“Hay buenas noticias en los barrios que no aparecen en los diarios”

El Obispo de Comodoro, Joaquín GImeno Lahoz, habló de minería, la falta de vocación sacerdotal y de la relación con el poder político en un mano a mano con Jornada.

24 FEB 2013 - 20:17 | Actualizado

Joaquín Gimeno Lahoz, Obispo de la Diócesis, reconoce en la decisión tomada por el Papa Benedicto XVI, un gesto de humildad. Resignarlo todo en función de asumir lo que no se puede hacer. La salud, el deterioro, la falta de fuerzas y a la vez, la responsabilidad de aceptar que hay una misión espiritual por cumplir, tanto o más valiosa.

“Sorprendió a todos ese 11 de febrero cuando en una reunión con los cardenales, el Papa reconoció que por motivos de salud, por decaimiento de sus fuerzas, había decidido renunciar el 28 de febrero. Esto causó una gran sorpresa en los propios cardenales, no se lo esperaban, sin embargo Benedicto hace dos años atrás en el libro “Luz del Mundo” él había advertido que si no se sentía con fuerzas, iba a renunciar. Y es lo que ha hecho. Yo la lectura que hago de tantas que se han hecho es rescatar qué lucidez y qué humildad. Lucidez para darse cuenta que el mundo de hoy, la iglesia de hoy quizás necesite un dirigente, un pastor con más fuerza, con más salud y vitalidad. Y en especial, humildad para decir “bueno, yo soy el Papa pero creo que en éste momento debo dar un paso al costado, dedicarme a la oración, a escribir y acompañar a quien el Espíritu realmente empuje para ser el nuevo Papa”.

¿Qué cambio puede implicar esta decisión en la conducción de la Iglesia?

Uno nunca sabe los cambios que puedan venir. Este Papa Benedicto XVI fue el teólogo de Juan Pablo II, y pareciera que lo presentamos como su antítesis. ¿El próximo?. Hay una línea pastoral sobre La nueva evangelización, la proclamación de la fe, la necesidad de descubrir de nuevo y redescubrir la alegría de ser creyente de la persona de Jesús. Todo esto, el nuevo Papa lo va a tener en cuenta seguro porque no es inspiración personal, es algo que el Espíritu está diciendo a todos los bautizados y lo dice en la boca de quien está dirigiendo en este momento la Iglesia Católica.

Cada vez que ocurre una sucesión papal se habla de la posibilidad de un argentino. ¿Es posible?

Posibilidad hay porque Argentina tiene dos cardenales pero también se dice siempre que el que entra al cónclave siendo Papa sale cardenal. En ese lugar no hay campaña; se reza, se ora, se hace silencio, y se va votando de acuerdo a lo que va apareciendo. Me imagino que es como van detectando cuál es la persona que realmente es más valiosa para el momento y para lo que demanda esta Iglesia de hoy.

Benedicto XVI ha marcado una tendencia en cuanto a la participación en redes sociales, un perfil renovado si se quiere en ese sentido

No soy nada cibernético pero me alegra cuando habla sobre todo a los jóvenes. Durante la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro les dijo que miren el mundo virtual porque es un mundo que necesita evangelización y ahí tienen que hacerse presentes los jóvenes que han nacido ya con todo esto ya que a nosotros nos cuesta. Lo mismo que les pide la integración de los migrantes en las comunidades juveniles también. Nuestro país tiene mucha migración interna y externa y hay migrantes que vienen con una religiosidad muy fuerte y a lo mejor no encuentran el modo o el medio donde integrarse y donde enriquecernos mutuamente, entonces el Papa pidió a los jóvenes que eso también lo tengan en cuenta.

¿Cuál es su definición respecto a la figura de Benedicto XVI?.

Es un Papa que ha sufrido mucho, afrontó con valor problemas muy serios de la iglesia; muy lúcido en la explicitación de la verdad católica; un gran defensor de la vida con un final humilde y lúcido. Que más se puede pedir de un hombre que a sus 85 años toma ésta determinación y reconoce que lo que puede hacer ahora es rezar y desde el silencio, seguir construyendo una humanidad más justa.

¿Cuál es el lugar que cumple la Iglesia en una dinámica tan cambiante, en un mundo que de pronto es tan consumista ?

