DEPORTES

Un enorme país conmovido por la muerte de un gigantesco boxeador


Estados Unidos se mostró profundamente conmovido en todos sus ámbitos, mucho más allá de los estamentos deportivos, con la muerte de un verdadero prócer del pugilismo y un emblema secular de esta nación, Muhammad Alí, considerado "el mejor de todos los tiempos", que excedió los planos del boxeo y se instaló como un referente social en todo el mundo.
04/06/2016 19:15

El show de Muhammad Alí arriba del ring: burlas, bailes y provocaciones.

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Desde la cadena norteamericana CNN hasta la latina Univisión transmitieron durante toda la mañana programas especiales en los que se repasó su vida y emergieron innumerables testimonios de quienes lo conocieron personalmente, algunos rivales en el ring y otros amigos de la vida, quienes sintetizaron sus condiciones humanas sobresalientes por encima inclusive de las deportivas.

Pero quizás la mejor versión de este homenaje al hombre que dejó este mundo a los 74 años después de ganar todo arriba de un cuadrilátero y pelear hasta el último round abajo contra el mal de Parkinson, fue el que realizó Univisión girando sobre solamente dos de sus frases ya célebres que lo identificaron como lo que era, un luchador de la vida.

"Los campeones no se hacen en gimnasios, sino en los hechos", fue la primera conclusión del ex Cassius Clay que el canal televisivo puso a consideración de su público, que se hizo eco con testimonios aprobatorios al resignificarlo con experiencias personales que manifestaban ejemplos de lucha sin resignar dignidad.

"Cuando tienes razón nadie lo recuerda, peo cuando te equivocas nadie lo olvida", fue la otra conclusión que Alí recogió de su rica historia de vida, plagada de luchas reivindicatorias para la gente de color y la marginación social, en la que sus orígenes quedaron a flor de piel a través de una persecución que provocó que sus actos fueran observados con una lupa por ser negro mientras que los de los blancos eran mirados con mayor benevolencia.

Pero no solamente en los medios se vio reflejada la consternación, sino que en la calle todos hablaban con devoción de Muhammad Alí, estadounidenses de clase alta y peleadores del día a día, aquellos que lo vieron boxear y otros que solo conocieron sus historias.

Pero para expandir aún más la grandeza que lo envolvía, Télam pudo comprobar la admiración universal que Alí generó en charla con dos jóvenes paquistaníes habitantes de San Francisco, Syngh y Paul, quienes se mostraron consternados cuando junto a estos enviados escucharon la noticia de su fallecimiento por la radio.

"No lo conocimos, apenas vimos alguna vieja pelea suya. Pero leímos mucho sobre su vida y hubiésemos querido ser como él, porque nosotros también somos un poco marginados, un tanto más segregados, y por sobre todo luchadores de la vida, como era Alí", le confió Paul a Télam.

Un boxeador, en definitiva, que fue mucho más que eso, porque trascendió el deporte que lo hizo crecer y se convirtió en grande como ser humano.