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La variante Delta del coronavirus se ensaña con los niños menores de 12 años en EE.UU.

En los Estados Unidos se registró el último fin de semana el mayor número de niños menores de 12 años internados por coronavirus desde que empezó la pandemia, circunstancia atribuida por autoridades sanitarias a la incidencia de la variante delta del virus.

09/08/2021 19:39

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Los hospitales se llenaron también de adultos jóvenes y en las farmacias desaparecieron los tests de antígenos.

El director de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, en inglés), Francis Collins, informó durante una entrevista con el programa "This Week" de la cadena ABC News que Estados Unidos contabiliza 1.450 niños hospitalizados por Covid-19, la mayor cifra en lo que va de la pandemia.

Éste fue uno de los rasgos salientes de la tercera ola del Covid-19 que sorprendió a los estadounidenses, que en gran parte del territorio habían flexibilizado las prevenciones, incluyendo el uso de barbijos, al estar el 70% de la población vacunada.

Collins consideró que el país "nunca debería haber llegado al punto en el que está con el rebrote de los casos de coronavirus en los más jóvenes, incluidos niños", y destacó que "casi todas las muertes han sido de personas no vacunadas".

En el mismo sentido, afirmó que precisamente "muchos de los menores de 12 años que fueron hospitalizados no estaban vacunados".

Además admitió no contar con "datos rigurosos" que apunten a que la variante delta sea más grave para los pequeños, pero que escucha la preocupación de los pediatras porque en este nuevo pico de los contagios de la enfermedad "los niños que están en el hospital son más numerosos y están más gravemente enfermos".

El funcionario recomendó a los padres ante el inicio del año escolar que piensen en las mascarillas como un "dispositivo médico que salva vidas" y no como una "declaración política o una invasión de sus libertades", en tanto que enfatizó que su uso evitará brotes que obliguen a regresar al aprendizaje remoto.

Hospitalizaciones triplicadas

Desde hace algunos días viene creciendo la preocupación en Estados Unidos porque el número de hospitalizados con coronavirus se triplicó en el último mes.

De un promedio de aproximadamente 12.000 pasó a casi 43.000, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

Si bien no está cerca de los casi 124.000 hospitalizados en el punto máximo del repunte del virus en enero, los profesionales de salud dicen que esta ola es quizás más inquietante debido a que los casos se multiplican con mayor rapidez que en las anteriores.

Tan sólo Florida, Georgia y Luisiana suman cerca del 40% de las internaciones de todo el país, siendo que tienen unas de las tasas de vacunación más bajas de la nación, con alrededor del 38% de sus habitantes completamente inoculados, aunque Florida está más cerca de la tasa nacional, con 49%.

Pero aún así los hospitales se saturaron de pacientes con Covid-19, mientras que tuvieron que suspender las cirugías no urgentes y colocar camas en salas de conferencias, un auditorio y una cafetería.

En Georgia, los centros médicos estaban rechazando a la gente por falta de espacio y un hospital de Luisiana tuvo que posponer un trasplante de órganos.

Las autoridades sanitarias del condado de Los Ángeles habían informado el sábado de la mayor cifra diaria reportada en meses, que los funcionarios de salud pública atribuyeron a las altas tasas de transmisión de la variante Delta y al aumento significativo de las pruebas.

Aunque los funcionarios del Departamento de Salud Pública expresaron su preocupación por el incremento del número de casos, advirtieron que parte de ello podría atribuirse a que más adultos y niños están volviendo al trabajo y a la escuela y se someten a pruebas de detección del virus.

Los funcionarios del condado dijeron que el último aumento está mostrando signos, tal vez no de ceder, pero de estabilización.

El desconcierto por el repentino cambio de situación llevó a un intercambio de culpas por el aumento de los casos de Covid-19 en el país.

Por una parte, el gobernador de Florida, Ron De Santis, y el de Texas, Greg Abbott, están entre quienes más abiertamente responsabilizaron a los mexicanos.

Pero también, del otro lado, se les apunta a los republicanos por oponerse al uso obligatorio de mascaras faciales y por la desinformación de Fox News, Newsmax, AON y otros canales de derecha sobre la efectividad de las vacunas.

Asimismo, en las farmacias empezaron a escasear los tests de autodiagnóstico de Covid-19.

Tras pocas semanas desde la publicación del real decreto que permitía a los ciudadanos adquirirlos sin receta, algunos ciudadanos residentes en las comunidades más afectadas por la propagación del virus encuentran dificultades para dar con un establecimiento en el que quede stock de este producto.