La Iglesia hoy por hoy no es la Iglesia de hace 200 años, es decir, donde era lo único. Hoy también sigue teniendo un lugar importante que es el que le asignó Jesucristo, el ser sal y ser luz. Y lo que nos debe importar es ser buena sal, es decir, saber poner el gusto de Dios en lo diario, en lo sencillo y también darle el gusto divino en lo sencillo ya que si esperamos la gran ocasión, a lo mejor no viene nunca. Y ser luz también, ser buena luz. Tenemos un mundo en el cual hay muchas luces que encandilan y no permiten ver. Nos encandila el consumismo, el “tener”, todas esas cosas que vemos que suceden a nuestro alrededor y que llevan a veces a la violencia y a pagar precios. La verdadera luz es aquella que nos hace descubrir con mayor nitidez todas las cosas positivas y negativas que hay en nuestra sociedad. Yo creo que la tarea de la Iglesia un poco es esa, no tener miedo a mezclarse en la sociedad porque es donde vivimos, y ser fiel a ese compromiso que ayude a discernir a los hombres y mujeres de hoy los valores que hacen una convivencia más solidaria. Necesitamos recuperar la cordialidad pero en lo más mínimo, es decir, la hemos perdido y esto hace también a nuestro modo de vivir para que sea un poco más pleno.

Como conocedor del interior chubutense ¿cómo evalúa el trabajo de todo el Obispado a lo largo de todo Chubut?

Vamos haciendo a través de las comunidades, de los agentes de pastoral y los sacerdotes, una presencia que es de promoción social también. Años atrás prácticamente era la organización de promoción social en el interior. Hoy por hoy hay otras organizaciones y llega con más presencia también al Estado, qué es lo que tiene que hacer. Igual se sigue haciendo una promoción sobre todo en los lugares más escondidos, donde quizás no llega nadie pero el misionero pasa, está, toma unos mates, descubre y trata de hallar una respuesta. Entonces en la meseta todavía la presencia es importante y creo que la Iglesia tiene ganada la confianza de mucha gente del interior justamente por todos los años que los ha venido acompañando. No es de ahora, no es el político que viene, se acerca, promete, pasa y a lo mejor después no vuelve más. La Iglesia está presente en el interior desde hace muchos años y por eso tiene una confianza ganada. Ojalá pudiéramos dar una respuesta a todas las necesidades que hay pero sobre todo lo que debemos dar es siempre nuestra mayor riqueza que es el sentir de la vida, de la fraternidad y la solidaridad que es lo que hace valorar lo sencillo, lo simple.

En la salud y en distintas tareas se habla de falta de recurso humano. ¿La iglesia también sufre esa falta de vocación?

Nosotros también lo sufrimos. La parte vocacional es muy seria porque ya van 2 años que no ingresa nadie al Seminario Introductorio y esto es un llamado de atención a todos los cristianos católicos. La vocación está; Dios sigue llamando. Quizás lo que no haya de nuestra parte es comunidades que animen, sostengan, estimulen a quienes sienten este llamado. Y ante las propuestas que hace el mundo de hoy y una sociedad que no entiende el compromiso de por vida, al joven le resulta muy difícil dar un paso adelante. Esto genera que quizás aunque se sientan llamados, no se animen a responder por falta de acompañamiento. Esto genera esa falta de vocación en cuanto a niveles sacerdotales, religiosos, diaconales y laicales. Se ve una sociedad que cada vez se mira mas a sí misma de una manera individual y egoísta, se nota también en que cada vez el voluntariado cuesta más aunque igual es muy importante. Tenemos gente que atienden las parroquias, la Catedral o Cáritas, liturgia o catequesis. Hay muchos voluntarios pero necesitamos que cada vez haya más para que de esa manera se pueda ver mejor las necesidades no sólo de la Iglesia hacia dentro. Hay que mostrar que es posible otro modo de vivir y además es mucho más feliz porque se puede convivir mejor.

¿Le llama la atención leer tantas noticias policiales, situaciones sociales complicadas o el avance de la droga entre los jóvenes?

