo cardiaco y latidos más fuertes. Disforia: comienzo de sentimiento de angustia, depresión e inseguridad, necesidad imperiosa de volver a fumar para evitar esa caída tan abrupta que siente el consumidor. Adicción: consumo sin interrupciones, buscando mitigar la sensación de disforia o deseando la sensación de euforia previa y la etapa de psicosis y alucinaciones (en consumidores compulsivos y que ya lleven mucho tiempo consumiéndola o en personas con tendencias genéticas a sufrir desequilibrios mentales suele desencadenar los mismos a muy corto plazo): surge la pérdida de contacto con la realidad, agitación, paranoias, agresividad y alucinaciones que pueden durar semanas (siempre y cuando no se deje de consumir).

La euforia que siente el usuario al ingerir una dosis dura de 2 a 15 minutos, dependiendo de la cantidad y la calidad de la droga. Considerando lo anterior y la adicción a la misma, cuando un consumidor empieza fumando una dosis generalmente sigue hasta que se le agotan sus recursos, volviendo repetidamente a la “boca de venta” a buscar más, cegado por las ansias de volver a fumar.

Durante la euforia, pueden manifestarse diversos efectos según la persona, puede parecer atontada, se queda sin hablar y se le abren los ojos más de lo normal, se le dilatan las pupilas, puede manifestar una verborragia desmedida y más aceleración que la cocaína, en muchos individuos esa sensación de poder los torna agresivos y les quita la capacidad de razonar, rebajándose muchas veces al nivel de un animal. Luego de esta euforia pasajera todo lo demás es disforia y adicción o como se dice popularmente “fisura” o estar “doblado”, “quebrado”, la persona se vuelve seria y su único interés es seguir fumando a cualquier costo, de ahí viene el altísimo nivel de robos y asesinatos con tal de conseguir su dosis, que nunca es suficiente para el que la consume. Si se tuviera que comparar con la cocaína y a modo popular se puede decir que produce el efecto de la cocaína pero potenciado 10 veces y con una duración mucho menor lo cual lleva a no poder dejar de fumarla para evitar el bajón, fisura, obviamente 10 veces peor que el de la cocaína. Los consumidores de paco o paqueros o fisuras, pierden el interés por cualquier actividad social o cultural; inclusive llegan a estar sin bañarse por meses. Es muy curioso como dentro del mundo de la droga, los mismos cocainómanos los discriminan y los observan con pena y repulsión.

Muerte en 9 meses

Los consumidores frecuentes de “Paco”, especialmente aquellos con escasos recursos económicos, suelen cometer delitos, prostituirse o vender sus pertenencias para obtener más de esta droga. La socióloga Alcira Daroqui, empleada en los juzgados de menores de Quilmes, cita a una joven adicta al paco luego de su internación: “Yo agradecí haberle dejado mi piba a mi papá aunque él era violento, porque si no, yo era capaz de haberla vendido”

Según el gobierno de la provincia de Buenos Aires, el consumo intenso de “Paco” puede producir muerte cerebral en al menos seis meses. El adicto al “Paco” puede fumar por día, en promedio, de diez a quince cigarrillos. El efecto de un cigarrillo de paco dura de dos a cinco minutos. Suponiendo que la droga se logró al menor precio actual (2 pesos, aproximadamente 0,62 dólares) entonces, al mes tendrá que gastar entre $600 y $900 pesos en lugar de $300 a $450 como ocurría en el inicio de la comercialización, cuando costaba un peso (aproximadamente 0,32 dólares).

Sin embargo, el consumo comenzó a diseminarse entre los adolescentes de clase media, quienes pagan entre $2 a $5 por un producto más sofisticado.[5] Si bien el paco es una droga de bajo costo, la adicción que produce y su efecto breve obliga al consumo reiterado por parte del usuario, quien puede fumar una decena o más de cigarrillos de paco por día.

Los productos químicos que contiene son tremendamente dañinos para los órganos humanos, empezando por el hígado. Los usuarios también sufren de serios problemas mentales, como delirio y paranoia.

Se estima que en Argentina se consumen 400.000 dosis de paco por día.

El Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas del SEDRONAR indicó que el consumo de pasta base de cocaína creció en los últimos años un 200%. La organización Madres en Lucha, que reúne unas 150 mujeres con hijos afectados por el consumo de pasta base, advirtió que en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano mueren “dos jóvenes por semana” debido a causas relacionadas al paco.

Con respecto a los efectos secundarios, estos son expectoración de sangre o mucosa sanguinolenta del tracto respiratorio. Su consumo durante el embarazo causa efectos dañinos al feto, la degradación progresiva de la piel, el debilitamiento de los músculos y la reducción acelerada del peso corporal (en algunos casos produce anorexia). El desgano e insomnio, la midriasis, náuseas y vómitos, hipertensión arterial, migrañas severas, taquicardia, ulceraciones en los labios y la cavidad bucal, comportamientos erráticos y violentos y convulsiones son otras características del proceso.