Libia: Atentando con camión bomba casusó 60 muertes

Alrededor de 60 personas, entre civiles y policías, murieron y más de 130 resultaron heridas en al estallar un camión bomba frente a una base militar en Zlintan, en el atentado yihadista más grave perpetrado en Libia en los últimos meses.

07 ENE 2016 - 16:31 | Actualizado

Responsables de seguridad explicaron que un suicida al volante de un camión cisterna repleto de explosivos se empotró a primera hora de la mañana contra la puerta del cuartel, en el momento en el que los reclutas de la Guardia Costera se disponían a entrar para iniciar su instrucción.

"La explosión se pudo escuchar en la ciudad de Misrata, que se encuentra a unos 45 kilómetros al oeste de Zlintan", explicó la fuente, citada por la agencia de noticias EFE.

No existe aún una cifra oficial de víctimas pero, de acuerdo con la citada fuente y medios de prensa locales, hasta la morgue del hospital de la ciudad, situado a unos 175 kilómetros al este de Trípoli, llegaron "unos 60 cadáveres" y más de 130 heridos, tanto de policías como de civiles.

Alrededor de 400 personas, la mayoría policías, estaban reunidos en el centro de entrenamiento de Zlitanpara presenciar la ceremonia de graduación de los agentes.

El atentado se produce en medio de una ofensiva lanzada el lunes por los grupos yihadistas libios afines a la organización Estado Islámico (EI) para hacerse con el control de los puertos petroleros de Ras Lanuf y Sidra, los más importantes del país.

Pese a que ningún grupo asumió aún la autoría de la masacre, el método empleado y el momento elegido apuntan a que sería obra de las numerosas células que componen esa rama libia.

En un plan bien organizado, los extremistas atacaron a finales de la semana pasada la ciudad de Ben Jawad, vecina a ambas terminales petroleras, lugar en el que establecieron su centro de comando para la ofensiva.

El lunes y el martes atacaron diferentes posiciones, dispararon varios cohetes contra depósitos de crudo y trataron de avanzar hacia la entrada de ambos puertos, donde fueron repelidos por los agentes de la seguridad privada que lo protegen.

El miércoles, hostigados por fuerzas de los gobiernos rivales de Trípoli y Tobruk, replegaron sus posiciones, aunque expertos militares en la zona creen que pueden lanzar un segundo ataque en los próximos días.

"Hoy ha habido diferentes escaramuzas en áreas situadas a una treintena de kilómetros de las terminales", explicó otra fuente de seguridad citada por la agencia española.

Los hombres de Ibrahim Yidran, el miliciano y señor de la guerra que defiende las instalaciones, recuperaron, por su parte, posiciones y ayudaron a los bomberos de Compañía libia Nacional de Petróleo a extinguir los siete incendios desatados en los depósitos, que contenían el equivalente a dos millones de barriles de crudo.

Según responsables de esa compañía, a media tarde de hoy dos de ellos ya habían sido totalmente controlados.

La virulencia del asalto desató la preocupación del enviado especial de la ONU para Libia, Martin Kobler, quien hoy volvió a lanzar un llamamiento a los libios para que dejen de lado sus diferencias y se unan para evitar que los recursos petroleros caigan en poder de los radicales.

En una breve declaración difundida a través de la red social Twiter, el diplomático alemán condenó además el atentado en Zlintan.

Kobler alertó sobre la gravedad de la actual situación y la importancia de ganar una batalla que se considera crucial para el futuro del país y de todo el norte de África.

Este intento de conquista de las zonas petroleras supone una intensificación de la ofensiva de los yihadistas en Libia, que en 2015 aprovecharon el conflicto político y militar entre los gobiernos rivales de Trípoli y Tobruk para asentar su posición y ampliar su territorio.

En los últimos doce meses, los extremistas se establecieron en la localidad de Derna, fronteriza con Egipto, penetraron en barrios de la ciudad de Bengasi, la segunda en importancia del país, y conquistado la mayor parte de Sirte, urbe costera situada a unos 450 kilómetros de Trípoli.

Además, cercaron a las principales instalaciones petroleras del país y penetrado en la ciudad de Sabratha, a medio camino entre la capital y la frontera con Túnez.