Me duele y creo que a todos, nos preocupa. También es cierto que hay muchas buenas noticias que no aparecen en los medios. No es noticia que un perro muerda al hombre pero sí que el hombre muerda al perro. Es cierto que esta realidad está en los barrios pero hay muchos ejemplos de generosidad y solidaridad. Lo vi en el Pietrobelli, el Balcón del Paraíso, la Extensión del Abásolo. Hice visitas pastorales en toda la periferia de la ciudad y realmente hay ayuda a abuelos y preocupación por chicos que están en la calle. Hay cariño que surge de corazones muy abiertos y les duele más que a nadie, que aparezcan los nombres de sus barrios justamente por otras cosas.

¿Entonces puede decirse que no todo está perdido?

El día que acabe la esperanza, acaba el sentido de la vida. Y si esto pasa, ¿qué estaremos haciendo?. Como creyentes sabemos que el final siempre es bueno. Empezamos en el corazón de Dios y vamos a terminar en el mismo lugar. Mientras tanto tenemos que vivir plenamente nuestra vida e imitar a Jesucristo, es decir dar la vida en las pequeñas cosas de la vida para que otros tengan vida.

“Vivir mejor pero sin un lugar donde vivir”

El obispo Lahoz hizo hincapié en la regulación de las explotaciones mineras e hidrocarburíferas. En ese sentido, aseveró que a la madre tierra hay que respetarla.

Un tema de actualidad es la explotación minera que se proyecta en la provincia. Es producir y generar mano de obra o hay cuestiones a observar desde el punto de vista ecológico.

Es un tema muy amplio. Discutido y muy discutible. Por un lado sabemos que necesitamos los minerales y por otro lado los estudios ambientales, la ecología y la conciencia ecológica que hoy tenemos todos, hace ver que no se puede explotar de cualquier manera. Ahí surgen las dificultades, cómo se regula y se controla, de qué manera se hace, y eso es lo que genera enfrentamientos y confrontaciones. Intereses económicos contra intereses ecológicos. A la madre tierra hay que respetarla porque en definitiva es nuestra madre y si la destruimos no vamos a quedar huérfanos. Viví en la meseta donde comunidades de pueblos originarios vivían una armonía fuerte, fraterna pero a raíz de todas estas cosas ha habido enfrentamientos y divisiones. Se piensa en una solución económica para los hijos y a lo mejor no se piensa más allá. Esto es lo que aparece con mucha fuerza en las comunidades que no tienen los medios, ni los modos que tienen las grandes empresas.

¿El petróleo puede ser una historia parecida?. ¿Genera riqueza pero también tiene aspectos negativos?

Yo creo que el petróleo es la fuente de riqueza de esta sociedad. No solamente la de Comodoro, sino del Chubut y la Nación pero es evidente que cuando se inició la exploración y la explotación, no había la conciencia ecológica que hay hoy, tampoco los medios técnicos ni se había estudiado cómo era posible hacer una cosa u otra. Se llegó, se exploró y se comenzó a extraer el petróleo a lo mejor sin tener las cosas como deberían haber sido. Eso responde a otros tiempos y otros medios. Hoy todo se hace teniendo en cuenta la ecología, el daño ambiental que siempre se produce y ver cómo éste se repara. Sino a la larga podremos tener mucho mejor pero a la larga no vamos a tener donde vivir. El petróleo es contaminante como lo es cualquier exploración aunque hay una ecología ya presente en la conciencia de quien habita la tierra. Tenemos que unirnos para decir que todo se necesita aunque de una manera determinada que no afecte el futuro, la vida y el agua.

Ni bien, ni mal pero sí ejerciendo la industria con responsabilidad, control e instalando un debate.

Es bueno que se escuche porque a través del diálogo, surgen las luces. Si alguien solamente defiende una postura y no escucha, no es un diálogo, sino un monólogo y un enfrentamiento. Esto nos afecta a todos y tenemos que ver de qué manera lo podemos afrontar, sólo así surgirán soluciones para el mediano y corto plazo. Si tenemos todo pero no hay capacidad para que viva la persona ¿de qué nos sirve?.

¿La diversificación es una buena alternativa para entender a la ciudad no solamente como una ciudad hidrocarburífera?

