Contrariamente al mito que la gente tiene: que por el frío de la Patagonia no hay cucarachas; tenemos que afirmar que sí hay, y hay muchas”. Se lo dijo ayer a Jornada Marcelo Albanesi, doctor veterinario de la Clínica Integral de Trelew.
Albalesi explicó que “la cucaracha que hay en esta zona es la blattella germánica” y que es pequeña y de color marrón. Es, según el profesional, “la que tiene mayor índice de reproducción”. Entre las particularidades que tiene, destacó que se trata de la cucaracha “más contaminante” ya que “se mete en todos lados, y es la llamada cucaracha de cocina”.
“Para vivir y multiplicarse necesita calor, humedad y comida”, características que “tienen todas las cocinas, incluyendo las de la Pagtagonia”, afirmó.
El combate
Para Albanesi, “las cucarachas son muy difíciles de combatir”, por eso subrayó que “hay que llamar –a algún especialista- cuando se vio una cucaracha, no cuando tenemos muchas dando vuelta por la cocina”.
“Lo que hemos notado es que se reproduce con mucha facilidad en edificios muy viejos, que tiene un montón de fallas como grietas en las paredes, cocinas que tienen perforaciones o cerámicos saltados porque son los lugares donde la cucaracha se esconde”. Y explicó que, ante ello, “hacemos fumigaciones o aplicación de gel, los dos andan muy bien”, pero “cuando el lugar está muy atacado, hacemos un primer ataque con fumigación donde reducimos sensiblemente una cantidad, y después continuamos haciendo aplicaciones con gel”. Pero afirma que para erradicar completamente la plaga es necesario “un tratamiento, es decir repetir los procesos de ataque”.
El veterinario remarcó que “la cucaracha es muy difícil de combatir, cuando vemos una lo primero que hacemos es aplastarla, la pisamos, o le echamos algún veneno que tengamos a mano”, pero advirtió que “no muere con cualquier veneno, hay determinados productos que la matan, pero la mayoría de los insecticidas no lo logra”.
Atendiendo a este punto, el veterinario explicó que “cuando vamos al supermercado y buscamos un veneno para cucarachas tiene que decir que es para cucarachas, porque la combinación de droga tiene que ser tal que la mate. Muchos de los venenos que son de baja toxicidad no matan a la cucaracha, la puede llegar a excitar, poner un poco loca, pero no la mata”, y vuelve a dejar en claro que “hay que comprar lo que en el prospecto diga específicamente que es para cucarachas”.
Llegan y se instalan
Albanesi manifestó que si bien en lugares donde hay poca higiene se encuentran estas plagas, también “puede ingresar a las casas, cocinas, y restaurantes de primera línea, porque está presente no solo en las paredes y debajo de las cocinas, sino que puede venir en un maple de huevo, en un cajón de verduras o frutas, en una encomienda que tenga origen en otro punto del país; es decir que la posibilidad de que la cucaracha se meta en mi casa existe siempre”, sosteniendo entonces que “no necesariamente cuando hay cucarachas significa que hay suciedad, porque hay cocinas que son una belleza, impecables, y sin embargo han tenido ataques de cucarachas”.
Por último, el profesional aseguró que para evitar estas plagas es necesario mantener la higiene, el correcto tratamiento de los residuos, control de lo que ingresa a la casa –como, por ejemplo, cajones-, y sobre todo de lo que viene de lugares donde hubo cucarachas, como electrodomésticos, muebles. Esto ayudará a no dar paso a las cucarachas a nuestras casas”.
Contrariamente al mito que la gente tiene: que por el frío de la Patagonia no hay cucarachas; tenemos que afirmar que sí hay, y hay muchas”. Se lo dijo ayer a Jornada Marcelo Albanesi, doctor veterinario de la Clínica Integral de Trelew.
Albalesi explicó que “la cucaracha que hay en esta zona es la blattella germánica” y que es pequeña y de color marrón. Es, según el profesional, “la que tiene mayor índice de reproducción”. Entre las particularidades que tiene, destacó que se trata de la cucaracha “más contaminante” ya que “se mete en todos lados, y es la llamada cucaracha de cocina”.
“Para vivir y multiplicarse necesita calor, humedad y comida”, características que “tienen todas las cocinas, incluyendo las de la Pagtagonia”, afirmó.
El combate
Para Albanesi, “las cucarachas son muy difíciles de combatir”, por eso subrayó que “hay que llamar –a algún especialista- cuando se vio una cucaracha, no cuando tenemos muchas dando vuelta por la cocina”.
“Lo que hemos notado es que se reproduce con mucha facilidad en edificios muy viejos, que tiene un montón de fallas como grietas en las paredes, cocinas que tienen perforaciones o cerámicos saltados porque son los lugares donde la cucaracha se esconde”. Y explicó que, ante ello, “hacemos fumigaciones o aplicación de gel, los dos andan muy bien”, pero “cuando el lugar está muy atacado, hacemos un primer ataque con fumigación donde reducimos sensiblemente una cantidad, y después continuamos haciendo aplicaciones con gel”. Pero afirma que para erradicar completamente la plaga es necesario “un tratamiento, es decir repetir los procesos de ataque”.
El veterinario remarcó que “la cucaracha es muy difícil de combatir, cuando vemos una lo primero que hacemos es aplastarla, la pisamos, o le echamos algún veneno que tengamos a mano”, pero advirtió que “no muere con cualquier veneno, hay determinados productos que la matan, pero la mayoría de los insecticidas no lo logra”.
Atendiendo a este punto, el veterinario explicó que “cuando vamos al supermercado y buscamos un veneno para cucarachas tiene que decir que es para cucarachas, porque la combinación de droga tiene que ser tal que la mate. Muchos de los venenos que son de baja toxicidad no matan a la cucaracha, la puede llegar a excitar, poner un poco loca, pero no la mata”, y vuelve a dejar en claro que “hay que comprar lo que en el prospecto diga específicamente que es para cucarachas”.
Llegan y se instalan
Albanesi manifestó que si bien en lugares donde hay poca higiene se encuentran estas plagas, también “puede ingresar a las casas, cocinas, y restaurantes de primera línea, porque está presente no solo en las paredes y debajo de las cocinas, sino que puede venir en un maple de huevo, en un cajón de verduras o frutas, en una encomienda que tenga origen en otro punto del país; es decir que la posibilidad de que la cucaracha se meta en mi casa existe siempre”, sosteniendo entonces que “no necesariamente cuando hay cucarachas significa que hay suciedad, porque hay cocinas que son una belleza, impecables, y sin embargo han tenido ataques de cucarachas”.
Por último, el profesional aseguró que para evitar estas plagas es necesario mantener la higiene, el correcto tratamiento de los residuos, control de lo que ingresa a la casa –como, por ejemplo, cajones-, y sobre todo de lo que viene de lugares donde hubo cucarachas, como electrodomésticos, muebles. Esto ayudará a no dar paso a las cucarachas a nuestras casas”.