Libia está considerado un estado fallido, víctima de la guerra civil y el caos, desde que en 2011 la comunidad internacional apoyara militarmente el alzamiento rebelde contra el Gobierno de Muammar Kaddafi, asesinado por una turba furiosa el 20 de febrero de 2011.

07 ENE 2016 - 16:31

Responsables de seguridad explicaron que un suicida al volante de un camión cisterna repleto de explosivos se empotró a primera hora de la mañana contra la puerta del cuartel, en el momento en el que los reclutas de la Guardia Costera se disponían a entrar para iniciar su instrucción.

"La explosión se pudo escuchar en la ciudad de Misrata, que se encuentra a unos 45 kilómetros al oeste de Zlintan", explicó la fuente, citada por la agencia de noticias EFE.

No existe aún una cifra oficial de víctimas pero, de acuerdo con la citada fuente y medios de prensa locales, hasta la morgue del hospital de la ciudad, situado a unos 175 kilómetros al este de Trípoli, llegaron "unos 60 cadáveres" y más de 130 heridos, tanto de policías como de civiles.

Alrededor de 400 personas, la mayoría policías, estaban reunidos en el centro de entrenamiento de Zlitanpara presenciar la ceremonia de graduación de los agentes.

El atentado se produce en medio de una ofensiva lanzada el lunes por los grupos yihadistas libios afines a la organización Estado Islámico (EI) para hacerse con el control de los puertos petroleros de Ras Lanuf y Sidra, los más importantes del país.

Pese a que ningún grupo asumió aún la autoría de la masacre, el método empleado y el momento elegido apuntan a que sería obra de las numerosas células que componen esa rama libia.

En un plan bien organizado, los extremistas atacaron a finales de la semana pasada la ciudad de Ben Jawad, vecina a ambas terminales petroleras, lugar en el que establecieron su centro de comando para la ofensiva.

El lunes y el martes atacaron diferentes posiciones, dispararon varios cohetes contra depósitos de crudo y trataron de avanzar hacia la entrada de ambos puertos, donde fueron repelidos por los agentes de la seguridad privada que lo protegen.

El miércoles, hostigados por fuerzas de los gobiernos rivales de Trípoli y Tobruk, replegaron sus posiciones, aunque expertos militares en la zona creen que pueden lanzar un segundo ataque en los próximos días.

"Hoy ha habido diferentes escaramuzas en áreas situadas a una treintena de kilómetros de las terminales", explicó otra fuente de seguridad citada por la agencia española.

Los hombres de Ibrahim Yidran, el miliciano y señor de la guerra que defiende las instalaciones, recuperaron, por su parte, posiciones y ayudaron a los bomberos de Compañía libia Nacional de Petróleo a extinguir los siete incendios desatados en los depósitos, que contenían el equivalente a dos millones de barriles de crudo.

Según responsables de esa compañía, a media tarde de hoy dos de ellos ya habían sido totalmente controlados.

La virulencia del asalto desató la preocupación del enviado especial de la ONU para Libia, Martin Kobler, quien hoy volvió a lanzar un llamamiento a los libios para que dejen de lado sus diferencias y se unan para evitar que los recursos petroleros caigan en poder de los radicales.

En una breve declaración difundida a través de la red social Twiter, el diplomático alemán condenó además el atentado en Zlintan.

Kobler alertó sobre la gravedad de la actual situación y la importancia de ganar una batalla que se considera crucial para el futuro del país y de todo el norte de África.

Este intento de conquista de las zonas petroleras supone una intensificación de la ofensiva de los yihadistas en Libia, que en 2015 aprovecharon el conflicto político y militar entre los gobiernos rivales de Trípoli y Tobruk para asentar su posición y ampliar su territorio.

En los últimos doce meses, los extremistas se establecieron en la localidad de Derna, fronteriza con Egipto, penetraron en barrios de la ciudad de Bengasi, la segunda en importancia del país, y conquistado la mayor parte de Sirte, urbe costera situada a unos 450 kilómetros de Trípoli.

Además, cercaron a las principales instalaciones petroleras del país y penetrado en la ciudad de Sabratha, a medio camino entre la capital y la frontera con Túnez.

Libia está considerado un estado fallido, víctima de la guerra civil y el caos, desde que en 2011 la comunidad internacional apoyara militarmente el alzamiento rebelde contra el Gobierno de Muammar Kaddafi, asesinado por una turba furiosa el 20 de febrero de 2011.