Sí, es necesario. Depender sólo de un aspecto es correr el riesgo de que siguiendo una dirección, nos perdamos y no sepamos cómo vivir. Comodoro tiene mucha riqueza y una gran usina que es el mar, hay riqueza que inclusive explotan otros, que también es una fuente de trabajo. Obviamente necesita cuidado y manejo porque podría vaciarse de mala manera. Es evidente que hay una riqueza de todo orden que todavía no se utiliza. Quizás hay que invertir pero eso dará trabajo y estabilidad. En cuestión de energía tenemos otra riqueza que es el viento. La energía eólica tiene que estar con mucha fuerza también en esta zona. Se pueden buscar otras alternativas para que la ciudad pase lo que pase, pueda seguir afrontando su futuro con esperanza.

Gobierno-Iglesia: una relaciónque es parte de la sociedad

¿Cuál sigue siendo la relación entre la Iglesia con el poder político ?

La relación es social porque la Iglesia forma parte de la sociedad e incluso muchos dirigentes son también miembros de la iglesia. No puede haber un mala relación, somos responsables y corresponsables todos. Los dirigentes y los dirigidos, los de uno y otro credo, los jóvenes y los adultos. Si ante un problema se mira al costado, podrá pensarse en no tener nada que ver. La relación de la Iglesia y el gobierno de turno tienen que ser siempre, una relación cálida y cordial para señalar desde el diálogo, circunstancias que aparecen en la sociedad. También de qué manera ayudarnos a pensar para colaborar todos, no solamente gobierno-iglesia sino sociedad toda para solucionar los problemas. A veces pensamos que la drogadcicción se arregla encerrando a los adictos no sé sabe dónde, cuando en realidad se trata de enfermos. Hay que buscar la causa del problema y tratar de recuperarlos.

¿Le gustaría que la Iglesia pudiera hacer un aporte mayor desde lo social, quizás aportando una mirada distinta a la que tiene un dirigente político?

Nosotros, desde distintos puntos de vista lo hacemos. Después los políticos verán. No es que tenemos la “justa” ya que para eso hay técnicos y personal especializado. Lo que siempre habrá de parte de la Iglesia es la disponibilidad en la búsqueda y la construcción del bien común a través del diálogo y el compromiso. De hecho hay gente en los barrios que se preocupa que a su alrededor haya un poco más de armonía. Y eso no es fácil.

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24 FEB 2013 - 20:17

Joaquín Gimeno Lahoz, Obispo de la Diócesis, reconoce en la decisión tomada por el Papa Benedicto XVI, un gesto de humildad. Resignarlo todo en función de asumir lo que no se puede hacer. La salud, el deterioro, la falta de fuerzas y a la vez, la responsabilidad de aceptar que hay una misión espiritual por cumplir, tanto o más valiosa.

“Sorprendió a todos ese 11 de febrero cuando en una reunión con los cardenales, el Papa reconoció que por motivos de salud, por decaimiento de sus fuerzas, había decidido renunciar el 28 de febrero. Esto causó una gran sorpresa en los propios cardenales, no se lo esperaban, sin embargo Benedicto hace dos años atrás en el libro “Luz del Mundo” él había advertido que si no se sentía con fuerzas, iba a renunciar. Y es lo que ha hecho. Yo la lectura que hago de tantas que se han hecho es rescatar qué lucidez y qué humildad. Lucidez para darse cuenta que el mundo de hoy, la iglesia de hoy quizás necesite un dirigente, un pastor con más fuerza, con más salud y vitalidad. Y en especial, humildad para decir “bueno, yo soy el Papa pero creo que en éste momento debo dar un paso al costado, dedicarme a la oración, a escribir y acompañar a quien el Espíritu realmente empuje para ser el nuevo Papa”.

¿Qué cambio puede implicar esta decisión en la conducción de la Iglesia?

Uno nunca sabe los cambios que puedan venir. Este Papa Benedicto XVI fue el teólogo de Juan Pablo II, y pareciera que lo presentamos como su antítesis. ¿El próximo?. Hay una línea pastoral sobre La nueva evangelización, la proclamación de la fe, la necesidad de descubrir de nuevo y redescubrir la alegría de ser creyente de la persona de Jesús. Todo esto, el nuevo Papa lo va a tener en cuenta seguro porque no es inspiración personal, es algo que el Espíritu está diciendo a todos los bautizados y lo dice en la boca de quien está dirigiendo en este momento la Iglesia Católica.

Cada vez que ocurre una sucesión papal se habla de la posibilidad de un argentino. ¿Es posible?

Posibilidad hay porque Argentina tiene dos cardenales pero también se dice siempre que el que entra al cónclave siendo Papa sale cardenal. En ese lugar no hay campaña; se reza, se ora, se hace silencio, y se va votando de acuerdo a lo que va apareciendo. Me imagino que es como van detectando cuál es la persona que realmente es más valiosa para el momento y para lo que demanda esta Iglesia de hoy.

Benedicto XVI ha marcado una tendencia en cuanto a la participación en redes sociales, un perfil renovado si se quiere en ese sentido

No soy nada cibernético pero me alegra cuando habla sobre todo a los jóvenes. Durante la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro les dijo que miren el mundo virtual porque es un mundo que necesita evangelización y ahí tienen que hacerse presentes los jóvenes que han nacido ya con todo esto ya que a nosotros nos cuesta. Lo mismo que les pide la integración de los migrantes en las comunidades juveniles también. Nuestro país tiene mucha migración interna y externa y hay migrantes que vienen con una religiosidad muy fuerte y a lo mejor no encuentran el modo o el medio donde integrarse y donde enriquecernos mutuamente, entonces el Papa pidió a los jóvenes que eso también lo tengan en cuenta.

¿Cuál es su definición respecto a la figura de Benedicto XVI?.

Es un Papa que ha sufrido mucho, afrontó con valor problemas muy serios de la iglesia; muy lúcido en la explicitación de la verdad católica; un gran defensor de la vida con un final humilde y lúcido. Que más se puede pedir de un hombre que a sus 85 años toma ésta determinación y reconoce que lo que puede hacer ahora es rezar y desde el silencio, seguir construyendo una humanidad más justa.

¿Cuál es el lugar que cumple la Iglesia en una dinámica tan cambiante, en un mundo que de pronto es tan consumista ?

La Iglesia hoy por hoy no es la Iglesia de hace 200 años, es decir, donde era lo único. Hoy también sigue teniendo un lugar importante que es el que le asignó Jesucristo, el ser sal y ser luz. Y lo que nos debe importar es ser buena sal, es decir, saber poner el gusto de Dios en lo diario, en lo sencillo y también darle el gusto divino en lo sencillo ya que si esperamos la gran ocasión, a lo mejor no viene nunca. Y ser luz también, ser buena luz. Tenemos un mundo en el cual hay muchas luces que encandilan y no permiten ver. Nos encandila el consumismo, el “tener”, todas esas cosas que vemos que suceden a nuestro alrededor y que llevan a veces a la violencia y a pagar precios. La verdadera luz es aquella que nos hace descubrir con mayor nitidez todas las cosas positivas y negativas que hay en nuestra sociedad. Yo creo que la tarea de la Iglesia un poco es esa, no tener miedo a mezclarse en la sociedad porque es donde vivimos, y ser fiel a ese compromiso que ayude a discernir a los hombres y mujeres de hoy los valores que hacen una convivencia más solidaria. Necesitamos recuperar la cordialidad pero en lo más mínimo, es decir, la hemos perdido y esto hace también a nuestro modo de vivir para que sea un poco más pleno.

Como conocedor del interior chubutense ¿cómo evalúa el trabajo de todo el Obispado a lo largo de todo Chubut?

Vamos haciendo a través de las comunidades, de los agentes de pastoral y los sacerdotes, una presencia que es de promoción social también. Años atrás prácticamente era la organización de promoción social en el interior. Hoy por hoy hay otras organizaciones y llega con más presencia también al Estado, qué es lo que tiene que hacer. Igual se sigue haciendo una promoción sobre todo en los lugares más escondidos, donde quizás no llega nadie pero el misionero pasa, está, toma unos mates, descubre y trata de hallar una respuesta. Entonces en la meseta todavía la presencia es importante y creo que la Iglesia tiene ganada la confianza de mucha gente del interior justamente por todos los años que los ha venido acompañando. No es de ahora, no es el político que viene, se acerca, promete, pasa y a lo mejor después no vuelve más. La Iglesia está presente en el interior desde hace muchos años y por eso tiene una confianza ganada. Ojalá pudiéramos dar una respuesta a todas las necesidades que hay pero sobre todo lo que debemos dar es siempre nuestra mayor riqueza que es el sentir de la vida, de la fraternidad y la solidaridad que es lo que hace valorar lo sencillo, lo simple.

En la salud y en distintas tareas se habla de falta de recurso humano. ¿La iglesia también sufre esa falta de vocación?

Nosotros también lo sufrimos. La parte vocacional es muy seria porque ya van 2 años que no ingresa nadie al Seminario Introductorio y esto es un llamado de atención a todos los cristianos católicos. La vocación está; Dios sigue llamando. Quizás lo que no haya de nuestra parte es comunidades que animen, sostengan, estimulen a quienes sienten este llamado. Y ante las propuestas que hace el mundo de hoy y una sociedad que no entiende el compromiso de por vida, al joven le resulta muy difícil dar un paso adelante. Esto genera que quizás aunque se sientan llamados, no se animen a responder por falta de acompañamiento. Esto genera esa falta de vocación en cuanto a niveles sacerdotales, religiosos, diaconales y laicales. Se ve una sociedad que cada vez se mira mas a sí misma de una manera individual y egoísta, se nota también en que cada vez el voluntariado cuesta más aunque igual es muy importante. Tenemos gente que atienden las parroquias, la Catedral o Cáritas, liturgia o catequesis. Hay muchos voluntarios pero necesitamos que cada vez haya más para que de esa manera se pueda ver mejor las necesidades no sólo de la Iglesia hacia dentro. Hay que mostrar que es posible otro modo de vivir y además es mucho más feliz porque se puede convivir mejor.

¿Le llama la atención leer tantas noticias policiales, situaciones sociales complicadas o el avance de la droga entre los jóvenes?

Me duele y creo que a todos, nos preocupa. También es cierto que hay muchas buenas noticias que no aparecen en los medios. No es noticia que un perro muerda al hombre pero sí que el hombre muerda al perro. Es cierto que esta realidad está en los barrios pero hay muchos ejemplos de generosidad y solidaridad. Lo vi en el Pietrobelli, el Balcón del Paraíso, la Extensión del Abásolo. Hice visitas pastorales en toda la periferia de la ciudad y realmente hay ayuda a abuelos y preocupación por chicos que están en la calle. Hay cariño que surge de corazones muy abiertos y les duele más que a nadie, que aparezcan los nombres de sus barrios justamente por otras cosas.

¿Entonces puede decirse que no todo está perdido?

El día que acabe la esperanza, acaba el sentido de la vida. Y si esto pasa, ¿qué estaremos haciendo?. Como creyentes sabemos que el final siempre es bueno. Empezamos en el corazón de Dios y vamos a terminar en el mismo lugar. Mientras tanto tenemos que vivir plenamente nuestra vida e imitar a Jesucristo, es decir dar la vida en las pequeñas cosas de la vida para que otros tengan vida.

“Vivir mejor pero sin un lugar donde vivir”

El obispo Lahoz hizo hincapié en la regulación de las explotaciones mineras e hidrocarburíferas. En ese sentido, aseveró que a la madre tierra hay que respetarla.

Un tema de actualidad es la explotación minera que se proyecta en la provincia. Es producir y generar mano de obra o hay cuestiones a observar desde el punto de vista ecológico.

Es un tema muy amplio. Discutido y muy discutible. Por un lado sabemos que necesitamos los minerales y por otro lado los estudios ambientales, la ecología y la conciencia ecológica que hoy tenemos todos, hace ver que no se puede explotar de cualquier manera. Ahí surgen las dificultades, cómo se regula y se controla, de qué manera se hace, y eso es lo que genera enfrentamientos y confrontaciones. Intereses económicos contra intereses ecológicos. A la madre tierra hay que respetarla porque en definitiva es nuestra madre y si la destruimos no vamos a quedar huérfanos. Viví en la meseta donde comunidades de pueblos originarios vivían una armonía fuerte, fraterna pero a raíz de todas estas cosas ha habido enfrentamientos y divisiones. Se piensa en una solución económica para los hijos y a lo mejor no se piensa más allá. Esto es lo que aparece con mucha fuerza en las comunidades que no tienen los medios, ni los modos que tienen las grandes empresas.

¿El petróleo puede ser una historia parecida?. ¿Genera riqueza pero también tiene aspectos negativos?

Yo creo que el petróleo es la fuente de riqueza de esta sociedad. No solamente la de Comodoro, sino del Chubut y la Nación pero es evidente que cuando se inició la exploración y la explotación, no había la conciencia ecológica que hay hoy, tampoco los medios técnicos ni se había estudiado cómo era posible hacer una cosa u otra. Se llegó, se exploró y se comenzó a extraer el petróleo a lo mejor sin tener las cosas como deberían haber sido. Eso responde a otros tiempos y otros medios. Hoy todo se hace teniendo en cuenta la ecología, el daño ambiental que siempre se produce y ver cómo éste se repara. Sino a la larga podremos tener mucho mejor pero a la larga no vamos a tener donde vivir. El petróleo es contaminante como lo es cualquier exploración aunque hay una ecología ya presente en la conciencia de quien habita la tierra. Tenemos que unirnos para decir que todo se necesita aunque de una manera determinada que no afecte el futuro, la vida y el agua.

Ni bien, ni mal pero sí ejerciendo la industria con responsabilidad, control e instalando un debate.

Es bueno que se escuche porque a través del diálogo, surgen las luces. Si alguien solamente defiende una postura y no escucha, no es un diálogo, sino un monólogo y un enfrentamiento. Esto nos afecta a todos y tenemos que ver de qué manera lo podemos afrontar, sólo así surgirán soluciones para el mediano y corto plazo. Si tenemos todo pero no hay capacidad para que viva la persona ¿de qué nos sirve?.

¿La diversificación es una buena alternativa para entender a la ciudad no solamente como una ciudad hidrocarburífera?

Sí, es necesario. Depender sólo de un aspecto es correr el riesgo de que siguiendo una dirección, nos perdamos y no sepamos cómo vivir. Comodoro tiene mucha riqueza y una gran usina que es el mar, hay riqueza que inclusive explotan otros, que también es una fuente de trabajo. Obviamente necesita cuidado y manejo porque podría vaciarse de mala manera. Es evidente que hay una riqueza de todo orden que todavía no se utiliza. Quizás hay que invertir pero eso dará trabajo y estabilidad. En cuestión de energía tenemos otra riqueza que es el viento. La energía eólica tiene que estar con mucha fuerza también en esta zona. Se pueden buscar otras alternativas para que la ciudad pase lo que pase, pueda seguir afrontando su futuro con esperanza.

Gobierno-Iglesia: una relaciónque es parte de la sociedad

¿Cuál sigue siendo la relación entre la Iglesia con el poder político ?

La relación es social porque la Iglesia forma parte de la sociedad e incluso muchos dirigentes son también miembros de la iglesia. No puede haber un mala relación, somos responsables y corresponsables todos. Los dirigentes y los dirigidos, los de uno y otro credo, los jóvenes y los adultos. Si ante un problema se mira al costado, podrá pensarse en no tener nada que ver. La relación de la Iglesia y el gobierno de turno tienen que ser siempre, una relación cálida y cordial para señalar desde el diálogo, circunstancias que aparecen en la sociedad. También de qué manera ayudarnos a pensar para colaborar todos, no solamente gobierno-iglesia sino sociedad toda para solucionar los problemas. A veces pensamos que la drogadcicción se arregla encerrando a los adictos no sé sabe dónde, cuando en realidad se trata de enfermos. Hay que buscar la causa del problema y tratar de recuperarlos.

¿Le gustaría que la Iglesia pudiera hacer un aporte mayor desde lo social, quizás aportando una mirada distinta a la que tiene un dirigente político?

Nosotros, desde distintos puntos de vista lo hacemos. Después los políticos verán. No es que tenemos la “justa” ya que para eso hay técnicos y personal especializado. Lo que siempre habrá de parte de la Iglesia es la disponibilidad en la búsqueda y la construcción del bien común a través del diálogo y el compromiso. De hecho hay gente en los barrios que se preocupa que a su alrededor haya un poco más de armonía. Y eso no es fácil.